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Quería dar la bienvenida y las gracias, a todos aquellos que visiten mi blog.
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.

¡Muchas gracias!
¡Un beso!

martes, 21 de junio de 2011

Mi vida

Hoy la soledad abunda,
¿Es mi castigo por la triste ausencia
De una presencia que se hizo mi amigo?

Hoy me siento decaída,
Un bebé habrá nacido
Mi magia se ha extinguido.
A ella ya le había perdido…

Acunada entre sus brazos
Yo me siento en mis sueños
Me despierto cada mañana
Entre un matojo de pinchos.

Ya no sé si es envidia o es dolor.
Ya no sé si lo que siento es verdadero amor.
Ya no sé si puedo o no besarte.
Ya no sé realmente lo que he de hacer.

Olvídame mundo, hazlo ya.
Sé que este verano, es lo que pasará.
Olvidadme gente, hacedlo ya.
Tarde o temprano, mi alma de aquí partirá.

Quiero darte mi vida,
Ya no tiene sentido.
Quiero explicártelo todo,
Aunque sé que pensarás que miento…

¿Alguien puede responderme
A este humilde cuestión?
¿Qué debo hacer?
¿Lo intento y fracaso, o abandono?

Soledad es la que abunda,
¿Qué será de este verano sin tu sonrisa?
Soledad es la que llama,
¿Cómo viviré este verano, sin tu mirada?

Necesito gritarlo, decírtelo, ¡Te amo!
Necesito besarte, abrazarte, susurrarte. Te amo…

Necesito decirte, que me acuesto llorando
Porque tu corazón le pertenece.

domingo, 19 de junio de 2011

Sufrimientos

Abracé mil suspiros,
Pensando que me sentiría mejor.
Sonreí al pasado,
Pensando que así acertaría.

Creí que el presente pasaría,
Que el futuro sería algo mejor.
Y volví a fallar.

Observé tu retrato,
Observé tu sonrisa,
Observé lo que tus ojos decían.
Y volví a fallar.

Quise acariciar tu rostro,
Quise formar tu felicidad.
Quise decir todo lo que siento.
Y otra vez, fallé.

Necesité tu sentimiento,
Necesité tu “Te quiero”
Necesité quererte.
Y aún así, fallé.

Alcancé el cielo, con lágrimas en los ojos.
La felicidad rozaba, tan solo con soñar.
Cuando tú esbozabas “Te quiero” una noche sin más.

No me dí cuenta, no me lo esperaba,
Nadie esperaba aquello, pero todos se alegraban
A mí me dolía. A ti te abrazaban.
Yo sonreía entre lágrimas. De mí el mundo pasaba.

Paso noches en vela, porque no puedo dejar de amarte.
Intento olvidar mi dolor, pero mi vicio cayó.
Aprieto los puños e intento sostenerme.
Para no cometer ninguna locura, otra vez.

Nunca fallo mis promesas, pero este dolor…
Inunda poco a poco mi mente, además de mi corazón…
Siento como mis latidos cesan.
Siento como disminuye mi respiración.
Pacto con el demonio, que de mí, saque todo esto.

Eres mi pesadilla,
Eres mi sueño.
Eres esa pequeña,
Que saca todo lo que llevo dentro.

Att:; Aje

sábado, 18 de junio de 2011

Sentimiento oculto

Apareciste, inesperada.
Me sorprendiste, como si nada.
He de besarte, en un accidente.
Aunque para ello, no he de ser consciente.

Con sigilo, me acercaré.
A tus ojos, siempre miraré.
Con un dedo, tu rostro, acariciaré.
Y prometo que no te fallaré.

Quizás no lo esperes,
Es lo más seguro, en realidad.
Espero que me comprendas,
Que lo que siento por ti, no va en broma.

He esperado más de diez meses.
Se dicen pronto, la verdad.
Han pasado bastante rápido.
Y mi corazón se quiere declarar.

Corro hacia ti, y tú huyes.
¿No te diste cuenta, quizás?
Intento alcanzarte y te escurres.
¿Qué hice ahora, vida mía?

Permíteme tocarte,
Déjame acercarme.
Permíteme sentirte.
Más no puedo olvidarte.

He de pasar mi dedo por tu sonrisa.
He de sentir tu cercanía a mi corazón.
Quiero quedarme abrazada a ti, observando las estrellas.
Pidiendo un deseo, por cada una de ellas.

Quiero que sepas cuales son mis deseos,
Quiero que observes, lo mucho que te quiero.
Quiero que sepas leer, lo que mis ojos pretenden decir,
Quiero que sonrías, cuando yo te mire a ti.

Quizás sea un poco egoísta,
Pero realmente, ahora no importa.
¿Sabes el tiempo que llevo callada?
¿Sabes el tiempo que no digo nada?

Necesito abrazarte, y quedarme así un rato.
Necesito sentirte, y no despegarme en ningún momento.
Necesito estar contigo, ¡Lo siento!
Necesito tu sonrisa, para vivir un día nuevo…

Grito al amanecer, en busca de respuestas.
Lloro en ausencia, lo que mi corazón me muestra.
Una triste soledad, inunda mi silencio.
Un simple roce, lo haría más tierno.

¿Sabes cuantas veces soñé a tu lado?
¿Sabes cuantas veces dejé el sitio, a mi lado?
¿Sabes cuantas veces desperté sin el olvido?
¿Sabes cuantas veces, deseo no haberte querido?

Y, es real, sin ti no sé.
No te miento, es lo que siento.
Parezco repetitiva, pero nadie me escuchó.
Se que soy incisiva, pero sin ti, es como me siento…

Amanezco, pensando que estás a mi lado.
Lágrimas por mi mejilla, te extraño demasiado.

Quiero sentir tu respiración cerca,
Quiero oler tu pelo, y dormirme en tu aroma.
Quiero sentir los latidos te tu corazón sobre mí.
Quiero acariciarte lentamente, hasta que notes que estoy aquí.

Quiero un día junto a ti, mirando a la nada.
Quiero que me mires a los ojos, sin esbozar palabra.
Necesito que me digas que me quieres, pues sin ti no vivo.
Necesito que me saques, de todo este castigo…

Att; Aje

viernes, 17 de junio de 2011

Una noche de estrellas

Observaba las estrellas desde aquél banco. Esperando una respuesta, atada al móvil, como si mi vida dependiese de ello. Miraba su nombre, observaba su rostro. Miraba las estrellas. Me quedé fija en una hasta perder la cabeza, pensando en ella. ¿Por qué no llegaba? No lo sabía. Pero me estaba poniendo nerviosa. Me levanté, caminé de lado a lado, como si mi vida dependiese de ello. Y ahí se acercaba, tan bella como siempre, caminaba en mi dirección y yo, caminé en la suya. Me tranquilicé un poco, aunque en el fondo seguía bastante nerviosa, por su llegada. “Al fin” Me dije.

-Hola…- Esbocé con nerviosismo, esperando que ella no me notara raro. Pero se limitó a sonreír y contestarme. Me acerqué a ella. Le besé la mejilla. Coincidimos en caminar en busca de algún otro banco donde ponernos. Lo encontramos, nos sentamos.
La observé, ella sonreía. - ¿Alguna vez has visto una estrella fugaz? – Me dijo.
- No, que yo recuerde… ¿Y tú? – Pensé que sabía tu respuesta. – Sí, bueno, alguna creo que he visto – Ella me sonrió.

Nos quedamos en silencio, la una al lado de la otra. Le miraba, me miraba. Me ponía nerviosa, pero necesitaba hacerlo. Le sonreía y ella me sonreía. Me sonrojaba, estaba segura, aunque ella no decía nada. ¿Qué diría? - ¿Qué deseo pedirías? – Me dijo ella.
-¿Deseo?- Contesté yo. –Sí, claro, si vieses una estrella fugaz, ¿qué pedirías? – Contestó ella, no tenia valor a decirlo aún, creo... – Pues no sé, una tontería, supongo ¿Y tú? – No sabía cómo decírselo, pero tenía que hacerlo, ¡Era mi posibilidad! ¿Por qué no lo hacía? – Bueh, yo, nada en común, pero, quizás pediría saber qué pedirías – Bromeó ella, y yo reí. –Venga, dímelo ¿no? ¡Vaaaaamos!- Insistía. –Pero, si te lo digo quizás, no se cumple…- Acerté a decir, mientras le miraba a los ojos, en busca de una respuesta. -¿Sabes qué? Si lo dices así, flojito, nadie se entera, solo yo, si se cumple- Justificaba ella, bajando un poco el tono de voz. Aparté un mechón que interrumpió su dulce rostro. Con algo de nerviosismo, lo puse tras su oreja, con lentitud, sin dejar de mirarla a los ojos. –Solo tengo un deseo… - Ella me seguía la mirada. -¿Ah sí? ¿Cuál?- Preguntaba entusiasta. –No puedo decirlo- Aparté la mirada. Ella tomó mi rostro e hizo que volviera a mirarla. –Venga, sí puedes… ¿Con qué guarda relación?- Le miré, intentando callar y decirlo a la vez. –Con… Esa persona…- Ella pensó. -¿Esa que tanto me hablas? ¿La que te gusta? – Preguntaba. Asentí. -¿Desearías estar con ella?- Volvió a preguntar. Volví a asentir, sintiéndome un poco repetitiva. -¿Por qué no se lo dices? – Me cuestionaba. Casi me ponía nerviosa, pero me encantaba… - Porque me duele… Y sé que puede dolerle… Porque le amo y sé que no me podrá amar, porque su corazón pertenece a otra persona y, yo… Estoy completamente enamorada de ella… Y no sé como me callo, pero lo hago… Y me duele… Me duele mucho… Pero joder, la amo, te amo…- Mientras, le miraba a los ojos. - ¿Has dicho “Te”? – Se extrañó. Ese era mi momento, ¿Me confesaba? ¿Le decía que no? O, simplemente ¿Le besaba? –No… Yo… Dije… que… le… le… le amaba…- Mentí. –Nunca se te dio bien eso de mentir, además… Tú no sabes mentirme… - Sus palabras me ponían nerviosa. -¿Puedo hacer algo…?- Dije, con la voz temblorosa. Ella, me miraba, a los ojos, no esperé respuesta y me fui acercando a ella, olvidándolo todo, olvidando todo aquello que me comentó, olvidando quién era y quién sería.

Att; Aje

lunes, 13 de junio de 2011

Me gusta ella. ~

Me gusta el olor suave
que desprende por las mañanas,
en un simple caminar.

Me gusta el brillo de sus ojos,
Cuando el los pasa indirectamente,
Y hace sombra sus pestañas.

Me gusta esa sonrisa que esboza,
En una leve mirada,
En medio de cualquier cosa.

Me gusta las tonterías que hace,
Cuando mi mirada se cruza,
En un triste intento de decirlo todo…

Me gusta cuando me habla,
Sin que yo me tenga que acercar,
Pera sacar cualquier conversación…

Sonreiré por tu felicidad, lo prometo.
Más lloraré, en mi habitación,
Por la pérdida de mi corazón.

Aprenderé a sufrir en silencio,
Pues hablándolo, solo la fastidio.
Sufriré para mis adentros,
Te seguiré amando en silencio…

Amar no es fácil,
Y tu lo hiciste de momento.
Yo llevo así 10 meses.
Creo que con esto ya no puedo…

Lo soltaré todo,
Te diré lo que siento por ti.
Lo escribiré en una plaza.
O iré a por ti y te lo diré a la cara.

¿Qué hago? Cuando tú eres mi ser,
¿Qué hago? Cuando no sé, cómo amanecer.

Me levantaba diciendo
“Mañana, la veré”
Ahora me acuesto diciendo.
“Jamás te olvidaré”

Escribo hoy pensando.
“Algún día lo entenderá”
Escribía antes pensando.
“¿Por qué no se da cuenta?”

sábado, 11 de junio de 2011

Loca por ella

- Me voy a declarar
+ ¿Cómo lo vas a hacer?
- Voy a escribirlo a lo grande, le voy a sorprender...
+ Pero tiene novio...
- Ya lo sé y me da igual... Necesito sorprenderla... Quiero conquistarla...
+ ¿Y si no lo consigues?
- Me dolerá, y ella sabrá que sufro por ella...
+ Puedes hacerle daño...
- Lo sé... Sufro por ella a cada momento, a cada hora, a cada segundo, ¿qué me vas a decir? Le he dado miles de vueltas, pero es que, todo esto me puede. Desde que está con él, me ha abierto los ojos, debería haberlo hecho antes... Lo sé...
+ ¿Sabes qué te digo?
- ¿Qué?
+ Estás loca, tía...
- Sí, ella me ha vuelto loca. ¿Sabes? Cada vez que la veo, me pongo nerviosa, cuando la punta de su dedo toca la mía... Mi corazón palpita rápidamente, pero no puedo quitar la mano, no sabes cuanto me cuesta aguantarme a hacerlo, no sabes cuanto duele no poder hacerlo, por la simple razón de que ella es una chica y yo también, por la simple razón de que ella tiene novio y está ''enamorada'' ¿Pues sabes qué? Que yo también…

jueves, 9 de junio de 2011

~Un amor idiota~

¿Existirá amanecer inmune al dolor?
¿Existirá una cura para todo esto que siento?
¿Existirá un suspiro sin su protagonismo?

Ya no sueño, si no es su sonrisa.
Ya no vivo, si no es su mirada.
Ya no oigo, si no es su voz.
Y no respiro, si no es su aliento.

¡Déjame tocarte! ¡Déjame sentirte!
Olvídalo todo, incluso quienes son los demás.
Permíteme, dame una oportunidad…

Había sentido un dolor parecido,
Pero no con tanta profundidad.
Había sentido algo fuerte,
Que no me dejaba respirar.

¿Por qué todo se hace difícil?
¿Por qué otra vez ese amor idiota?

Guardo entre algodones mi cuidado,
Para no soltarte, cuanto te amo.

Te convertiste en mi razón, mi tortura,
Convertiste cada momento contigo,
Un momento de dulzura.

La verdad, es que sin ti no puedo.
La verdad, es que sin ti, me muero.
La realidad, es que me estoy muriendo,
Cuando veo que no sé, y que te estoy perdiendo…

Déjame amanecer a tu lado,
Déjame sentirte por un segundo,
Déjame despedirme de esos momentos.
Déjame despedirme de este mundo…


Att; Aje 9/6/11

jueves, 26 de mayo de 2011

¡Te odio!

Odio tu silencio,
Pues amo tu voz.
¿Qué piensas?
Quién sabe…

Odio cuando pareces diferente,
Porque me haces pensar.

Odio tu forma de decir “no”,
Me hace sentir mal.

¿Qué quieres que te diga?
Cuando sólo sé decirte tonterías.
Cuando sólo puedo fastidiarla,
Diciendo algo tan estúpido como “te quiero”.

No me juzgues,
Por decir tonterías.
Busco tu sonrisa,
No tu mirada agresiva.

Más, ¡No puedo olvidarme de ti!
Todo lo llevo dentro, ¡Quiere salir!
¿Debo decirlo? ¿Debo callar?
Si sigo así, pronto voy a estallar.

Preguntas retóricas, que jamás responderás
Sonrisas estúpidas, que jamás llegarás a descifrar.

Hace tiempo, sobrevivía en la soledad.
Pero ahora, me he dado cuenta,
Que, en mi vida te has ido convirtiendo.
Y de mi primer sueño, jamás, me pude olvidar.

Att; Aje

miércoles, 25 de mayo de 2011

Un adiós particular.

- Tengo que decirte algo.
+ Me tengo que ir, luego hablamos.
- Es importante…
+ Bueno espera… Vale…
- Te quiero…
+ Me lo has dicho varias veces... ¿Era eso?
- Te voy a echar de menos, cuando me valla…
+ Eh, ¿dónde vas? ¿Cómo que te vas? Hasta dentro de un año no, ¿no?
- No…
+ Pero, ¿Y el curso? ¿Y nosotras? ¿Qué pasará?
- No creo que me echéis mucho de menos…
+ Pero, ¿qué ha pasado? ¿Por qué así tan de repente?
- ¿Recuerdas cuando lloraba? No quería irme.
+ Dijiste que te dolía la barriga…
- No podía estar ahí… Quería escabullirme.
+ Pero… ¿Dónde vas? ¿Cuándo? ¡¿Desde cuando lo sabes?!
- He de irme lejos, mi familia se muda, y, no puedo quedarme aquí sola…
+ ¿Dónde vas?
- Lejos…
+ ¿Desde cuando lo sabías?
- Hace dos semanas…
+ ¡¡¿Por qué no dijiste nada?!!
- Vosotras siempre estáis ocupadas, y me siento ignorada. Yo os echaré de menos, mucho. Más de lo que pensáis. Es más, ¡Quizás hasta tú seas más de lo que piensas! ¿Sabes? Pero nunca digo nada, por miedo… Siempre… Siempre me tengo que quedar callada…
+ No llores…
- No me quiero ir…
+ No queremos que te vallas…
- ¿cómo sabes que no les da igual?
+ Si así fuese, no vendrías con nosotras, ¿no crees?
- Sí… Ya…
+ Yo… También… Te quiero…
- ¿D…De verdad?
+ ¿Por qué iba a mentir?
- Tú nunca me has dicho…
+ ¿Qué… Qué mas da…?
- No sé cómo decírselo…
+ ¿Cuándo te vas?
- El martes que viene…
+ Joder, ¿¡Tan pronto!?
- Me dieron unas semanas para despedirme… Pero nunca… Nunca tuve valor…
+ No… Joder, por favor… No llores…
- No… Quiero irme… No quiero separarme de ti…
+ Será sólo por… un tiempo, ¿no?
- Me… quieren internar…
+ Eh… No… No llores… Por favor… No llores… ¿Cómo que te quieren internar?
- Mis padres han de irse… Por trabajo, y… Me quedaría sola en casa… No me dejan quedarme en casa de ningún familiar… Y, no quieren que me quede sola…
+Pero… Pero…
- Quieren meterme en un internado, para asegurarse de que esté bien y no intente hacer nada. Ni me escape…
+ ¡No pueden hacer eso!
- Si pueden… Al fin y al cabo, son mis padres, los únicos que tengo, los únicos que pueden hacer lo que quiera conmigo…
+ ¡Pero tú no te puedes ir, joder!
- Ahora… ¿Por… Por qué lloras…?
+ ¡NO TE VALLAS!
- Me… Me estás a…abrazando… Tú… Nunca… Lo has hecho…
+ ¡Quédate joder! ¡Quédate! ¡No puedes irte! ¡NOOO!
- No quiero hacerlo…
+ ¿Por qué no me lo has dicho antes, imbécil?
- No… No quiero que llores…
+ ¡No estoy llorando!
- Si lo haces…
*Un breve silencio apareció entre nosotras, abrazadas entre lágrimas, ante la grave noticia*
+ No vuelvas a casa…
- No puedo hacer eso…
+Te…Te… Te…
*Ambas abarcamos un silencio de nerviosismo*
-¿Me..?
+ Te quiero, joder… ¡Te quiero!
- Pero… ¿Por qué lloras…?
+ Por ti…
- Prometo que volveré…
+ ¿Cuanto pasará…? ¿Un mes…? ¿Dos? ¿Cinco?
- No sé… Pero… Prometo que, serás la primera en enterarte de… Que estoy aquí… Te lo prometo…
*Acaricié su mejilla, intentando tranquilizarla. Secando sus lágrimas*
+ No quiero… No quiero que te vayas…
- Ve a casa… No quiero que te castiguen…
+ ¿Volveré a verte mañana?
- Si no voy por la mañana, pasaré a buscarte por la tarde.
+ ¿Lo prometes?
- Sí…
+ Hasta… Mañana entonces…
*Luz se despidió con la mano, entonces recordé algo. Decidí lanzarme, antes de irme, no sabía exactamente cuando debía ir a aquél internado a trasladar las cosas, así que… Le llamé*
- Eh, Luz… Espera…
+ Dime…
*Alcé mi brazo, posé el pulgar en la mejilla de Luz, secándole lentamente el recorrido de la lágrima.*
-Tengo que confesarte algo…
+ Dime…
- No solo quería decirte eso… Antes de irme quiero que sepas algo…
+ Dime…
*Me quedé mirándole a los ojos, Luz, parecía hacer lo mismo. Y con nerviosismo acerté a decir*
- Te… Te… Te quiero…
+ Eso, ya lo has dicho, Adele…
- No de esa manera…
*Me quedé ensimismada en sus ojos. Ella parecía haber pasado por lo mismo. Decidí acercarme lentamente. Ella no hacía signo de cambio. Así que tomé confianza. La besé. Me besó. No sabía que sería de mí en ese momento. No sabía que sería de nosotras en ese momento. Pero sabía que había pasado, que estaba pasando y, que, podría irme, que ella sabía que le amaba. Como nunca había amado a nadie.*

FIN

lunes, 23 de mayo de 2011

Te amaré

Ensordecido, ante un grito de ayuda
Encaprichado, hasta no poder más,
Y es que en este mundo de avaricia
No se puede pedir más

Ahí te veo, acompañada
Ante una conversación, atontada
¿Por qué no me haces caso?
¿Por qué pasas de mí tanto?

Me intento acercar… Fracaso…
Te intento hablar, la cago…

Enmudecida, por el grito de ayuda
Ensordecida, por el sonido de mi música.

Me miras, te miro.
Acomodas un breve tiempo,
Suspiro.
Intentas hacerme creer
Que el mundo es de color de rosa…

Se me escapa tu nombre
En un intento inútil de hablar de ti.
Se me escapa “te quiero”
En un burdo intento de oír “ Y yo a ti”

No quiero quererte,
Si quiera desearte,
No quiero sentir esto jamás.
Por todas las noches en vela
En las que eché a llorar….

Recuerdo marcado

Con relatos, entre la melodía
Fino día, para un largo amanecer
Agradezco al cielo, por tu presencia,
Aquella que me hace enloquecer.

Amanezco observando tu retrato
Rostro dulce… Tu mirada… Aún trato.
Leo entre tus lágrimas escondidas
Descubro tu sonrisa cada día.

No te ahogues, háblame.
No te preocupes, ¡Confía en mí!

Mas, mi mirada de ti, no puedo apartar
Mi mente en ti, no puede dejar de pensar.

Aquella dulce sonrisa, se hace mi amar,
Mi pesar. Increíble ironía.
Per de tu sonrisa, no me puedo olvidar.

Avisos

No hay huevo, donde lágrimas no derrame
Extraño la compañía, al igual, la empatía.
Extraño todo aquello, que todos echaron atrás.
Extraño los recuerdos, donde no estaba en soledad.

No hay vacío sin lágrimas
No hay suspiros, de querer respirar.
No hay valor para todo dejarlo,
Dejarlo todo atrás.

Siempre dije siempre
Mi promesa, cumplí sin cesar
¿Para qué confiar en nadie?
Siempre me la vuelven a dar.

De nada me sirve seguir,
Pero si acabo mi dolor cesará.
¡Estoy harta de este tormento!
¡Quiero escapar ya!


Haga lo que haga,
Nadie me creerá
¿Volveré a sentir el abrazo de mi cuchilla?
Es la única que lo hace, ¿Qué más da?

Estoy cansada,
De todo, para nada
Porque una ya se cansa
Igualmente NADIE notará la diferencia,
¿Qué importará?

Nervios

Y vienes, pero te vas
Apareces, aunque no estás
Eres como un fantasma
No… ¡Eres un ser más!

No te quito de mi cabeza
Loca me he vuelto ya.
Apareces tras una curva
Corro tras de ti.
Alzo mi mano a tocarte,
Ya no estás aquí.

Intento rozarte, pero no puedo,
Intento hablarte, pero no sé
Intentos fallidos de conversación
Abro la boca, tan solo para esbozar un… ‘’Adiós’’

¿Qué hiciste?
¿Dónde estás?
Horas en mi bici
Por medio segundo,
Voltearte a mirar.

Cuando tus ojos clavas en mí
Mi pulso no alcana a parar
Cuando tu voz me pregunta
No sé si quiera hablar.

Enfados a sí misma.

Hoy no quiero salir,
No quiero hablar,
No quiero quererte,
Ni si quiera tocarte.

Hoy no quiero verte
Ni desearte, si quiera tenerte.
Es más, ¡¡No me importas!!
No me digas que me quieres,
No me toques, ¡ni me hables!

Hoy quiero escapar,
Quiero gritar
Quiero amarte,
Quiero sentirte.

Quiero tu mirada sobre la mía,
Tu piel contra mi piel
Sin prejuicios.

Quiero que me quieras
Quiero llorar
Quiero irme de este infierno,
Quiero olvidarme de quien soy
Puedes irte, olvidarlo todo.
Quiero morir.

Existen momentos

¿Qué quieres que sienta cuando te veo pasar?
Si cada vez que no me hablas, me cuesta respirar.
¿Qué quieres que haga cuando no puedo verte?
Si lo único que quiero es el lunes, para volver a observarte.

¿Cómo le hago?
Sin ti, no puedo.
¿Cómo respiro?
Constas de mi suspiro.

Y ahora dime, ¿qué puedo hacer?
¿Me escapo? ¿Te olvido? ¿Te dejo de hablar?
Es que sin ti, no puedo, de verdad.
Y, contigo muero, por no poder gritar.

Cuando te veo a hurtadillas de todos los demás.
Cuando me escapo a verte, lunes y miércoles.
Cuando me quedo en tu retrato para verte.
Cuando escucho canciones que me recuerdan a ti.

¿Cómo le hago para no sentir?
Para no sufrir
Para olvidar
Para que todo esto, más daño no me pueda causar.

martes, 17 de mayo de 2011

~Especial~

Sabía que mi llanto podía escucharse desde fuera del baño, pero no me preocupé en ocultarlo. Estaba sentada, en el suelo. Con la puerta cerrada. Oía la gente hablar por el pasillo, cosa que no debería ser así, pues ya la gente estaría dando clase. Pronto se dejaron de escuchar voces. Me aferré a mis piernas, con su imagen entre mis manos, en una foto de papel. La acerqué a mi corazón, abrazándola así. - ¿Por qué todos se dan cuenta menos tú…? – Lloraba desolada, ante la aparición de algo que, me llevase.
A mi lado estaba la mochila, donde llevaba todos los libros. De ahí saqué un cuaderno y un bolígrafo. Comencé a escribir:
-Lo siento. Te he fallado. Dije que no volvería a caer. Caí, he de admitirlo. Pero tranquila, ya no tendrás que volver a esperar que no lo vuelva a hacer. Pronto desapareceré de aquí. Pronto dejaré de… Molestaros a todos…-
Las lágrimas cayeron en el papel, haciéndolos mojar.
- No quiero ser una carga más. Quiero despedirme de ti. Es lo único que pido. Lo siento, de verdad. Por favor. Tengo que hablar contigo. Es importante, ¿Vale? Estaré bien.
A las cinco, estaré en la puerta del instituto, podrás verme. Espero verte allí.
Adiós, te quiero.-
Suspiré, cerré la carta entre lágrimas, le dí un beso, puse su nombre por la parte que yo veía. Salí del baño incorporándome. Pasé bajo la puerta de clase la nota y me quedé escuchando para saber que decía, escondida. Al ver que le dio la carta, salí corriendo.
Desaparecí, me desvanecí, como un conejo que está a punto de ser cazado. Me escapé de aquél espantoso lugar sin que nadie extrañara mi presencia. Claro que, para los compañeros, “estaba en el baño”. Típica escusa, ¿no? Ya, ¿Qué más daba? Me iba a ir.

Esperé en la puerta del instituto, ansiosa a su llegada, sentada en el suelo. Suponía que vendría, aunque no lo sabía con exactitud. Pasaron cinco minutos, no llegó. Pasaron diez minutos, no llegaba. Los minutos se me hacían eternos, los segundos, se me hacían lustros. Pasaron quince minutos. Me decidí a irme. Me levanté, dispuesta a coger camino a donde quiera que me llevase el destino, con mi maleta a cuestas. Entonces, alcé la cabeza, y la vi, corría hacia mí. Parecía preocupada y, agobiada. Decidí esperarla. Entonces me miró, luchando por respirar.
+ Lo… Lo siento… No… No me dejaron salir…
- No… Te preocupes…
Suspiré. Lo notó. Miré al suelo. Noté su mirada penetrante sobre mí. Me parecía triste, aunque no llegué a detectarla. Ella tomó mi barbilla y la subió para que le mirara.
+ Cuéntame…
- Vámonos a otro sitio.
+ Está bien…
Me puse a su lado. Caminé. Caminó. Le miré, me miró.
+ ¿Dónde?
- Vamos allí dentro.
Señalé las canteras. Así lo hicimos, entramos, buscamos un banco y nos sentamos.
+ ¿Por qué…?
- No soporto estar aquí, Luz.
+ Pero, ¿Por qué…?
- Me siento encerrada… Necesito… Sentirme libre…
+ Y… ¿Por qué yo, Adele? ¿Por qué me lo dices a mí…? Quiero decir, no me molesta… Pero… ¿Por qué me elegiste a mí para decirlo?
- De eso… Quería hablar…
+ Dime…
Apreté los ojos, le tomé del rostro, acaricié su mejilla con el dedo pulgar. Intenté fijar mi mirada en sus ojos, rebosantes de preocupación.
-No te preocupes, ¿Vale? Estaré bien. Es más, si tú quieres, podré venir a verte. No iré muy lejos.
Señalé mi maleta.
- Tampoco llevo muchas cosas…
Sonreí, intentando tapar la preocupación que ella llevaba.
+ ¿Dónde irás?
- No me busques… Yo iré por ti…
+ Dime donde irás, por favor…
Encogí mis labios, ella cogió mi mano.
- No me iré muy lejos.
+ Llévame…
- No sería un buen sitio para ti. No quiero que me vieses allí.
+ Quédate conmigo…
- No podría…
Acaricié su rostro, con tristeza. Me moría de ganas de besarla y que viniese conmigo, pero las razones eran obvias. Aquél lugar podría llegar a ser peligroso.
+Pe…Pero…
Coloqué mi dedo índice en sus labios.
- Sólo serán unos días, ¿vale? Estaré bien, lo prometo.
Ella negó. Coloqué mi frente con la de ella, y le miré a los ojos fijamente.
- Estaré bien, princesa… De verdad… No quiero ir a casa durante unos días… Ni quiero ir al instituto… Nadie me echará de menos, ya verás…
+ ¿Qué le dirás a tus padres?
- Les dije que… Estaría… De excursión con el colegio unos días, y, bueno, coló. Hice una autorización… Y, unas cuantas movidas. No me echarán de menos.
+ Ven conmigo…
- No quiero ser un estorbo… Ya lo sabes…
+ No lo serás… ¡Déjame ir contigo!
- El sitio donde me quedaré no será muy bonito…
+ Quiero asegurarme que estás bien…
Me miraba a los ojos. Cerré los míos leve, intentando no llorar.
- Lo estaré… Llevo el móvil, ¿vale?
+ ¡Déjame saber dónde vas! ¿Dónde podré encontrarte?
- Mañana te recojo del instituto, ¿Vale? ¿Así estarás más tranquila?
+ Quiero escaparme contigo…
- ¿Qué le dirías a tus padres?
+ Se van de viaje, se quedan mis tíos en casa. Les diré que me quedo en casa de una amiga.
- ¿Estás segura?
+ Quiero ir contigo.
Le besé la mejilla. Sentí nervios, y un cúmulo de sensaciones increíbles. Pero me encantó.
+ ¿Dónde es?
- Conoces el lugar. Pero no sé dónde resguardarnos.
Ella asintió y me devolvió el beso. Decidí levantarme.
- Será mejor ir a tu casa, que cojas algo de ropa y, vallamos. Antes de que oscurezca.
Ella me dio la razón y, así lo hicimos. Le cogí de la mano tirando de ella, bromeando. Ella me sonreía. Fuimos a su casa, entramos a su habitación y, ella en la mochila del instituto, metió ropa.
+ ¿Cómo lo haremos?
- Confía en mí.
+ Ya lo hago…
- Vámonos.
Ella asintió, con la maleta en sus hombros. Iba delante de mí. Yo le seguía.
Tras 20 minutos de camino, apenas sin habla. Conseguimos llegar. Aquél sitio. Me encantaba. Era mi refugio, era mi lugar. Ahora era nuestro lugar. NADIE nos lo podía arrebatar. Ahí estábamos, ella y yo. Juntas. Me descoloqué la maleta. Saqué la pequeña caseta y automáticamente se hizo. Le hice una señal para entrar, así lo hicimos. La caseta era un poco pequeña, pero bastante acogedora.
- ¿Tienes saco?
+ Ops… No…
Ella me miró con rostro de preocupación. Yo le sonreí, le ofrecí mi saco.
+ Pero… ¿Y tú?
- Estaré bien. Deja de mirarme con esa carita anda. No te preocupes.
Le sonreí, me miró torciendo la boca. Y no dijo nada.
Ya era de noche. Hora de la cena. Para mi suerte, había traído suficiente comida y dinero para una semana. Todo planeado desde hace tiempo. Cenábamos fuera de la caseta, sobre una manta, mientras observábamos las estrellas. Luego nos recostamos en esta misma. Ella apoyó su cabeza contra mi pecho mientras las observábamos.
+ ¡Mira! ¡Una estrella fugaz! ¡¡Pidamos un deseo!!
Cerré mis ojos, sonriendo. Aquella era la noche más perfecta de toda mi vida. Ella era mi único deseo. Así que lo único que pedí, era su correspondencia. Aún así lo dejé pasar.
- Na, no me hará falta.
+ ¿Por qué?
Ella me miraba. Sólo nos iluminaba una pequeña vela al lado nuestra.
- Porque… Sólo falta un pequeño detalle para que esta noche sea perfecta… Y, ya lo llega siendo.
+ ¿Qué detalle?
Acaricié su rostro, incorporándome al ver que ella lo hacía.
- La razón por la que te cité a ti, y no a cualquier otra persona…
Sus ojos se quedaron mirándome. No supe si estaba intrigada, o lo comprendía. Encogí leve mis labios. Me quedé embobada en sus ojos. En como el brillo de aquella vela, se reflejaba. Entonces, una ráfaga de viento, me hizo temblar y, apagó la vela.
- Será mejor que entremos.
Ella me dio la razón. Entramos.
+ Métete aquí, conmigo.
- Estaré bien fuera…
+ No… No es cierto. Yo he venido aquí contigo, porque yo he querido, no quiero que estés incómoda. Además, cabemos las dos.
- ¿Dejarás de quejarte entonces?
Bromeé. Asintió. Ella se hizo un lado. Me metí donde el sitio me dejaba. Frente a frente. Su cuerpo, contra mi cuerpo. Podía observar sus ojos. Sabía que no dormiría. Menos, si no se lo decía.
-Te quiero…
Ella me miró. Cogió la linterna y la encendió para más visión. Me quedé mirando sus ojos. Ahora nada rompería ese momento. Era mi momento. Era nuestro momento. Aquel en el que haría mi sueño realidad. Aquello que desvelaba mis noches. Juntamos nuestras frentes, me quedé embobada en sus ojos. Se acercaba, me acercaba. Casi podía sentir su respiración. Sus labios rozaron los míos. Lo que provocó mi nerviosismo. Ella colocó su mano en mi cintura, haciéndome relajar. Entreabrió sus labios. Me besó. Correspondí, sonriendo como nunca antes, había sonreído en la vida.
+Te amo…
Esbozó en una media sonrisa.

miércoles, 11 de mayo de 2011

~Al borde del abismo~

Los charcos de sangre se formaron a mi alrededor. Su sonrisa inundó mi mente. Mi cuerpo dejó de reaccionar ante nada. Sólo su imagen estaba en mi cabeza. "Adiós, mi niña. " Apreté el puño, soltaba lágrimas. Alcancé el móvil, observé su mirada. Abrí la agenda… Decidí hacer una llamada. Un brazo al suelo con el otro marqué su número.
Ya no me sentía en mí, me estaba mareando. Llorando, ¿Por lo que había hecho? O, ¿Por no poder decirle todo? Necesitaba decírselo, ahí estaba yo, el día de mi fin. Lo sabía, era ese día, el suelo estaba encharcado con mi sangre, y ahí estaba yo tirada, sintiendo como pequeñas cuchillas en todo mi brazo. Pero no me dolía, o, al menos eso me decía. No podía verme el brazo, para detectar cómo era la herida pero, era profunda, aquello no paraba. Me estaba mareando. Le llamé. Sonaba el teléfono, me sentí sin fuerzas, casi desmayada… “¡Cógelo, joder!” Esbocé con toda la fuerza que podía…
Al fin. Lo cogió. “Ven…” Decía sin fuerzas. “¿Eres tú, Adele?” Contestó.
“ S…Sí… Soy yo… Ven a mi c…casa…” Me mareaba, casi no podía hablar. “Encontrarás una llave en el bajo de la puerta… Entra…” Esperaba que pudiese llegar, no llegué a escuchar sus palabras, sentía un pitido prolongado en los oídos, que sólo me permitía escuchar una voz desesperada. Sentía debilidad. Pero no dolor. Lloraba. Mi cuerpo estaba inundado en sangre. “T…Tengo que hablar contigo… Ser…Será mejor que llegue…llegues pronto…. A…Adiós….”. Corté la llamada, no tenía fuerzas para sostener el móvil. Lo dejé a un lado, mientras agarraba de nuevo mi cuchilla, aquella vieja amiga. La empuñé, con la mano ensangrentada mientras lloraba a gritos.
Cuando casi ni podía abrir los ojos, pálida, sangrienta. Oí como la puerta se abría, y ella me buscaba preocupada. “A…Aquí…” Un hilo de voz salía, sin fuerzas. Para mi sorpresa, ella la captó, vino hacia mí. Se arrodilló a mi lado, sin comprender nada. Mis manos estaban tumbadas en el suelo hacia arriba. Contempló mi arma, lo cogió y lo tiró hacia atrás. “¡¿POR QUÉ ADELE?! ¡¿POR QUÉ?! ¡OTRA VEZ NO, JODER!” Pude escuchar que decía, aunque, parecía que estaba al fondo de una habitación cerrada. Ella cogió una toalla. Tomó su móvil y llamó a urgencias. Con la toalla, hizo un torniquete en mi brazo. Ya no lo sentía, creo que era demasiado tarde. Veía lágrimas caer sobre su rostro, por primera vez. “¡¿ERES TONTA?!” Una pregunta irónica, quizás. La vista se me nubló, hasta el punto en el que, ella se hizo una mancha. Necesitaba hablarle, no sabía si lo hacía, creo que lo conseguía, pero no lo captaba. “Te…Te… amo….” Las lágrimas salían de mi rostro. Pude sentir como ella deslizando sus pulgares por mis pómulos, lo secaba con mucho cuidado. “No… No digas nada...” Me abrazó… Hacía tiempo que no le sentía así… Sabía que la quería ahí. No tenía fuerzas para alzar un brazo y rodearla. “¿Por qué, Adele, por qué…?” Apreté los ojos, aunque, no tenía fuerzas, casi no podía respirar. “Te necesito… demasiado…Te… amo...” Intenté decir, pero, la voz se me trababa. “Dímelo…” Decía entre lágrimas. “No… te apartes… de mi lado…” Ella me besó la mejilla, y esperaba ansiosa la llegada de la ambulancia.
Llamaron al timbre, ella corrió, abrió e indicó donde me hallaba. Los médicos me cogieron y me subieron a la camilla. Ella corría a mi lado. Aquella fue la última imagen que reconocí, por el momento. Nunca supe como sería aquél momento, el momento de la muerte. A pesar de todo, era bonito. Lo que dicen que ves toda tu vida por delante, son tonterías. Yo sólo la veía a ella. Veía su sonrisa, veía sus ojos, sus labios, sus manos… Sólo le sentía a ella. De camino al hospital me parecía oír los gritos de una chica. Había un camino, entero de blanco. En un lado, podía diferenciar su rostro sus ojos, y su sonrisa. En la otra, también. Pero era distinto, no sé qué diferenciaba cada foto. Oía sus gritos. “¡ADEEEELEEEE!” Los médicos intentaban rehabilitarme de camino. Lo dieron por perdido, ella se acercó a mí, llorando en el que era mi cuerpo muerto. Cogió mi mano. La besó. Acarició mi rostro. “Vuelve… Prometo no dejarte sola” Oí sus palabras. No sé cómo, pero sentía todo. No podía despertar. Estaba ahí, lo sentía, le veía, le escuchaba. Pero no podía despertar. Creo que entré en una especie de coma. Sentí que volaba. Creo que, llegamos al hospital y, ella estuvo ahí todo el tiempo, de mi mano cogida. Dormida en el incómodo sillón infernal. Esperando que despertase. Ante una simple respuesta. Día tras día. Como me prometió, ella estaba ahí. Me leía mis historias, mis poesías, y decía que, cuando despertase, todo sería distinto. También escuché como los médicos decían, que, si despertaba, que no sería seguro, podía perder mucha memoria, incluso olvidar quién soy, de donde vengo… También decían que, podía quedarme inválida. Ella me contaba que le daría igual todo, pero que quiere que esté ahí. Estaba faltando al instituto, sólo por mí. Estaba pasando ahí todos los días, sólo por mí. Decía que ella me enseñaría lo que fuese, con tal de que despertase. Que lo único que le importaba era eso. Algún día, iba al instituto. Pero rápidamente a la vuelta hacía la tarea junto a mí. Me contaba todo lo que había pasado en clase, y, que, algunos me habían extrañado. Ella creía que no le escuchaba, pero yo lo hacía. Se le notaba cansada, en innumerables veces. Me encantaba sentir su mano cogiendo la mía. Me encantaba oír su voz, aunque siquiera pudiese sonreírle, me encantaba que estuviese ahí, conmigo. Me decía que me quería. Nunca creí que escucharía de su boca eso, pero, lo dijo… Estaba ahí y lo dijo. Me ponía música, y, la susurraba cantando a mi lado. Me daba el beso de las buenas noches. Y, siempre, me pedía por favor que despertase. Me contaba lo que pasaba a mi alrededor. Cosas como “Mira, hoy ha venido fulanito a verte, Adele.” Le notaba desesperada, desesperanzada, como si supiese que ya no volvería a respirar. Pasaron, dos meses. Mi piel, ya se regeneró. Quería despertar, no es que no me sintiese bien en esa especie de nube que había colapsado mi cerebro. Es que, necesitaba verla sonreír. ¿A qué esperaba mi cabeza? ¿Por qué no me despertaba?
Justo dos meses pasaron, cuando ella, entre lágrimas, a mi lado cogía mi mano, acariciaba mi mejilla y suplicaba que despertase. Prometió de nuevo no dejarme sola. Tomó mi rostro, acarició mis mejillas. Y, por unos instantes sus labios rozaron los míos. Quería despertar, y poderle sonreír, y decirle que todo estaría bien. Al fin, abrí los ojos con dificultad. La veía, borrosa. Le sonreí leve. Ella sonreía como nunca, entre lágrimas, pero sonreía. “Adele… Adele… ¿Sabes quién soy?” No podía hablar así que me limité a sonreír acariciándole alzando la mano para acariciar la suya. Supuso que era un sí. Llamó a los médicos. Todos los médicos se sorprendieron de mi recuperación. Nada más salir de casa para ir al instituto, ella me acompañaba, cogida de mi mano, me dio un leve beso en los labios y sonrió. “Te escuché todo este tiempo… No podía despertar… Lo siento mucho…” Ella me dio un apretón en la mano a modo de un ‘’No te preocupes’’.Al entrar junto a ella, todos me miraron, se sorprendieron y, mientras fui pasando entre ellos. Algunos me abrazaban. Otros, se limitaban a sonreírme, aunque eran más. Ella me cubrió los ojos por detrás. A pesar de mi debilidad, podía caminar medianamente bien. Entré en clase, ella descubrió mis ojos. Allí estaban, compañeros y amigos, dándome la bienvenida con un gran cartel que ponía. “¡BIENVENIDA ADELE!” No pude evitar emocionarme. Abracé uno por uno a todos. Entonces me di cuenta que no estaba sola. Me arrepentí, aunque en el fondo, no. Sabía que si no lo hubiese hecho, nada de aquello hubiese pasado. Ahora mi felicidad se centraba en ellos. Ahora sabía que podía salir adelante, aunque me sintiera mal. Sabía que, aunque el acto de hacerlo había sido egoísta, me había hecho valorar, todo lo que el alrededor era para mí. Como bien dicen, “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Yo lo había experimentado, ellos lo habían experimentado. Para volver a nacer, has de rozar la muerte. Sabía que había vuelto a nacer.
Att; Aje

domingo, 8 de mayo de 2011

Eres tú ~

Un pequeño tablón dedicado. No es de lo que suelo escribir, pero espero que os guste.

Eres la causa de mi ira, la de mi sonrisa, de mis dudas, de mi respiración.
Eres mi felicidad, mis lágrimas...
Eres mi rencor, mi deseo, mi fuerza, mi debilidad.
Eres mi ironía, mi sarcasmo, mi verdad, mi mentira.
Eres mi respiración, mi ahorco, mi agua.
Eres como un desierto, eres mi sol, eres mi luna.
Eres mi luz, eres mi oscuridad.
Eres mi visión, y aquellas manos que no me deja ver.
Eres mi todo.
Eres la causa de mi tristeza, la causa de mi alegría.
La causa de mi sonrisa, la causa de mis lágrimas.
Eres todo, aún así, de no darte cuenta...

~Momentos de Los hombres de Paco~

He recogido dos de los momentos más significativos en la historia de Lucas y Sara y, Pepa y Silvia. Más bien, los primero momentos, los que más me gustaron.

P&S
-No me puedo imaginar con una mujer
+A ver, Silvia, es que no te tienes que imaginar con una mujer, te
tienes que imaginar, conmigo.

L&S
- Pues, ¿sabes que le regalaría yo a una persona de la que estuviera enamorada?
+ ¿El qué?
- Una bola del mundo.
+¿Una bola del mundo?
- Así la haríamos girar e imaginaríamos donde iríamos...
* *
+Ten.
- Wow, ¿y esto?
+ Ábrelo...
- Una bola del mundo...
+ Cierra los ojos y hazla girar...
- Madagascar...
+ Madagascar...
- ¿Quiere decir que cuando cumpla los 18 me llevarás a madagascar?
+ Quiere decir, que dentro de... Un año y cuatro días... Iremos a Madagascar.

viernes, 6 de mayo de 2011

~Ámame~

-Ven…
+ ¿Qué…?
- No puedo más…
+ ¿Por qué?
- No sé si decirlo…
+ Dilo…
- Sería una tontería…
+ No para mí…
- Hay…
+ ¿Hay…?
- Hay alguien…
+ ¿Alguien? O...Oh…
- Sí…
+ Valla… ¿Cómo se llama…?
- No… Me has entendido mal…
+ ¿Por…?
- Me… Gusta alguien…
+ Bueno… Y, ¿Cómo se llama…?
- Déjalo… Jamás sentiría nada…
+ No digas eso… Nunca se sabe…
- Yo sí lo sé…
+ Bueno… ¿Qué te atrae…?
- No sé…Siento que es diferente, su forma de mirar, cambia según la persona hable de algo. Y, hay una mirada que… Me vuelve loca… Siento que… Algunas veces, es… Cabezota… Pero, a pesar de sus palabras y de todo… Me encanta como es… Parece que me mire diferente, parece que… A veces es especial, por… Decirlo así… ¿sabes? Pero… Otras me hace dudar… No sé por qué le quiero… No sé por qué me enamoré. No sé… Pero creo que jamás sentiría nada…
+ Se… Se… se te ve… Muy… enamorada…
- ¿Qué te pasa…?
+ Nada…
- No soporto verte llorar…
+ No estoy llorando…
- Mírame…
+ ¿Cómo… se llama…?
-¿Por qué lloras…? No puedo verte así…
+ Te quiero…
- ¿C…Cómo…?
+ ¡SÍ, JODER, TE QUIERO!
- V…Valla…
+ Eso me pasa…
- Y…
+ Ya… Olvídalo… Me voy…
- No…
+ Suéltame… No volveré a molestarte…
- Deja de decir tonterías, no molestas…
+ ¿Quién es…?
- Eres tú, lo único que quiero. – Susurró a su oído. Le besó-