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Quería dar la bienvenida y las gracias, a todos aquellos que visiten mi blog.
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.

¡Muchas gracias!
¡Un beso!

sábado, 11 de junio de 2011

Loca por ella

- Me voy a declarar
+ ¿Cómo lo vas a hacer?
- Voy a escribirlo a lo grande, le voy a sorprender...
+ Pero tiene novio...
- Ya lo sé y me da igual... Necesito sorprenderla... Quiero conquistarla...
+ ¿Y si no lo consigues?
- Me dolerá, y ella sabrá que sufro por ella...
+ Puedes hacerle daño...
- Lo sé... Sufro por ella a cada momento, a cada hora, a cada segundo, ¿qué me vas a decir? Le he dado miles de vueltas, pero es que, todo esto me puede. Desde que está con él, me ha abierto los ojos, debería haberlo hecho antes... Lo sé...
+ ¿Sabes qué te digo?
- ¿Qué?
+ Estás loca, tía...
- Sí, ella me ha vuelto loca. ¿Sabes? Cada vez que la veo, me pongo nerviosa, cuando la punta de su dedo toca la mía... Mi corazón palpita rápidamente, pero no puedo quitar la mano, no sabes cuanto me cuesta aguantarme a hacerlo, no sabes cuanto duele no poder hacerlo, por la simple razón de que ella es una chica y yo también, por la simple razón de que ella tiene novio y está ''enamorada'' ¿Pues sabes qué? Que yo también…

jueves, 9 de junio de 2011

~Un amor idiota~

¿Existirá amanecer inmune al dolor?
¿Existirá una cura para todo esto que siento?
¿Existirá un suspiro sin su protagonismo?

Ya no sueño, si no es su sonrisa.
Ya no vivo, si no es su mirada.
Ya no oigo, si no es su voz.
Y no respiro, si no es su aliento.

¡Déjame tocarte! ¡Déjame sentirte!
Olvídalo todo, incluso quienes son los demás.
Permíteme, dame una oportunidad…

Había sentido un dolor parecido,
Pero no con tanta profundidad.
Había sentido algo fuerte,
Que no me dejaba respirar.

¿Por qué todo se hace difícil?
¿Por qué otra vez ese amor idiota?

Guardo entre algodones mi cuidado,
Para no soltarte, cuanto te amo.

Te convertiste en mi razón, mi tortura,
Convertiste cada momento contigo,
Un momento de dulzura.

La verdad, es que sin ti no puedo.
La verdad, es que sin ti, me muero.
La realidad, es que me estoy muriendo,
Cuando veo que no sé, y que te estoy perdiendo…

Déjame amanecer a tu lado,
Déjame sentirte por un segundo,
Déjame despedirme de esos momentos.
Déjame despedirme de este mundo…


Att; Aje 9/6/11

jueves, 26 de mayo de 2011

¡Te odio!

Odio tu silencio,
Pues amo tu voz.
¿Qué piensas?
Quién sabe…

Odio cuando pareces diferente,
Porque me haces pensar.

Odio tu forma de decir “no”,
Me hace sentir mal.

¿Qué quieres que te diga?
Cuando sólo sé decirte tonterías.
Cuando sólo puedo fastidiarla,
Diciendo algo tan estúpido como “te quiero”.

No me juzgues,
Por decir tonterías.
Busco tu sonrisa,
No tu mirada agresiva.

Más, ¡No puedo olvidarme de ti!
Todo lo llevo dentro, ¡Quiere salir!
¿Debo decirlo? ¿Debo callar?
Si sigo así, pronto voy a estallar.

Preguntas retóricas, que jamás responderás
Sonrisas estúpidas, que jamás llegarás a descifrar.

Hace tiempo, sobrevivía en la soledad.
Pero ahora, me he dado cuenta,
Que, en mi vida te has ido convirtiendo.
Y de mi primer sueño, jamás, me pude olvidar.

Att; Aje

miércoles, 25 de mayo de 2011

Un adiós particular.

- Tengo que decirte algo.
+ Me tengo que ir, luego hablamos.
- Es importante…
+ Bueno espera… Vale…
- Te quiero…
+ Me lo has dicho varias veces... ¿Era eso?
- Te voy a echar de menos, cuando me valla…
+ Eh, ¿dónde vas? ¿Cómo que te vas? Hasta dentro de un año no, ¿no?
- No…
+ Pero, ¿Y el curso? ¿Y nosotras? ¿Qué pasará?
- No creo que me echéis mucho de menos…
+ Pero, ¿qué ha pasado? ¿Por qué así tan de repente?
- ¿Recuerdas cuando lloraba? No quería irme.
+ Dijiste que te dolía la barriga…
- No podía estar ahí… Quería escabullirme.
+ Pero… ¿Dónde vas? ¿Cuándo? ¡¿Desde cuando lo sabes?!
- He de irme lejos, mi familia se muda, y, no puedo quedarme aquí sola…
+ ¿Dónde vas?
- Lejos…
+ ¿Desde cuando lo sabías?
- Hace dos semanas…
+ ¡¡¿Por qué no dijiste nada?!!
- Vosotras siempre estáis ocupadas, y me siento ignorada. Yo os echaré de menos, mucho. Más de lo que pensáis. Es más, ¡Quizás hasta tú seas más de lo que piensas! ¿Sabes? Pero nunca digo nada, por miedo… Siempre… Siempre me tengo que quedar callada…
+ No llores…
- No me quiero ir…
+ No queremos que te vallas…
- ¿cómo sabes que no les da igual?
+ Si así fuese, no vendrías con nosotras, ¿no crees?
- Sí… Ya…
+ Yo… También… Te quiero…
- ¿D…De verdad?
+ ¿Por qué iba a mentir?
- Tú nunca me has dicho…
+ ¿Qué… Qué mas da…?
- No sé cómo decírselo…
+ ¿Cuándo te vas?
- El martes que viene…
+ Joder, ¿¡Tan pronto!?
- Me dieron unas semanas para despedirme… Pero nunca… Nunca tuve valor…
+ No… Joder, por favor… No llores…
- No… Quiero irme… No quiero separarme de ti…
+ Será sólo por… un tiempo, ¿no?
- Me… quieren internar…
+ Eh… No… No llores… Por favor… No llores… ¿Cómo que te quieren internar?
- Mis padres han de irse… Por trabajo, y… Me quedaría sola en casa… No me dejan quedarme en casa de ningún familiar… Y, no quieren que me quede sola…
+Pero… Pero…
- Quieren meterme en un internado, para asegurarse de que esté bien y no intente hacer nada. Ni me escape…
+ ¡No pueden hacer eso!
- Si pueden… Al fin y al cabo, son mis padres, los únicos que tengo, los únicos que pueden hacer lo que quiera conmigo…
+ ¡Pero tú no te puedes ir, joder!
- Ahora… ¿Por… Por qué lloras…?
+ ¡NO TE VALLAS!
- Me… Me estás a…abrazando… Tú… Nunca… Lo has hecho…
+ ¡Quédate joder! ¡Quédate! ¡No puedes irte! ¡NOOO!
- No quiero hacerlo…
+ ¿Por qué no me lo has dicho antes, imbécil?
- No… No quiero que llores…
+ ¡No estoy llorando!
- Si lo haces…
*Un breve silencio apareció entre nosotras, abrazadas entre lágrimas, ante la grave noticia*
+ No vuelvas a casa…
- No puedo hacer eso…
+Te…Te… Te…
*Ambas abarcamos un silencio de nerviosismo*
-¿Me..?
+ Te quiero, joder… ¡Te quiero!
- Pero… ¿Por qué lloras…?
+ Por ti…
- Prometo que volveré…
+ ¿Cuanto pasará…? ¿Un mes…? ¿Dos? ¿Cinco?
- No sé… Pero… Prometo que, serás la primera en enterarte de… Que estoy aquí… Te lo prometo…
*Acaricié su mejilla, intentando tranquilizarla. Secando sus lágrimas*
+ No quiero… No quiero que te vayas…
- Ve a casa… No quiero que te castiguen…
+ ¿Volveré a verte mañana?
- Si no voy por la mañana, pasaré a buscarte por la tarde.
+ ¿Lo prometes?
- Sí…
+ Hasta… Mañana entonces…
*Luz se despidió con la mano, entonces recordé algo. Decidí lanzarme, antes de irme, no sabía exactamente cuando debía ir a aquél internado a trasladar las cosas, así que… Le llamé*
- Eh, Luz… Espera…
+ Dime…
*Alcé mi brazo, posé el pulgar en la mejilla de Luz, secándole lentamente el recorrido de la lágrima.*
-Tengo que confesarte algo…
+ Dime…
- No solo quería decirte eso… Antes de irme quiero que sepas algo…
+ Dime…
*Me quedé mirándole a los ojos, Luz, parecía hacer lo mismo. Y con nerviosismo acerté a decir*
- Te… Te… Te quiero…
+ Eso, ya lo has dicho, Adele…
- No de esa manera…
*Me quedé ensimismada en sus ojos. Ella parecía haber pasado por lo mismo. Decidí acercarme lentamente. Ella no hacía signo de cambio. Así que tomé confianza. La besé. Me besó. No sabía que sería de mí en ese momento. No sabía que sería de nosotras en ese momento. Pero sabía que había pasado, que estaba pasando y, que, podría irme, que ella sabía que le amaba. Como nunca había amado a nadie.*

FIN

lunes, 23 de mayo de 2011

Te amaré

Ensordecido, ante un grito de ayuda
Encaprichado, hasta no poder más,
Y es que en este mundo de avaricia
No se puede pedir más

Ahí te veo, acompañada
Ante una conversación, atontada
¿Por qué no me haces caso?
¿Por qué pasas de mí tanto?

Me intento acercar… Fracaso…
Te intento hablar, la cago…

Enmudecida, por el grito de ayuda
Ensordecida, por el sonido de mi música.

Me miras, te miro.
Acomodas un breve tiempo,
Suspiro.
Intentas hacerme creer
Que el mundo es de color de rosa…

Se me escapa tu nombre
En un intento inútil de hablar de ti.
Se me escapa “te quiero”
En un burdo intento de oír “ Y yo a ti”

No quiero quererte,
Si quiera desearte,
No quiero sentir esto jamás.
Por todas las noches en vela
En las que eché a llorar….

Recuerdo marcado

Con relatos, entre la melodía
Fino día, para un largo amanecer
Agradezco al cielo, por tu presencia,
Aquella que me hace enloquecer.

Amanezco observando tu retrato
Rostro dulce… Tu mirada… Aún trato.
Leo entre tus lágrimas escondidas
Descubro tu sonrisa cada día.

No te ahogues, háblame.
No te preocupes, ¡Confía en mí!

Mas, mi mirada de ti, no puedo apartar
Mi mente en ti, no puede dejar de pensar.

Aquella dulce sonrisa, se hace mi amar,
Mi pesar. Increíble ironía.
Per de tu sonrisa, no me puedo olvidar.

Avisos

No hay huevo, donde lágrimas no derrame
Extraño la compañía, al igual, la empatía.
Extraño todo aquello, que todos echaron atrás.
Extraño los recuerdos, donde no estaba en soledad.

No hay vacío sin lágrimas
No hay suspiros, de querer respirar.
No hay valor para todo dejarlo,
Dejarlo todo atrás.

Siempre dije siempre
Mi promesa, cumplí sin cesar
¿Para qué confiar en nadie?
Siempre me la vuelven a dar.

De nada me sirve seguir,
Pero si acabo mi dolor cesará.
¡Estoy harta de este tormento!
¡Quiero escapar ya!


Haga lo que haga,
Nadie me creerá
¿Volveré a sentir el abrazo de mi cuchilla?
Es la única que lo hace, ¿Qué más da?

Estoy cansada,
De todo, para nada
Porque una ya se cansa
Igualmente NADIE notará la diferencia,
¿Qué importará?

Nervios

Y vienes, pero te vas
Apareces, aunque no estás
Eres como un fantasma
No… ¡Eres un ser más!

No te quito de mi cabeza
Loca me he vuelto ya.
Apareces tras una curva
Corro tras de ti.
Alzo mi mano a tocarte,
Ya no estás aquí.

Intento rozarte, pero no puedo,
Intento hablarte, pero no sé
Intentos fallidos de conversación
Abro la boca, tan solo para esbozar un… ‘’Adiós’’

¿Qué hiciste?
¿Dónde estás?
Horas en mi bici
Por medio segundo,
Voltearte a mirar.

Cuando tus ojos clavas en mí
Mi pulso no alcana a parar
Cuando tu voz me pregunta
No sé si quiera hablar.

Enfados a sí misma.

Hoy no quiero salir,
No quiero hablar,
No quiero quererte,
Ni si quiera tocarte.

Hoy no quiero verte
Ni desearte, si quiera tenerte.
Es más, ¡¡No me importas!!
No me digas que me quieres,
No me toques, ¡ni me hables!

Hoy quiero escapar,
Quiero gritar
Quiero amarte,
Quiero sentirte.

Quiero tu mirada sobre la mía,
Tu piel contra mi piel
Sin prejuicios.

Quiero que me quieras
Quiero llorar
Quiero irme de este infierno,
Quiero olvidarme de quien soy
Puedes irte, olvidarlo todo.
Quiero morir.

Existen momentos

¿Qué quieres que sienta cuando te veo pasar?
Si cada vez que no me hablas, me cuesta respirar.
¿Qué quieres que haga cuando no puedo verte?
Si lo único que quiero es el lunes, para volver a observarte.

¿Cómo le hago?
Sin ti, no puedo.
¿Cómo respiro?
Constas de mi suspiro.

Y ahora dime, ¿qué puedo hacer?
¿Me escapo? ¿Te olvido? ¿Te dejo de hablar?
Es que sin ti, no puedo, de verdad.
Y, contigo muero, por no poder gritar.

Cuando te veo a hurtadillas de todos los demás.
Cuando me escapo a verte, lunes y miércoles.
Cuando me quedo en tu retrato para verte.
Cuando escucho canciones que me recuerdan a ti.

¿Cómo le hago para no sentir?
Para no sufrir
Para olvidar
Para que todo esto, más daño no me pueda causar.

martes, 17 de mayo de 2011

~Especial~

Sabía que mi llanto podía escucharse desde fuera del baño, pero no me preocupé en ocultarlo. Estaba sentada, en el suelo. Con la puerta cerrada. Oía la gente hablar por el pasillo, cosa que no debería ser así, pues ya la gente estaría dando clase. Pronto se dejaron de escuchar voces. Me aferré a mis piernas, con su imagen entre mis manos, en una foto de papel. La acerqué a mi corazón, abrazándola así. - ¿Por qué todos se dan cuenta menos tú…? – Lloraba desolada, ante la aparición de algo que, me llevase.
A mi lado estaba la mochila, donde llevaba todos los libros. De ahí saqué un cuaderno y un bolígrafo. Comencé a escribir:
-Lo siento. Te he fallado. Dije que no volvería a caer. Caí, he de admitirlo. Pero tranquila, ya no tendrás que volver a esperar que no lo vuelva a hacer. Pronto desapareceré de aquí. Pronto dejaré de… Molestaros a todos…-
Las lágrimas cayeron en el papel, haciéndolos mojar.
- No quiero ser una carga más. Quiero despedirme de ti. Es lo único que pido. Lo siento, de verdad. Por favor. Tengo que hablar contigo. Es importante, ¿Vale? Estaré bien.
A las cinco, estaré en la puerta del instituto, podrás verme. Espero verte allí.
Adiós, te quiero.-
Suspiré, cerré la carta entre lágrimas, le dí un beso, puse su nombre por la parte que yo veía. Salí del baño incorporándome. Pasé bajo la puerta de clase la nota y me quedé escuchando para saber que decía, escondida. Al ver que le dio la carta, salí corriendo.
Desaparecí, me desvanecí, como un conejo que está a punto de ser cazado. Me escapé de aquél espantoso lugar sin que nadie extrañara mi presencia. Claro que, para los compañeros, “estaba en el baño”. Típica escusa, ¿no? Ya, ¿Qué más daba? Me iba a ir.

Esperé en la puerta del instituto, ansiosa a su llegada, sentada en el suelo. Suponía que vendría, aunque no lo sabía con exactitud. Pasaron cinco minutos, no llegó. Pasaron diez minutos, no llegaba. Los minutos se me hacían eternos, los segundos, se me hacían lustros. Pasaron quince minutos. Me decidí a irme. Me levanté, dispuesta a coger camino a donde quiera que me llevase el destino, con mi maleta a cuestas. Entonces, alcé la cabeza, y la vi, corría hacia mí. Parecía preocupada y, agobiada. Decidí esperarla. Entonces me miró, luchando por respirar.
+ Lo… Lo siento… No… No me dejaron salir…
- No… Te preocupes…
Suspiré. Lo notó. Miré al suelo. Noté su mirada penetrante sobre mí. Me parecía triste, aunque no llegué a detectarla. Ella tomó mi barbilla y la subió para que le mirara.
+ Cuéntame…
- Vámonos a otro sitio.
+ Está bien…
Me puse a su lado. Caminé. Caminó. Le miré, me miró.
+ ¿Dónde?
- Vamos allí dentro.
Señalé las canteras. Así lo hicimos, entramos, buscamos un banco y nos sentamos.
+ ¿Por qué…?
- No soporto estar aquí, Luz.
+ Pero, ¿Por qué…?
- Me siento encerrada… Necesito… Sentirme libre…
+ Y… ¿Por qué yo, Adele? ¿Por qué me lo dices a mí…? Quiero decir, no me molesta… Pero… ¿Por qué me elegiste a mí para decirlo?
- De eso… Quería hablar…
+ Dime…
Apreté los ojos, le tomé del rostro, acaricié su mejilla con el dedo pulgar. Intenté fijar mi mirada en sus ojos, rebosantes de preocupación.
-No te preocupes, ¿Vale? Estaré bien. Es más, si tú quieres, podré venir a verte. No iré muy lejos.
Señalé mi maleta.
- Tampoco llevo muchas cosas…
Sonreí, intentando tapar la preocupación que ella llevaba.
+ ¿Dónde irás?
- No me busques… Yo iré por ti…
+ Dime donde irás, por favor…
Encogí mis labios, ella cogió mi mano.
- No me iré muy lejos.
+ Llévame…
- No sería un buen sitio para ti. No quiero que me vieses allí.
+ Quédate conmigo…
- No podría…
Acaricié su rostro, con tristeza. Me moría de ganas de besarla y que viniese conmigo, pero las razones eran obvias. Aquél lugar podría llegar a ser peligroso.
+Pe…Pero…
Coloqué mi dedo índice en sus labios.
- Sólo serán unos días, ¿vale? Estaré bien, lo prometo.
Ella negó. Coloqué mi frente con la de ella, y le miré a los ojos fijamente.
- Estaré bien, princesa… De verdad… No quiero ir a casa durante unos días… Ni quiero ir al instituto… Nadie me echará de menos, ya verás…
+ ¿Qué le dirás a tus padres?
- Les dije que… Estaría… De excursión con el colegio unos días, y, bueno, coló. Hice una autorización… Y, unas cuantas movidas. No me echarán de menos.
+ Ven conmigo…
- No quiero ser un estorbo… Ya lo sabes…
+ No lo serás… ¡Déjame ir contigo!
- El sitio donde me quedaré no será muy bonito…
+ Quiero asegurarme que estás bien…
Me miraba a los ojos. Cerré los míos leve, intentando no llorar.
- Lo estaré… Llevo el móvil, ¿vale?
+ ¡Déjame saber dónde vas! ¿Dónde podré encontrarte?
- Mañana te recojo del instituto, ¿Vale? ¿Así estarás más tranquila?
+ Quiero escaparme contigo…
- ¿Qué le dirías a tus padres?
+ Se van de viaje, se quedan mis tíos en casa. Les diré que me quedo en casa de una amiga.
- ¿Estás segura?
+ Quiero ir contigo.
Le besé la mejilla. Sentí nervios, y un cúmulo de sensaciones increíbles. Pero me encantó.
+ ¿Dónde es?
- Conoces el lugar. Pero no sé dónde resguardarnos.
Ella asintió y me devolvió el beso. Decidí levantarme.
- Será mejor ir a tu casa, que cojas algo de ropa y, vallamos. Antes de que oscurezca.
Ella me dio la razón y, así lo hicimos. Le cogí de la mano tirando de ella, bromeando. Ella me sonreía. Fuimos a su casa, entramos a su habitación y, ella en la mochila del instituto, metió ropa.
+ ¿Cómo lo haremos?
- Confía en mí.
+ Ya lo hago…
- Vámonos.
Ella asintió, con la maleta en sus hombros. Iba delante de mí. Yo le seguía.
Tras 20 minutos de camino, apenas sin habla. Conseguimos llegar. Aquél sitio. Me encantaba. Era mi refugio, era mi lugar. Ahora era nuestro lugar. NADIE nos lo podía arrebatar. Ahí estábamos, ella y yo. Juntas. Me descoloqué la maleta. Saqué la pequeña caseta y automáticamente se hizo. Le hice una señal para entrar, así lo hicimos. La caseta era un poco pequeña, pero bastante acogedora.
- ¿Tienes saco?
+ Ops… No…
Ella me miró con rostro de preocupación. Yo le sonreí, le ofrecí mi saco.
+ Pero… ¿Y tú?
- Estaré bien. Deja de mirarme con esa carita anda. No te preocupes.
Le sonreí, me miró torciendo la boca. Y no dijo nada.
Ya era de noche. Hora de la cena. Para mi suerte, había traído suficiente comida y dinero para una semana. Todo planeado desde hace tiempo. Cenábamos fuera de la caseta, sobre una manta, mientras observábamos las estrellas. Luego nos recostamos en esta misma. Ella apoyó su cabeza contra mi pecho mientras las observábamos.
+ ¡Mira! ¡Una estrella fugaz! ¡¡Pidamos un deseo!!
Cerré mis ojos, sonriendo. Aquella era la noche más perfecta de toda mi vida. Ella era mi único deseo. Así que lo único que pedí, era su correspondencia. Aún así lo dejé pasar.
- Na, no me hará falta.
+ ¿Por qué?
Ella me miraba. Sólo nos iluminaba una pequeña vela al lado nuestra.
- Porque… Sólo falta un pequeño detalle para que esta noche sea perfecta… Y, ya lo llega siendo.
+ ¿Qué detalle?
Acaricié su rostro, incorporándome al ver que ella lo hacía.
- La razón por la que te cité a ti, y no a cualquier otra persona…
Sus ojos se quedaron mirándome. No supe si estaba intrigada, o lo comprendía. Encogí leve mis labios. Me quedé embobada en sus ojos. En como el brillo de aquella vela, se reflejaba. Entonces, una ráfaga de viento, me hizo temblar y, apagó la vela.
- Será mejor que entremos.
Ella me dio la razón. Entramos.
+ Métete aquí, conmigo.
- Estaré bien fuera…
+ No… No es cierto. Yo he venido aquí contigo, porque yo he querido, no quiero que estés incómoda. Además, cabemos las dos.
- ¿Dejarás de quejarte entonces?
Bromeé. Asintió. Ella se hizo un lado. Me metí donde el sitio me dejaba. Frente a frente. Su cuerpo, contra mi cuerpo. Podía observar sus ojos. Sabía que no dormiría. Menos, si no se lo decía.
-Te quiero…
Ella me miró. Cogió la linterna y la encendió para más visión. Me quedé mirando sus ojos. Ahora nada rompería ese momento. Era mi momento. Era nuestro momento. Aquel en el que haría mi sueño realidad. Aquello que desvelaba mis noches. Juntamos nuestras frentes, me quedé embobada en sus ojos. Se acercaba, me acercaba. Casi podía sentir su respiración. Sus labios rozaron los míos. Lo que provocó mi nerviosismo. Ella colocó su mano en mi cintura, haciéndome relajar. Entreabrió sus labios. Me besó. Correspondí, sonriendo como nunca antes, había sonreído en la vida.
+Te amo…
Esbozó en una media sonrisa.

miércoles, 11 de mayo de 2011

~Al borde del abismo~

Los charcos de sangre se formaron a mi alrededor. Su sonrisa inundó mi mente. Mi cuerpo dejó de reaccionar ante nada. Sólo su imagen estaba en mi cabeza. "Adiós, mi niña. " Apreté el puño, soltaba lágrimas. Alcancé el móvil, observé su mirada. Abrí la agenda… Decidí hacer una llamada. Un brazo al suelo con el otro marqué su número.
Ya no me sentía en mí, me estaba mareando. Llorando, ¿Por lo que había hecho? O, ¿Por no poder decirle todo? Necesitaba decírselo, ahí estaba yo, el día de mi fin. Lo sabía, era ese día, el suelo estaba encharcado con mi sangre, y ahí estaba yo tirada, sintiendo como pequeñas cuchillas en todo mi brazo. Pero no me dolía, o, al menos eso me decía. No podía verme el brazo, para detectar cómo era la herida pero, era profunda, aquello no paraba. Me estaba mareando. Le llamé. Sonaba el teléfono, me sentí sin fuerzas, casi desmayada… “¡Cógelo, joder!” Esbocé con toda la fuerza que podía…
Al fin. Lo cogió. “Ven…” Decía sin fuerzas. “¿Eres tú, Adele?” Contestó.
“ S…Sí… Soy yo… Ven a mi c…casa…” Me mareaba, casi no podía hablar. “Encontrarás una llave en el bajo de la puerta… Entra…” Esperaba que pudiese llegar, no llegué a escuchar sus palabras, sentía un pitido prolongado en los oídos, que sólo me permitía escuchar una voz desesperada. Sentía debilidad. Pero no dolor. Lloraba. Mi cuerpo estaba inundado en sangre. “T…Tengo que hablar contigo… Ser…Será mejor que llegue…llegues pronto…. A…Adiós….”. Corté la llamada, no tenía fuerzas para sostener el móvil. Lo dejé a un lado, mientras agarraba de nuevo mi cuchilla, aquella vieja amiga. La empuñé, con la mano ensangrentada mientras lloraba a gritos.
Cuando casi ni podía abrir los ojos, pálida, sangrienta. Oí como la puerta se abría, y ella me buscaba preocupada. “A…Aquí…” Un hilo de voz salía, sin fuerzas. Para mi sorpresa, ella la captó, vino hacia mí. Se arrodilló a mi lado, sin comprender nada. Mis manos estaban tumbadas en el suelo hacia arriba. Contempló mi arma, lo cogió y lo tiró hacia atrás. “¡¿POR QUÉ ADELE?! ¡¿POR QUÉ?! ¡OTRA VEZ NO, JODER!” Pude escuchar que decía, aunque, parecía que estaba al fondo de una habitación cerrada. Ella cogió una toalla. Tomó su móvil y llamó a urgencias. Con la toalla, hizo un torniquete en mi brazo. Ya no lo sentía, creo que era demasiado tarde. Veía lágrimas caer sobre su rostro, por primera vez. “¡¿ERES TONTA?!” Una pregunta irónica, quizás. La vista se me nubló, hasta el punto en el que, ella se hizo una mancha. Necesitaba hablarle, no sabía si lo hacía, creo que lo conseguía, pero no lo captaba. “Te…Te… amo….” Las lágrimas salían de mi rostro. Pude sentir como ella deslizando sus pulgares por mis pómulos, lo secaba con mucho cuidado. “No… No digas nada...” Me abrazó… Hacía tiempo que no le sentía así… Sabía que la quería ahí. No tenía fuerzas para alzar un brazo y rodearla. “¿Por qué, Adele, por qué…?” Apreté los ojos, aunque, no tenía fuerzas, casi no podía respirar. “Te necesito… demasiado…Te… amo...” Intenté decir, pero, la voz se me trababa. “Dímelo…” Decía entre lágrimas. “No… te apartes… de mi lado…” Ella me besó la mejilla, y esperaba ansiosa la llegada de la ambulancia.
Llamaron al timbre, ella corrió, abrió e indicó donde me hallaba. Los médicos me cogieron y me subieron a la camilla. Ella corría a mi lado. Aquella fue la última imagen que reconocí, por el momento. Nunca supe como sería aquél momento, el momento de la muerte. A pesar de todo, era bonito. Lo que dicen que ves toda tu vida por delante, son tonterías. Yo sólo la veía a ella. Veía su sonrisa, veía sus ojos, sus labios, sus manos… Sólo le sentía a ella. De camino al hospital me parecía oír los gritos de una chica. Había un camino, entero de blanco. En un lado, podía diferenciar su rostro sus ojos, y su sonrisa. En la otra, también. Pero era distinto, no sé qué diferenciaba cada foto. Oía sus gritos. “¡ADEEEELEEEE!” Los médicos intentaban rehabilitarme de camino. Lo dieron por perdido, ella se acercó a mí, llorando en el que era mi cuerpo muerto. Cogió mi mano. La besó. Acarició mi rostro. “Vuelve… Prometo no dejarte sola” Oí sus palabras. No sé cómo, pero sentía todo. No podía despertar. Estaba ahí, lo sentía, le veía, le escuchaba. Pero no podía despertar. Creo que entré en una especie de coma. Sentí que volaba. Creo que, llegamos al hospital y, ella estuvo ahí todo el tiempo, de mi mano cogida. Dormida en el incómodo sillón infernal. Esperando que despertase. Ante una simple respuesta. Día tras día. Como me prometió, ella estaba ahí. Me leía mis historias, mis poesías, y decía que, cuando despertase, todo sería distinto. También escuché como los médicos decían, que, si despertaba, que no sería seguro, podía perder mucha memoria, incluso olvidar quién soy, de donde vengo… También decían que, podía quedarme inválida. Ella me contaba que le daría igual todo, pero que quiere que esté ahí. Estaba faltando al instituto, sólo por mí. Estaba pasando ahí todos los días, sólo por mí. Decía que ella me enseñaría lo que fuese, con tal de que despertase. Que lo único que le importaba era eso. Algún día, iba al instituto. Pero rápidamente a la vuelta hacía la tarea junto a mí. Me contaba todo lo que había pasado en clase, y, que, algunos me habían extrañado. Ella creía que no le escuchaba, pero yo lo hacía. Se le notaba cansada, en innumerables veces. Me encantaba sentir su mano cogiendo la mía. Me encantaba oír su voz, aunque siquiera pudiese sonreírle, me encantaba que estuviese ahí, conmigo. Me decía que me quería. Nunca creí que escucharía de su boca eso, pero, lo dijo… Estaba ahí y lo dijo. Me ponía música, y, la susurraba cantando a mi lado. Me daba el beso de las buenas noches. Y, siempre, me pedía por favor que despertase. Me contaba lo que pasaba a mi alrededor. Cosas como “Mira, hoy ha venido fulanito a verte, Adele.” Le notaba desesperada, desesperanzada, como si supiese que ya no volvería a respirar. Pasaron, dos meses. Mi piel, ya se regeneró. Quería despertar, no es que no me sintiese bien en esa especie de nube que había colapsado mi cerebro. Es que, necesitaba verla sonreír. ¿A qué esperaba mi cabeza? ¿Por qué no me despertaba?
Justo dos meses pasaron, cuando ella, entre lágrimas, a mi lado cogía mi mano, acariciaba mi mejilla y suplicaba que despertase. Prometió de nuevo no dejarme sola. Tomó mi rostro, acarició mis mejillas. Y, por unos instantes sus labios rozaron los míos. Quería despertar, y poderle sonreír, y decirle que todo estaría bien. Al fin, abrí los ojos con dificultad. La veía, borrosa. Le sonreí leve. Ella sonreía como nunca, entre lágrimas, pero sonreía. “Adele… Adele… ¿Sabes quién soy?” No podía hablar así que me limité a sonreír acariciándole alzando la mano para acariciar la suya. Supuso que era un sí. Llamó a los médicos. Todos los médicos se sorprendieron de mi recuperación. Nada más salir de casa para ir al instituto, ella me acompañaba, cogida de mi mano, me dio un leve beso en los labios y sonrió. “Te escuché todo este tiempo… No podía despertar… Lo siento mucho…” Ella me dio un apretón en la mano a modo de un ‘’No te preocupes’’.Al entrar junto a ella, todos me miraron, se sorprendieron y, mientras fui pasando entre ellos. Algunos me abrazaban. Otros, se limitaban a sonreírme, aunque eran más. Ella me cubrió los ojos por detrás. A pesar de mi debilidad, podía caminar medianamente bien. Entré en clase, ella descubrió mis ojos. Allí estaban, compañeros y amigos, dándome la bienvenida con un gran cartel que ponía. “¡BIENVENIDA ADELE!” No pude evitar emocionarme. Abracé uno por uno a todos. Entonces me di cuenta que no estaba sola. Me arrepentí, aunque en el fondo, no. Sabía que si no lo hubiese hecho, nada de aquello hubiese pasado. Ahora mi felicidad se centraba en ellos. Ahora sabía que podía salir adelante, aunque me sintiera mal. Sabía que, aunque el acto de hacerlo había sido egoísta, me había hecho valorar, todo lo que el alrededor era para mí. Como bien dicen, “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Yo lo había experimentado, ellos lo habían experimentado. Para volver a nacer, has de rozar la muerte. Sabía que había vuelto a nacer.
Att; Aje

domingo, 8 de mayo de 2011

Eres tú ~

Un pequeño tablón dedicado. No es de lo que suelo escribir, pero espero que os guste.

Eres la causa de mi ira, la de mi sonrisa, de mis dudas, de mi respiración.
Eres mi felicidad, mis lágrimas...
Eres mi rencor, mi deseo, mi fuerza, mi debilidad.
Eres mi ironía, mi sarcasmo, mi verdad, mi mentira.
Eres mi respiración, mi ahorco, mi agua.
Eres como un desierto, eres mi sol, eres mi luna.
Eres mi luz, eres mi oscuridad.
Eres mi visión, y aquellas manos que no me deja ver.
Eres mi todo.
Eres la causa de mi tristeza, la causa de mi alegría.
La causa de mi sonrisa, la causa de mis lágrimas.
Eres todo, aún así, de no darte cuenta...

~Momentos de Los hombres de Paco~

He recogido dos de los momentos más significativos en la historia de Lucas y Sara y, Pepa y Silvia. Más bien, los primero momentos, los que más me gustaron.

P&S
-No me puedo imaginar con una mujer
+A ver, Silvia, es que no te tienes que imaginar con una mujer, te
tienes que imaginar, conmigo.

L&S
- Pues, ¿sabes que le regalaría yo a una persona de la que estuviera enamorada?
+ ¿El qué?
- Una bola del mundo.
+¿Una bola del mundo?
- Así la haríamos girar e imaginaríamos donde iríamos...
* *
+Ten.
- Wow, ¿y esto?
+ Ábrelo...
- Una bola del mundo...
+ Cierra los ojos y hazla girar...
- Madagascar...
+ Madagascar...
- ¿Quiere decir que cuando cumpla los 18 me llevarás a madagascar?
+ Quiere decir, que dentro de... Un año y cuatro días... Iremos a Madagascar.

viernes, 6 de mayo de 2011

~Ámame~

-Ven…
+ ¿Qué…?
- No puedo más…
+ ¿Por qué?
- No sé si decirlo…
+ Dilo…
- Sería una tontería…
+ No para mí…
- Hay…
+ ¿Hay…?
- Hay alguien…
+ ¿Alguien? O...Oh…
- Sí…
+ Valla… ¿Cómo se llama…?
- No… Me has entendido mal…
+ ¿Por…?
- Me… Gusta alguien…
+ Bueno… Y, ¿Cómo se llama…?
- Déjalo… Jamás sentiría nada…
+ No digas eso… Nunca se sabe…
- Yo sí lo sé…
+ Bueno… ¿Qué te atrae…?
- No sé…Siento que es diferente, su forma de mirar, cambia según la persona hable de algo. Y, hay una mirada que… Me vuelve loca… Siento que… Algunas veces, es… Cabezota… Pero, a pesar de sus palabras y de todo… Me encanta como es… Parece que me mire diferente, parece que… A veces es especial, por… Decirlo así… ¿sabes? Pero… Otras me hace dudar… No sé por qué le quiero… No sé por qué me enamoré. No sé… Pero creo que jamás sentiría nada…
+ Se… Se… se te ve… Muy… enamorada…
- ¿Qué te pasa…?
+ Nada…
- No soporto verte llorar…
+ No estoy llorando…
- Mírame…
+ ¿Cómo… se llama…?
-¿Por qué lloras…? No puedo verte así…
+ Te quiero…
- ¿C…Cómo…?
+ ¡SÍ, JODER, TE QUIERO!
- V…Valla…
+ Eso me pasa…
- Y…
+ Ya… Olvídalo… Me voy…
- No…
+ Suéltame… No volveré a molestarte…
- Deja de decir tonterías, no molestas…
+ ¿Quién es…?
- Eres tú, lo único que quiero. – Susurró a su oído. Le besó-

jueves, 28 de abril de 2011

~Mi pensamiento, mi vida. ~

Quiero bailar contigo hasta al amanecer,
Quedarme impregnada en tu piel
Volver al pasado, cogida de tu mano.
Regresar al futuro, y verlo todo claro.

Deseo manifestar todos mis sentimientos,
Aclarar al mundo la realidad, que no miento.
Gritar muy alto, aunque no me oigan,
Esbozar en una sonrisa comprendida, “Te amo, mi vida”.

Quiero coger tu mano, me pondré nerviosa.
Quiero tocar tu piel, tu sonrisa tan hermosa.
¡Responde a mis palabras ahogadas!
¡Responde a mis deseos que arden en llamas!

Permíteme abrirte la puerta al paso,
Deseo todo de ti, menos el fracaso.

Quizás la forma de decir, no diga lo que siento.
Quizás la forma de escribir, hable de deseo.
Quizás exista la manera en que tú me comprendieras.
Quizás leas en mi mirada, que se ilumina con tu pasada.

Aquella chica que a lo lejos veo caminar,
Aquella chica que me enamoró con su respirar.
Aquella chica que no sabe lo que siento,
Es mi dulce deseo, es lo que llevo dentro.

No hablo de sexo, hablo de sentimientos,
Hablo de algo más, lo que llevo dentro.
Hablo por mi corazón, mis tripas, mi razón.
Hablo de lo que hace sentir, cuando pasa por mi lado.

Mi mano la tuya rozar, mirar a tus ojos sin cesar.
Quedarme impregnada en tu piel, es todo lo que deseo hacer.
Abrazarte una tarde cualquiera, quedarme a tu lado, sin salir ahí afuera.
Rozarte la barbilla, acariciar tu mejilla,
Mirar esos ojos, que me volvieron tan sencilla.

Mi único pensamiento, su rostro,
Mi único remordimiento, su dolor,
Lo único que mis ojos alcanzan a ver, su mirada.
Porque es aquella sonrisa, la que me tiene iluminada.

Att, Aje

sábado, 23 de abril de 2011

~ Lágrimas entre rocas. ~

En el silencio del olvido,
Quise recordar,
Aquél nítido dolor,
Que tras las mantas podía contemplar.

Mis lágrimas por la noche derramaban,
Toda la tristeza por meses acumulada.
¡No volveré a llorar en público!
Me intentaba convencer, todo era mentira.

Que toda mi vida había sido una mentira,
Que todas las sonrisas, no eran más que falsedad.
Que todo lo que me rodeaba, se había marchitado.
Que aquél yogur, se acababa de caducar.

Lloraba entre sábanas de lija,
Mis pañuelos, no eran más que roca.
Ahí estaba yo, tendida ante la muchedumbre
Que con deprecio me miraba, y se burlaba.

Así pasó, día tras día…
La manta que esto cubría,
Poco a poco se deshacía…
La manta que esto tapaba,
Se estaba marchando donde no alcanzaba.

Antes, la ignorancia apegaba,
Me llevaba donde era feliz,
Prefiero que vuelva,
Como de niños, una vez más.

Att: Aje

jueves, 21 de abril de 2011

~ En cualquier momento es posible ~

Tendida en la cama de mi habitación, contemplaba el techo, esperando que algo pasase. La música de fondo, casi ni la podía escuchar, supongo que estaba ensimismada en mi pensamiento.
-¡¡¿Es que nada va a pasar?!!- Grité, olvidando que mis padres estaban abajo y podían escucharme. Ignoré aquel detalle. Entonces me quedé pensando, bueno, ya estaba pensando, pero, me quedé en un solo pensamiento. Ella. Ella rondaba mi cabeza siempre, pero, sobre todo esos días de, nada que hacer. Pufff..., ¡Como odio esos días!
La lluvia azotaba las ventanas, parecía pelearse. Me gustaba la lluvia. Me imaginé corriendo bajo ella, sintiendo el frescor por mis mejillas, olvidándolo todo, como volviendo a la infancia, en aquel momento, que corres por el barro sin miedo, manchándote. Quería hacerlo. Pero, no sola. Podía escuchar con soltura el ruido de los coches pasando por los charcos. Me imaginé a mí, de pequeña, cuando solía chapotear. Bueno, aunque, ella no salía de mi mente, ¿El por qué? Supongo que todos los de mi alrededor estaban atentos de ello. - ¿Por qué estás ahí? ¡Llámame! – Grité de nuevo, esperando su llamada, bueno, más bien, esperando una llamada, que me sacase de todo aquello. – Pero… ¿cómo puedo amarla tanto, joder? – Decía una y otra vez, supuse que nadie me escuchaba, y, así era. Cogí mi móvil, con algo de pereza, abrí imágenes, y me puse a ver las suyas. Me quedé embobada con una de ellas. ¿Su sonrisa, sus ojos? No sé.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!- Grité, incorporándome de un salto. - ¡No puedo más! – Guardé el móvil, bajé. Cogí las llaves, y, sin importarme la lluvia, cogí la bicicleta, pedaleé con todas mis fuerzas, dejándome el aliento. Ya estaba empapada, pero, me daba igual. Estaba tan harta de esconderme de todo, que, me empezó a dar igual el mundo. Llegué a su casa, iba a declararme. Estaba de acuerdo en que no era ni el mejor momento, ni el mejor día para salir a hacerlo, pero, sentía que debía. Toqué el timbre, sentía que no podía respirar, pero poco a poco iba reponiendo fuerzas. Pregunté por su nombre. Estaba. – Bien – Jadeé cansada, esperando a que ella acudiera. Le miré a los ojos. - ¡Hola! ¿Qué haces aquí? Anda, pasa dentro y te secas, no te vallas a enfermar – Ella, tan amable, como siempre. Negué. Ella insistió. – Venga, pasa, no te quedes ahí – Necesitaba hablar con ella, pero no sabía cómo, acepté el pasar, dejando la bici en su patio. Ella tendió una toalla seca sobre mí, para que no cogiese frío, yo se lo agradecí, con una de esas sonrisas estúpidas que siempre me salían, cogí aire. Ella notó algo. - ¿Qué hacías por aquí? – Su tono era amable, casi como, por sacar un tema de conversación. –Necesitaba salir de casa, necesito hablar contigo – Ella arqueó ambas cejas. – Claro, dime – Le miré, aquél no era el sitio indicado, no me sentía a gusto para hablar sobre aquello. - ¿Podemos ir a un sitio más privado? – Ella asintió, me cogió de la mano, y me llevó hasta su habitación. – Verás… Esto es difícil… - Le miraba a los ojos, algo nerviosa, tenía la necesidad de cerrar fuerte los ojos para decirlo y, así lo hice. – Estoy… total e irrevocablemente enamorada de ti… No… me preguntes por qué, porque, no sé… Sólo sé, que, no puedo parar de pensar en ti, estás en mi siempre y, que te necesito… - Le volví a mirar, estaba nerviosa, ella se quedó paralizada. Su mano aún seguía agarrando a la mía, ya que, no la había soltado en aquel momento. La acaricié, sentí que era la última vez que podría sentirla tan cerca. – Me…Mejor me voy…- Me dí media vuelta, tras dejar de acariciar su mano. Ella apretó su mano, tirando hacia dentro. – No… - Le miré a los ojos, me miró. Sonrió, sonreí. Me mordí el labio, estaba intranquila, no sabía exactamente qué pasaría con todo. Se acercó a mí con decisión. Cerré los ojos. Le besé, me besó. Entonces sí pude decir, que, fue el día más feliz de mi vida.

Att: Aje

martes, 12 de abril de 2011

El amor viene solo.

Debía decírselo, ¡Ese era mi momento! No había nadie alrededor, le miraba y ella me miraba, ¿A qué esperaba? Me estaba poniendo extremadamente nerviosa al pensarlo, pero, al ver dos personas acercarse a ella, lo saqué de momento. –Oye… Necesito hablar contigo… Un momento… - Ella sonrió, al menos algo me tranquilizó. –Claro, dime- Miré a mi alrededor, no creo que ese fuese el mejor lugar. Le cogí de la mano, tiré de ella, llevándola a un sitio más lejos de aquel motivador y a la vez desmotivador sitio. Me siguió. Ya parecía no escucharnos nadie, a pesar de ello, mi tono de voz, era extremadamente bajito, por lo que me acercaba a ella. Comencé a hablar, con extremado nerviosismo.
-Bueno… Yo… Nunca… Nunca antes…
+ A ver… ¿Qué está pasando? Relájate…
- No… No puedo…
+ ¿Estás… bien?
Asentí, aunque no estaba muy segura. Mientras preguntaba ella posó su mano en mi mejilla. Noté como el aire me faltaba, como me estaba mareando, pero persistí asintiendo, hasta que casi me debilité y tambaleé. Ella me sostuvo y me ayudó a sentarme.
+ ¿Llamo a alguien…?
Su tono de voz me hacía sentir culpable, le notaba asustada.
- No, no te preocupes…
Le miraba, me miraba. Comencé a respirar con tranquilidad, sonreí al notar su mano sobre la mía. La acaricié. Se sentó a mi lado, sin romper aquella mirada.
-Yo… te…
Ella me miraba, clavando sus ojos sobre los míos. Me temblaba el labio, esperaba que ella reaccionase.
-Yo… estoy…
Cerré los ojos con fuerza, y cogí fuerzas, mirándola.
-Enamorada… de…
Ella posó su mano sobre mi mejilla. Supe que no hacían falta más palabras. Ella sonrió, me quedé mirando aquella sonrisa, que siempre me encantó. Se acercaba con lentitud a mí, correspondía. Cerré los ojos para sentirla cerca. Jamás alcanzarían las palabras para describir cómo fue aquel momento.

Att; Aje

domingo, 10 de abril de 2011

Despedida

-Espérate.
+ ¿A qué?
- A que tenga valor…
+ ¿Valor para qué?
- Espérate, por favor… No… No te vallas…
+ Sólo me recogía para regresar a casa.
- No… No puedes irte…
+ Pero, ¿Por qué?
- Te extraño…
+ Pero… ¡Si estoy aquí!
- Pero ahora te irás…
+ Nos vemos mañana… ¿Vale?
- No… No te vallas
+ ¿Por qué?
- Si te vas… No me volverás a ver…
+ Claro que te veré… Mañana, en el instituto. A ver, ¿Qué está pasando?
- No voy a volver…
+ ¿Cómo? ¿Te mudas? ¿Dónde vas? ¿Qué dices?
- …
+ ¡Contesta! ¿Cómo que no vuelves?
- Ya no hago nada aquí…
+ ¿Cómo que no haces nada aquí?
- Lo siento…
+ ¿Por… por qué me abrazas…? No… No llores… Por favor… No llores…
- Te amo…
+ ¿Dónde vas…? No llores… Por favor…
- Dame una razón…
+ Yo…
- No soy nada del otro mundo…
+ No… Claro que no eres nada del otro mundo…
- ¿Ves?
+ Eres todo… De mi mundo…

Att: Aje