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¡Muchas gracias!
¡Un beso!
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jueves, 21 de junio de 2012
Tú o yo.
Recorrer tu cuerpo en un suspiro de pasión,
indagar por rincones que sólo yo conozco.
Caminar de tu mano por la calle
y besarte en los labios.
Mirarte a los ojos mientras te digo lo que siento,
decirte que te quiero, que te amo y que no puedo sin ti.
Cenar tus besos sobre mi cama
y no temer nada.
Sentir que con solo un roce de tu piel
me pongo nerviosa.
Sentir que con cada respirar de cien,
bueno no, todos son para ti.
Que con una mirada, una ayuda
me haces respirar durante días.
Que si me llevo sin ti un momento,
me siento extraña, no lo sé.
Siento que no olvido,
lo que tengo que olvidar,
siento que te quiero,
y que no te quiero amar más.
Siento que te quiero,
que te querré hasta la eternidad,
que te quiero sin quererlo,
y que te querré, para nada...
Siento como cada rincón de tu cuerpo me llama,
como cada sonrisa de tu corazón me pierde.
Como cada momento sin ti, me muero.
Y como contigo, me mareo.
sábado, 16 de junio de 2012
A ti.
Ahora que ya no estás,
Tu marcha en vano no será.
Mi corazón siempre guardará
Los recuerdos que tú dabas.
Que aunque aquí no estés,
Espero que tú y él, podáis crecer.
Espero que os hayáis reencontrado
Y volváis a ser pareja, juntos.
Espero que seáis felices,
Espero reencontraros en mi próxima vida,
Espero que vuestro corazón no olvide
Lo que un día vivisteis
En un futuro espero tener,
Toda la suerte que vosotros,
Porque para tener una familia así,
Hay que currárselo, y no es poco.
Espero que en el cielo encuentres, abuela.
Lo que la tierra no te sació,
Y que encuentres también,
Mucha felicidad y nada de dolor.
Te lo mereces.
Persona mayor, persona de su época,
Persona increíble, esa persona es ella.
La que dio a luz a cuatro hijas, un hijo.
La que obtuvo tantos nietos.
Y la que por ello, tuvo tantos bisnietos.
Tenía la esperanza inmortal,
Quería que siguieras con nosotros,
No quería que te fueses,
Pero no me cabrearé contigo por ello.
Estés donde estés,
Espero que estés bien,
Porque entonces la estancia,
Será correcta.
Estés donde estés,
Espero que estés con él,
Que amos seáis felices,
Y que volváis a abrazaros bien.
Estés donde estés,
Gracias por vivir,
Gracias por resistir,
Has sido muy fuerte.
Y eres muy muy importante para mí.
viernes, 4 de mayo de 2012
Inexplicable
Frágil, dulce…
Como una niña perdida
te acercas.
Torpe, suave…
Me miras y dices
que nunca quisiste como a mí.
Especial, diferente…
Me hacías sentir
con un solo respirar.
Impotente, mirándote…
Me quedaba inmóvil
por no saber responder.
Tu te quiero era mi respiro,
Tu sonrisa mi caminar.
Eso que tú hacías y no sabía contestar.
Agarrabas mi mano
Y hablabas con el corazón
Me decías –Tu princesa –
Y te creí yo.
Jamás me sentí especial,
Pero tu llegada lo cosiguió,
Me hizo volar
Y hacerme más que normal.
Tus ruegos me animaban,
No por ti pedías, por mi miedo.
No comprendí la razón,
Pero casi era amor.
700 km de separación,
Tu mirada alejada
de una fotografía
me ayudaba a seguir.
Pero hoy todo cambia,
Tu comprendes mi corazón
Pero yo te necesito dar una explicación.
Aunque todo ha cambiado,
No te olvido, Leona.
Tu presa era
y mi corazón te mantendrá.
Quiero tu abrazo, un beso
Y una promesa por cumplir.
Así sabré lo que fui para ti.
Olvida las lágrimas los malos rollos,
Porque yo olvidé todo
Con lo que me hiciste llorar.
Tus mentiras y tus adiós
los olvido, lo prometo.
Solo por verte de nuevo
Solo aquí conmigo, nada más..
Att; aje 04/5/12
domingo, 15 de abril de 2012
Deseos
Quiero que el reloj se derrita sobre mis piernas,
Y caiga lentamente en el susurro de las horas.
Pero mientras tanto, verte a ti.
Quiero caminar por un camino lleno de cristales,
Andando con las manos, haciéndome daño.
Pero mientras tanto, verte a ti.
Quiero que las lágrimas recorridas por mi rostro,
En un invierno frío por la soledad en mi cama.
Sea recompensado, con tu mirada.
Quiero que mi cuerpo sea testigo del dolor
Que sufro dentro, pero por fuera.
Pero mientras tanto, que tu corazón lata por mí.
Quiero querer querer a quien quiero querer
Cuando necesito creer que quiero querer.
Pero mientras tanto, no verte sufrir.
Quiero amar, querer, sentir, dormir, llorar, sentirme morir
En el más profundo de los dolores.
Pero que todo esto se cure con un beso.
Quiero ser diferente, inconformista, liberal
Hasta el más no poder.
Pero que esto me sirva para pensar.
Quiero componer, escribir, cantar, tocar, llamar
Al más profundo de los éxtasis, yo sola o acompañada,
Pero sentirme bien conmigo misma.
Quiero que me mires, que él me mire, que ella me mire, que todos me miren,
Ser el centro de atención para todo el mundo.
Pero sentirme bien y no observada.
Quiero que el mundo se de la vuelta y me de la espalda,
Entonces, clavarle un puñal en la espalda.
Pero que no vuelvan dando caña.
Quiero sentirme viva, vivir, seguir viviendo y sentirme morir,
Para entonces poder sentir lo que es vivir.
Y así comprender lo que es la vida, viviendo.
Quiero que la vida sea arrebatada ahora mismo,
Y no sentir lo que estoy sintiendo.
Pero no quiero tener posibilidad de salir viva, si todo sigue así.
Att: aje
Y caiga lentamente en el susurro de las horas.
Pero mientras tanto, verte a ti.
Quiero caminar por un camino lleno de cristales,
Andando con las manos, haciéndome daño.
Pero mientras tanto, verte a ti.
Quiero que las lágrimas recorridas por mi rostro,
En un invierno frío por la soledad en mi cama.
Sea recompensado, con tu mirada.
Quiero que mi cuerpo sea testigo del dolor
Que sufro dentro, pero por fuera.
Pero mientras tanto, que tu corazón lata por mí.
Quiero querer querer a quien quiero querer
Cuando necesito creer que quiero querer.
Pero mientras tanto, no verte sufrir.
Quiero amar, querer, sentir, dormir, llorar, sentirme morir
En el más profundo de los dolores.
Pero que todo esto se cure con un beso.
Quiero ser diferente, inconformista, liberal
Hasta el más no poder.
Pero que esto me sirva para pensar.
Quiero componer, escribir, cantar, tocar, llamar
Al más profundo de los éxtasis, yo sola o acompañada,
Pero sentirme bien conmigo misma.
Quiero que me mires, que él me mire, que ella me mire, que todos me miren,
Ser el centro de atención para todo el mundo.
Pero sentirme bien y no observada.
Quiero que el mundo se de la vuelta y me de la espalda,
Entonces, clavarle un puñal en la espalda.
Pero que no vuelvan dando caña.
Quiero sentirme viva, vivir, seguir viviendo y sentirme morir,
Para entonces poder sentir lo que es vivir.
Y así comprender lo que es la vida, viviendo.
Quiero que la vida sea arrebatada ahora mismo,
Y no sentir lo que estoy sintiendo.
Pero no quiero tener posibilidad de salir viva, si todo sigue así.
Att: aje
viernes, 13 de abril de 2012
Piedra hermosa
Yo no te obligo,
Sólo te aconsejo,
No me olvides,
Soy como un conejo.
Hoy voy contigo, y me caigo.
Una piedra preciosa encontré,
La pelota que llevábamos en la mano
Tus uñas rozaron, y al no servir, la tiré.
La guardé en el bolsillo,
Pero a ti, no te dije nada.
Ésta cada vez se hacía más hermosa
Y a mí de noche me susurraba.
Al lado de mi cama,
Ésta la reposaba,
Y a mí siempre cantaba,
La canción que más deseaba.
Pero entonces, ésta acababa
Y mi corazón de mí se alejaba,
Para dejar dormido al consciente,
Y al subconsciente, hacerlo soñar.
Pero no te das cuenta,
Que esa piedra preciosa,
Significa mucho más.
Significa amor,
Significa amistad,
Incluso algo, que tú no me puedas dar.
No hablo de sexo, quizás hable de felicidad.
No te digo que no me hagas feliz,
Si no que me das lágrimas.
Mi almohada está mojada
Y ya no quiere sufrir más.
Es la única que me abraza por las noches
Y me hace sentir mejor.
Deja que le grite, que le pegue.
Y me ofrece todo lo que nadie me ofrecerá.
Hablo de objetos, no de personas,
Hablo de una piedra, nada más.
Solo soy una niña adolescente,
Que no quiere sufrir más.
Pero con esto, saco algo.
La piedra, no la voy a tirar.
Voy a abrazar a mi almohada,
Y seguiré escuchándola cantar.
En el dormir de mis sueños,
Comprenderé todo lo que me está pasando,
Pero quizás haga daño al que escucha,
Que sabe lo que pasa con esto.
No me entiendo,
Tampoco sé sentir,
Esta etapa es muy dura,
¡Quiero salir de aquí!
Deseo que por las noches me hable la piedra,
Porque ya se convirtió en diamante.
Deseo que por la noche me susurre al oído,
Que todo irá bien, poco más adelante.
Deseo que me diga, que no está pasando nada,
Que esto no ocurre y que seré feliz.
Pero ella no es así, sabe la verdad,
Sabe que te quiero y que le quiero, de verdad.
Por ello, no me miente, ni me oculta la verdad,
Me dice que me quieres, me dice que me amas,
Me dice que tú daño a mí, no me quieres hacer más.
Pero me dice que siga a mi corazón, porque sabe que te ama.
A pesar de todo esto, jamás soltaría ésta hermosa piedra,
Pues me ha dado la vida, las lágrimas y la razón de existir,
Es el pasado, el presente y mi forma de vivir.
Ahora pienso, actúo y digo: No sé qué quiero para mí.
Sólo te aconsejo,
No me olvides,
Soy como un conejo.
Hoy voy contigo, y me caigo.
Una piedra preciosa encontré,
La pelota que llevábamos en la mano
Tus uñas rozaron, y al no servir, la tiré.
La guardé en el bolsillo,
Pero a ti, no te dije nada.
Ésta cada vez se hacía más hermosa
Y a mí de noche me susurraba.
Al lado de mi cama,
Ésta la reposaba,
Y a mí siempre cantaba,
La canción que más deseaba.
Pero entonces, ésta acababa
Y mi corazón de mí se alejaba,
Para dejar dormido al consciente,
Y al subconsciente, hacerlo soñar.
Pero no te das cuenta,
Que esa piedra preciosa,
Significa mucho más.
Significa amor,
Significa amistad,
Incluso algo, que tú no me puedas dar.
No hablo de sexo, quizás hable de felicidad.
No te digo que no me hagas feliz,
Si no que me das lágrimas.
Mi almohada está mojada
Y ya no quiere sufrir más.
Es la única que me abraza por las noches
Y me hace sentir mejor.
Deja que le grite, que le pegue.
Y me ofrece todo lo que nadie me ofrecerá.
Hablo de objetos, no de personas,
Hablo de una piedra, nada más.
Solo soy una niña adolescente,
Que no quiere sufrir más.
Pero con esto, saco algo.
La piedra, no la voy a tirar.
Voy a abrazar a mi almohada,
Y seguiré escuchándola cantar.
En el dormir de mis sueños,
Comprenderé todo lo que me está pasando,
Pero quizás haga daño al que escucha,
Que sabe lo que pasa con esto.
No me entiendo,
Tampoco sé sentir,
Esta etapa es muy dura,
¡Quiero salir de aquí!
Deseo que por las noches me hable la piedra,
Porque ya se convirtió en diamante.
Deseo que por la noche me susurre al oído,
Que todo irá bien, poco más adelante.
Deseo que me diga, que no está pasando nada,
Que esto no ocurre y que seré feliz.
Pero ella no es así, sabe la verdad,
Sabe que te quiero y que le quiero, de verdad.
Por ello, no me miente, ni me oculta la verdad,
Me dice que me quieres, me dice que me amas,
Me dice que tú daño a mí, no me quieres hacer más.
Pero me dice que siga a mi corazón, porque sabe que te ama.
A pesar de todo esto, jamás soltaría ésta hermosa piedra,
Pues me ha dado la vida, las lágrimas y la razón de existir,
Es el pasado, el presente y mi forma de vivir.
Ahora pienso, actúo y digo: No sé qué quiero para mí.
domingo, 1 de abril de 2012
¿Casar? (Tiene faltas, por estar escrita desde el móvil)
- Adele… - Dijo mientras me miraba a los ojos en aquél parque, donde nos dimos nuestro primer encuentro y el cuál fue testigo de muchos más encuentros. - ¿Sí? – Dije mientras lo miraba arrodillarse en medio de tanta gente. - ¿Quieres casarte conmigo? – Me sonrojé, no me lo esperaba y a pesar de mi indecisión ante la idea de tal tamaño, emocionadísima le dije que sí y acto seguido él puso el anillo en mi dedo. Le abracé y lo besé como si fuese la primera.
Al marchar, esa misma noche, emocionadísima corrí a llamar a mi mejor amiga. Cogí el teléfono y con gran alegría aunque un poco de indecisión comencé a hablar. - ¿Luz? ¡Hola, Luz! ¿A que no sabes qué? ¡No te vas a creer lo que ha pasado! ¡Es genial, tía! – Ella respondió, intrigada y con voz alegre. - ¿Qué pasó, cariño? ¿Qué pasa? – No podía resistirme más el contárselo. -¡TAYLOR ME HA PEDIDO QUE ME CASE CON ÉL! ¡A que es increíble, Luz! ¡A que es increíble! – Decía con gran emoción aunque ella no contestó. -¿Luz? ¿Estás ahí? ¿Me has oído? ¡Me ha pedido matrimonio! – Decía aún emocionada y ella contestó con una voz un poco más apagada. – Oh… Eso… Eso es genial, me alegro mucho por ti Adele… Te lo mereces… - Sentí que algo dentro de ella no iba bien y creí que ella necesitaría hablar, así que le propuse quedar mañana para contarle todo y ella que me contase lo que le pasase. Ella aceptó.
Pasó el día y salí con Luz. Le abracé no más verla contándole lo emocionadísima que me sentía por eso a demás de que no me lo esperaba. Ella se alegró por mí, aunque yo no la sentí creíble. Le miré y le pregunté. – Luz… Venga, va… cuéntame qué te pasa. Tú no eres así – Ella negó mientras no podía ni mirarme a la cara.
Le agarré de la barbilla y le miré a los ojos. – Pequeña, tú no eres así y no puedo estar bien por semejante noticia si tú no estás bien… - Ella negó. – No, no puedo chafarte la noticia… - Decía mientras trataba de retener las lágrimas, me abrazó. –Te lo mereces, él puede darte mucho y todo lo que tú quieres y necesitas… No lo dejes escapar… No… te vallas con nadie que no… sea él… Es un buen… partido… - Dejó escapar sus lágrimas al no poder retenerlas y yo la abracé con fuerza, sin saber exactamente lo que estaba ocurriendo. – Te quiero… - Decía ella con tristeza, le besé la mejilla con cuidado. – Yo también a ti, cariño. – Ella negó mirándome a los ojos entre lágrimas. – Lo siento… - Fruncí el ceño - ¿Por qué? – Se encogió de hombros. – Por lo que quizás haga a lo largo de la tarde… - Le miré extrañada. -¿Qué harás?- resopló secándose las lágrimas. -¿Podemos ir a caminar? – asentí mientras le agarré del hombro para tranquilizarla. – Cuéntame, ¿por qué te sientes así…? ¿Alguien que ronda tu corazón? – Decía mientras miraba al frente y ella bajó la cabeza. – N… no… - Sabia que me estaba mintiendo, pero no pude hacer nada, habia algo que me impedia reaccionar ante su actitud y yo, solo podia abrazarla e intentar animarla.
Llego la hora en la que me debia marchar a casa, era hora de volver, asi que en un momento de silencio, se lo dije. -Bueno Luz, sera mejor que vuelva ya a casa, esta oscureciendo y estoy muy cansada, si quieres te acompanho un poco hasta el parque y ya... - ella me interrumpio. -Para nada, quiero asegurarme de que llegues bien a casa asi que te acompanhare yo - A decir verdad, no tenia ganas de ir sola a casa, por lo que acepte.
No mas llegar ella me miraba y supuse que se despidiria antes de yo entrar. La mire y me miro. Saque las llaves y me dispuse a entrar pero ella me paro antes de hacerlo acercandose a mi. Me miro a los ojos un poco por encima dejandose caer en la pared, con la mano sobre la mia.-No puedes casarte... - dijo cerca de mi mirandome con sinceridad a los ojos. - No quiero perderte...- le miraba. - No me perderas, no se por que dices eso... - dije mientras no dejaba de mirarla. -Porque joder es que... Llevo mucho tiempo en silencio... - Mas tarde, se fue acercando lentamente a mi hasta rozar mis labios. Me quede congelada, inmovil y sin poder reaccionar. Pero a pesar de eso me deje hacer. Jadeante le mire a los ojos. -Lo siento- dijo ante el mejor beso que habia recibido nunca y no sabia exactamente que podia significar aquello. Le agarre de la nuca impidiendo que se escapase de mi y la volvi a acercar para besarla. Tras hacerlo, le invite a entrar en casa y nos sentamos en el sofa con la television puesta, pero no le haciamos ni caso. El sillon era testigo de algo que no sabia por que estaba sucediendo pero sabia que no traeria nada bueno. Quede dormida sobre ella en el sofa y me desperte antes que ella. Me quede indecisa ante mi semi-desnudez, sin saber exactamente que habia ocurrido ahí. Mas tarde ella desperto y al verme echarme las manos a la cabeza pidio disculpas y yo negue. - Esto no puede volver a pasar, Luz... Me voy a casar y yo... Tenia el futuro perfecto, por que... Ahora por que??- me miro. -tan malo fue?- rei con ironia -ojala fuese eso- me miro extranhada. - que quieres decir? - le mire a los ojos con estos enlagrimados -que han sido las mejores horas de mi vida y que, rozar tus labios es lo mejor que me ha pasado nunca, joder que me ha encantado y me ha puesto mas que cualquier otro beso de Taylor y no... - resople mirandola. -esto no puede volver a pasar- dije, mas tarde sono el timbre. - mierda... Es Taylor, vistete, corre... - Mientras ella se vestia corri a abrir a Taylor explicandole que Luz habia dormido en casa porque quedamos para ver una pelicula y que ya se iba, pero justo al salir, el, a modo de celebracion decidio invitarla a comer a un restaurante e insistio en ello. Comento que tambien iria un amigo suyo.
Estabamos comiendo cuando al terminar el primer plato me levante para ir al banho y ella me acompanho mientras Taylor y Cris, su amigo se quedaban hablando. Ella me miro antes de entrar y entro al mismo banho conmigo. Le mire, me miro. Me mordi el labio mirandola agarrandome a la pared. - no puedo con esto... No se con esto, Luz... - ella se acercaba a mi y paso sus labios rozandolos por mi cuello. -tengo la necesidad de sentirte todo el rato...- ella acaricio mi cintura dirigiendose a mi tripa y bajando. Jadeante decidi no resistirme y volver a hacer lo que me doleria reconocer alli mismo.
Taylor y Cris comentaban la tardanza y uno de ellos objeto que era normal, pues las mujeres teniamos mas cosas que hacer en el banho.
-Deberiamos volver- dije mientras la miraba de cerca. Ella asintio mientras se quedo abrazada durante un segundo. - esto... No puede volver a pasar, Luz... Esta es la ultima eh... - suspire, sin saber exactamente que hacer. Ella beso levemente mis labios y asintio con tristeza.
Volvimos a la mesa y Cris se atrevio a preguntar - Eh, chicas. Como habeis tardado tanto? - me puse algo nerviosa y Luz, respondio por mi. - un problemilla sin importancia con el cinturon- le mire palida y trague. Mire a los chicos y me sente entre medio de Taylor y Luz.
Suspire y Taylor trato de sacar la mitica conversacion. - bueno chicos, aun no me lo creo... Que nos casamos!! A que es increible??- decia con emocion mientras me abrazo. Luz me miraba sonriendo leve entristecida. - Luz, te pasa algo?- pregunto Taylor. - No, no tranquilo...- decia sin dar conviccion alguna. Entonces baje la cabeza y justo llego el camarero. -menos mal- susurre. Taylor me miro - que dices, cielo? - negue y el me beso la frente. Sonrei leve y mire a Luz.
La cena paso y Taylor me comento que iria con Cris un rato y le veria manana por la manhana. Dio la posibilidad de que saliese con Luz y yo me encogi de hombros. Luz, sin yo decir nada, acepto la idea.
Taylor y Cris se fueron tras pagar. Taylor se despidio de mi con un beso y de Luz, con dos. Cris hizo lo mismo que el con Luz. - cuidala, eh.- dijo Taylor a Luz amigablemente. Ella sonrio y asintio y yo, baje la cabeza. - de verdad que no te importa, cielo? - negue, no sabia lo que hacer. Me estaba dejando con la persona que odiaria dentro de poco. Cerre los ojos y deje que se fuera. Me dejo a solas con Luz y sabia que no seria capaz de resistirme.
-Vamos a mi casa a ver una peli? - propuso ella. Asenti, no podia hacer otra cosa. Le mire justo cuando Taylor se dio la vuelta en una esquina. - no puede pasar nada mas entre nosotras, Luz... No... Puede... Pa...sar nada, joder- decia mientras le miraba esos labios que anteriormente me dejaron dormida. Ella bajo la cabeza humedeciendose los labios para encogerlos mas tarde y asintio. Suspiro, suspire.
Llegamos a su casa y mientras yo iba eligiendo y poniendo la pelicula ella hizo palomitas. Nos sentamos en el sofa mientras veiamos una pelicula de miedo, las cuales normalmente no me asustaban, pero ese dia me sentia asustada por todo. Puso las palomitas entre nosotros y mientras cogia, miraba la television. Ella se quedo mirandome y yo, la vi. Se iba acercando a mi y sabia que no podria resistir. - por favor...- ella se acerco mas a mi mejilla y beso esta.
Una escena hizo un ruido brusco y me asusto. Me agarre a su cintura sin querer. Ella se rio y yo me sonroje. Suspire. - lo siento - baje la mirada, ella me agarro de la barbilla mientras miraba mis ojos. - jamas digas eso. - se acercaba a mi. -no, por favor- ella se mordio el labio y yo cerre los ojos. - rechazame... - susurro. - no puedo - declare. - por que? - pregunta. - eres como un vicio... Quizas no me puedas ocasionar el bien que necesito... - ella cerro los ojos y le dolio escuchar mis palabras. - como una droga que te aleja de la familia y aisla de todo el mundo? - asenti mientras una lagrima recorria mi rostro. - eres una droga sana y sabrosa que no me deja dormir en paz y hace que mienta cuando nunca lo hice... - ella nego. - no puedo parar si no me rechazas. - negue. - sabes que me es imposible... - mordi encias - por que? Joder, por que? - decia con enfado. - porque siempre te he querido, te he deseado y este es el mayor suenho de mi vida, pero se que existen maneras mayores de ser medianamente feliz y ser aceptada por todos.. - ella estaba cerca de mis labios y notaba mi propio nerviosismo. - entonces es por la sociedad? Por eso es? - negue mientras lloraba - es por Taylor, por lo que desde pquenha pienso y lo que deseo desde hace menos anhos atras. Es por lo que siempre he querido y lo que ahora quiero. Por lo que deseo y por el miedo al adios. Por miedo a su muerte y a dejar de sentirte como siempre he deseado sentirte y sobre todo porque justo cuando dejo de pensar en TODO momento en ti apareces y me dices que me quieres... Y se que te necesito tener asi, pero el... Toda mi familia sabe lo de la boda y... Son seis anhos... - le abrace con fuerza, mientras lloraba desolada. - te sientes confusa- me dijo. - me siento como una maldita mierda revuelta, vale la descripcion? - ella nego - porque es lo que mas se le parece- seguia negando. - no tienes que sentirte asi, pues eres como una princesa, como MI princesa - suspire - si... Como... - ella asintio. - lo siento asi, te quiero mucho, daria mi corazon por salvarte y estaria de acuerdo si me rechazas y dices que te deje en paz... - trato de sostener sus lagrimas - y ahora me lo dices asi... Me confundes y haces que te ame mas de lo que lo hago, joder... - me acerque a ella besandola mientras lloraba, sabiendo que despues me arrepentiria como nunca por empezar yo esta vez. Le eche en el sofa mientras la pelicula seguia su curso y la bese. Pasamos la noche, las estrellas fueron testigo del amor que derrochamos. Le hice sentirme, me hizo sentirla. Llegue al extasis mas completo que jamas habia llegado a sentir con Taylor y me olvide de el. Le sentia a ella, y ella a mi, de tal forma que nos evadimos del mundo. Fuimos al nuestro y cometi locuras que cometeria si no estuviese sobria, pero estandolo. Senti su piel desnuda sobre la mia, senti como si volase de su mano tranquilamente un dia de esos de verano en los que no hace sol. Me iba y volvia. Le dije que queria pasar el resto de mi vida con ella, pero que era muy dificil hacerlo.
Quise sentirla mas profunda sobre mi, y ella cumplio siempre todo lo que habia deseado. Le ame de nuevo y me volvio a amar. Senti que fue la noche mas hermosa de mi vida... Y luego llego el amanecer... El amor infinito tuvo que acabar para volver a una realidad a la que jamas podria llegar el placer de la noche. Me enamore de ella, otra vez y aun asi, queria a Taylor.
Taylor llamo al movil, - s...si?- conteste, aun desnuda sobre su pecho. - hola cieloooooooooooo - gritaba, borracho como una cuba. - estaaaas eeeen caaasaaaaa??? - decia. - estoy en casa de Luz, pero deja de gritar, joder. - dije - veeeen pa' ca yaaaaaa que te quiero veeer- sus andares se escuchaban y de repente se escucho vomitar. - Taylor??? - decia preocupada. - hay.. No vuelvo a beber eh... - balbuceaba. Resople. -ahora voy para tu casa-
Luz seguia dormida, pero tenia que despertarla. - Luz... - susurre, pero no sirvio de nada. - me mordi el labio y volvi a hacer caso a mi cabeza de abajo. Bese su cuello y ella desperto sonriendo. - hola carinho- sonrei. - me tengo que ir... - ella me agarro de la cintura - noooo... - me dio varios besos en la boca. - Tay me ha llamado... - ella me solto y le di un beso. - vale... Pues hasta luego... - me levante y me vesti. Ella se acerco por detras abrazandome y rozo con sus manos mi pelvis. - no... Ahora no, cielo... - besaba mi cuello. - prometeme que pensaras todo esto- asenti. - prometeme que no me odiaras por lo que elija. Ella asintio y yo suspire. Ya vestida me acerque a ella agarrandola de la cintura y le bese el cuello con lentitud, pasando mas tarde por sus labios. Mordi uno de estos y sonrei mientras.
Tras salir de casa de Luz, tarde un poco mas en llegar a casa de Taylor. Entre sin llamar, pues tenia la llave 'Tay? Estas ahí?' Oi vomitos en el banho y me dirigi. Lo vi vomitando y me acerque. -agg, carinho cuanto bebiste? - le pregunte, el paro de vomitar y me miro levantandose. Palido y con ojeras. - perdi la cuenta en el numero 10... - abri los ojos como platos. - Comooooo!?!? Mas de diez!!!?? Pero tu eres tonto o que te pasa? - me miro tras lavarse la cara. - Cris me convencio... - suspire - bueno vamos, que te voy a acostar, sera mejor... - el asintio y fuimos a acostarle... -sabes que me vendria bien ahora?- dijo aun entre los efectos del alcohol, los cuales pense que se le habian pasado. - el quee? - le mire - un buen polvo - dijo mientras me miraba de arriba a abajo, ya acostado. Negue. - estas borracho... - el me miro - si, y con ganas de ser tuyo... - dijo mientras ponia su mano agarrandome el pantalon, tratando de calentarme. - Taylor... Sabes que si empiezas... - me interrumpio - acabare. - sonrei y me deje llevar. Le bese, aunque sentia como si un ansia se me apoderase de mi y ese beso no fuese tan sentido. Pero eche a un lado ese sentimiento. Comenzo a desabrocharme la camiseta y me mordi el labio. Senti su mano caminar por mi cuerpo y sus labios tras estas. Senti extasis por mis venas. Pero no el completo. Tenia placer, pero no me senti plena. Sentia que un leve gemido se apodero de mi pensamiento, pero no fue mayor que el nombre que me susurraba mi mente: Luz.
El acabo, sin embargo no me sentia plena, si no todo lo contrario. Me sentia con ganas de mas peor no con el. Con Luz.
Me levante, me vesti y lo mire. Bese su frente y susurre. - lo siento - sali de la habitacion y me dirigi a la salita, cogi papel y boligrafo y comence a escribir. 'Lo siento, Taylor. Estos dias hice cosas que no estan del todo bien y necesito alejarme de ustedes un tiempo. Me siento atada y necesito volar. No me busques, pues no me encontraras. Tan solo imagina que estas con Cris de fiesta, podras ir y haz lo que mas desees hacer sin preocuparte de mi, vale? Sera mejor que no este, no trates de localizarme... No llevo el movil que tu crees, cogi otro y si tengo cualquier cosa te llamare en oculto. No quiero que sepas donde voy, no se lo cuentes a nadie y si preguntan, estoy con mi madre en el pueblo. Te quiero, no lo olvides... ' Firme con un beso dejando al lado mi movil, con la tarjeta sacada.
Cerre y se la deje en su habitacion, donde si la veria. Y sali corriendo. Llame a Luz desde una cabina y le dije que no me llamase, ni se preocupase por mi que estaria fuera por unos dias. Colgue antes de que pudiese contestarme nada y suspire. Corri lejos, hasta una parada de autobuses y me meti en la primera que encontre la cual iria mas lejos. Me monte y espere a que saliese, mientras miraba la gente despidiendose. Con lagrimas en los ojos observaba la lejania mientras el autobus andaba.
Llegue al ultimo destino y busque el motel mas cercano. No era muy bonito, pero era justo lo que necesitaba.
Esa misma noche, sali sola, fui a una discoteca y baile mientras me emborrachaba. Imagenes venian a mi cabeza pero me daba igual, pues estaba tan pedo que ni me daba cuenta de donde estaba. Conoci a una chica que pretendia ligar conmigo y me deje llevar. La miraba entre copas y ella comenzo a hablar sobre el lugar donde vivia, acercandose cada vez mas a mi.
Llego las cuatro y media. - Salimos de aqui? - le propuse, tratando de llevarla donde todo el mundo sabe. Ella sonreia y asintio. Me cogio de la mano, tratando de llevarme hasta la puerta y salimos del local al patio. Me eche en la pared y ella se fue acercando. - voy a tener que contarte mas cosas sobre mi antes de besarte? - me mordi el labio y negue. Ella rozo mis labios y yo deje que ella hiciese mientras sonreia. Termino rindiendose a aquella batalla de quien resistia y me beso. Sonrei mientras me agarre de su cuello y ella puso sus manos delicadamente sobre mi cintura, llevandola a mi trasero delicadamente.
Me ofrecio ir a su casa y acepte.
Llegamos a su casa y entre besos, abrio la puerta. Aun estaba borracha y me dejaba llevar por ella. Sentia como sus manos intentaban descubrir cada parte de mi cuerpo y me deje hacer. Queria ser el centro de todo y lo fui. Ella quedo dormida de nuevo al lado mia pero a pesar de los gemidos realizados en el acto, no me sentia nada plena. Algo me faltaba, pero... Que? Necesite descubrirlo asi que deje una nota, disculpandome por la forma de irme y me fui.
Pase la manhana en el motel, fumando y bebiendo, cosa que jamas habia hecho. Me quede colocada en la cama y a la noche me dispuse a volver a salir. Encontre otra discoteca y volvi a hablar con gente pero esta vez, dos chicos. Fuimos a la casa de uno de estos y transcurrio la noche hasta que ambos quedaron satisfechos de mi. Pero yo, volvi a sentirme vacia.
Pase varias noches borracha y entre gente desconocida, aunque siempre con proteccion. Queria desfogarme, no desgraciarme.
Me levante el sexto dia, mirando al techo. - Que conho estoy haciendo?- suspire. No sabia de que trataba eso, pero una imagen rota aparecia en mi corazon: Taylor llorando. Me mato. Senti que el mundo se me vino encima, pero luego se me vino otra: Luz y yo acostadas en la playa a la noche demostrando todo y sobre todo... A mi feliz.
Trate de visualizar algo que me hiciese feliz al instante, pero me di cuenta de que en ese lugar alejado, con sexo a quemarropa, no era mi lugar. Asi que cogi el primer bus que me llevase a mi pueblo. Mire el movil y tenia la fotografia de una de las playas en la que estuve con Taylor. Suspire y decidi olvidar por un segundo lo que me recordaba.
Cogi el primer autobus que me llevaria hasta mi pueblo y volvia a mirar por la ventana mientras lloraba indecisa e incluso arrepintiendome. Pero me dio igual. Pase de mis sentimientos y llego mi parada. La ultima parada. Estaba nerviosa, confusa y sentia nauseas.
Que me estaba pasando? Despues de seis años de relación me habia aburrido? O es que el era demasiado monotono en comparacion con lo que mi cuerpo necesitaba a parte del sexo?
Me baje y procure que nadie me viese. Corri a casa de Luz, supuse que me la encontraria alli.
Toque la puerta y escuche de su voz -ahora vengo eh? No te muevas... - el corazon se me encogio y yo, no supe reaccionar.
Abrio la puerta y yo me quede de piedra. Ella se quedo mirandome y a mi, se me llenaron los ojos de lagrimas, tan solo pudiendo balbucear una incomprensible palabra para mi - ca...carinho?- me miro mientras una lagrima recorrio mi mejilla. No podia creermelo, me habia mentido sobre lo que sentia? Una voz de hombre, al ver la puerta encajada por Luz, atrevio a contestar - Luz, pasa algo? - ella le dijo que no. - Adele, estoy ocupada ahora mismo, no puedo estar aqui... Tengo que cudar de Rom...- negue haciendola callar - ahora entiendo... Ahora lo entiendo todo... Crei que despues de tantos anhos no me harias esto y menos tu..- ella nego. - mi vida no es lo que tu crees carinho... Podemos quedar manhana para hablarlo? - negue. - no habra un manhana. - sali corriendo, me sentia tan estupida. Ella alzo el brazo, intentando cogerme pero tal rabia era la que sentia que si quiera pudo agarrarme, tuve mas rapidez que ella.
Corri hasta mi casa sin importarme que habia en mi camino y abri rapidamente la puerta. Cerre de un portazo y me quede encogida en el sofa entre lagrimas. - por que te hice esto, Taylor? Por que? - decia llorando. - no me di cuenta de que ella no me queria... De que queria a otro... Entonces, me quede palida y cai al suelo en una especie de mecanismo de defensa.
Note que aporreaban la puerta, supuse quien seria, pero ni queria, ni tenia fuerza suficiente para ir a abrir.
- Adele, soy Luz... Se que estas ahí, princesa... - me sentia debil y no alcanzo mi voz para contestarle... -no... Quiero... Saber...- al tratar de alzarme, mo cabeza tuvo mayor fuerza que yo y golpeo. - Adele, estas bien??? Adele, responde!!! - intento llamando a la puerta pero no me escuchaba.
Supuse que usaria algo para entrar, siempre conseguia sus objetivos. Uso dos horquillas. Y al cabo de un rato, consiguio abrir.
Estaba tendida en el suelo llorando y ella se acerco rapidamente. La miraba, perdida y mareada, de todos los dias anteriores, supuse. - te... O...dio... - ella nego, echandose el pelo atras y mi rostro era palido y sin gesto. - no me odies, princesa... Puedo explicarlo... El es... - la interrumpi y ella me acariciaba la mejilla mientras yo miraba otro lado. - no... Era tu novio verdad? Te ecuche como te reias y como te llamaba carinho... - ella nego. - eres tu la unica en mi vida... - no tenia fuerzas. - nooo... No... Vienes con esas para engatusarme despues de 10 anhos de amistad de esta forma? No, lo siento pero no... Ya veo lo que querias de mi... - ella me tapo los labios con un dedo y me cogio en brazos a lo que no pude resistirme. Me subio a la cama y por el camino me volvio a decir que no. Que era la unica y que necesitaba explicarmelo. - esta semana... Han pasado muchas cosas ... - dijo, entristecida. Negue. - ya no sientes lo mismo por mi.. - ella nego y me beso la frente. Senti que el mundo, mi mundo se puso contra mi y no me dejaba dejar de llorar. Ella acariciaba en silencio mi cara, desde detras mia. Mientras tanto, yo estaba mirando al otro lado entre lagrimas - te... Te odio... - dije mordiendo encias. Ella nego. - no, no me odias... Odias que haga esto... Pero no es para nada lo que tu te piensas, princesa... Te quiero solo a ti... - decia con tristeza. - NOOO! - grite mientras lloraba. - intentas darme una leccion? No te vale decirme la verdad? No te va...?- me callo con un beso que no pude negar. Deje besarla y la traje para mi, tirandola en la cama y poniendome encima mientras lloraba. Acaricie su cuerpo y bese su cuello. Baje mis manos a su pelvis y le miraba a la cara. - no me puedo creer que me hicieraas esto. Ella nego entre gemidos... - no es lo que crees. - trato de ponerse al mando y me negue. Le bese el cuello, mordiendola y dejandole una marca de mis labios por alli mientras le escuchaba jadear. Echaba tanto de menos esto... No podia resistirme a ella. Su aroma, su voz, su forma de quererme, como me tocaba y como me queria... Quien podia resistir eso?
Paso la tarde, entre sabanas la miraba, agotada las dos. Cerre los ojos, le di la espalda llorando. Me sentia imbecil, el ser mas despreciable de todo el mundo... Y ahora sentia que era su objeto. Ella estaba siendo mi cocaina, mi heroina, mi razon de existir y no podia dejarla ir... Pero tampoco sabia que escusa le pondria a Taylor... No sabia nada de el... La ultima senhal de vida fue el dia que me fui. No tenia valor de acercarme a contarle la verdad.... Me iba a odiar... Y yo sabia que si el no me perdonaba, yo no lo hiba a hacer.
La mire, estaba abrazandome dormida y no supe reaccionar. Aparte su mano de mi y ni si quiera me despedi. Volvi a dejar una nota en la mesa "no me esperes, vete cuando te despiertes... No creo que este preparada para esto... Lo siento... Te llamare cuando sea preciso... Si eres capaz de ser sincera, me avisas"... Deje la nota sobre la mesa y me entraron ganas de vomitar, asi que corri al banho, lo hice y sin fuerzas en el cuerpo, sali de casa. Ella ni se inmuto.
Fui a casa de Taylor y llegue a eso de las seis. Llame a la puerta, llorando y palida. Me recibio con los brazos abiertos y yo, le abrace. Me senti segura, viva y... Realmente culpable de todo... No entendi lo que le estaba haciendo... Pero ella era una droga... Pasajera? Quizas. Pero era una droga dificil. En un momento del abrazo pense que no podia dejarlo. Que le queria solo a el y a nadie mas. Cerre mis ojos... - mi vida... - susurro. - te amo- conteste. Suspire, habia dicho la verdad? No lo supe en el momento, pero si pense que lo senti. Le bese, sin dejarlo de decir nada mas. El se dejo mientras me agarraba la cintura. Me senti ansiada, vacia. Asi que le bese con mayor intensidad. No servia de mucho, pero si sentia menor ansia. Trate de saciarme en sus labios mientras notaba un ligero cambio de temperatura en mi que me hizo parar. - agg... - decia entre dientes con los ojos apretados. - que te pasa carinho?- me miraba con preocupacion. - necesito ir al ba...- sali corriendo y no mas llegar al banho me puse a vomitar. El se acerco a mi, sosteniendome el pelo. - que has comido cielo?- me encogi de hombros, limpiandome y lavandome la cara, ya que me sentia realmente sucia. Me moje un poco la frente, dejandola humedecida. El me ofrecio acostarme un rato en su cama y lo preparo todo genial para que me sintiese comoda; me puse el pijama, el puso la tele, un cubo al lado de la cama, una silla para el, trajo aquarius para el vomito e incluso me puso un panho humedo en la cabeza. - siento lo de la otra vez... - le dije con tristeza. - he sido una imbecil, no merezco esto, no te merezco... Debes de saber todo... Yo... Yo... - el nego. - no se donde ni que habras hecho esta semana pero si me prometes que soy el unico... Todo seguira su curso y en menos de un mes, habra una boda. Asenti, sin seguridad, pero cansada.
Pase la noche vomitando y mareada. Asi paso la semana y no recibia noticia de Luz. A pesar de no comer, subi de peso un poco pero no le dije nada a Taylor.
Tenia la inmensa necesidad de sentir a Luz, pero iba disminuyendo un poco con cada segundo. Eso, o me estaba mintiendo.
Taylor y yo pusimos fecha a la boda y decidimos entregar en mano las invitaciones. Fuimos a casa de Luz, donde abrio ella y de nuevo se escucho una voz masculina de fondo. Ella me miro y yo me quede sumida en sus ojos. - Luz, venimos a invitarte a nuestra boda. Puedes traer algun amigo eh? - Tay sonrio, habia escuchado lo mismo que yo. Ella sonreia aunque sus ojos no le correspondian. Solo me miraba a mi, Tay se despidio con dos besos, y ella se acerco a mi. Senti su fragancia y ella me abrazo - se feliz con el... Princesa... - dijo con voz temblorosa... - tu tienes a otro.- dije, ella nego. - no puedo explicarte ahora... - suspiro - tengo que ir a ayudarlo.- decia triste mientras Tay estaba esperandome en otro sitio. Fuimos a mas sitios enviando la invitacion.
Llegamos a casa y ya me sentia cansada. Tenia mucha confusion en mi cabeza.
Taylor me miraba reposando su mano sobre el marco de mi puerta. - Bueno, princesa... - dijo acercando su mano a mi cintura. - dime... - decia nerviosa, como una adolescente a punto de dar el beso al chico que le gusta, por lo que no me provoco mala impresion y, pense que me gustaba. - es hora de ir a dormir... - se mordio el labio y yo no sabia que hacer. Paso su mano por mi vientre y encogi leve este - no... - me daba muy mala impresion. - no me encuentro bien, cielo... Hoy no... - lo cierto es que no sabia si era del todo eso. Pero sentia nauseas. - esta bien, princesa, quieres que me quede? - propuso. Negue, preferia estar sola esa noche y asi se lo dije. El pregunto si estaba segura y asegure que si. Asi que termino dandome un beso y se fue.
Pase las horas dando vueltas en la cama y levantandome a vomitar cada dos por tres. No sabia que me estaba pasando, pero no fui al medico.
A las tres de la manhana sono de nuevo el timbre y me levante, un tanto mareada a abrir. Vi la chaqueta de Taylor en la mesa asi que la cogi, ya que supuse que era el. Entonces, abri la puerta. - aqui tienes tu chaque... Que haces aqui!?- dije sorprendida al ver a Luz. -no quiero verte hasta el dia de mi boda, vete. - cerre la puerta pero ella interpuso el pie. - no me ire, pero aun no te puedo explicar... El no es quien tu crees... - cerre los ojos dejando escapar lagrimas y ella no quitaba el pie. - por que he de creerte?- pregunte. - yo jamas te mentiria...- respondio. - cuando me diras la verdad?- suspiro. - cuando el este preparado... - mordi encias - sabe algo?- aprete las manos agarrando la puerta. - no, pero pronto lo descubrira... El no sabe que yo soy... - le pare - callate, vete- ella puso, sin verme, su mano sobre la mia. - nunca sin antes besarte - senti ganas de ir a vomitar. Solte la puerta y corri al banho. Ella entro, cerro y fue tras de mi.
Sali del banho y ella me miraba preocupada -que te pasa, cielo?- decia. -nada, estoy bien. - conteste, mareada. Ella me agarro la mano y yo mire a otro lado. - vete - se acerco - que te vayas- acerco su rostro al mio, y paso rozando mis labios. - qu...que haces?- ella paso de nuevo sus labios. - demostrarte que quiero estar contigo, feliz y que solo quiero eso. Y tambien que no quieres que me vaya...- negue - me voy a casar, ya lo saben todos por escrito, en 14 dias me caso... - ella me miraba con deseo - besame, me da igual si solo soy la otra pero te necesito- negue -no puedo volver a hacerle esto a Taylor... - ella comenzo a besarme el cuello - por favor, no sigas... - ella siguio. - rechazame de verdad...- decia sin parar -sabes que no puedo...- nego. - porque me quieres tanto como yo a ti. - me mordi el labio, echandome en la pared. - y no voy a dejar de luchar por ti...- me agarre a la pared mientras ella seguia, bajando por mi escote. - no sabes cuanto te quiero, te deseo... Pfff- dijo con la mano en mis muslos. - hoy no... - dije -¿cuándo?- negué -nunca.- ella subio a mis labios besando estos levemente y a penas pude resistir. - no parare, hasta que lo sientas de verdad- tenia que vencer la tentacion pero ella seguia insistiendo y yo, crei entender la verdad.
No deje que la pasion me llevase. Tenia que casarme con Taylor. El era el amor de mi vida desde los 15 años y el me conocia mas que nadie a pesar de que los sentimientos hacia Luz fuesen asi. El era increible y ella... Ella no tenia descripcion. Lo que sabia es que no estaba haciendo nada bien todo eso y que iba a ser dificil. Pero ella comprendio que necesitaba seguir con el, aunque supe que tarde o temprano volveria a mi.
- Luz… Ve a ca…casa… - Decía mientras ella pasaba su mano por mi entrepierna. – Por favor… Antes de que… - Ella me miró. - ¿Antes de que…? – Me mordí el labio – De que haga una locura y no te pueda dejar escapar…. Necesito casarme con Taylor, ¿entiendes? No puedo serle infiel… El … es … el…amor… de… mi… vida…- Contesté. Ella negó mientras me besó el cuello. – No lo quieres, princesa… Para ti es más fácil creer que le quieres a él, que quieres estar con él porque así toda tu familia estará contenta con tu decisión, y podrás tener una vida normal frente a todo, pero sé que me quieres a mí, y yo, te quiero a ti… - Dijo en mi oído. Negué. – Le quiero a él… - Me mordió el oído. –Ardes en deseo de volver a sentirme tuya y de que te haga sentir mía, aunque no me creas, porque creas que te miento, pero si me permites dentro de poco te explicaré todo más detalladamente. – Me mordí el labio. - ¿Explicarme…? Sí… Ya… Joder… para…. Esto no me puede estar pasando… - Traté de armarme de valor, pero no tenía mucho, después de todo lo que me estaba pasando. Pero me armé. La aparté, agarrándola del hombro. – Para, Luz. Todo esto ha sido muy bonito, y me ha encantado todo. Pero ha sido un gran… error en mi vida, cariño. Esto no puede pasar, yo necesito casarme con Taylor, pues él es el que me ha dado vida desde hace más de seis años y tú, si, me has dado mucho placer, y muchas aventuras, y no las cambiaré por nada del mundo, pero esto ha acabado… Esto no puede seguir…- ¿A quién pretendía mentir? Necesitaba que se fuese. – Serás una figura muy importante en mi boda y me encantaría que fueses, es más, te agradecería que me acompañases a comprarme el vestido, si quieres. – Ella asintió, con los ojos llenos de lágrimas. – Claro que te acompaño, princesa. No te preocupes… No… Volveré… A provocarte, ¿Vale? No seré un incordio… - Me mordí los labios, cerrando los ojos y ella me besó la frente y se fue. Me deslicé por la pared y caí al suelo llorando. No sabía si había dicho la verdad o había vuelto a mentir, pero me sentía fatal y con un increíble dolor en el estómago. Corrí de nuevo al baño y volví a vomitar, quedándome tumbada en el suelo, mareada. Si no me estaba muriendo, es lo que realmente sentía. Sabía que me estaba mintiendo, pues lo que sentía en ese instante al decirle todo eso a Luz, era dolor, mucho dolor, pero tenía que soportarlo, Taylor no se merecía todo lo que estaba haciendo y lo menos que debía hacer, era… Decir adiós a lo que me devolvió la vida y el placer durante dos semanas.
Me quedé dormida en el suelo del baño y por la mañana, sonó el timbre. Me dolía mucho la cabeza y no me sentía demasiado bien, así que a zancadas y mareada fui a abrir. Era Luz. Me vio pálida y al verla, se me bajó más el azúcar y casi me caigo al suelo. Ella me sostuvo y en brazos me llevó hasta el sofá. – Cielo… Necesito hablar contigo… - Negué, llorando mientras miraba a otro sitio. – Anoche te lo dejé claro. – Dije con voz firme. – No es sobre eso, es sobre la voz del chico… - Negué, callándola con el dedo. – No quiero saber nada de eso, no tienes que darme explicaciones- Le dije con firmeza, tratando de evitar situaciones en las que pudiese dejarme llevar. Me puse la mano en la boca, mientras trataba de no vomitar. Corrí al baño y volví a vomitar. – Cielo, llevas unos días así, deberías ir al médico. – Negué. –Estoy bien – Dije. El timbre volvió a sonar y ésta vez, fue Luz la que abrió y se encontró a Taylor que se quedó a cuadros al verla abrir. – Bueno, yo ya… Me iba, pero deberías cuidar a Adele, adiós. – Ella salió corriendo y Taylor sólo se dignó a asentir, vino a mí, preocupado. – Mi vida, ¿estás bien? – Negué. – Me siento débil y… no tengo fuerzas… Siento algo muy fuerte dentro de mí que me debilita… -
Él me cogió en brazos y volvió a llevarme al sofá, mientras me puso un paño mojado en la frente. Ideas rondaban mi mente, pero sin embargo, no quería sacarlas a la luz. El acariciaba mi mejilla y yo sin fuerzas lo miraba. – Tengo que ir a la farmacia – Dije, tratando de incorporarme. Él negó, impidiéndomelo. – dime qué quieres comprar, y yo voy. – Negué. – No, tú no… - Él suspiró. –Venga, dime, ¿Qué te pasa? ¿Qué temes? – Lo miré mordiéndome el labio. – Taylor, creo que estoy… - Él me miró, y yo me quedé trabada. – Ya sabes… eh… - Puse la mano sobre mi tripa y él quedó alucinado. - ¿En.. En serio? – Me encogí de hombros. – Llevo más de una semana vomitando y no me siento nada bien. Necesito una prueba para confirmarlo y… - Me interrumpió. – ¡¡PERO ESO ES GENIAL!! – Gritó emocionado. Sonreí como pude y él me abrazó. – Voy a comprar YA una prueba, cielo. – Me besó la frente y salió. Me quedé mirando la televisión, tratando de evadirme, y no pensar más en Luz y lo que sería de mí.
Las lágrimas recorrían de nuevo mi rostro y sentí ahogar mis células, pero me dio igual.
Taylor apareció por la puerta con la prueba y vino corriendo. Me sequé las lágrimas y cogí la prueba. – Cielo, esta tarde voy a quedar con Luz para ir a por el vestido, ¿vale? – El asintió mientras que yo iba al baño. Tras un rato, salí de éste, con la prueba en las manos sin poder creerme lo que ponía. Me quedé pálida en la puerta del baño mirándolo. –No…- Él me miró fijamente. – Dime que es mentira… - Sentí una punzada en el pecho y lo último que recuerdo de ese momento, fue a Taylor corriendo para mí, pues me había desmayado.
Cuando abrí los ojos, Taylor me sostenía la mano, en el sofá, con algo frío sobre la cabeza. – Cielo, ¿Estás bien? – Pregunté que qué pasó. – Saliste del baño y… la prueba… - Le miré. – La prueba… ¿qué dio? – Me miró ilusionado. - ¡¡Vamos a ser papás, cariño!! – Traté de sonreír, mi vida acababa de terminar, ahora sí que no tenía nada claro. – Luz te ha llamado, cariño, dice que vendrá para ir a lo del vestido, ¿vale? Vendrá a las cinco, así que, cuando ella llegue, yo me iré con Cris a echar unas partidas a la play, ¿Estarás bien? – Asentí, mintiendo de nuevo, como últimamente no paraba de hacer.
Tras un rato viendo la tele, sonó el timbre y Taylor fue a abrir, era Luz. Me levanté y cogí lo necesario, ella trajo el coche para ir a por el vestido. Taylor se fue, alegando a Luz que me tratase bien y ella aceptó el trato. Yo me reí.
Subimos al coche y fuimos camino de la tienda, mientras tanto se formó un silencio horrible. Más tarde bajamos y sentí que me mareaba, ella me sostuvo por la cintura y yo me apoyé en sus hombros. - ¿qué te pasa, Adele? Cuéntamelo… - Le miré con la mirada triste. – Taylor y yo… - Me miraba preocupada. - ¿Qué pasa? – Lloraba mientras cogí su mano y la puse en mi vientre, un poco hinchado. – Vamos a ser… - Ella me abrazó por la cintura mientras yo lloraba sobre ella. – No… - Ella me besó la cabeza. – Verás como todo va bien… Vamos a por el vestido y te distraes ¿Vale? – Me mordí el labio. - ¿Y si no me caso? No quiero casarme, Luz, no quiero. ¡No quiero! – Ella negó limpiándome los ojos. – Princesa, tienes que casarte… Él te quiere, y tú… Le… Quieres… - Decía mientras yo negaba. – Es lo mejor para ti… - Le paré. - ¿y tú? ¿Qué quieres que haga? – Me miraba a los ojos. – Quiero que me quieras, pero quiero que seas feliz y si tu felicidad irá más por él… Ve con él, te merece más que yo. Es normal que tengas dudas ahora, pues es algo muy importante pero ya verás que ahí no tendrás dudas. – Asentí y fuimos a por el vestido, ella se mordía el labio. Me cogió de la cintura y me dejé mientras fuimos a la tienda. Ya allí comencé a probarme el vestido y sus ojos se iluminaron al verme con él puesto, a la vez que se rompieron con ello.
Notaba su mirada sobre mí, mientras me hacían los retoques y a eso de las nueve, volvimos a casa. Faltaba muy poco para la boda y me sentía muy extraña por ello. -¿Te apetece ir a cenar algo, cielo? – Propuso ella. – Pago yo – Alegó. Asentí y me llevó a un bar un poco alejado del pueblo donde se respiraba aire de la naturaleza, pues estaba situado en medio de ésta. Pedimos y cenamos mientras hablábamos y contábamos anécdotas divertidas. Bebí, tratando de olvidar y en medio de la cena, me llamó Taylor. – Hola cielo… - Contesté. Él me preguntó dónde estaba. Le dije el sitio. - ¿sabes cuánto queda para casarnos? – Me dijo. - ¿cuánto? – Sonreí. – dos días hará dentro de dos horas.- Reí y le dije que era imbécil, además de que tenía que colgar.
- Lo siento- Dije a Luz y ella con la mirada agachada negó. – No pasa nada, cielo. –
Volvimos a casa y ella me acompañó hasta la puerta, apoyándose en el marco de la puerta. Estábamos borrachas y se acercó a mí, mientras yo estaba echada en la puerta. – Preciosa… - Me dijo muy de cerca. – Me encantaría ser Taylor… - dijo a mi oído. Ella no había bebido tanto, pero aún así le ofrecí quedarse en casa y ella aceptó. – Con una condición. – Me dijo. - ¿cuál? – Pregunté. – Dormir en tu cama – Asentí, pues no sabía lo que estaba haciendo. Me cambie ante ella y le dejé ropa mía para que durmiese más cómoda. Me acosté al lado y terminamos durmiéndonos.
Ya era por la mañana y estaba reposada en su pecho, dormida, cuando ella me miraba, acariciándome el pelo. – Eres lo único que quiero ver no más levantarme… - Susurró, mientras besó mi cabeza. – Ojala estuvieses todos los días así conmigo, princesa… - Miraba al techo mientras me abrazaba y yo, dormida sobre su pecho, le agarraba. Una lágrima recorrió su rostro y yo, poco a poco con la luz del sol me iba despertando. La vi y me asusté un momento, a pesar de ser una de las imágenes más hermosas que había visto por la mañana. - ¿Ha pasado algo? – Pregunté, pues no recordaba nada. – Ha sido la mejor noche de mi vida… - Contestó y me asusté. – Pero no, no ha pasado nada preocupante. – Miré a todos lados. -¿Qué día es hoy? – Ella suspiró incorporándose. – Jueves, mañana te casas. – Me llevé las manos a la cabeza. - ¡MIERDA! – Ella preguntó que qué pasaba. - ¡No preparé despedida de soltera! – Ella negó. – ¿Qué no? Pues ya te preparo yo una, paso esta noche por ti a las nueve, así que estate lista porque verás. Pero me he de ir ya para preparar todo. – Sonreí y ella se vistió rápidamente. – A las nueve paso por ti, princesa. – Me besó la comisura y se fue corriendo. Taylor me llamó al teléfono y lo cogí. – Hola cielo- Dije. – Hola mi vida – Contestó. – Hoy no nos podemos ver… - Le dije que era así, pero que le echaría de menos. - ¿tienes algo preparado para esta noche? – Me preguntó. – Luz preparará algo, ¿Y tú? – Se rió. – Cervezas, play y Cris. Bueno cielo, cuelgo que voy a hacerme de comer. Chao.-
Se me fue el santo al cielo, no me había dado cuenta de la hora que era y tenía que ir a comer y hacer varias cosas, entre otras, prepararme para esa misma noche. Así que comencé a ello. Comí, me duché, me puse guapa, preparé las cosas del día siguiente y quedé con mi cuñada a una hora para que me maquillase y peinase correctamente. Dejé todo preparado para el día siguiente y me vestí de nuevo, vistiéndome y desvistiéndome como si se tratase de algo muy importante. Me sentí nerviosa, pues no sabía qué estaba preparando. Llegó las nueve y sonó el timbre. Abrí corriendo y salí de casa, ella me llevó en su coche hasta la suya y me tapó los ojos. Me sentó en una silla y parecía que su casa estaba llena de colores. Me destapó los ojos y ella estaba vestida con un vestido negro y corto y con unos tacones. Su escote estaba pronunciado y yo no sabía si podría controlarme. – Pensé que te gustaría bailar, así que escogí algunas canciones marchosas para bailar, también pensé que como última noche de soltería… Podríamos bailar aquí, así que… Hice un par de cosas para dejar la casa sola. – Le miré. - ¿Y el chico? – ella me miró. – Mañana lo entenderás todo, pero aún no puedo, él está… Con… Un amigo… Sí, eso es… con un amigo… Está con un amigo… No te preocupes- Noté su mentira.
Estábamos bebiendo cuando de repente ella me propuso bailar y acepté. Ella estaba bastante borracha y se puso a bailar, provocándome. Yo, aunque también bebida, traté de sostenerme y no rozarla demasiado, pero mis hormonas no me lo permitían. Ella cogió mis manos y las puso en su cintura. Mientras bailaba y yo le dejé. De un movimiento, apartó su pelo hacia un lado y comencé a besar su cuello, sin ser dueña de mis actos. Llevé mi mano a su tripa acariciando esta y le mordí el cuello. – Te deseo, joder… - Le dije, pasando a morder su oreja y entonces un flash iluminó mi cabeza, dejándome sobria en un momento y me alejé. – Perdón, no debí hacer eso… - Miré el reloj. –Debería…Debería…Debería ir a casa, son las cuatro, mañana he de levantarme entera, me voy, ya, ¿vale? – Ella me cogió de la mano, parando la música, para que no me fuese. – Deja que te acerque…- Negué, pero ella insistió y terminé diciéndole que sí.
Estábamos de camino a mi casa en su coche cuando ella de nuevo me acompañó a la puerta y trató de decirme algo, pero no pudo. – Mañana te veré, princesa… - Asentí. – Estaré allí… - reí, nerviosa. – He de estar allí. – Dije, suspiré. – Estate tranquila, ¿Vale? Todo saldrá bien y… recuerda que te quiero… - Me mordí los labios. – Siempre lo hago. – Ella me miró y me agarró del mentón. – Lo siento – Susurró mientras se acercaba a mí, rozando mis labios con los suyos. – La última… - Cerré fuerte los ojos, dejando que ella me besase y correspondiendo al beso. Mis hormonas me jugaron una mala pasada, haciendo que le agarrase de la nuca y de la cintura, acercándola a mi, pero rápidamente me controlé. Le solté y me mordí el labio mirando el suelo. – Mañana… Será… Así que… Es hora… De que… Vaya a dormir… - Ella asintió. – Te quiero, princesa. – Me mordí el labio y cerré los ojos tratando de no soltar las lágrimas. – Y yo.– dije, un poco seca. Ella se fue y yo entré a casa.
Pasé la noche a penas sin dormir, nerviosa. Y por la mañana llegó a las diez mi cuñada, la cual me peinó y me puso como una verdadera princesa. Si quiera me reconocía al espejo. Me sentía triste y ella me lo notó, terminé contándole todo y ella me dijo que todo iría bien.
Era la hora, así que marchamos y a los cinco minutos de Taylor llegar al altar, llegué yo. Ví a toda la gente mirándome y sentí que me iba a caer. Mi hermano me sostenía del brazo y yo sentí que me iba a desvanecer. Miré a los lados y encontré a Luz, sosteniendo la silla de ruedas de un chico, el que parecía ser su compañero. Le sonreí y miré abajo y más tarde, a Taylor. Me quedé mirándolo y él estaba hermoso.
El cura comenzó a dar la típica charla aburrida de todas las bodas, la cual nadie quería tragarse, pero todos lo hacían por respeto. – Ahora, si alguien tiene algún impedimento por lo cual éstas dos almas no puedan unirse en un sagrado matrimonio, que hable ahora o calle para siempre. – En la sala se inundó el silencio y miré a Luz. Ella estaba con las lágrimas saltadas y la veía hermosa. El chico al que traía parecía decirle algo, pero ella no decía nada y yo, tenía ganas de parar todo. Una lágrima recorrió mi mejilla y Taylor, la secó. – Si no hay nada que objetar, proseguimos con el tema. – Decía el cura. - ¡NO! – Se escuchó desde atrás. Y entonces salió Luz entre la gente. – No pueden casarse… - Decía, llorando. - ¿Y por qué dice usted eso, señorita? – Objetó el cura. – Porque no, señor. Ésta señorita es lo único bueno que me ha dejado la vida, y si se casa juro que me muero. Lo siento Taylor… - Decía llorando mientras me miraba a los ojos. – Adele, yo te quiero y no puedo dejar que te cases porque sé que tú también me quieres. Quiero vivir contigo y despertar juntas cada día, verte dormir y no hacerlo yo, sólo por verte. Porque no te oculto nada, tú lo sabes todo y, ahora si puedo decirlo, sin miedo… Aquél chico que escuchaste, era mi hermano… Él no quería que dijese nada, pero hoy he de decirlo, porque no puedo más… Él ha venido desde muy lejos para hacerse un tratamiento aquí… - Bajé la cabeza y negué. – Adele, te quiero. Te amo y no puedo dejar que vayas con él, después de todo lo que ha pasado… ¿sabes? Lo siento, Taylor, de verdad, que lo siento, pero no puedo controlar lo que siento dentro de mí. Lo que ella hizo que sintiese dentro de mí, no lo puedo controlar, porque… Si lo hiciese, ahora mismo, no estaría haciendo de ésta ceremonia un fraude. Lo siento… Pero mi corazón está más por ella de lo que tu imaginas. – Taylor me miró, dolido, sin saber qué decir. - ¿Y bien, señorita? – Dijo el cura, dirigiéndose a mí. – Yo… Lo siento… lo siento muchísimo también, pero no puedo hacerlo… - Miré a Taylor. – Miro a tus ojos y veo futuro, amor… Pero miro a sus ojos y veo, futuro, veo amor, veo deseo y veo cosas diferentes que no veo contigo… - Él me miró entre lágrimas. – Íbamos a ser… - Le corté. – Y lo seremos, pero… No puedo seguir con ésta mentira, Taylor… Tú no me mereces y… Yo no puedo seguir así porque miento… Miento si digo que quiero un futuro en el que no está ella y… - Le cogí la mano. – Y es que es ella lo que quiero ahora mismo y quizás me arrepienta, que espero que no, pero soy sincera ahora para todo el mundo. Ahora que toda mi familia está aquí, quizás unos se sientan defraudados y otros… Felices por mi o simplemente confusos, pero he de decir que si me comprendéis, seré la persona más feliz del mundo, y que si no, seguiré tratando de ser la persona más feliz del mundo. Porque he dicho la verdad y ahora me siento bien por ello… - Las lágrimas recorrían mi rostro, no sabía si de felicidad o de tristeza y abracé a Luz con todas mis fuerzas. Me puse ante Taylor y él me miró llorando y sonriendo. Me acarició la mejilla. – Te quiero muchísimo, cielo… Y quiero que seas feliz aunque de eso trate mi tristeza, porque con eso me conformo, ¿Vale? Así que… Me duele, pero lo superaré y pronto… Podré llevarlo a cabo en mi vida… - Le abracé. – Te quiero, Taylor, muchísimo, pero… No es lo que siento por ti, si no lo que siento por ella… Eres mi rey, pero… La reina lleva los pantalones ahora… - El asintió y me besó la frente.
-Ve con ella, corre lejos y ve donde íbamos a ir nosotros, ve a ese hotelito y disfruta muchísimo que también te lo mereces. - Le abracé fuerte y corrí con Luz de la mano. Mientras tanto, los demás, aplaudieron. Y fueron a consolar a Taylor.
Lo sentí muchísimo, pero él se recuperó. Mi barriga fue creciendo poco a poco y yo, me sentí segura de mí misma. Faltaba poco para el parto y éste fue genial a pesar del dolor. Taylor lo contempló, como un buen padre y dijo que vendría muchas veces a jugar con la niña. Decidimos llamarla Sophie, como la madre de él, y Luz y yo estábamos de acuerdo. Ella me besó la frente, cuando estaba dormida y estaban hablando sentados mientras miraban al bebé. – Es hermosa, ¿eh? – dijo Taylor. – Se parece a su madre. – Dijo Luz. – Pero tiene tu nariz. – Taylor sonrió. – Menos mal que ha adoptado los ojos de su madre… Es tan hermosa… - Sonreía como un pequeño a punto de hacer algo grande. – Lo siento mucho, Taylor… - Él negó. – No quiero que lo sintáis. Al contrario, habéis cortado una mentir a y eso es bueno… - Luz sonrió y le abrazó. –Eres un buen hombre. Me alegro de que hayas sido tú la que la ha cuidado tanto tiempo. – Él le miró y sonrió. – Me alegro de que seas tú quien pueda cuidarla. Mímala, ¿eh? – Luz asintió y me desperté. – Hola… - Me sentía muy mareada. Pero todo fue viento en popa. Salí pronto del hospital. Sophie fue creciendo muy rápido y fue una niña muy hermosa. Su papá venía a verla muchas veces en la semana, por lo cual ella creció con su padre delante. Luz y yo, estábamos muy bien, y nos mudamos a vivir a su casa, ya que en la mía, vendrían mis padres a vivir.
Por una vez en mi vida, pude decir que me sentía plena y feliz. Sabia que había provocado muchas cosas y había hecho muchas cosas malas, pero en ese instante no me preocupaba, pues ahora mi mayor felicidad se concentraba en Luz y en Sophie.
– Muchas gracias por aparecer en mi vida. – Le dije a Luz. Ella negó mientras puso su mano en mi nuca. – Muchas gracias por ser parte de toda mi razón. – Sonreí y le besé, quedando sumida en sus labios. Había vuelto a vivir, y a recuperar esas noches de placer con la persona con la que ahora sí me levantaría cada mañana y vería despertar.
Al marchar, esa misma noche, emocionadísima corrí a llamar a mi mejor amiga. Cogí el teléfono y con gran alegría aunque un poco de indecisión comencé a hablar. - ¿Luz? ¡Hola, Luz! ¿A que no sabes qué? ¡No te vas a creer lo que ha pasado! ¡Es genial, tía! – Ella respondió, intrigada y con voz alegre. - ¿Qué pasó, cariño? ¿Qué pasa? – No podía resistirme más el contárselo. -¡TAYLOR ME HA PEDIDO QUE ME CASE CON ÉL! ¡A que es increíble, Luz! ¡A que es increíble! – Decía con gran emoción aunque ella no contestó. -¿Luz? ¿Estás ahí? ¿Me has oído? ¡Me ha pedido matrimonio! – Decía aún emocionada y ella contestó con una voz un poco más apagada. – Oh… Eso… Eso es genial, me alegro mucho por ti Adele… Te lo mereces… - Sentí que algo dentro de ella no iba bien y creí que ella necesitaría hablar, así que le propuse quedar mañana para contarle todo y ella que me contase lo que le pasase. Ella aceptó.
Pasó el día y salí con Luz. Le abracé no más verla contándole lo emocionadísima que me sentía por eso a demás de que no me lo esperaba. Ella se alegró por mí, aunque yo no la sentí creíble. Le miré y le pregunté. – Luz… Venga, va… cuéntame qué te pasa. Tú no eres así – Ella negó mientras no podía ni mirarme a la cara.
Le agarré de la barbilla y le miré a los ojos. – Pequeña, tú no eres así y no puedo estar bien por semejante noticia si tú no estás bien… - Ella negó. – No, no puedo chafarte la noticia… - Decía mientras trataba de retener las lágrimas, me abrazó. –Te lo mereces, él puede darte mucho y todo lo que tú quieres y necesitas… No lo dejes escapar… No… te vallas con nadie que no… sea él… Es un buen… partido… - Dejó escapar sus lágrimas al no poder retenerlas y yo la abracé con fuerza, sin saber exactamente lo que estaba ocurriendo. – Te quiero… - Decía ella con tristeza, le besé la mejilla con cuidado. – Yo también a ti, cariño. – Ella negó mirándome a los ojos entre lágrimas. – Lo siento… - Fruncí el ceño - ¿Por qué? – Se encogió de hombros. – Por lo que quizás haga a lo largo de la tarde… - Le miré extrañada. -¿Qué harás?- resopló secándose las lágrimas. -¿Podemos ir a caminar? – asentí mientras le agarré del hombro para tranquilizarla. – Cuéntame, ¿por qué te sientes así…? ¿Alguien que ronda tu corazón? – Decía mientras miraba al frente y ella bajó la cabeza. – N… no… - Sabia que me estaba mintiendo, pero no pude hacer nada, habia algo que me impedia reaccionar ante su actitud y yo, solo podia abrazarla e intentar animarla.
Llego la hora en la que me debia marchar a casa, era hora de volver, asi que en un momento de silencio, se lo dije. -Bueno Luz, sera mejor que vuelva ya a casa, esta oscureciendo y estoy muy cansada, si quieres te acompanho un poco hasta el parque y ya... - ella me interrumpio. -Para nada, quiero asegurarme de que llegues bien a casa asi que te acompanhare yo - A decir verdad, no tenia ganas de ir sola a casa, por lo que acepte.
No mas llegar ella me miraba y supuse que se despidiria antes de yo entrar. La mire y me miro. Saque las llaves y me dispuse a entrar pero ella me paro antes de hacerlo acercandose a mi. Me miro a los ojos un poco por encima dejandose caer en la pared, con la mano sobre la mia.-No puedes casarte... - dijo cerca de mi mirandome con sinceridad a los ojos. - No quiero perderte...- le miraba. - No me perderas, no se por que dices eso... - dije mientras no dejaba de mirarla. -Porque joder es que... Llevo mucho tiempo en silencio... - Mas tarde, se fue acercando lentamente a mi hasta rozar mis labios. Me quede congelada, inmovil y sin poder reaccionar. Pero a pesar de eso me deje hacer. Jadeante le mire a los ojos. -Lo siento- dijo ante el mejor beso que habia recibido nunca y no sabia exactamente que podia significar aquello. Le agarre de la nuca impidiendo que se escapase de mi y la volvi a acercar para besarla. Tras hacerlo, le invite a entrar en casa y nos sentamos en el sofa con la television puesta, pero no le haciamos ni caso. El sillon era testigo de algo que no sabia por que estaba sucediendo pero sabia que no traeria nada bueno. Quede dormida sobre ella en el sofa y me desperte antes que ella. Me quede indecisa ante mi semi-desnudez, sin saber exactamente que habia ocurrido ahí. Mas tarde ella desperto y al verme echarme las manos a la cabeza pidio disculpas y yo negue. - Esto no puede volver a pasar, Luz... Me voy a casar y yo... Tenia el futuro perfecto, por que... Ahora por que??- me miro. -tan malo fue?- rei con ironia -ojala fuese eso- me miro extranhada. - que quieres decir? - le mire a los ojos con estos enlagrimados -que han sido las mejores horas de mi vida y que, rozar tus labios es lo mejor que me ha pasado nunca, joder que me ha encantado y me ha puesto mas que cualquier otro beso de Taylor y no... - resople mirandola. -esto no puede volver a pasar- dije, mas tarde sono el timbre. - mierda... Es Taylor, vistete, corre... - Mientras ella se vestia corri a abrir a Taylor explicandole que Luz habia dormido en casa porque quedamos para ver una pelicula y que ya se iba, pero justo al salir, el, a modo de celebracion decidio invitarla a comer a un restaurante e insistio en ello. Comento que tambien iria un amigo suyo.
Estabamos comiendo cuando al terminar el primer plato me levante para ir al banho y ella me acompanho mientras Taylor y Cris, su amigo se quedaban hablando. Ella me miro antes de entrar y entro al mismo banho conmigo. Le mire, me miro. Me mordi el labio mirandola agarrandome a la pared. - no puedo con esto... No se con esto, Luz... - ella se acercaba a mi y paso sus labios rozandolos por mi cuello. -tengo la necesidad de sentirte todo el rato...- ella acaricio mi cintura dirigiendose a mi tripa y bajando. Jadeante decidi no resistirme y volver a hacer lo que me doleria reconocer alli mismo.
Taylor y Cris comentaban la tardanza y uno de ellos objeto que era normal, pues las mujeres teniamos mas cosas que hacer en el banho.
-Deberiamos volver- dije mientras la miraba de cerca. Ella asintio mientras se quedo abrazada durante un segundo. - esto... No puede volver a pasar, Luz... Esta es la ultima eh... - suspire, sin saber exactamente que hacer. Ella beso levemente mis labios y asintio con tristeza.
Volvimos a la mesa y Cris se atrevio a preguntar - Eh, chicas. Como habeis tardado tanto? - me puse algo nerviosa y Luz, respondio por mi. - un problemilla sin importancia con el cinturon- le mire palida y trague. Mire a los chicos y me sente entre medio de Taylor y Luz.
Suspire y Taylor trato de sacar la mitica conversacion. - bueno chicos, aun no me lo creo... Que nos casamos!! A que es increible??- decia con emocion mientras me abrazo. Luz me miraba sonriendo leve entristecida. - Luz, te pasa algo?- pregunto Taylor. - No, no tranquilo...- decia sin dar conviccion alguna. Entonces baje la cabeza y justo llego el camarero. -menos mal- susurre. Taylor me miro - que dices, cielo? - negue y el me beso la frente. Sonrei leve y mire a Luz.
La cena paso y Taylor me comento que iria con Cris un rato y le veria manana por la manhana. Dio la posibilidad de que saliese con Luz y yo me encogi de hombros. Luz, sin yo decir nada, acepto la idea.
Taylor y Cris se fueron tras pagar. Taylor se despidio de mi con un beso y de Luz, con dos. Cris hizo lo mismo que el con Luz. - cuidala, eh.- dijo Taylor a Luz amigablemente. Ella sonrio y asintio y yo, baje la cabeza. - de verdad que no te importa, cielo? - negue, no sabia lo que hacer. Me estaba dejando con la persona que odiaria dentro de poco. Cerre los ojos y deje que se fuera. Me dejo a solas con Luz y sabia que no seria capaz de resistirme.
-Vamos a mi casa a ver una peli? - propuso ella. Asenti, no podia hacer otra cosa. Le mire justo cuando Taylor se dio la vuelta en una esquina. - no puede pasar nada mas entre nosotras, Luz... No... Puede... Pa...sar nada, joder- decia mientras le miraba esos labios que anteriormente me dejaron dormida. Ella bajo la cabeza humedeciendose los labios para encogerlos mas tarde y asintio. Suspiro, suspire.
Llegamos a su casa y mientras yo iba eligiendo y poniendo la pelicula ella hizo palomitas. Nos sentamos en el sofa mientras veiamos una pelicula de miedo, las cuales normalmente no me asustaban, pero ese dia me sentia asustada por todo. Puso las palomitas entre nosotros y mientras cogia, miraba la television. Ella se quedo mirandome y yo, la vi. Se iba acercando a mi y sabia que no podria resistir. - por favor...- ella se acerco mas a mi mejilla y beso esta.
Una escena hizo un ruido brusco y me asusto. Me agarre a su cintura sin querer. Ella se rio y yo me sonroje. Suspire. - lo siento - baje la mirada, ella me agarro de la barbilla mientras miraba mis ojos. - jamas digas eso. - se acercaba a mi. -no, por favor- ella se mordio el labio y yo cerre los ojos. - rechazame... - susurro. - no puedo - declare. - por que? - pregunta. - eres como un vicio... Quizas no me puedas ocasionar el bien que necesito... - ella cerro los ojos y le dolio escuchar mis palabras. - como una droga que te aleja de la familia y aisla de todo el mundo? - asenti mientras una lagrima recorria mi rostro. - eres una droga sana y sabrosa que no me deja dormir en paz y hace que mienta cuando nunca lo hice... - ella nego. - no puedo parar si no me rechazas. - negue. - sabes que me es imposible... - mordi encias - por que? Joder, por que? - decia con enfado. - porque siempre te he querido, te he deseado y este es el mayor suenho de mi vida, pero se que existen maneras mayores de ser medianamente feliz y ser aceptada por todos.. - ella estaba cerca de mis labios y notaba mi propio nerviosismo. - entonces es por la sociedad? Por eso es? - negue mientras lloraba - es por Taylor, por lo que desde pquenha pienso y lo que deseo desde hace menos anhos atras. Es por lo que siempre he querido y lo que ahora quiero. Por lo que deseo y por el miedo al adios. Por miedo a su muerte y a dejar de sentirte como siempre he deseado sentirte y sobre todo porque justo cuando dejo de pensar en TODO momento en ti apareces y me dices que me quieres... Y se que te necesito tener asi, pero el... Toda mi familia sabe lo de la boda y... Son seis anhos... - le abrace con fuerza, mientras lloraba desolada. - te sientes confusa- me dijo. - me siento como una maldita mierda revuelta, vale la descripcion? - ella nego - porque es lo que mas se le parece- seguia negando. - no tienes que sentirte asi, pues eres como una princesa, como MI princesa - suspire - si... Como... - ella asintio. - lo siento asi, te quiero mucho, daria mi corazon por salvarte y estaria de acuerdo si me rechazas y dices que te deje en paz... - trato de sostener sus lagrimas - y ahora me lo dices asi... Me confundes y haces que te ame mas de lo que lo hago, joder... - me acerque a ella besandola mientras lloraba, sabiendo que despues me arrepentiria como nunca por empezar yo esta vez. Le eche en el sofa mientras la pelicula seguia su curso y la bese. Pasamos la noche, las estrellas fueron testigo del amor que derrochamos. Le hice sentirme, me hizo sentirla. Llegue al extasis mas completo que jamas habia llegado a sentir con Taylor y me olvide de el. Le sentia a ella, y ella a mi, de tal forma que nos evadimos del mundo. Fuimos al nuestro y cometi locuras que cometeria si no estuviese sobria, pero estandolo. Senti su piel desnuda sobre la mia, senti como si volase de su mano tranquilamente un dia de esos de verano en los que no hace sol. Me iba y volvia. Le dije que queria pasar el resto de mi vida con ella, pero que era muy dificil hacerlo.
Quise sentirla mas profunda sobre mi, y ella cumplio siempre todo lo que habia deseado. Le ame de nuevo y me volvio a amar. Senti que fue la noche mas hermosa de mi vida... Y luego llego el amanecer... El amor infinito tuvo que acabar para volver a una realidad a la que jamas podria llegar el placer de la noche. Me enamore de ella, otra vez y aun asi, queria a Taylor.
Taylor llamo al movil, - s...si?- conteste, aun desnuda sobre su pecho. - hola cieloooooooooooo - gritaba, borracho como una cuba. - estaaaas eeeen caaasaaaaa??? - decia. - estoy en casa de Luz, pero deja de gritar, joder. - dije - veeeen pa' ca yaaaaaa que te quiero veeer- sus andares se escuchaban y de repente se escucho vomitar. - Taylor??? - decia preocupada. - hay.. No vuelvo a beber eh... - balbuceaba. Resople. -ahora voy para tu casa-
Luz seguia dormida, pero tenia que despertarla. - Luz... - susurre, pero no sirvio de nada. - me mordi el labio y volvi a hacer caso a mi cabeza de abajo. Bese su cuello y ella desperto sonriendo. - hola carinho- sonrei. - me tengo que ir... - ella me agarro de la cintura - noooo... - me dio varios besos en la boca. - Tay me ha llamado... - ella me solto y le di un beso. - vale... Pues hasta luego... - me levante y me vesti. Ella se acerco por detras abrazandome y rozo con sus manos mi pelvis. - no... Ahora no, cielo... - besaba mi cuello. - prometeme que pensaras todo esto- asenti. - prometeme que no me odiaras por lo que elija. Ella asintio y yo suspire. Ya vestida me acerque a ella agarrandola de la cintura y le bese el cuello con lentitud, pasando mas tarde por sus labios. Mordi uno de estos y sonrei mientras.
Tras salir de casa de Luz, tarde un poco mas en llegar a casa de Taylor. Entre sin llamar, pues tenia la llave 'Tay? Estas ahí?' Oi vomitos en el banho y me dirigi. Lo vi vomitando y me acerque. -agg, carinho cuanto bebiste? - le pregunte, el paro de vomitar y me miro levantandose. Palido y con ojeras. - perdi la cuenta en el numero 10... - abri los ojos como platos. - Comooooo!?!? Mas de diez!!!?? Pero tu eres tonto o que te pasa? - me miro tras lavarse la cara. - Cris me convencio... - suspire - bueno vamos, que te voy a acostar, sera mejor... - el asintio y fuimos a acostarle... -sabes que me vendria bien ahora?- dijo aun entre los efectos del alcohol, los cuales pense que se le habian pasado. - el quee? - le mire - un buen polvo - dijo mientras me miraba de arriba a abajo, ya acostado. Negue. - estas borracho... - el me miro - si, y con ganas de ser tuyo... - dijo mientras ponia su mano agarrandome el pantalon, tratando de calentarme. - Taylor... Sabes que si empiezas... - me interrumpio - acabare. - sonrei y me deje llevar. Le bese, aunque sentia como si un ansia se me apoderase de mi y ese beso no fuese tan sentido. Pero eche a un lado ese sentimiento. Comenzo a desabrocharme la camiseta y me mordi el labio. Senti su mano caminar por mi cuerpo y sus labios tras estas. Senti extasis por mis venas. Pero no el completo. Tenia placer, pero no me senti plena. Sentia que un leve gemido se apodero de mi pensamiento, pero no fue mayor que el nombre que me susurraba mi mente: Luz.
El acabo, sin embargo no me sentia plena, si no todo lo contrario. Me sentia con ganas de mas peor no con el. Con Luz.
Me levante, me vesti y lo mire. Bese su frente y susurre. - lo siento - sali de la habitacion y me dirigi a la salita, cogi papel y boligrafo y comence a escribir. 'Lo siento, Taylor. Estos dias hice cosas que no estan del todo bien y necesito alejarme de ustedes un tiempo. Me siento atada y necesito volar. No me busques, pues no me encontraras. Tan solo imagina que estas con Cris de fiesta, podras ir y haz lo que mas desees hacer sin preocuparte de mi, vale? Sera mejor que no este, no trates de localizarme... No llevo el movil que tu crees, cogi otro y si tengo cualquier cosa te llamare en oculto. No quiero que sepas donde voy, no se lo cuentes a nadie y si preguntan, estoy con mi madre en el pueblo. Te quiero, no lo olvides... ' Firme con un beso dejando al lado mi movil, con la tarjeta sacada.
Cerre y se la deje en su habitacion, donde si la veria. Y sali corriendo. Llame a Luz desde una cabina y le dije que no me llamase, ni se preocupase por mi que estaria fuera por unos dias. Colgue antes de que pudiese contestarme nada y suspire. Corri lejos, hasta una parada de autobuses y me meti en la primera que encontre la cual iria mas lejos. Me monte y espere a que saliese, mientras miraba la gente despidiendose. Con lagrimas en los ojos observaba la lejania mientras el autobus andaba.
Llegue al ultimo destino y busque el motel mas cercano. No era muy bonito, pero era justo lo que necesitaba.
Esa misma noche, sali sola, fui a una discoteca y baile mientras me emborrachaba. Imagenes venian a mi cabeza pero me daba igual, pues estaba tan pedo que ni me daba cuenta de donde estaba. Conoci a una chica que pretendia ligar conmigo y me deje llevar. La miraba entre copas y ella comenzo a hablar sobre el lugar donde vivia, acercandose cada vez mas a mi.
Llego las cuatro y media. - Salimos de aqui? - le propuse, tratando de llevarla donde todo el mundo sabe. Ella sonreia y asintio. Me cogio de la mano, tratando de llevarme hasta la puerta y salimos del local al patio. Me eche en la pared y ella se fue acercando. - voy a tener que contarte mas cosas sobre mi antes de besarte? - me mordi el labio y negue. Ella rozo mis labios y yo deje que ella hiciese mientras sonreia. Termino rindiendose a aquella batalla de quien resistia y me beso. Sonrei mientras me agarre de su cuello y ella puso sus manos delicadamente sobre mi cintura, llevandola a mi trasero delicadamente.
Me ofrecio ir a su casa y acepte.
Llegamos a su casa y entre besos, abrio la puerta. Aun estaba borracha y me dejaba llevar por ella. Sentia como sus manos intentaban descubrir cada parte de mi cuerpo y me deje hacer. Queria ser el centro de todo y lo fui. Ella quedo dormida de nuevo al lado mia pero a pesar de los gemidos realizados en el acto, no me sentia nada plena. Algo me faltaba, pero... Que? Necesite descubrirlo asi que deje una nota, disculpandome por la forma de irme y me fui.
Pase la manhana en el motel, fumando y bebiendo, cosa que jamas habia hecho. Me quede colocada en la cama y a la noche me dispuse a volver a salir. Encontre otra discoteca y volvi a hablar con gente pero esta vez, dos chicos. Fuimos a la casa de uno de estos y transcurrio la noche hasta que ambos quedaron satisfechos de mi. Pero yo, volvi a sentirme vacia.
Pase varias noches borracha y entre gente desconocida, aunque siempre con proteccion. Queria desfogarme, no desgraciarme.
Me levante el sexto dia, mirando al techo. - Que conho estoy haciendo?- suspire. No sabia de que trataba eso, pero una imagen rota aparecia en mi corazon: Taylor llorando. Me mato. Senti que el mundo se me vino encima, pero luego se me vino otra: Luz y yo acostadas en la playa a la noche demostrando todo y sobre todo... A mi feliz.
Trate de visualizar algo que me hiciese feliz al instante, pero me di cuenta de que en ese lugar alejado, con sexo a quemarropa, no era mi lugar. Asi que cogi el primer bus que me llevase a mi pueblo. Mire el movil y tenia la fotografia de una de las playas en la que estuve con Taylor. Suspire y decidi olvidar por un segundo lo que me recordaba.
Cogi el primer autobus que me llevaria hasta mi pueblo y volvia a mirar por la ventana mientras lloraba indecisa e incluso arrepintiendome. Pero me dio igual. Pase de mis sentimientos y llego mi parada. La ultima parada. Estaba nerviosa, confusa y sentia nauseas.
Que me estaba pasando? Despues de seis años de relación me habia aburrido? O es que el era demasiado monotono en comparacion con lo que mi cuerpo necesitaba a parte del sexo?
Me baje y procure que nadie me viese. Corri a casa de Luz, supuse que me la encontraria alli.
Toque la puerta y escuche de su voz -ahora vengo eh? No te muevas... - el corazon se me encogio y yo, no supe reaccionar.
Abrio la puerta y yo me quede de piedra. Ella se quedo mirandome y a mi, se me llenaron los ojos de lagrimas, tan solo pudiendo balbucear una incomprensible palabra para mi - ca...carinho?- me miro mientras una lagrima recorrio mi mejilla. No podia creermelo, me habia mentido sobre lo que sentia? Una voz de hombre, al ver la puerta encajada por Luz, atrevio a contestar - Luz, pasa algo? - ella le dijo que no. - Adele, estoy ocupada ahora mismo, no puedo estar aqui... Tengo que cudar de Rom...- negue haciendola callar - ahora entiendo... Ahora lo entiendo todo... Crei que despues de tantos anhos no me harias esto y menos tu..- ella nego. - mi vida no es lo que tu crees carinho... Podemos quedar manhana para hablarlo? - negue. - no habra un manhana. - sali corriendo, me sentia tan estupida. Ella alzo el brazo, intentando cogerme pero tal rabia era la que sentia que si quiera pudo agarrarme, tuve mas rapidez que ella.
Corri hasta mi casa sin importarme que habia en mi camino y abri rapidamente la puerta. Cerre de un portazo y me quede encogida en el sofa entre lagrimas. - por que te hice esto, Taylor? Por que? - decia llorando. - no me di cuenta de que ella no me queria... De que queria a otro... Entonces, me quede palida y cai al suelo en una especie de mecanismo de defensa.
Note que aporreaban la puerta, supuse quien seria, pero ni queria, ni tenia fuerza suficiente para ir a abrir.
- Adele, soy Luz... Se que estas ahí, princesa... - me sentia debil y no alcanzo mi voz para contestarle... -no... Quiero... Saber...- al tratar de alzarme, mo cabeza tuvo mayor fuerza que yo y golpeo. - Adele, estas bien??? Adele, responde!!! - intento llamando a la puerta pero no me escuchaba.
Supuse que usaria algo para entrar, siempre conseguia sus objetivos. Uso dos horquillas. Y al cabo de un rato, consiguio abrir.
Estaba tendida en el suelo llorando y ella se acerco rapidamente. La miraba, perdida y mareada, de todos los dias anteriores, supuse. - te... O...dio... - ella nego, echandose el pelo atras y mi rostro era palido y sin gesto. - no me odies, princesa... Puedo explicarlo... El es... - la interrumpi y ella me acariciaba la mejilla mientras yo miraba otro lado. - no... Era tu novio verdad? Te ecuche como te reias y como te llamaba carinho... - ella nego. - eres tu la unica en mi vida... - no tenia fuerzas. - nooo... No... Vienes con esas para engatusarme despues de 10 anhos de amistad de esta forma? No, lo siento pero no... Ya veo lo que querias de mi... - ella me tapo los labios con un dedo y me cogio en brazos a lo que no pude resistirme. Me subio a la cama y por el camino me volvio a decir que no. Que era la unica y que necesitaba explicarmelo. - esta semana... Han pasado muchas cosas ... - dijo, entristecida. Negue. - ya no sientes lo mismo por mi.. - ella nego y me beso la frente. Senti que el mundo, mi mundo se puso contra mi y no me dejaba dejar de llorar. Ella acariciaba en silencio mi cara, desde detras mia. Mientras tanto, yo estaba mirando al otro lado entre lagrimas - te... Te odio... - dije mordiendo encias. Ella nego. - no, no me odias... Odias que haga esto... Pero no es para nada lo que tu te piensas, princesa... Te quiero solo a ti... - decia con tristeza. - NOOO! - grite mientras lloraba. - intentas darme una leccion? No te vale decirme la verdad? No te va...?- me callo con un beso que no pude negar. Deje besarla y la traje para mi, tirandola en la cama y poniendome encima mientras lloraba. Acaricie su cuerpo y bese su cuello. Baje mis manos a su pelvis y le miraba a la cara. - no me puedo creer que me hicieraas esto. Ella nego entre gemidos... - no es lo que crees. - trato de ponerse al mando y me negue. Le bese el cuello, mordiendola y dejandole una marca de mis labios por alli mientras le escuchaba jadear. Echaba tanto de menos esto... No podia resistirme a ella. Su aroma, su voz, su forma de quererme, como me tocaba y como me queria... Quien podia resistir eso?
Paso la tarde, entre sabanas la miraba, agotada las dos. Cerre los ojos, le di la espalda llorando. Me sentia imbecil, el ser mas despreciable de todo el mundo... Y ahora sentia que era su objeto. Ella estaba siendo mi cocaina, mi heroina, mi razon de existir y no podia dejarla ir... Pero tampoco sabia que escusa le pondria a Taylor... No sabia nada de el... La ultima senhal de vida fue el dia que me fui. No tenia valor de acercarme a contarle la verdad.... Me iba a odiar... Y yo sabia que si el no me perdonaba, yo no lo hiba a hacer.
La mire, estaba abrazandome dormida y no supe reaccionar. Aparte su mano de mi y ni si quiera me despedi. Volvi a dejar una nota en la mesa "no me esperes, vete cuando te despiertes... No creo que este preparada para esto... Lo siento... Te llamare cuando sea preciso... Si eres capaz de ser sincera, me avisas"... Deje la nota sobre la mesa y me entraron ganas de vomitar, asi que corri al banho, lo hice y sin fuerzas en el cuerpo, sali de casa. Ella ni se inmuto.
Fui a casa de Taylor y llegue a eso de las seis. Llame a la puerta, llorando y palida. Me recibio con los brazos abiertos y yo, le abrace. Me senti segura, viva y... Realmente culpable de todo... No entendi lo que le estaba haciendo... Pero ella era una droga... Pasajera? Quizas. Pero era una droga dificil. En un momento del abrazo pense que no podia dejarlo. Que le queria solo a el y a nadie mas. Cerre mis ojos... - mi vida... - susurro. - te amo- conteste. Suspire, habia dicho la verdad? No lo supe en el momento, pero si pense que lo senti. Le bese, sin dejarlo de decir nada mas. El se dejo mientras me agarraba la cintura. Me senti ansiada, vacia. Asi que le bese con mayor intensidad. No servia de mucho, pero si sentia menor ansia. Trate de saciarme en sus labios mientras notaba un ligero cambio de temperatura en mi que me hizo parar. - agg... - decia entre dientes con los ojos apretados. - que te pasa carinho?- me miraba con preocupacion. - necesito ir al ba...- sali corriendo y no mas llegar al banho me puse a vomitar. El se acerco a mi, sosteniendome el pelo. - que has comido cielo?- me encogi de hombros, limpiandome y lavandome la cara, ya que me sentia realmente sucia. Me moje un poco la frente, dejandola humedecida. El me ofrecio acostarme un rato en su cama y lo preparo todo genial para que me sintiese comoda; me puse el pijama, el puso la tele, un cubo al lado de la cama, una silla para el, trajo aquarius para el vomito e incluso me puso un panho humedo en la cabeza. - siento lo de la otra vez... - le dije con tristeza. - he sido una imbecil, no merezco esto, no te merezco... Debes de saber todo... Yo... Yo... - el nego. - no se donde ni que habras hecho esta semana pero si me prometes que soy el unico... Todo seguira su curso y en menos de un mes, habra una boda. Asenti, sin seguridad, pero cansada.
Pase la noche vomitando y mareada. Asi paso la semana y no recibia noticia de Luz. A pesar de no comer, subi de peso un poco pero no le dije nada a Taylor.
Tenia la inmensa necesidad de sentir a Luz, pero iba disminuyendo un poco con cada segundo. Eso, o me estaba mintiendo.
Taylor y yo pusimos fecha a la boda y decidimos entregar en mano las invitaciones. Fuimos a casa de Luz, donde abrio ella y de nuevo se escucho una voz masculina de fondo. Ella me miro y yo me quede sumida en sus ojos. - Luz, venimos a invitarte a nuestra boda. Puedes traer algun amigo eh? - Tay sonrio, habia escuchado lo mismo que yo. Ella sonreia aunque sus ojos no le correspondian. Solo me miraba a mi, Tay se despidio con dos besos, y ella se acerco a mi. Senti su fragancia y ella me abrazo - se feliz con el... Princesa... - dijo con voz temblorosa... - tu tienes a otro.- dije, ella nego. - no puedo explicarte ahora... - suspiro - tengo que ir a ayudarlo.- decia triste mientras Tay estaba esperandome en otro sitio. Fuimos a mas sitios enviando la invitacion.
Llegamos a casa y ya me sentia cansada. Tenia mucha confusion en mi cabeza.
Taylor me miraba reposando su mano sobre el marco de mi puerta. - Bueno, princesa... - dijo acercando su mano a mi cintura. - dime... - decia nerviosa, como una adolescente a punto de dar el beso al chico que le gusta, por lo que no me provoco mala impresion y, pense que me gustaba. - es hora de ir a dormir... - se mordio el labio y yo no sabia que hacer. Paso su mano por mi vientre y encogi leve este - no... - me daba muy mala impresion. - no me encuentro bien, cielo... Hoy no... - lo cierto es que no sabia si era del todo eso. Pero sentia nauseas. - esta bien, princesa, quieres que me quede? - propuso. Negue, preferia estar sola esa noche y asi se lo dije. El pregunto si estaba segura y asegure que si. Asi que termino dandome un beso y se fue.
Pase las horas dando vueltas en la cama y levantandome a vomitar cada dos por tres. No sabia que me estaba pasando, pero no fui al medico.
A las tres de la manhana sono de nuevo el timbre y me levante, un tanto mareada a abrir. Vi la chaqueta de Taylor en la mesa asi que la cogi, ya que supuse que era el. Entonces, abri la puerta. - aqui tienes tu chaque... Que haces aqui!?- dije sorprendida al ver a Luz. -no quiero verte hasta el dia de mi boda, vete. - cerre la puerta pero ella interpuso el pie. - no me ire, pero aun no te puedo explicar... El no es quien tu crees... - cerre los ojos dejando escapar lagrimas y ella no quitaba el pie. - por que he de creerte?- pregunte. - yo jamas te mentiria...- respondio. - cuando me diras la verdad?- suspiro. - cuando el este preparado... - mordi encias - sabe algo?- aprete las manos agarrando la puerta. - no, pero pronto lo descubrira... El no sabe que yo soy... - le pare - callate, vete- ella puso, sin verme, su mano sobre la mia. - nunca sin antes besarte - senti ganas de ir a vomitar. Solte la puerta y corri al banho. Ella entro, cerro y fue tras de mi.
Sali del banho y ella me miraba preocupada -que te pasa, cielo?- decia. -nada, estoy bien. - conteste, mareada. Ella me agarro la mano y yo mire a otro lado. - vete - se acerco - que te vayas- acerco su rostro al mio, y paso rozando mis labios. - qu...que haces?- ella paso de nuevo sus labios. - demostrarte que quiero estar contigo, feliz y que solo quiero eso. Y tambien que no quieres que me vaya...- negue - me voy a casar, ya lo saben todos por escrito, en 14 dias me caso... - ella me miraba con deseo - besame, me da igual si solo soy la otra pero te necesito- negue -no puedo volver a hacerle esto a Taylor... - ella comenzo a besarme el cuello - por favor, no sigas... - ella siguio. - rechazame de verdad...- decia sin parar -sabes que no puedo...- nego. - porque me quieres tanto como yo a ti. - me mordi el labio, echandome en la pared. - y no voy a dejar de luchar por ti...- me agarre a la pared mientras ella seguia, bajando por mi escote. - no sabes cuanto te quiero, te deseo... Pfff- dijo con la mano en mis muslos. - hoy no... - dije -¿cuándo?- negué -nunca.- ella subio a mis labios besando estos levemente y a penas pude resistir. - no parare, hasta que lo sientas de verdad- tenia que vencer la tentacion pero ella seguia insistiendo y yo, crei entender la verdad.
No deje que la pasion me llevase. Tenia que casarme con Taylor. El era el amor de mi vida desde los 15 años y el me conocia mas que nadie a pesar de que los sentimientos hacia Luz fuesen asi. El era increible y ella... Ella no tenia descripcion. Lo que sabia es que no estaba haciendo nada bien todo eso y que iba a ser dificil. Pero ella comprendio que necesitaba seguir con el, aunque supe que tarde o temprano volveria a mi.
- Luz… Ve a ca…casa… - Decía mientras ella pasaba su mano por mi entrepierna. – Por favor… Antes de que… - Ella me miró. - ¿Antes de que…? – Me mordí el labio – De que haga una locura y no te pueda dejar escapar…. Necesito casarme con Taylor, ¿entiendes? No puedo serle infiel… El … es … el…amor… de… mi… vida…- Contesté. Ella negó mientras me besó el cuello. – No lo quieres, princesa… Para ti es más fácil creer que le quieres a él, que quieres estar con él porque así toda tu familia estará contenta con tu decisión, y podrás tener una vida normal frente a todo, pero sé que me quieres a mí, y yo, te quiero a ti… - Dijo en mi oído. Negué. – Le quiero a él… - Me mordió el oído. –Ardes en deseo de volver a sentirme tuya y de que te haga sentir mía, aunque no me creas, porque creas que te miento, pero si me permites dentro de poco te explicaré todo más detalladamente. – Me mordí el labio. - ¿Explicarme…? Sí… Ya… Joder… para…. Esto no me puede estar pasando… - Traté de armarme de valor, pero no tenía mucho, después de todo lo que me estaba pasando. Pero me armé. La aparté, agarrándola del hombro. – Para, Luz. Todo esto ha sido muy bonito, y me ha encantado todo. Pero ha sido un gran… error en mi vida, cariño. Esto no puede pasar, yo necesito casarme con Taylor, pues él es el que me ha dado vida desde hace más de seis años y tú, si, me has dado mucho placer, y muchas aventuras, y no las cambiaré por nada del mundo, pero esto ha acabado… Esto no puede seguir…- ¿A quién pretendía mentir? Necesitaba que se fuese. – Serás una figura muy importante en mi boda y me encantaría que fueses, es más, te agradecería que me acompañases a comprarme el vestido, si quieres. – Ella asintió, con los ojos llenos de lágrimas. – Claro que te acompaño, princesa. No te preocupes… No… Volveré… A provocarte, ¿Vale? No seré un incordio… - Me mordí los labios, cerrando los ojos y ella me besó la frente y se fue. Me deslicé por la pared y caí al suelo llorando. No sabía si había dicho la verdad o había vuelto a mentir, pero me sentía fatal y con un increíble dolor en el estómago. Corrí de nuevo al baño y volví a vomitar, quedándome tumbada en el suelo, mareada. Si no me estaba muriendo, es lo que realmente sentía. Sabía que me estaba mintiendo, pues lo que sentía en ese instante al decirle todo eso a Luz, era dolor, mucho dolor, pero tenía que soportarlo, Taylor no se merecía todo lo que estaba haciendo y lo menos que debía hacer, era… Decir adiós a lo que me devolvió la vida y el placer durante dos semanas.
Me quedé dormida en el suelo del baño y por la mañana, sonó el timbre. Me dolía mucho la cabeza y no me sentía demasiado bien, así que a zancadas y mareada fui a abrir. Era Luz. Me vio pálida y al verla, se me bajó más el azúcar y casi me caigo al suelo. Ella me sostuvo y en brazos me llevó hasta el sofá. – Cielo… Necesito hablar contigo… - Negué, llorando mientras miraba a otro sitio. – Anoche te lo dejé claro. – Dije con voz firme. – No es sobre eso, es sobre la voz del chico… - Negué, callándola con el dedo. – No quiero saber nada de eso, no tienes que darme explicaciones- Le dije con firmeza, tratando de evitar situaciones en las que pudiese dejarme llevar. Me puse la mano en la boca, mientras trataba de no vomitar. Corrí al baño y volví a vomitar. – Cielo, llevas unos días así, deberías ir al médico. – Negué. –Estoy bien – Dije. El timbre volvió a sonar y ésta vez, fue Luz la que abrió y se encontró a Taylor que se quedó a cuadros al verla abrir. – Bueno, yo ya… Me iba, pero deberías cuidar a Adele, adiós. – Ella salió corriendo y Taylor sólo se dignó a asentir, vino a mí, preocupado. – Mi vida, ¿estás bien? – Negué. – Me siento débil y… no tengo fuerzas… Siento algo muy fuerte dentro de mí que me debilita… -
Él me cogió en brazos y volvió a llevarme al sofá, mientras me puso un paño mojado en la frente. Ideas rondaban mi mente, pero sin embargo, no quería sacarlas a la luz. El acariciaba mi mejilla y yo sin fuerzas lo miraba. – Tengo que ir a la farmacia – Dije, tratando de incorporarme. Él negó, impidiéndomelo. – dime qué quieres comprar, y yo voy. – Negué. – No, tú no… - Él suspiró. –Venga, dime, ¿Qué te pasa? ¿Qué temes? – Lo miré mordiéndome el labio. – Taylor, creo que estoy… - Él me miró, y yo me quedé trabada. – Ya sabes… eh… - Puse la mano sobre mi tripa y él quedó alucinado. - ¿En.. En serio? – Me encogí de hombros. – Llevo más de una semana vomitando y no me siento nada bien. Necesito una prueba para confirmarlo y… - Me interrumpió. – ¡¡PERO ESO ES GENIAL!! – Gritó emocionado. Sonreí como pude y él me abrazó. – Voy a comprar YA una prueba, cielo. – Me besó la frente y salió. Me quedé mirando la televisión, tratando de evadirme, y no pensar más en Luz y lo que sería de mí.
Las lágrimas recorrían de nuevo mi rostro y sentí ahogar mis células, pero me dio igual.
Taylor apareció por la puerta con la prueba y vino corriendo. Me sequé las lágrimas y cogí la prueba. – Cielo, esta tarde voy a quedar con Luz para ir a por el vestido, ¿vale? – El asintió mientras que yo iba al baño. Tras un rato, salí de éste, con la prueba en las manos sin poder creerme lo que ponía. Me quedé pálida en la puerta del baño mirándolo. –No…- Él me miró fijamente. – Dime que es mentira… - Sentí una punzada en el pecho y lo último que recuerdo de ese momento, fue a Taylor corriendo para mí, pues me había desmayado.
Cuando abrí los ojos, Taylor me sostenía la mano, en el sofá, con algo frío sobre la cabeza. – Cielo, ¿Estás bien? – Pregunté que qué pasó. – Saliste del baño y… la prueba… - Le miré. – La prueba… ¿qué dio? – Me miró ilusionado. - ¡¡Vamos a ser papás, cariño!! – Traté de sonreír, mi vida acababa de terminar, ahora sí que no tenía nada claro. – Luz te ha llamado, cariño, dice que vendrá para ir a lo del vestido, ¿vale? Vendrá a las cinco, así que, cuando ella llegue, yo me iré con Cris a echar unas partidas a la play, ¿Estarás bien? – Asentí, mintiendo de nuevo, como últimamente no paraba de hacer.
Tras un rato viendo la tele, sonó el timbre y Taylor fue a abrir, era Luz. Me levanté y cogí lo necesario, ella trajo el coche para ir a por el vestido. Taylor se fue, alegando a Luz que me tratase bien y ella aceptó el trato. Yo me reí.
Subimos al coche y fuimos camino de la tienda, mientras tanto se formó un silencio horrible. Más tarde bajamos y sentí que me mareaba, ella me sostuvo por la cintura y yo me apoyé en sus hombros. - ¿qué te pasa, Adele? Cuéntamelo… - Le miré con la mirada triste. – Taylor y yo… - Me miraba preocupada. - ¿Qué pasa? – Lloraba mientras cogí su mano y la puse en mi vientre, un poco hinchado. – Vamos a ser… - Ella me abrazó por la cintura mientras yo lloraba sobre ella. – No… - Ella me besó la cabeza. – Verás como todo va bien… Vamos a por el vestido y te distraes ¿Vale? – Me mordí el labio. - ¿Y si no me caso? No quiero casarme, Luz, no quiero. ¡No quiero! – Ella negó limpiándome los ojos. – Princesa, tienes que casarte… Él te quiere, y tú… Le… Quieres… - Decía mientras yo negaba. – Es lo mejor para ti… - Le paré. - ¿y tú? ¿Qué quieres que haga? – Me miraba a los ojos. – Quiero que me quieras, pero quiero que seas feliz y si tu felicidad irá más por él… Ve con él, te merece más que yo. Es normal que tengas dudas ahora, pues es algo muy importante pero ya verás que ahí no tendrás dudas. – Asentí y fuimos a por el vestido, ella se mordía el labio. Me cogió de la cintura y me dejé mientras fuimos a la tienda. Ya allí comencé a probarme el vestido y sus ojos se iluminaron al verme con él puesto, a la vez que se rompieron con ello.
Notaba su mirada sobre mí, mientras me hacían los retoques y a eso de las nueve, volvimos a casa. Faltaba muy poco para la boda y me sentía muy extraña por ello. -¿Te apetece ir a cenar algo, cielo? – Propuso ella. – Pago yo – Alegó. Asentí y me llevó a un bar un poco alejado del pueblo donde se respiraba aire de la naturaleza, pues estaba situado en medio de ésta. Pedimos y cenamos mientras hablábamos y contábamos anécdotas divertidas. Bebí, tratando de olvidar y en medio de la cena, me llamó Taylor. – Hola cielo… - Contesté. Él me preguntó dónde estaba. Le dije el sitio. - ¿sabes cuánto queda para casarnos? – Me dijo. - ¿cuánto? – Sonreí. – dos días hará dentro de dos horas.- Reí y le dije que era imbécil, además de que tenía que colgar.
- Lo siento- Dije a Luz y ella con la mirada agachada negó. – No pasa nada, cielo. –
Volvimos a casa y ella me acompañó hasta la puerta, apoyándose en el marco de la puerta. Estábamos borrachas y se acercó a mí, mientras yo estaba echada en la puerta. – Preciosa… - Me dijo muy de cerca. – Me encantaría ser Taylor… - dijo a mi oído. Ella no había bebido tanto, pero aún así le ofrecí quedarse en casa y ella aceptó. – Con una condición. – Me dijo. - ¿cuál? – Pregunté. – Dormir en tu cama – Asentí, pues no sabía lo que estaba haciendo. Me cambie ante ella y le dejé ropa mía para que durmiese más cómoda. Me acosté al lado y terminamos durmiéndonos.
Ya era por la mañana y estaba reposada en su pecho, dormida, cuando ella me miraba, acariciándome el pelo. – Eres lo único que quiero ver no más levantarme… - Susurró, mientras besó mi cabeza. – Ojala estuvieses todos los días así conmigo, princesa… - Miraba al techo mientras me abrazaba y yo, dormida sobre su pecho, le agarraba. Una lágrima recorrió su rostro y yo, poco a poco con la luz del sol me iba despertando. La vi y me asusté un momento, a pesar de ser una de las imágenes más hermosas que había visto por la mañana. - ¿Ha pasado algo? – Pregunté, pues no recordaba nada. – Ha sido la mejor noche de mi vida… - Contestó y me asusté. – Pero no, no ha pasado nada preocupante. – Miré a todos lados. -¿Qué día es hoy? – Ella suspiró incorporándose. – Jueves, mañana te casas. – Me llevé las manos a la cabeza. - ¡MIERDA! – Ella preguntó que qué pasaba. - ¡No preparé despedida de soltera! – Ella negó. – ¿Qué no? Pues ya te preparo yo una, paso esta noche por ti a las nueve, así que estate lista porque verás. Pero me he de ir ya para preparar todo. – Sonreí y ella se vistió rápidamente. – A las nueve paso por ti, princesa. – Me besó la comisura y se fue corriendo. Taylor me llamó al teléfono y lo cogí. – Hola cielo- Dije. – Hola mi vida – Contestó. – Hoy no nos podemos ver… - Le dije que era así, pero que le echaría de menos. - ¿tienes algo preparado para esta noche? – Me preguntó. – Luz preparará algo, ¿Y tú? – Se rió. – Cervezas, play y Cris. Bueno cielo, cuelgo que voy a hacerme de comer. Chao.-
Se me fue el santo al cielo, no me había dado cuenta de la hora que era y tenía que ir a comer y hacer varias cosas, entre otras, prepararme para esa misma noche. Así que comencé a ello. Comí, me duché, me puse guapa, preparé las cosas del día siguiente y quedé con mi cuñada a una hora para que me maquillase y peinase correctamente. Dejé todo preparado para el día siguiente y me vestí de nuevo, vistiéndome y desvistiéndome como si se tratase de algo muy importante. Me sentí nerviosa, pues no sabía qué estaba preparando. Llegó las nueve y sonó el timbre. Abrí corriendo y salí de casa, ella me llevó en su coche hasta la suya y me tapó los ojos. Me sentó en una silla y parecía que su casa estaba llena de colores. Me destapó los ojos y ella estaba vestida con un vestido negro y corto y con unos tacones. Su escote estaba pronunciado y yo no sabía si podría controlarme. – Pensé que te gustaría bailar, así que escogí algunas canciones marchosas para bailar, también pensé que como última noche de soltería… Podríamos bailar aquí, así que… Hice un par de cosas para dejar la casa sola. – Le miré. - ¿Y el chico? – ella me miró. – Mañana lo entenderás todo, pero aún no puedo, él está… Con… Un amigo… Sí, eso es… con un amigo… Está con un amigo… No te preocupes- Noté su mentira.
Estábamos bebiendo cuando de repente ella me propuso bailar y acepté. Ella estaba bastante borracha y se puso a bailar, provocándome. Yo, aunque también bebida, traté de sostenerme y no rozarla demasiado, pero mis hormonas no me lo permitían. Ella cogió mis manos y las puso en su cintura. Mientras bailaba y yo le dejé. De un movimiento, apartó su pelo hacia un lado y comencé a besar su cuello, sin ser dueña de mis actos. Llevé mi mano a su tripa acariciando esta y le mordí el cuello. – Te deseo, joder… - Le dije, pasando a morder su oreja y entonces un flash iluminó mi cabeza, dejándome sobria en un momento y me alejé. – Perdón, no debí hacer eso… - Miré el reloj. –Debería…Debería…Debería ir a casa, son las cuatro, mañana he de levantarme entera, me voy, ya, ¿vale? – Ella me cogió de la mano, parando la música, para que no me fuese. – Deja que te acerque…- Negué, pero ella insistió y terminé diciéndole que sí.
Estábamos de camino a mi casa en su coche cuando ella de nuevo me acompañó a la puerta y trató de decirme algo, pero no pudo. – Mañana te veré, princesa… - Asentí. – Estaré allí… - reí, nerviosa. – He de estar allí. – Dije, suspiré. – Estate tranquila, ¿Vale? Todo saldrá bien y… recuerda que te quiero… - Me mordí los labios. – Siempre lo hago. – Ella me miró y me agarró del mentón. – Lo siento – Susurró mientras se acercaba a mí, rozando mis labios con los suyos. – La última… - Cerré fuerte los ojos, dejando que ella me besase y correspondiendo al beso. Mis hormonas me jugaron una mala pasada, haciendo que le agarrase de la nuca y de la cintura, acercándola a mi, pero rápidamente me controlé. Le solté y me mordí el labio mirando el suelo. – Mañana… Será… Así que… Es hora… De que… Vaya a dormir… - Ella asintió. – Te quiero, princesa. – Me mordí el labio y cerré los ojos tratando de no soltar las lágrimas. – Y yo.– dije, un poco seca. Ella se fue y yo entré a casa.
Pasé la noche a penas sin dormir, nerviosa. Y por la mañana llegó a las diez mi cuñada, la cual me peinó y me puso como una verdadera princesa. Si quiera me reconocía al espejo. Me sentía triste y ella me lo notó, terminé contándole todo y ella me dijo que todo iría bien.
Era la hora, así que marchamos y a los cinco minutos de Taylor llegar al altar, llegué yo. Ví a toda la gente mirándome y sentí que me iba a caer. Mi hermano me sostenía del brazo y yo sentí que me iba a desvanecer. Miré a los lados y encontré a Luz, sosteniendo la silla de ruedas de un chico, el que parecía ser su compañero. Le sonreí y miré abajo y más tarde, a Taylor. Me quedé mirándolo y él estaba hermoso.
El cura comenzó a dar la típica charla aburrida de todas las bodas, la cual nadie quería tragarse, pero todos lo hacían por respeto. – Ahora, si alguien tiene algún impedimento por lo cual éstas dos almas no puedan unirse en un sagrado matrimonio, que hable ahora o calle para siempre. – En la sala se inundó el silencio y miré a Luz. Ella estaba con las lágrimas saltadas y la veía hermosa. El chico al que traía parecía decirle algo, pero ella no decía nada y yo, tenía ganas de parar todo. Una lágrima recorrió mi mejilla y Taylor, la secó. – Si no hay nada que objetar, proseguimos con el tema. – Decía el cura. - ¡NO! – Se escuchó desde atrás. Y entonces salió Luz entre la gente. – No pueden casarse… - Decía, llorando. - ¿Y por qué dice usted eso, señorita? – Objetó el cura. – Porque no, señor. Ésta señorita es lo único bueno que me ha dejado la vida, y si se casa juro que me muero. Lo siento Taylor… - Decía llorando mientras me miraba a los ojos. – Adele, yo te quiero y no puedo dejar que te cases porque sé que tú también me quieres. Quiero vivir contigo y despertar juntas cada día, verte dormir y no hacerlo yo, sólo por verte. Porque no te oculto nada, tú lo sabes todo y, ahora si puedo decirlo, sin miedo… Aquél chico que escuchaste, era mi hermano… Él no quería que dijese nada, pero hoy he de decirlo, porque no puedo más… Él ha venido desde muy lejos para hacerse un tratamiento aquí… - Bajé la cabeza y negué. – Adele, te quiero. Te amo y no puedo dejar que vayas con él, después de todo lo que ha pasado… ¿sabes? Lo siento, Taylor, de verdad, que lo siento, pero no puedo controlar lo que siento dentro de mí. Lo que ella hizo que sintiese dentro de mí, no lo puedo controlar, porque… Si lo hiciese, ahora mismo, no estaría haciendo de ésta ceremonia un fraude. Lo siento… Pero mi corazón está más por ella de lo que tu imaginas. – Taylor me miró, dolido, sin saber qué decir. - ¿Y bien, señorita? – Dijo el cura, dirigiéndose a mí. – Yo… Lo siento… lo siento muchísimo también, pero no puedo hacerlo… - Miré a Taylor. – Miro a tus ojos y veo futuro, amor… Pero miro a sus ojos y veo, futuro, veo amor, veo deseo y veo cosas diferentes que no veo contigo… - Él me miró entre lágrimas. – Íbamos a ser… - Le corté. – Y lo seremos, pero… No puedo seguir con ésta mentira, Taylor… Tú no me mereces y… Yo no puedo seguir así porque miento… Miento si digo que quiero un futuro en el que no está ella y… - Le cogí la mano. – Y es que es ella lo que quiero ahora mismo y quizás me arrepienta, que espero que no, pero soy sincera ahora para todo el mundo. Ahora que toda mi familia está aquí, quizás unos se sientan defraudados y otros… Felices por mi o simplemente confusos, pero he de decir que si me comprendéis, seré la persona más feliz del mundo, y que si no, seguiré tratando de ser la persona más feliz del mundo. Porque he dicho la verdad y ahora me siento bien por ello… - Las lágrimas recorrían mi rostro, no sabía si de felicidad o de tristeza y abracé a Luz con todas mis fuerzas. Me puse ante Taylor y él me miró llorando y sonriendo. Me acarició la mejilla. – Te quiero muchísimo, cielo… Y quiero que seas feliz aunque de eso trate mi tristeza, porque con eso me conformo, ¿Vale? Así que… Me duele, pero lo superaré y pronto… Podré llevarlo a cabo en mi vida… - Le abracé. – Te quiero, Taylor, muchísimo, pero… No es lo que siento por ti, si no lo que siento por ella… Eres mi rey, pero… La reina lleva los pantalones ahora… - El asintió y me besó la frente.
-Ve con ella, corre lejos y ve donde íbamos a ir nosotros, ve a ese hotelito y disfruta muchísimo que también te lo mereces. - Le abracé fuerte y corrí con Luz de la mano. Mientras tanto, los demás, aplaudieron. Y fueron a consolar a Taylor.
Lo sentí muchísimo, pero él se recuperó. Mi barriga fue creciendo poco a poco y yo, me sentí segura de mí misma. Faltaba poco para el parto y éste fue genial a pesar del dolor. Taylor lo contempló, como un buen padre y dijo que vendría muchas veces a jugar con la niña. Decidimos llamarla Sophie, como la madre de él, y Luz y yo estábamos de acuerdo. Ella me besó la frente, cuando estaba dormida y estaban hablando sentados mientras miraban al bebé. – Es hermosa, ¿eh? – dijo Taylor. – Se parece a su madre. – Dijo Luz. – Pero tiene tu nariz. – Taylor sonrió. – Menos mal que ha adoptado los ojos de su madre… Es tan hermosa… - Sonreía como un pequeño a punto de hacer algo grande. – Lo siento mucho, Taylor… - Él negó. – No quiero que lo sintáis. Al contrario, habéis cortado una mentir a y eso es bueno… - Luz sonrió y le abrazó. –Eres un buen hombre. Me alegro de que hayas sido tú la que la ha cuidado tanto tiempo. – Él le miró y sonrió. – Me alegro de que seas tú quien pueda cuidarla. Mímala, ¿eh? – Luz asintió y me desperté. – Hola… - Me sentía muy mareada. Pero todo fue viento en popa. Salí pronto del hospital. Sophie fue creciendo muy rápido y fue una niña muy hermosa. Su papá venía a verla muchas veces en la semana, por lo cual ella creció con su padre delante. Luz y yo, estábamos muy bien, y nos mudamos a vivir a su casa, ya que en la mía, vendrían mis padres a vivir.
Por una vez en mi vida, pude decir que me sentía plena y feliz. Sabia que había provocado muchas cosas y había hecho muchas cosas malas, pero en ese instante no me preocupaba, pues ahora mi mayor felicidad se concentraba en Luz y en Sophie.
– Muchas gracias por aparecer en mi vida. – Le dije a Luz. Ella negó mientras puso su mano en mi nuca. – Muchas gracias por ser parte de toda mi razón. – Sonreí y le besé, quedando sumida en sus labios. Había vuelto a vivir, y a recuperar esas noches de placer con la persona con la que ahora sí me levantaría cada mañana y vería despertar.
lunes, 19 de marzo de 2012
Una pequeña descripción
Quiero estar borracha,
Rozar tu piel
Sentirme tuya
Hasta el nuevo amanecer.
Al despertar,
No recordar nada,
No sentir culpabilidad,
Tan solo mucho que pensar.
Nada de quebraderos,
Otro día a beber,
A la cama de nuevo,
He de yacer.
Tus labios he de rozar
Antes de que la muerte me atrape,
Es simple, no me mires así,
Simplemente es por probarte.
No quiero tu rechazo,
No quiero tu dolor
Quiero tenerte cerca
Cerca de mi corazón.
No te preocupes,
Trataré de hacerlo mejor
Aunque me cueste aún pensarlo,
Sé que me arrepentiría de no hacerlo…
Quiero estar bebida,
Para no poder recordar,
Lo que me atrevería hacer
Si no estuviese acorralada.
Mis sueños hablan por mí,
¿Experiencia? Quizás
O quizás sea ganas de tocarte
Como no lo hice jamás.
Un día te vi a mi lado,
Más yo, tuve que desaparecer
Para que en la vida de la gente,
No pueda daño hacer.
Pronto marcharé del lugar que me dio vida,
Oxígeno con el que poder vivir.
Pronto me iré de éste lugar,
Donde te conocí a ti.
No te preocupes, volveré
No te aferres, he de ser libre.
Volaré hasta ti,
Y te conquistaré, para que me sientas así.
Mírame a los ojos,
Y dime que me quieres sentir,
Ahora es lo único que quiero,
Para poder dejar de sentirme así.
Dime que me quieres,
Porque entonces quizás
Algo dentro de mí florezca
Y no me deje respirar.
Dime que me vaya,
Entonces será el momento
En el que desaparezca de tu vida
Y no vuelva dentro…
Dime que no vuelva,
Porque no podré salir
Porque cuando estoy contigo
No imagino estar sin ti.
Dime dos personas
Yo te diré un quizás,
Dime que me quieres
Y te diré que yo más.
Mis sueños son culpables,
Del deseo que yo tenga,
Sé lo que siento y creo que quiero,
Y no me quiero separar de ti jamás.
Mas, aprendí a vivir sin alguien
Y aunque no me hago a la idea,
Lo podría hacer, porque aunque duela
Yo sé que sobreviviré.
Cientos de personas me miran,
Giran a mi alrededor,
Me dicen que están ahí,
Y luego, ¿qué hago yo?
Aparezco y desaparezco
Porque no se estar bien
Consigo sonreír, y al minuto
Me vuelvo a caer.
Mis piernas no soportan mi peso,
Mi cabeza no soporta el dolor
No sé pensar en un futuro,
Porque mi mente está a otro lado que mi corazón.
Pienso cuatro años atrás
Y veo que sería feliz.
Pienso tres años atrás
Y veo que no sería así.
Comienzo imaginando
Un futuro alternativo,
Luego lo sueño
Y no me parece tan maldito.
Sé que no podría vivir sin su sonrisa,
Sin su mirada, ni su besar,
Bueno, sí, podría,
Pero mucho habría que trabajar.
Sé que mi corazón va por su camino,
Pero mi mente decide experimentar
En sueños calientes, con la estufa,
Películas de ensueño con la misma persona no verá.
Veo sus ojos,
Siento su corazón,
Imagino un mundo,
En el que no esté yo.
Todo sería mejor,
Un mundo sin tal bipolar,
Ni lágrimas, ni dudas,
Un mundo en el que poder soñar.
Más me pongo celosa,
Del caminar por el que podría ir,
Me imagino que sin mi,
No podría sentir así.
Pero sin embargo imagino,
Que si sueño, me castigo,
Que si vivo, me domino,
Que si lloro, me suicido.
No puedo dirigir mi vida con tal libertad,
Siento tal dolor dentro,
Que no me deja amar
A tal punto, de poderme entregar.
Yo antes no era así,
Mis historias cuentan mucho más
De lo que jamás nadie
Ha sabido indagar.
Att:; Aje
Rozar tu piel
Sentirme tuya
Hasta el nuevo amanecer.
Al despertar,
No recordar nada,
No sentir culpabilidad,
Tan solo mucho que pensar.
Nada de quebraderos,
Otro día a beber,
A la cama de nuevo,
He de yacer.
Tus labios he de rozar
Antes de que la muerte me atrape,
Es simple, no me mires así,
Simplemente es por probarte.
No quiero tu rechazo,
No quiero tu dolor
Quiero tenerte cerca
Cerca de mi corazón.
No te preocupes,
Trataré de hacerlo mejor
Aunque me cueste aún pensarlo,
Sé que me arrepentiría de no hacerlo…
Quiero estar bebida,
Para no poder recordar,
Lo que me atrevería hacer
Si no estuviese acorralada.
Mis sueños hablan por mí,
¿Experiencia? Quizás
O quizás sea ganas de tocarte
Como no lo hice jamás.
Un día te vi a mi lado,
Más yo, tuve que desaparecer
Para que en la vida de la gente,
No pueda daño hacer.
Pronto marcharé del lugar que me dio vida,
Oxígeno con el que poder vivir.
Pronto me iré de éste lugar,
Donde te conocí a ti.
No te preocupes, volveré
No te aferres, he de ser libre.
Volaré hasta ti,
Y te conquistaré, para que me sientas así.
Mírame a los ojos,
Y dime que me quieres sentir,
Ahora es lo único que quiero,
Para poder dejar de sentirme así.
Dime que me quieres,
Porque entonces quizás
Algo dentro de mí florezca
Y no me deje respirar.
Dime que me vaya,
Entonces será el momento
En el que desaparezca de tu vida
Y no vuelva dentro…
Dime que no vuelva,
Porque no podré salir
Porque cuando estoy contigo
No imagino estar sin ti.
Dime dos personas
Yo te diré un quizás,
Dime que me quieres
Y te diré que yo más.
Mis sueños son culpables,
Del deseo que yo tenga,
Sé lo que siento y creo que quiero,
Y no me quiero separar de ti jamás.
Mas, aprendí a vivir sin alguien
Y aunque no me hago a la idea,
Lo podría hacer, porque aunque duela
Yo sé que sobreviviré.
Cientos de personas me miran,
Giran a mi alrededor,
Me dicen que están ahí,
Y luego, ¿qué hago yo?
Aparezco y desaparezco
Porque no se estar bien
Consigo sonreír, y al minuto
Me vuelvo a caer.
Mis piernas no soportan mi peso,
Mi cabeza no soporta el dolor
No sé pensar en un futuro,
Porque mi mente está a otro lado que mi corazón.
Pienso cuatro años atrás
Y veo que sería feliz.
Pienso tres años atrás
Y veo que no sería así.
Comienzo imaginando
Un futuro alternativo,
Luego lo sueño
Y no me parece tan maldito.
Sé que no podría vivir sin su sonrisa,
Sin su mirada, ni su besar,
Bueno, sí, podría,
Pero mucho habría que trabajar.
Sé que mi corazón va por su camino,
Pero mi mente decide experimentar
En sueños calientes, con la estufa,
Películas de ensueño con la misma persona no verá.
Veo sus ojos,
Siento su corazón,
Imagino un mundo,
En el que no esté yo.
Todo sería mejor,
Un mundo sin tal bipolar,
Ni lágrimas, ni dudas,
Un mundo en el que poder soñar.
Más me pongo celosa,
Del caminar por el que podría ir,
Me imagino que sin mi,
No podría sentir así.
Pero sin embargo imagino,
Que si sueño, me castigo,
Que si vivo, me domino,
Que si lloro, me suicido.
No puedo dirigir mi vida con tal libertad,
Siento tal dolor dentro,
Que no me deja amar
A tal punto, de poderme entregar.
Yo antes no era así,
Mis historias cuentan mucho más
De lo que jamás nadie
Ha sabido indagar.
Att:; Aje
Suspense
Cada suspiro, fue tuyo,
Cada momento, fue para ti,
Ahora que no lo deseo,
Sin entender vienes por mí.
Apareces en los sueños,
Me quitas la respiración,
Con sigilo me robas,
Algo más de mi corazón.
Hurgas en los recuerdos,
Me miras sin cesar,
Quiero besar tus labios,
Deseo besarlos ya.
Más mi corazón no soporta,
La presión del más allá
‘Le quieres, le amas’
Pero darías tu vida por alguien más.
Mi corazón nunca tuvo dueño,
Siempre anduvo sin cesar,
Más ahora aparece dañado
En una esquina del caminar.
Una pequeña sonrisa,
Aparece detrás de la esquina
Noto el abrazar de su silencio,
Noto el sonido de tu caminar.
Creo que no veo,
Creo que nos siento,
Creo que me muero,
Porque no sé que estoy haciendo.
Esto no me hace bien,
Pienso que serán por experimentos,
Experimentos que dan miedo realizar,
Por miedo al más allá.
Tengo miedo a mis deseos,
Tengo miedo a mi corazón,
Tengo miedo a que mis sueños,
Arde en deseos de realizar yo.
Tengo temor a su mirada,
Tengo temor a no soportar,
También de mis hormonas,
Que no me dejarían reaccionar.
Att; Aje
Cada momento, fue para ti,
Ahora que no lo deseo,
Sin entender vienes por mí.
Apareces en los sueños,
Me quitas la respiración,
Con sigilo me robas,
Algo más de mi corazón.
Hurgas en los recuerdos,
Me miras sin cesar,
Quiero besar tus labios,
Deseo besarlos ya.
Más mi corazón no soporta,
La presión del más allá
‘Le quieres, le amas’
Pero darías tu vida por alguien más.
Mi corazón nunca tuvo dueño,
Siempre anduvo sin cesar,
Más ahora aparece dañado
En una esquina del caminar.
Una pequeña sonrisa,
Aparece detrás de la esquina
Noto el abrazar de su silencio,
Noto el sonido de tu caminar.
Creo que no veo,
Creo que nos siento,
Creo que me muero,
Porque no sé que estoy haciendo.
Esto no me hace bien,
Pienso que serán por experimentos,
Experimentos que dan miedo realizar,
Por miedo al más allá.
Tengo miedo a mis deseos,
Tengo miedo a mi corazón,
Tengo miedo a que mis sueños,
Arde en deseos de realizar yo.
Tengo temor a su mirada,
Tengo temor a no soportar,
También de mis hormonas,
Que no me dejarían reaccionar.
Att; Aje
sábado, 17 de marzo de 2012
La soltería de Adele
Me quedé abrazada a ella mientras lloraba. Sentía su mirada sobre mí y yo, no podía parar. Puse una de mis manos sobre la de ella, ya que no quería que me soltase. –Tranquilízate… - Susurraba mientras acariciaba mi brazo con su pulgar. Cerré los ojos mientras lo hacía y jadeaba leve. Mi barbilla temblaba en símbolo de volver a llorar y no podía hacer nada con eso. Le abrazaba mientras olía su aroma y sentía su corazón con mi oreja en su pecho. No podía hacer nada y sentí que quería parar ese momento para quedarnos ahí quietas las dos.
-¿Sabes…? – Dije mientras miraba al frente. – No quiero volver a casa… No quiero… irme de aquí ahora… - Ella me miró levantándome un poco la cabeza con el hombro y yo observé sus ojos. Jamás había estado de ésta forma con ella y sentí una mirada diferente. Me besó la frente y volvió a abrazarme de la misma forma mientras yo acariciaba su mano.
Al rato, me miró de nuevo. -¿te sientes mejor?- Dijo mientras me miraba, me incorporé un poco, sin dejar que me soltase. –Sí… un poco…- Dije mientras le miraba aún cerca, a los ojos. –Ya ¿Eh? No te quiero ver más así… - Decía con un poco de tristeza en su mirada y le acaricié la mejilla. Le miraba a los ojos a pocos centímetros de su rostro, pasé el pulgar por sus labios y me acerqué a los mismos. – Joder…- Susurré mientras me acercaba a ella, rozando sus labios con los míos. Ella entreabrió sus labios, le miré a los ojos y los cerró, acto seguido, los cerré. Tomé su nuca con suavidad mientras traté sus labios con delicadeza y ella me siguió colocando una de sus manos en mi cintura. Me alejé un poco de sus labios y apoyé mi frente en la suya. – Quisiera que éste momento se parase y quedarme impregnada en tus labios para siempre… - Bajé mi otra mano a su cintura y una lágrima recorrió mi mejilla. – No llores… - Secó mi lágrima con una mano y más tarde me besó leve en los labios. – He soñado tantas veces con éste momento… - Susurré mientras apretaba los ojos. –Dime que esto no es un sueño, dime que soy libre y que hice esto sin problemas y que me quieres… - Ella esbozó una leve sonrisa. – Tranquilízate… Esto, es real, yo estoy aquí… - Decía mientras me miraba a los ojos. Se acercó a mis labios y sonrió diciendo. – Yo, te quiero… - Me mordí el labio mientras ella se acercaba. Paré de hacerlo para ahora, besarla. Tras un rato sumida en sus labios, le propuse ir a caminar y ella aceptó. En el camino dudaba si cogerle la mano y ella lo hizo por mí. Pero entonces deslicé mi mano hasta su cintura para caminar agarrada de ésta. Le besé la mejilla. Ella metió su mano en el bolsillo trasero de mi pantalón y yo le paré mientras caminábamos, dejando su mano en el mismo sitio y abrazándola. – Te quiero… - Le susurré al oído y más tarde besé éste bajando por su cuello, mordiendo éste leve entre besos, le dejé una marca de mi estancia por el sitio con los labios. – Es difícil controlarse ahora después de tanto tiempo desearlo… - Ella me miró a los ojos y me dijo. – No quiero que lo hagas, hoy tengo la necesidad de quererte, y quiero hacerlo… No quiero ir rápido, pero quiero quedarme aquí viendo el tiempo pasar rápido, contigo – Sonreí mirándola a los ojos. – No sabes cuánto he deseado escuchar todo eso. – Me ruboricé un poco mientras le miraba y bajé la mirada. Ella me volvió a besar y yo, cerré los ojos. Cuando terminó la abracé con fuerza, sintiendo su correspondencia contra mí. Entonces el día que tuve, sabía que había merecido la pena por tenerla ahí, entre mis brazos como siempre había deseado.
-¿Sabes…? – Dije mientras miraba al frente. – No quiero volver a casa… No quiero… irme de aquí ahora… - Ella me miró levantándome un poco la cabeza con el hombro y yo observé sus ojos. Jamás había estado de ésta forma con ella y sentí una mirada diferente. Me besó la frente y volvió a abrazarme de la misma forma mientras yo acariciaba su mano.
Al rato, me miró de nuevo. -¿te sientes mejor?- Dijo mientras me miraba, me incorporé un poco, sin dejar que me soltase. –Sí… un poco…- Dije mientras le miraba aún cerca, a los ojos. –Ya ¿Eh? No te quiero ver más así… - Decía con un poco de tristeza en su mirada y le acaricié la mejilla. Le miraba a los ojos a pocos centímetros de su rostro, pasé el pulgar por sus labios y me acerqué a los mismos. – Joder…- Susurré mientras me acercaba a ella, rozando sus labios con los míos. Ella entreabrió sus labios, le miré a los ojos y los cerró, acto seguido, los cerré. Tomé su nuca con suavidad mientras traté sus labios con delicadeza y ella me siguió colocando una de sus manos en mi cintura. Me alejé un poco de sus labios y apoyé mi frente en la suya. – Quisiera que éste momento se parase y quedarme impregnada en tus labios para siempre… - Bajé mi otra mano a su cintura y una lágrima recorrió mi mejilla. – No llores… - Secó mi lágrima con una mano y más tarde me besó leve en los labios. – He soñado tantas veces con éste momento… - Susurré mientras apretaba los ojos. –Dime que esto no es un sueño, dime que soy libre y que hice esto sin problemas y que me quieres… - Ella esbozó una leve sonrisa. – Tranquilízate… Esto, es real, yo estoy aquí… - Decía mientras me miraba a los ojos. Se acercó a mis labios y sonrió diciendo. – Yo, te quiero… - Me mordí el labio mientras ella se acercaba. Paré de hacerlo para ahora, besarla. Tras un rato sumida en sus labios, le propuse ir a caminar y ella aceptó. En el camino dudaba si cogerle la mano y ella lo hizo por mí. Pero entonces deslicé mi mano hasta su cintura para caminar agarrada de ésta. Le besé la mejilla. Ella metió su mano en el bolsillo trasero de mi pantalón y yo le paré mientras caminábamos, dejando su mano en el mismo sitio y abrazándola. – Te quiero… - Le susurré al oído y más tarde besé éste bajando por su cuello, mordiendo éste leve entre besos, le dejé una marca de mi estancia por el sitio con los labios. – Es difícil controlarse ahora después de tanto tiempo desearlo… - Ella me miró a los ojos y me dijo. – No quiero que lo hagas, hoy tengo la necesidad de quererte, y quiero hacerlo… No quiero ir rápido, pero quiero quedarme aquí viendo el tiempo pasar rápido, contigo – Sonreí mirándola a los ojos. – No sabes cuánto he deseado escuchar todo eso. – Me ruboricé un poco mientras le miraba y bajé la mirada. Ella me volvió a besar y yo, cerré los ojos. Cuando terminó la abracé con fuerza, sintiendo su correspondencia contra mí. Entonces el día que tuve, sabía que había merecido la pena por tenerla ahí, entre mis brazos como siempre había deseado.
Adolescencia época épica
Era el primer día de instituto, estaba tan emocionada que no pude más que soñar con ello, cuando pude dormir. Me levanté de un salto y me vestí rápidamente esperando que mi hermano mayor me acompañase a ello. Conocería gente nueva y tendría nuevos amigos con los que poder hablar, o eso es lo que pensaba.
El primer día pasó muy rápido, la tutora parecía maja y los compañeros no tenían mala pinta, al menos, algunos. Había otros que no me dieron muy buena impresión, pero pensé que no tendría problemas con ellos.
La primera semana no fue mal, pero me costaba tanto relacionarme con todos… No encontraba el momento exacto en el que meterme en una conversación, aún así, en clase no iba demasiado mal.
Llegó una clase de francés en la que, me tocó preguntarle el nombre a una chica. – Vamos, Adele, pregúntale el nombre a… ¡Ella! – Asentí y la miré. – Comment tu t’apelle? – Dije mientras la miraba, con mal acento francés. – Je m’apelle Mónica, et toi? – Respondió a petición de la profesora. – Je m’apelle Adele. – Sonreí y pensé que podía haber echo una buena amistad con tan solo una palabra, y supuse que al acabar la clase podría hablar con ella sin vergüenza, pero no fue así. Al final de la clase se fue. No me preocupé, pensé que las demás semanas, podría ir mejor y no pasaría nada porque podría hacer amigos. Siempre hablaba con una chica, la cuál era prima de una antigua amiga mía, y me sentía muy bien hablando con ella, pero sin embargo ella tenía un grupo de amigas y a mi me daba mucha vergüenza ir con ellas, porque me costaba. Aún así a veces me iba con ellas. Llegó una temporada en la que me vi sola y siempre estaba triste y siempre todos, se burlaban de mí. Veía cómo la gente salía al recreo y yo estaba deseando que un profesor nos retejiese más en clase para poder no salir al recreo y no se burlasen de mí… Pero cada vez que lo deseaba, nunca ocurría… Me pasaba los días escondidas bajo la escalera hasta que decidí encerrarme en el baño para tratar de evadirme de las burlas, aún así… No lo conseguía. Los profesores me decían que saliese al patio y yo salía, pero no podía evitar llorar cuando recordaba cómo eran las cosas en el colegio y cómo estaban siendo ahora. Me sentía tan sola al ver a todos con un amigo de siempre. Mientras que yo, proveniente de otro colegio, era arrastrada al rincón más oscuro… La soledad. Para colmo, mi mejor amigo decidió dejar de quedar conmigo, ¿quién iba a querer estar saliendo con una anti-social que trata toda su vida de evadirse de los demás por miedo al rechazo? Me sentía imbécil y sin ganas de seguir… En ocasiones, no aguantaba las ganas de gritarle al primero que me volviese a insultar, como cada día, hasta que una vez lo hice.
En mitad de una clase, no paraban de picarme y salté, comencé a gritarle como loca verdades increíbles y todos se quedaron callados, pero con ganas de más. El profesor mandó silencio y yo me callé mordiendo encías, pensando que ese sería el fin de las burlas. Al día siguiente, en la última hora, me quedé sola al mandarnos por pareja y yo, me quedé sola. Los veía a todos y me apoyé en la pared a la espera de que la profesora me dijese algo que hacer, pero ésta salió y como consecuencia me tocaría pagar a mí. - ¿Otra vez te has quedado sola, eh? Jajaja, qué lástima de ti… - Me miraba y yo la miraba. – Déjame, ¿Vale? – Decía mientras trataba de aguantar mis lágrimas mirando al suelo. La otra profesora de educación física, al verme terminar llorando preguntó desde lejos que qué estaba pasando y yo no supe decir nada. Mientras ésta se iba acercando la chica se acercó a mi y habló. – Atrévete a decirle algo que te juro que te cojo a la salida. – Negué como idiota, mientras ella y sus tres secuaces se daban la vuelta. Entonces la profesora me preguntó que qué me pasaba y le respondí que me había quedado sola de nuevo.
Ese mismo día había llovido muchísimo y estaba todo el suelo encharcado así que de vuelta a casa, los tres secuaces de la anterior chica comenzaron a darme por atrás con el paraguas y yo, no podía hacer nada. Al llegar a un charco le salpicaron con el pie hasta mancharme parte del pelo y mientras bajaba la mirada entre lágrimas, éstos seguían haciendo lo que les salía en gana. No hice nada por ello e hicieron que tropezara poniendo el paraguas en mis zapatos. Traté de caminar más rápido y ellos pasaron de mí. Llegué a casa, solté la maleta, saludé a mi madre y comí. Me encerré en mi cuarto a hacer la tarea mientras lloraba. Los profesores no me hacían caso y llegué a tal punto de no poder más que se lo conté a mi madre, ya que ese mismo día vio mi ropa machada. Ella fue a hablar con los profesores, pero no hicieron nada importante con respecto al tema y yo, no podía más. Los mismos imbéciles seguían siguiéndome por la calle, haciendo burlas desde atrás, tirándome cosas mientras caminaba con algún amigo y gritándome. Me llevé una temporada en casa, sin salir con nadie ni hablar con nadie, pensando que de ésta manera nada me podría dañar… Pero entonces me di cuenta que me estaba haciendo tanto daño como muerte a mi misma. Llegó el verano y no tenía con quien salir. Conocí a una chica que terminó por gustarme y salí con ella un tiempo, pero cuando me dejó el vacío que sentir al solo tenerle a ella fue tan inmenso como el boquete de un túnel para una hormiga. Lloraba todos los días y no tenía nadie con quien hablarlo para que me consolara y me ayudase a salir de ese trance así que me decidí a hacer lo más cobarde del mundo: Me iba a matar.
Conforme comenzó el tercer curso, seguía empeñada en esa opción e intentándolo. Nada decía que hiciese lo contrario: Me sentía sola, no salía a la calle con nadie, no me iba bien las notas, el instituto pasaba de mí, aquellos idiotas seguían metiéndose conmigo. ¿Qué iba a hacer?
Estaba decidida que una tarde iba a ser la última hasta que una voz envolvió mi oído para sacarme de ese pozo… - Adele, éste recreo no te vas a quedar allí sola en el pasillo. Vas a venir con nosotras y así hasta todos los recreos en los que sea posible, ¿Está claro? – Ella sonrió y yo, por una vez desde hacía mucho me sentí… respetada.
Algo fue sucediendo dentro de mí y yo, no lo comprendía, hasta que en un tiempo me di cuenta… Me estaba enamorando… Trataba de conocerla, hablar con ella, saber cosas sobre su vida y… Verla siempre que podía… Me enteraba de todo lo que podía, hablaba con una de sus mejores amigas, la cual también desde hace tiempo era amiga mía, pero aún no de tal forma. Sentí que podía sentir algo recíproco, pero me equivoqué. En ocasiones salía con gente a la calle, y conseguía olvidar los dos anteriores años, pero entonces volvían aquellos imbéciles a tirarme piedras.
Traté de volver a morir porque me di cuenta de que a pesar de ahora tener gente en clase, en la calle seguían burlándose de mí… Pensaba que no valía la pena seguir para eso y… Yo no sabía pedir ayuda. Hasta que con esa chica, me dejé llevar por lo que dijesen mis palabras. Tras mucho tiempo escondida, comencé a hablar de todo lo que me pasaba y ella, me comprendía. Le contaba que estaba enamorada, que me sentía mal, que tenía ganas de llorar por cualquier cosa y… Todo lo que sintiese en el momento se lo decía. En ocasiones, me contaba cosas.
Cuando la miraba, su mirada era brillante e intensa, como algo brillante mojado. Sentía ganas de abrazarla y llorar todo lo que necesitaba. Quería sorprenderla todo el rato para robarle una sonrisa y, cómo no, un poco de su tiempo. Le decía que le quería y que era muy importante para mí y trataba de hacérselo sentir. Y por primera vez después de 14 años, pedí ayuda a alguien. Le dije que no podía parar de sentirme mal y por ello tenía una obsesión con auto-lesionarme. Se lo contaba todo y cada vez que lo hacía, porque lo necesitaba y ella, me apoyaba.
Me escapaba de casa, para poder verla unos segundos y, me quedaba horas esperando a lo que fuera por verla un par de segundos. Pero a pesar de eso sabía que todo era estúpido y me seguía sintiendo así. Ahora sabía que tenía más miedo que antes. En un modo, no quería que ella se enterase, pero si no lo decía me iba a reventar el estómago. Fue en verano cuando lo solté todo, ese mismo verano… Ese mismo que jamás deseé que empezara para poder verla todos los días en el instituto, cuando estaba con una fiebre a matar, o cuando estaba con flores en el estómago por verla de las cuales salían pequeños pinchos de rosales cuando le veía hablar con otra persona que la hacía reír.
A pesar de pasar los recreos entre lágrimas por todo lo que mis circunstancias llamaban… Sentía que podía salir a veces, y que ella podía ayudarme más de lo que creía. Llegó el verano y, ya tenía que salir de todo. Le pedí ayuda y ella se deshizo de todo con lo que podía intentar decirle adiós. Me miró y me hizo prometerme que no lo haría… Lo prometí.
A pesar de todo, mis lágrimas siguieron hacia delante porque no podría conseguir lo que siempre había soñado y ya no sabía cómo reaccionar ante nada.
Traté de evadirme en las nuevas personas que me habían encontrado en el camino y ayudarme a salir del mal para el bien y conseguí salir. Aunque a veces me pinche con el rosal del curso anterior, se que podré salir…
Esto, no es una historia, esto, es mi realidad…
El primer día pasó muy rápido, la tutora parecía maja y los compañeros no tenían mala pinta, al menos, algunos. Había otros que no me dieron muy buena impresión, pero pensé que no tendría problemas con ellos.
La primera semana no fue mal, pero me costaba tanto relacionarme con todos… No encontraba el momento exacto en el que meterme en una conversación, aún así, en clase no iba demasiado mal.
Llegó una clase de francés en la que, me tocó preguntarle el nombre a una chica. – Vamos, Adele, pregúntale el nombre a… ¡Ella! – Asentí y la miré. – Comment tu t’apelle? – Dije mientras la miraba, con mal acento francés. – Je m’apelle Mónica, et toi? – Respondió a petición de la profesora. – Je m’apelle Adele. – Sonreí y pensé que podía haber echo una buena amistad con tan solo una palabra, y supuse que al acabar la clase podría hablar con ella sin vergüenza, pero no fue así. Al final de la clase se fue. No me preocupé, pensé que las demás semanas, podría ir mejor y no pasaría nada porque podría hacer amigos. Siempre hablaba con una chica, la cuál era prima de una antigua amiga mía, y me sentía muy bien hablando con ella, pero sin embargo ella tenía un grupo de amigas y a mi me daba mucha vergüenza ir con ellas, porque me costaba. Aún así a veces me iba con ellas. Llegó una temporada en la que me vi sola y siempre estaba triste y siempre todos, se burlaban de mí. Veía cómo la gente salía al recreo y yo estaba deseando que un profesor nos retejiese más en clase para poder no salir al recreo y no se burlasen de mí… Pero cada vez que lo deseaba, nunca ocurría… Me pasaba los días escondidas bajo la escalera hasta que decidí encerrarme en el baño para tratar de evadirme de las burlas, aún así… No lo conseguía. Los profesores me decían que saliese al patio y yo salía, pero no podía evitar llorar cuando recordaba cómo eran las cosas en el colegio y cómo estaban siendo ahora. Me sentía tan sola al ver a todos con un amigo de siempre. Mientras que yo, proveniente de otro colegio, era arrastrada al rincón más oscuro… La soledad. Para colmo, mi mejor amigo decidió dejar de quedar conmigo, ¿quién iba a querer estar saliendo con una anti-social que trata toda su vida de evadirse de los demás por miedo al rechazo? Me sentía imbécil y sin ganas de seguir… En ocasiones, no aguantaba las ganas de gritarle al primero que me volviese a insultar, como cada día, hasta que una vez lo hice.
En mitad de una clase, no paraban de picarme y salté, comencé a gritarle como loca verdades increíbles y todos se quedaron callados, pero con ganas de más. El profesor mandó silencio y yo me callé mordiendo encías, pensando que ese sería el fin de las burlas. Al día siguiente, en la última hora, me quedé sola al mandarnos por pareja y yo, me quedé sola. Los veía a todos y me apoyé en la pared a la espera de que la profesora me dijese algo que hacer, pero ésta salió y como consecuencia me tocaría pagar a mí. - ¿Otra vez te has quedado sola, eh? Jajaja, qué lástima de ti… - Me miraba y yo la miraba. – Déjame, ¿Vale? – Decía mientras trataba de aguantar mis lágrimas mirando al suelo. La otra profesora de educación física, al verme terminar llorando preguntó desde lejos que qué estaba pasando y yo no supe decir nada. Mientras ésta se iba acercando la chica se acercó a mi y habló. – Atrévete a decirle algo que te juro que te cojo a la salida. – Negué como idiota, mientras ella y sus tres secuaces se daban la vuelta. Entonces la profesora me preguntó que qué me pasaba y le respondí que me había quedado sola de nuevo.
Ese mismo día había llovido muchísimo y estaba todo el suelo encharcado así que de vuelta a casa, los tres secuaces de la anterior chica comenzaron a darme por atrás con el paraguas y yo, no podía hacer nada. Al llegar a un charco le salpicaron con el pie hasta mancharme parte del pelo y mientras bajaba la mirada entre lágrimas, éstos seguían haciendo lo que les salía en gana. No hice nada por ello e hicieron que tropezara poniendo el paraguas en mis zapatos. Traté de caminar más rápido y ellos pasaron de mí. Llegué a casa, solté la maleta, saludé a mi madre y comí. Me encerré en mi cuarto a hacer la tarea mientras lloraba. Los profesores no me hacían caso y llegué a tal punto de no poder más que se lo conté a mi madre, ya que ese mismo día vio mi ropa machada. Ella fue a hablar con los profesores, pero no hicieron nada importante con respecto al tema y yo, no podía más. Los mismos imbéciles seguían siguiéndome por la calle, haciendo burlas desde atrás, tirándome cosas mientras caminaba con algún amigo y gritándome. Me llevé una temporada en casa, sin salir con nadie ni hablar con nadie, pensando que de ésta manera nada me podría dañar… Pero entonces me di cuenta que me estaba haciendo tanto daño como muerte a mi misma. Llegó el verano y no tenía con quien salir. Conocí a una chica que terminó por gustarme y salí con ella un tiempo, pero cuando me dejó el vacío que sentir al solo tenerle a ella fue tan inmenso como el boquete de un túnel para una hormiga. Lloraba todos los días y no tenía nadie con quien hablarlo para que me consolara y me ayudase a salir de ese trance así que me decidí a hacer lo más cobarde del mundo: Me iba a matar.
Conforme comenzó el tercer curso, seguía empeñada en esa opción e intentándolo. Nada decía que hiciese lo contrario: Me sentía sola, no salía a la calle con nadie, no me iba bien las notas, el instituto pasaba de mí, aquellos idiotas seguían metiéndose conmigo. ¿Qué iba a hacer?
Estaba decidida que una tarde iba a ser la última hasta que una voz envolvió mi oído para sacarme de ese pozo… - Adele, éste recreo no te vas a quedar allí sola en el pasillo. Vas a venir con nosotras y así hasta todos los recreos en los que sea posible, ¿Está claro? – Ella sonrió y yo, por una vez desde hacía mucho me sentí… respetada.
Algo fue sucediendo dentro de mí y yo, no lo comprendía, hasta que en un tiempo me di cuenta… Me estaba enamorando… Trataba de conocerla, hablar con ella, saber cosas sobre su vida y… Verla siempre que podía… Me enteraba de todo lo que podía, hablaba con una de sus mejores amigas, la cual también desde hace tiempo era amiga mía, pero aún no de tal forma. Sentí que podía sentir algo recíproco, pero me equivoqué. En ocasiones salía con gente a la calle, y conseguía olvidar los dos anteriores años, pero entonces volvían aquellos imbéciles a tirarme piedras.
Traté de volver a morir porque me di cuenta de que a pesar de ahora tener gente en clase, en la calle seguían burlándose de mí… Pensaba que no valía la pena seguir para eso y… Yo no sabía pedir ayuda. Hasta que con esa chica, me dejé llevar por lo que dijesen mis palabras. Tras mucho tiempo escondida, comencé a hablar de todo lo que me pasaba y ella, me comprendía. Le contaba que estaba enamorada, que me sentía mal, que tenía ganas de llorar por cualquier cosa y… Todo lo que sintiese en el momento se lo decía. En ocasiones, me contaba cosas.
Cuando la miraba, su mirada era brillante e intensa, como algo brillante mojado. Sentía ganas de abrazarla y llorar todo lo que necesitaba. Quería sorprenderla todo el rato para robarle una sonrisa y, cómo no, un poco de su tiempo. Le decía que le quería y que era muy importante para mí y trataba de hacérselo sentir. Y por primera vez después de 14 años, pedí ayuda a alguien. Le dije que no podía parar de sentirme mal y por ello tenía una obsesión con auto-lesionarme. Se lo contaba todo y cada vez que lo hacía, porque lo necesitaba y ella, me apoyaba.
Me escapaba de casa, para poder verla unos segundos y, me quedaba horas esperando a lo que fuera por verla un par de segundos. Pero a pesar de eso sabía que todo era estúpido y me seguía sintiendo así. Ahora sabía que tenía más miedo que antes. En un modo, no quería que ella se enterase, pero si no lo decía me iba a reventar el estómago. Fue en verano cuando lo solté todo, ese mismo verano… Ese mismo que jamás deseé que empezara para poder verla todos los días en el instituto, cuando estaba con una fiebre a matar, o cuando estaba con flores en el estómago por verla de las cuales salían pequeños pinchos de rosales cuando le veía hablar con otra persona que la hacía reír.
A pesar de pasar los recreos entre lágrimas por todo lo que mis circunstancias llamaban… Sentía que podía salir a veces, y que ella podía ayudarme más de lo que creía. Llegó el verano y, ya tenía que salir de todo. Le pedí ayuda y ella se deshizo de todo con lo que podía intentar decirle adiós. Me miró y me hizo prometerme que no lo haría… Lo prometí.
A pesar de todo, mis lágrimas siguieron hacia delante porque no podría conseguir lo que siempre había soñado y ya no sabía cómo reaccionar ante nada.
Traté de evadirme en las nuevas personas que me habían encontrado en el camino y ayudarme a salir del mal para el bien y conseguí salir. Aunque a veces me pinche con el rosal del curso anterior, se que podré salir…
Esto, no es una historia, esto, es mi realidad…
jueves, 15 de marzo de 2012
Sorpresa
Fu
e mientras estaba colocando unos libros en una estantería cuando se acercó por detrás de mí, agarrándome con cuidado y acariciando mi cintura, abrazándome cuando sus manos llevaron a mi tripa. Sonreí como una imbécil, más él, hizo lo mismo.
Miré hacia atrás y clavé mi mirada en sus ojos, brillantes y marrones, como siempre los recordaba al irme al acostar. – Hola princesa – Dijo mientras me dedicaba una sonrisa con amor. Le respondí dándole un beso en los labios y cerré los ojos dejándome abrazar.
Todo era perfecto, él, yo, unidos y abrazados felices… ¿Qué más podía pedir?
Entonces él fue bajando su mano con lentitud hasta llegar a la hebilla del cinturón. – No lo hagas – Decía con miedo, pero él seguía. Trató de quitar mi cinturón y lo consiguió mientras no podía resistirme a él. – No, no quiero que lo hagas, no – Le traté de quitar las manos pero su mirada parecía evadida y no parecía querer parar. Me impuse a su fuerza, pero él la triplicaba. - ¡QUE PARES! – Grité, pero no me oía y seguía tratando de calentarme. Me arrancó el botón del pantalón, ese pantalón que tanto me gustaba y tanto aprecio le tenía. - ¡SUÉLTAME! – Gritaba a espera de que hiciese oídos, mientras asustada, lloraba. –No… Por favor… - Seguía y me manejó hasta el lugar donde él quería llegar a algo más, ahora era un monstruo, no era él, en conjunto de hormonas se le habían juntado para un solo pensamiento: Practicar el coito. - ¡Suéltame! – Decía mientras él cogía sus cuerdas atándome sin poderme mover a una cama que nunca conocí y jamás hubiese deseado haber conocido. - ¿Por qué me haces esto? ¡Suéltame, joder, suéltame! – Decía gritando mientras lloraba, pero él siguió a lo suyo, decidiendo que me trataría como su juguete, un juguete muy íntimo. Las muñecas las sentía arder por el roce de las cuerdas y más de lo mismo en los tobillos. Con cuidado y entre gritos mientras él intentaba llegar al éxtasis, incluso agarrándome por el cuello, trataba de desatarme, lo conseguí.
Mordió mis pechos desnudos sin cuidado, dejándome al poco un cardenal en éstos que más tarde sabía que me dolería. - ¿Por qué haces esto? ¡Suéltame, joder! – Lloraba intranquila, hasta que él, se levantó. Entonces me miró mientras estaba acostada en la cama, desnuda y me soltó una bofetada que hizo mi labio sangrar. – Tú eres mía y siempre lo serás, ahora jamás podrás salir de aquí. Y para hacerte de mi propiedad… - Decía con maldad mirándome fijamente a los ojos, símbolo de autoconfianza. Cogió una navaja y trazó unas líneas haciéndome sangrar en la tripa y en las piernas. – Así nadie te querrá y de ésta forma, serás mía… Siempre… - Se volvió a acercar a los pechos y me volvió a morder uno de éstos. Dejó la navaja ensangrentada en la mesa y mientras trabajaba el sacar una sola mano para cortar las cuerdas, ésta se ahogaba, pero lo conseguí. Cogí la navaja con mucho cuidado de no hacer ruido y ahogada entre lágrimas y dolor traté de cortar las cuerdas siguientes, hasta que lo conseguí. Cogí mi ropa más cercana, poniéndomela encima y tapándome. Traté de saltar por la ventana ya que no era demasiado alta, y más tarde salí corriendo por la calle. No tenía dónde ir, desde que comencé a salir con él perdí a todas mis amigas, así que me arrinconé en un lugar de la calle donde él no solía ir nunca. Lloraba encogida, pues no era la primera vez que me lo había hecho y no sabía qué hacer. Sabía que me buscaría y que preguntaría por mí… Pero a pesar del amor que sentía por él, el daño que me hacía era mucho mayor. Y estaba cansada de soportarlo, tenía que refugiarme y no sabía donde ir. Recordé el local de una amiga donde ella solía estar y creí que la mejor idea sería reunirme con ella, en vez de estar sola y así de desabrigada en la calle.
Llegué al local, después de tanto buscarlo y llamé a la puerta. Efectivamente, allí estaba mi amiga, a la cual miré entre lágrimas. - ¿Qué te ha pasado, cariño? ¿Qué pasó? – Me miraba con gran preocupación mientras yo no podía evitar las lágrimas salir de mis ojos. Mi amiga corrió rápidamente a abrazarme mientras me decía que me tranquilizase y le contase todo. – Él lo… volvió a hacer por… más de décima vez… Trató de hacerlo cuando yo… No quería y… Se gozó de mí… cuando yo no quería… Y luego… - Me levanté la camisa que tenía mal puesta enseñándole las heridas que me había causado. – Dijo que de ésta forma nunca sería de nadie y… que nadie me desearía nunca… -
Lloraba con fuerza mientras mi amiga me rodeó con el brazo. – Mi vida, voy a curarte eso, ¿vale? – Asentí. – Te dije que él no era bueno, cielo… Que si sufrías lo dejases desde el principio, cariño… Será mejor que llamemos a la poli… - Le corté antes de que dijese algo más. – No, de eso nada… A la policía no, por favor, no puedo ir a la policía, no… Espera unos días que se tranquilice, él se pondrá bien en unos días y… todo irá bien… - Mi amiga suspiró. - ¿qué más te hizo? – Negué bruscamente, sin querer enseñárselo, mientras me cubría los pechos y cruzaba con cuidado las piernas. Mi amiga abrió los ojos como platos imaginándose lo que podría haber hecho. – Muéstramelo… - Negué mientras tenía miedo. – Necesito una ducha… - Dije sin fuerzas de si quiera poder levantarme. – Primero vamos a mi casa, te quedarás allí conmigo, te daré ropa, cenaremos y te ducharás…- Asentí aunque avergonzada.
Llegamos a su casa, más hermosa de lo que recordaba y me llamaron la atención las fotos. En casi todas salíamos las dos con una gran sonrisa y abrazadas.
- Vaya, qué de fotos nuestras… - Ella se puso nerviosa y yo le sonreí como pude, aunque me dolía el labio. Me llevó hacia la cocina mientras sacaba algo para cenar. – No tengo mucho, pero es algo – Negué – Cualquier cosa es demasiado ahora mismo- Me miró. – Pero tienes que comer… -
Cenamos ambas, mientras me hablaba de sucesos graciosos y eso me hizo desconectar.
Tras eso, me guió hasta el baño, y ahí comencé a quitarme la ropa mientras ella iba a traerme algo para luego. Me metí en la ducha, me sentí tan mal que me caí sentándome lentamente en el suelo, llorando con la ducha entre mis manos. Entonces entró. – Aquí tienes la ro… Oye, cariño… - Se acercó a mí abriendo la ducha, mientras la miraba lloraba. – Él me quiere… Sé que me quiere… - Decía mientras el agua caía sobre mí. – Tengo que volver a casa… - Mi amiga negó. – Hoy no irás a casa, podría ser peor, anda, venga, te ayudo a bañarte… - Entonces se desnudó quedando en ropa interior, ya que siempre tuvo mucha vergüenza y me ayudó a levantarme. Cogió el jabón y lo deslizó sobre mi espalda, los moretones de éste con cuidado y así sucesivamente hasta acabar con el cuerpo. - ¿Todo esto te lo hizo él? – Asentí mientras trataba de no llorar. Ella me abrazó y sentí cómo su cuerpo seco se mojaba junto al mío. Lloré de nuevo en su hombro. – Anda, vamos a secarte, cariño. Salimos, ella casi salía seca y yo puse los pies con torpeza en la toalla del suelo. Ella me secaba y me indicó que me sentase en el baño. Me fue desinfectando las heridas con cuidado ya que me dolían bastante. Más tarde comenzamos a vestirme y ella hizo lo mismo con ella misma. Fuimos a la habitación y me indicó dónde me quedaría, entonces negué pidiéndole por favor que no podía dormir sola. Ella dijo que me quedase en su habitación y yo se lo agradecí y le abracé.
Fuimos a la cama y me fui acomodando con dolor en todo el cuerpo, más tarde se acostó ella y me reposé sobre su pecho mientras lloraba y ella trataba de tranquilizarme.
Terminé dormida y contaban las noches la manera en la que me miraba. Ella me besaba la cabeza y me aportaba seguridad, aunque no se atrevía a decirme nada yo sabía que ella quería que me quedase con ella, a parte de la seguridad que me aportaría y la tranquilidad con la que estaría con ella, por algo más que no quería contarme.
Entonces llegó la mañana, y ella me sorprendió con un desayuno en la cama para intentar animarme. Dejó a un lado la bandeja y me miraba. Me dio un leve beso en la mejilla, parecía que no quería levantarme. Me acarició el pelo, poniéndolo en su sitio, sea cual sea el que fuese por la mañana y miraba mi dormir con ternura. – Princesa… Te quiero… - Entonces me desperté y la miré con los ojos semi-abiertos. – Esto… hola cariño… te he… te he preparado… el… el desayuno y… aquí está…- Me incorporaba sin fuerzas pues me dolía aún todo. – Cuando te lo tomes te pondré una crema para el dolor de los moretones, ¿Vale? – Asentí un poco triste, por el recuerdo que traía eso. Me puso la bandeja con la comida en las piernas y me senté. Siempre había soñado eso y nunca me lo habían hecho. Me pareció muy extraño que lo hiciese ella de esa forma. - ¿Por qué haces eso? – Ella me miró. – No entiendo, ¿el qué? – Le miré mientras tomaba un poco del zumo de naranja, recién exprimido, como siempre me gustó. Lo noté en el gusto, y en el toque de azúcar que le añadió, siempre justo y delicioso. – Sí, el… Cuidarme y, mimarme así… - Le miraba y me manché un poco la comisura mientras bebía y ella negó y me secó levemente ésta mordiéndose el labio.
Terminé de desayunar y rápidamente me dijo que me acostase de nuevo para ponerme la crema en el cuerpo. Noté sus manos con la fría crema que trató de calentar antes con las manos sobre mi cuerpo y cómo bajaba y subía con suavidad para no hacerme daño.
- Ah… - Me quejé. – Lo siento, princesa… - Recordé esa última palabra, cerré los ojos y lo dejé pasar. – No pasa nada… - Decía con una lágrima en los ojos, y cuando terminó me incorporé, quedándome en la cama sentada. - ¿Qué hice mal? – Ella negó mientras colocaba mi pelo tras la oreja y me miraba a los ojos. – Elegir a la persona equivocada, pero nunca es tarde… - Le miré. - ¿Tú estás enamorada? – Bajó la mirada y negó, mintiéndome. – No te creeo… - Me miró y sonrió un poco, sabiendo que le había cogido. – Lo mío es imposible… - El brillo que resplandecían sus ojos con la luz que la ventana dejaba entrar me hizo tener la necesidad de acercarme a ella para besarla. Nos quedamos calladas y ella me miraba con lástima, ahora fue ella quien lanzó una lágrima a su mejilla. La sequé con un dedo. - ¿Qué te pasa? – Le pregunté preocupada, pues no quería adelantar acontecimientos. – Lo siento… - Fruncí el ceño mientras ella me miraba. - ¿Qué sient…? – Entonces ella se acercó a mí callándome con un beso y no pude negarme. No sabía por qué, pero mi vida había cambiado de un dolor inmenso a una pasión por descubrir. Me gustó y decidí probar…
- ¿Y es por eso por lo que ella también es mi mamá? – Sonreí – Así es pequeña, mientras todo eso pasó, yo estaba embarazada de ti y ella me ayudó y me enamoré de ella, olvidé a tu padre… Y ya no supe más de él… Excepto que… - Mi pequeña me miró. – Él dos meses después entró a la cárcel y ya no sé más de él… - Ella me abrazó. – Quiero que seas feliz, aunque eso trate de estar con una mujer, me he criado con las dos y os quiero muchísimo como seáis, y tener dos mamás, ¡Es muy divertido!-
e mientras estaba colocando unos libros en una estantería cuando se acercó por detrás de mí, agarrándome con cuidado y acariciando mi cintura, abrazándome cuando sus manos llevaron a mi tripa. Sonreí como una imbécil, más él, hizo lo mismo.
Miré hacia atrás y clavé mi mirada en sus ojos, brillantes y marrones, como siempre los recordaba al irme al acostar. – Hola princesa – Dijo mientras me dedicaba una sonrisa con amor. Le respondí dándole un beso en los labios y cerré los ojos dejándome abrazar.
Todo era perfecto, él, yo, unidos y abrazados felices… ¿Qué más podía pedir?
Entonces él fue bajando su mano con lentitud hasta llegar a la hebilla del cinturón. – No lo hagas – Decía con miedo, pero él seguía. Trató de quitar mi cinturón y lo consiguió mientras no podía resistirme a él. – No, no quiero que lo hagas, no – Le traté de quitar las manos pero su mirada parecía evadida y no parecía querer parar. Me impuse a su fuerza, pero él la triplicaba. - ¡QUE PARES! – Grité, pero no me oía y seguía tratando de calentarme. Me arrancó el botón del pantalón, ese pantalón que tanto me gustaba y tanto aprecio le tenía. - ¡SUÉLTAME! – Gritaba a espera de que hiciese oídos, mientras asustada, lloraba. –No… Por favor… - Seguía y me manejó hasta el lugar donde él quería llegar a algo más, ahora era un monstruo, no era él, en conjunto de hormonas se le habían juntado para un solo pensamiento: Practicar el coito. - ¡Suéltame! – Decía mientras él cogía sus cuerdas atándome sin poderme mover a una cama que nunca conocí y jamás hubiese deseado haber conocido. - ¿Por qué me haces esto? ¡Suéltame, joder, suéltame! – Decía gritando mientras lloraba, pero él siguió a lo suyo, decidiendo que me trataría como su juguete, un juguete muy íntimo. Las muñecas las sentía arder por el roce de las cuerdas y más de lo mismo en los tobillos. Con cuidado y entre gritos mientras él intentaba llegar al éxtasis, incluso agarrándome por el cuello, trataba de desatarme, lo conseguí.
Mordió mis pechos desnudos sin cuidado, dejándome al poco un cardenal en éstos que más tarde sabía que me dolería. - ¿Por qué haces esto? ¡Suéltame, joder! – Lloraba intranquila, hasta que él, se levantó. Entonces me miró mientras estaba acostada en la cama, desnuda y me soltó una bofetada que hizo mi labio sangrar. – Tú eres mía y siempre lo serás, ahora jamás podrás salir de aquí. Y para hacerte de mi propiedad… - Decía con maldad mirándome fijamente a los ojos, símbolo de autoconfianza. Cogió una navaja y trazó unas líneas haciéndome sangrar en la tripa y en las piernas. – Así nadie te querrá y de ésta forma, serás mía… Siempre… - Se volvió a acercar a los pechos y me volvió a morder uno de éstos. Dejó la navaja ensangrentada en la mesa y mientras trabajaba el sacar una sola mano para cortar las cuerdas, ésta se ahogaba, pero lo conseguí. Cogí la navaja con mucho cuidado de no hacer ruido y ahogada entre lágrimas y dolor traté de cortar las cuerdas siguientes, hasta que lo conseguí. Cogí mi ropa más cercana, poniéndomela encima y tapándome. Traté de saltar por la ventana ya que no era demasiado alta, y más tarde salí corriendo por la calle. No tenía dónde ir, desde que comencé a salir con él perdí a todas mis amigas, así que me arrinconé en un lugar de la calle donde él no solía ir nunca. Lloraba encogida, pues no era la primera vez que me lo había hecho y no sabía qué hacer. Sabía que me buscaría y que preguntaría por mí… Pero a pesar del amor que sentía por él, el daño que me hacía era mucho mayor. Y estaba cansada de soportarlo, tenía que refugiarme y no sabía donde ir. Recordé el local de una amiga donde ella solía estar y creí que la mejor idea sería reunirme con ella, en vez de estar sola y así de desabrigada en la calle.
Llegué al local, después de tanto buscarlo y llamé a la puerta. Efectivamente, allí estaba mi amiga, a la cual miré entre lágrimas. - ¿Qué te ha pasado, cariño? ¿Qué pasó? – Me miraba con gran preocupación mientras yo no podía evitar las lágrimas salir de mis ojos. Mi amiga corrió rápidamente a abrazarme mientras me decía que me tranquilizase y le contase todo. – Él lo… volvió a hacer por… más de décima vez… Trató de hacerlo cuando yo… No quería y… Se gozó de mí… cuando yo no quería… Y luego… - Me levanté la camisa que tenía mal puesta enseñándole las heridas que me había causado. – Dijo que de ésta forma nunca sería de nadie y… que nadie me desearía nunca… -
Lloraba con fuerza mientras mi amiga me rodeó con el brazo. – Mi vida, voy a curarte eso, ¿vale? – Asentí. – Te dije que él no era bueno, cielo… Que si sufrías lo dejases desde el principio, cariño… Será mejor que llamemos a la poli… - Le corté antes de que dijese algo más. – No, de eso nada… A la policía no, por favor, no puedo ir a la policía, no… Espera unos días que se tranquilice, él se pondrá bien en unos días y… todo irá bien… - Mi amiga suspiró. - ¿qué más te hizo? – Negué bruscamente, sin querer enseñárselo, mientras me cubría los pechos y cruzaba con cuidado las piernas. Mi amiga abrió los ojos como platos imaginándose lo que podría haber hecho. – Muéstramelo… - Negué mientras tenía miedo. – Necesito una ducha… - Dije sin fuerzas de si quiera poder levantarme. – Primero vamos a mi casa, te quedarás allí conmigo, te daré ropa, cenaremos y te ducharás…- Asentí aunque avergonzada.
Llegamos a su casa, más hermosa de lo que recordaba y me llamaron la atención las fotos. En casi todas salíamos las dos con una gran sonrisa y abrazadas.
- Vaya, qué de fotos nuestras… - Ella se puso nerviosa y yo le sonreí como pude, aunque me dolía el labio. Me llevó hacia la cocina mientras sacaba algo para cenar. – No tengo mucho, pero es algo – Negué – Cualquier cosa es demasiado ahora mismo- Me miró. – Pero tienes que comer… -
Cenamos ambas, mientras me hablaba de sucesos graciosos y eso me hizo desconectar.
Tras eso, me guió hasta el baño, y ahí comencé a quitarme la ropa mientras ella iba a traerme algo para luego. Me metí en la ducha, me sentí tan mal que me caí sentándome lentamente en el suelo, llorando con la ducha entre mis manos. Entonces entró. – Aquí tienes la ro… Oye, cariño… - Se acercó a mí abriendo la ducha, mientras la miraba lloraba. – Él me quiere… Sé que me quiere… - Decía mientras el agua caía sobre mí. – Tengo que volver a casa… - Mi amiga negó. – Hoy no irás a casa, podría ser peor, anda, venga, te ayudo a bañarte… - Entonces se desnudó quedando en ropa interior, ya que siempre tuvo mucha vergüenza y me ayudó a levantarme. Cogió el jabón y lo deslizó sobre mi espalda, los moretones de éste con cuidado y así sucesivamente hasta acabar con el cuerpo. - ¿Todo esto te lo hizo él? – Asentí mientras trataba de no llorar. Ella me abrazó y sentí cómo su cuerpo seco se mojaba junto al mío. Lloré de nuevo en su hombro. – Anda, vamos a secarte, cariño. Salimos, ella casi salía seca y yo puse los pies con torpeza en la toalla del suelo. Ella me secaba y me indicó que me sentase en el baño. Me fue desinfectando las heridas con cuidado ya que me dolían bastante. Más tarde comenzamos a vestirme y ella hizo lo mismo con ella misma. Fuimos a la habitación y me indicó dónde me quedaría, entonces negué pidiéndole por favor que no podía dormir sola. Ella dijo que me quedase en su habitación y yo se lo agradecí y le abracé.
Fuimos a la cama y me fui acomodando con dolor en todo el cuerpo, más tarde se acostó ella y me reposé sobre su pecho mientras lloraba y ella trataba de tranquilizarme.
Terminé dormida y contaban las noches la manera en la que me miraba. Ella me besaba la cabeza y me aportaba seguridad, aunque no se atrevía a decirme nada yo sabía que ella quería que me quedase con ella, a parte de la seguridad que me aportaría y la tranquilidad con la que estaría con ella, por algo más que no quería contarme.
Entonces llegó la mañana, y ella me sorprendió con un desayuno en la cama para intentar animarme. Dejó a un lado la bandeja y me miraba. Me dio un leve beso en la mejilla, parecía que no quería levantarme. Me acarició el pelo, poniéndolo en su sitio, sea cual sea el que fuese por la mañana y miraba mi dormir con ternura. – Princesa… Te quiero… - Entonces me desperté y la miré con los ojos semi-abiertos. – Esto… hola cariño… te he… te he preparado… el… el desayuno y… aquí está…- Me incorporaba sin fuerzas pues me dolía aún todo. – Cuando te lo tomes te pondré una crema para el dolor de los moretones, ¿Vale? – Asentí un poco triste, por el recuerdo que traía eso. Me puso la bandeja con la comida en las piernas y me senté. Siempre había soñado eso y nunca me lo habían hecho. Me pareció muy extraño que lo hiciese ella de esa forma. - ¿Por qué haces eso? – Ella me miró. – No entiendo, ¿el qué? – Le miré mientras tomaba un poco del zumo de naranja, recién exprimido, como siempre me gustó. Lo noté en el gusto, y en el toque de azúcar que le añadió, siempre justo y delicioso. – Sí, el… Cuidarme y, mimarme así… - Le miraba y me manché un poco la comisura mientras bebía y ella negó y me secó levemente ésta mordiéndose el labio.
Terminé de desayunar y rápidamente me dijo que me acostase de nuevo para ponerme la crema en el cuerpo. Noté sus manos con la fría crema que trató de calentar antes con las manos sobre mi cuerpo y cómo bajaba y subía con suavidad para no hacerme daño.
- Ah… - Me quejé. – Lo siento, princesa… - Recordé esa última palabra, cerré los ojos y lo dejé pasar. – No pasa nada… - Decía con una lágrima en los ojos, y cuando terminó me incorporé, quedándome en la cama sentada. - ¿Qué hice mal? – Ella negó mientras colocaba mi pelo tras la oreja y me miraba a los ojos. – Elegir a la persona equivocada, pero nunca es tarde… - Le miré. - ¿Tú estás enamorada? – Bajó la mirada y negó, mintiéndome. – No te creeo… - Me miró y sonrió un poco, sabiendo que le había cogido. – Lo mío es imposible… - El brillo que resplandecían sus ojos con la luz que la ventana dejaba entrar me hizo tener la necesidad de acercarme a ella para besarla. Nos quedamos calladas y ella me miraba con lástima, ahora fue ella quien lanzó una lágrima a su mejilla. La sequé con un dedo. - ¿Qué te pasa? – Le pregunté preocupada, pues no quería adelantar acontecimientos. – Lo siento… - Fruncí el ceño mientras ella me miraba. - ¿Qué sient…? – Entonces ella se acercó a mí callándome con un beso y no pude negarme. No sabía por qué, pero mi vida había cambiado de un dolor inmenso a una pasión por descubrir. Me gustó y decidí probar…
- ¿Y es por eso por lo que ella también es mi mamá? – Sonreí – Así es pequeña, mientras todo eso pasó, yo estaba embarazada de ti y ella me ayudó y me enamoré de ella, olvidé a tu padre… Y ya no supe más de él… Excepto que… - Mi pequeña me miró. – Él dos meses después entró a la cárcel y ya no sé más de él… - Ella me abrazó. – Quiero que seas feliz, aunque eso trate de estar con una mujer, me he criado con las dos y os quiero muchísimo como seáis, y tener dos mamás, ¡Es muy divertido!-
Something new
- Tengo miedo…
+ ¿A qué?
- A que pueda acabar todo esto…
+ Pero, miedo, ¿Por qué? ¿Acaso lo desconoces?
- Eso es lo peor, que lo conozco.
+ Entonces, no has de tener miedo. Miedo es esa palabra que se usa para describir un sentimiento extraño hacia lo desconocido.
- Ya pero… No sé…
+ A ver, ¿Crees que si nadie se enfrentara al miedo, el mundo ahora mismo estaría siendo así?
- Es que…
+ No, dime, ¿Crees?
- No, no lo creo… Pero es que no sé qué existe en mi interior…
+ Ahí está la razón, no te comprendes a ti misma, tienes que conocerte.
- Soy un ser despreciable.
+ No te digas eso, no lo eres. Yo te conozco, eres un ser humano con una gran capacidad de querer, de amar y de hacer sentir cosas a la gente. Todo lo que haces, todo lo que transmites llega a la gente y eso es muy difícil. Haces sonreír a la gente cuando se siente mal, y eso es algo genial. No debes de sentirte mal cuando un pequeño montecito sin importancia se cruza por tu camino.
- ¿Y si no llevo zapatos y voy descalza por un camino lleno de pinchos?
+ No pidas zapatos, ni si quiera trates de fabricártelos, pide unos pies fuertes para soportar el dolor…
- ¿Y si aún así lo siento?
+ Pues mentalízate de que todo puede ir mejor y que pronto encontrarás un camino cómodo, sencillo y feliz. Y que por ello habrá merecido la pena luchar.
+ ¿A qué?
- A que pueda acabar todo esto…
+ Pero, miedo, ¿Por qué? ¿Acaso lo desconoces?
- Eso es lo peor, que lo conozco.
+ Entonces, no has de tener miedo. Miedo es esa palabra que se usa para describir un sentimiento extraño hacia lo desconocido.
- Ya pero… No sé…
+ A ver, ¿Crees que si nadie se enfrentara al miedo, el mundo ahora mismo estaría siendo así?
- Es que…
+ No, dime, ¿Crees?
- No, no lo creo… Pero es que no sé qué existe en mi interior…
+ Ahí está la razón, no te comprendes a ti misma, tienes que conocerte.
- Soy un ser despreciable.
+ No te digas eso, no lo eres. Yo te conozco, eres un ser humano con una gran capacidad de querer, de amar y de hacer sentir cosas a la gente. Todo lo que haces, todo lo que transmites llega a la gente y eso es muy difícil. Haces sonreír a la gente cuando se siente mal, y eso es algo genial. No debes de sentirte mal cuando un pequeño montecito sin importancia se cruza por tu camino.
- ¿Y si no llevo zapatos y voy descalza por un camino lleno de pinchos?
+ No pidas zapatos, ni si quiera trates de fabricártelos, pide unos pies fuertes para soportar el dolor…
- ¿Y si aún así lo siento?
+ Pues mentalízate de que todo puede ir mejor y que pronto encontrarás un camino cómodo, sencillo y feliz. Y que por ello habrá merecido la pena luchar.
jueves, 8 de marzo de 2012
El sueño de Adele
Estábamos en el parque, no sabía qué estaba haciendo allí exactamente. Tenía tal inconsciencia sobre el asunto que decidí tomármelo como un nada, sin saber que pronto vendría un todo, tan pronto como un corazón roto a su paso. Suspiré y ella me miró, rápidamente la miré y apartó la mirada, crucé las piernas y decidí hablar. - ¿Vamos a algún sitio? – Ella me miró y asintió. – Será una buena idea. – Sonreí, y esperé a que se levantase para irnos. Rápidamente se incorporó a mi lado dando el primer paso para caminar, mientras tanto yo, tenía las manos en los bolsillos. Comenzamos a caminar, la noté más rara de lo normal, pero cuando la miraba, sonreía como si nada fuese diferente.
Algo estaba pasando y no me daba cuenta de ello. Tenía que descubrirlo. -¿Tienes algo que decirme?- Pregunté mientras miraba al frente, se quedó callada negando. Suspiré, cerré los ojos y en el mismo callejón en el que estábamos me eché en la pared. Ella se paró mirándome. - ¿qué pasa? – Decía con algo de nerviosismo, me encogí de hombros. – Cuéntame – Negó mientras trataba de evitar mi mirada. Agarré su barbilla, la miré a los ojos mientras se mordía el labio e hice que me mirase. Ella me miraba con miedo y trató de cogerme la mano, cerrando levemente los ojos mirando al suelo de nuevo. – No te voy a juzgar, sea lo que sea, eres mi amiga por encima de todo.- Volvió a clavar su mirada en mí. – Quizás ese sea el problema – Dijo mordiéndose el labio inferior de nuevo. Se acercó levemente a mí mientras no me apartaba la mirada, encogí levemente los labios. - ¿El problema? – humedecí mis labios, creí que comenzaba a entender todo.
- Sí… - Me puse nerviosa mientras le veía acercarse, ya casi sentía su respiración en mis labios. – No… No existe… ningún problema… No tiene por qué haberlo… Esto no está… Nada bien… - Me temblaba la barbilla mientras no sabía qué hacer. Noté que su nerviosismo había desaparecido para ser implantado dentro de mí. Casi rozaba mis labios con los suyos y no tenía el valor de evitarle. - ¿De verdad quieres que no lo haga?– Decía mientras apoyaba una de sus manos en mi cintura. Negué mordiéndome el labio y sintiendo los suyos sobre los míos. – No voy a poder parar… - Se encogió de hombros mientras trató sus labios junto a los míos, cogí aire y la besé levemente. Cerré los ojos sabiendo el peligro que corría y la besaba como si mi vida dependiese de ello. El deseo de ese momento fue tan grande que me dio igual el peligro de lo que fuese. Acariciaba su espalda y la acercaba a mí, sin importarme la gente que pasase a mí alrededor. - ¿Hay alguien en tu casa? – Me susurró al oído. Asentí. – Vamos a la mía, si quieres…- Negué. –No voy a poder controlarme, y si esto es algo quiero que lo digas ya… porque yo no voy a saber… controlarlo si no me dices… necesito controlarme y…- Juntó de nuevo sus labios con los míos, haciéndome callar. – No vuelvas a decir nada más… - La miraba. - ¿qué sientes? – Besó mi cuello mientras subía a mi oído mientras yo me mordía el labio. – Siento que te deseo más que a nada y que te… amo – Bajé mis manos hasta sus glúteos acercándola de nuevo para besarla, no podía más. Podía arrepentirme de hacerlo, pero sabía que el no hacerlo me iba a arrepentir con mayor intensidad. - ¿Y tú? ¿Qué sientes? - La miré a los ojos y le di un leve beso en los labios. – Que eres todo lo que siempre deseé, y que estoy haciéndole mucho daño… - Dejé escapar una lágrima que ella secó con los labios. – Estoy dispuesta a esperarte… - Con las manos en el mismo sitio, moví su rostro con el mío para besar su cuello con lentitud, llegando a absorber en un punto, dejándole marca. Se sorprendió. – No creo, ¿no? – Me hice la despistada y reí. – Te quiero – Sonreí. – Me encantaría que el mundo se parase ahora mismo… - Suspiré y se volvió a acercar a darme un beso.
Justo fue ese momento en el que desperté, probablemente del sueño más hermoso jamás vivido, pero jamás contado. En el que jamás hubiese deseado volver a la realidad.
Att:Aje
Algo estaba pasando y no me daba cuenta de ello. Tenía que descubrirlo. -¿Tienes algo que decirme?- Pregunté mientras miraba al frente, se quedó callada negando. Suspiré, cerré los ojos y en el mismo callejón en el que estábamos me eché en la pared. Ella se paró mirándome. - ¿qué pasa? – Decía con algo de nerviosismo, me encogí de hombros. – Cuéntame – Negó mientras trataba de evitar mi mirada. Agarré su barbilla, la miré a los ojos mientras se mordía el labio e hice que me mirase. Ella me miraba con miedo y trató de cogerme la mano, cerrando levemente los ojos mirando al suelo de nuevo. – No te voy a juzgar, sea lo que sea, eres mi amiga por encima de todo.- Volvió a clavar su mirada en mí. – Quizás ese sea el problema – Dijo mordiéndose el labio inferior de nuevo. Se acercó levemente a mí mientras no me apartaba la mirada, encogí levemente los labios. - ¿El problema? – humedecí mis labios, creí que comenzaba a entender todo.
- Sí… - Me puse nerviosa mientras le veía acercarse, ya casi sentía su respiración en mis labios. – No… No existe… ningún problema… No tiene por qué haberlo… Esto no está… Nada bien… - Me temblaba la barbilla mientras no sabía qué hacer. Noté que su nerviosismo había desaparecido para ser implantado dentro de mí. Casi rozaba mis labios con los suyos y no tenía el valor de evitarle. - ¿De verdad quieres que no lo haga?– Decía mientras apoyaba una de sus manos en mi cintura. Negué mordiéndome el labio y sintiendo los suyos sobre los míos. – No voy a poder parar… - Se encogió de hombros mientras trató sus labios junto a los míos, cogí aire y la besé levemente. Cerré los ojos sabiendo el peligro que corría y la besaba como si mi vida dependiese de ello. El deseo de ese momento fue tan grande que me dio igual el peligro de lo que fuese. Acariciaba su espalda y la acercaba a mí, sin importarme la gente que pasase a mí alrededor. - ¿Hay alguien en tu casa? – Me susurró al oído. Asentí. – Vamos a la mía, si quieres…- Negué. –No voy a poder controlarme, y si esto es algo quiero que lo digas ya… porque yo no voy a saber… controlarlo si no me dices… necesito controlarme y…- Juntó de nuevo sus labios con los míos, haciéndome callar. – No vuelvas a decir nada más… - La miraba. - ¿qué sientes? – Besó mi cuello mientras subía a mi oído mientras yo me mordía el labio. – Siento que te deseo más que a nada y que te… amo – Bajé mis manos hasta sus glúteos acercándola de nuevo para besarla, no podía más. Podía arrepentirme de hacerlo, pero sabía que el no hacerlo me iba a arrepentir con mayor intensidad. - ¿Y tú? ¿Qué sientes? - La miré a los ojos y le di un leve beso en los labios. – Que eres todo lo que siempre deseé, y que estoy haciéndole mucho daño… - Dejé escapar una lágrima que ella secó con los labios. – Estoy dispuesta a esperarte… - Con las manos en el mismo sitio, moví su rostro con el mío para besar su cuello con lentitud, llegando a absorber en un punto, dejándole marca. Se sorprendió. – No creo, ¿no? – Me hice la despistada y reí. – Te quiero – Sonreí. – Me encantaría que el mundo se parase ahora mismo… - Suspiré y se volvió a acercar a darme un beso.
Justo fue ese momento en el que desperté, probablemente del sueño más hermoso jamás vivido, pero jamás contado. En el que jamás hubiese deseado volver a la realidad.
Att:Aje
sábado, 3 de marzo de 2012
Pídele
Pídele a un fumador que no fume,
Pídele a un vago que estudie,
Pídele a un enamorado que se desenamore,
Pídele a un indigente mil euros.
Pídele a un soñador que no sueñe,
Pídele a Dios que te ruegue.
Pídele un corazón roto que no sufra,
Pero no me pidas a mí que te olvide.
Pídele a un drogadicto que lo deje,
Pídele a un pedófilo que no lo haga,
Pídele piedad al señor más injusto,
Pídele a un cotilla que guarde un secreto.
Pídele a un cura homófobo que case dos homosexuales,
Pídele a un creyente que sea realista,
Pídele a tu padre que no te castigue por suspender,
Pero no me pidas que deje de soñar.
Pídele a un arrogante que te hable correctamente,
Pídele a un maleducado que sepa comportarse,
Pídele a un hipócrita que diga lo que de verdad siente,
Pídele a un estúpido que se comporte bien.
Pídele a un fanático que le deje de seguir,
Pídele a un cateto que comience a hablar bien,
Pídele a un corazón que deje de latir,
Pero no me pidas que olvide el pasado para ti.
Pídeme que no llore, pero lo haré.
Pídeme que te olvide, pero no podré.
Pídeme que me aleje de lo que me enferma, que no sabré.
Pídeme que no me valla, pero me tendré que ir.
Pídeme piedad, y trataré de darla,
Pídeme que no quiera, que lo haré.
Pídeme que elija, que no te gustará lo que elegiré.
Pídeme que no sueñe… Pero soñaré…
Att: Aje 3.3.12
Pídele a un vago que estudie,
Pídele a un enamorado que se desenamore,
Pídele a un indigente mil euros.
Pídele a un soñador que no sueñe,
Pídele a Dios que te ruegue.
Pídele un corazón roto que no sufra,
Pero no me pidas a mí que te olvide.
Pídele a un drogadicto que lo deje,
Pídele a un pedófilo que no lo haga,
Pídele piedad al señor más injusto,
Pídele a un cotilla que guarde un secreto.
Pídele a un cura homófobo que case dos homosexuales,
Pídele a un creyente que sea realista,
Pídele a tu padre que no te castigue por suspender,
Pero no me pidas que deje de soñar.
Pídele a un arrogante que te hable correctamente,
Pídele a un maleducado que sepa comportarse,
Pídele a un hipócrita que diga lo que de verdad siente,
Pídele a un estúpido que se comporte bien.
Pídele a un fanático que le deje de seguir,
Pídele a un cateto que comience a hablar bien,
Pídele a un corazón que deje de latir,
Pero no me pidas que olvide el pasado para ti.
Pídeme que no llore, pero lo haré.
Pídeme que te olvide, pero no podré.
Pídeme que me aleje de lo que me enferma, que no sabré.
Pídeme que no me valla, pero me tendré que ir.
Pídeme piedad, y trataré de darla,
Pídeme que no quiera, que lo haré.
Pídeme que elija, que no te gustará lo que elegiré.
Pídeme que no sueñe… Pero soñaré…
Att: Aje 3.3.12
martes, 28 de febrero de 2012
Tiempo
Tu deseo, se hace mi destino,
Tu corazón se hace mi camino.
Mientras que tu mente es mi indecisión,
Tú confundes la marea, llamándome mi amor.
La sombra de la noche se hace alargada,
Un amanecer me llama junto a ti,
Pero se hace extraño
Levantarme y tenerte junto a mí.
Lo extraño se hace bonito,
Lo bonito se hace visto,
Y lo visto se hace normal.
El sol nos cubre la espalda,
La nube sonríe al pasar,
Pero lo que no sabe es que la luna,
No nos deja de mirar.
Las estrellas son testigos,
De una noche llena de amor,
No quiero caricias,
Tan sólo quiero tu corazón.
Dime que me quieres,
Dime que me amas,
Pero no preguntes jamás,
Si lo que siento es de verdad.
El amanecer intenso confundirá tu piel con la mía,
Pero no lo tientes, no quiero que llegue.
Espera al momento, no te pongas nervioso.
Porque cuando sea preciso el tiempo
Aparecerá cada cosa en su lugar.
Desordenes en mi cabeza,
Desordenes en mi corazón,
No te confundas, te siento.
Tan sólo es la estúpida razón.
Att: Aje
Tu corazón se hace mi camino.
Mientras que tu mente es mi indecisión,
Tú confundes la marea, llamándome mi amor.
La sombra de la noche se hace alargada,
Un amanecer me llama junto a ti,
Pero se hace extraño
Levantarme y tenerte junto a mí.
Lo extraño se hace bonito,
Lo bonito se hace visto,
Y lo visto se hace normal.
El sol nos cubre la espalda,
La nube sonríe al pasar,
Pero lo que no sabe es que la luna,
No nos deja de mirar.
Las estrellas son testigos,
De una noche llena de amor,
No quiero caricias,
Tan sólo quiero tu corazón.
Dime que me quieres,
Dime que me amas,
Pero no preguntes jamás,
Si lo que siento es de verdad.
El amanecer intenso confundirá tu piel con la mía,
Pero no lo tientes, no quiero que llegue.
Espera al momento, no te pongas nervioso.
Porque cuando sea preciso el tiempo
Aparecerá cada cosa en su lugar.
Desordenes en mi cabeza,
Desordenes en mi corazón,
No te confundas, te siento.
Tan sólo es la estúpida razón.
Att: Aje
Oscuridad en las masas
Siempre me gustó la sinceridad, pero no me gustó el dolor que ésta conllevaba, pensé que las consecuencias de un acto podían hacerme daño, y traté de mentalizarme para que éste no se llevase una parte de mí, pero no pude. Una imagen evadió mi mente: Él, besándose con otra. Jamás hube querido que se hubiese hecho realidad, pero así fue, y aunque creí estar preparada para ello, no lo estaba.
Mi orgullo estaba por encima de mí, y jamás permitiría que algo como aquello me derrumbase ante él. No alcanzaría a expresar el dolor de aquél acto, pues él era mi vida, mi razón de existir, pero estaba claro que eso ahora, no se iba a acabar ahí, así que con el rostro fruncido y haciendo fuerzas con las mejillas, asentí como una imbécil, deseando que fuese la hora para que se fuese, por no soltarle una de esas guantadas que le dejarían el moflete rojo como un tomate e hinchado como una pelota de baloncesto.
Trató de acercarse a mí, me conocía perfectamente, sabía que estaba tan enfadada como dolida, aunque trataba de esconderlo, pero me daba igual. Le avisaba con la mirada, no le hablaba por educación… Bueno, ¿A quién pretendo mentir? No le hablaba por no solarle una cantidad de idioteces con gran sentido y mucho sentimiento que me harían llorar ante él, como un bebé que se acaba de mojar el pañal. Pero no, no iba a ser yo ésta vez la que mojaría el pañal ante él, no sin que él, no sufriese. Sabía que mi ira iba a actuar de mala forma, pero sabía que él, de alguna forma, iba a sufrir más que yo a partir de ese momento, porque ahora a mí, me iba a ir genial. – Osas llegar a donde nadie, tocas donde nunca nadie ha podido tocar, robas mi corazón, lo arrancas, lo rompes prometiéndome que lo tratas bien, y te vas. No quiero que vuelvas a decirme que te importo, porque si te hubiese importado, lo hubieses hecho antes. ¿Sabes qué? Me has hecho daño, y esto, te perdurará más de lo que piensas. No te tortures por mí, tortúrate por lo que has perdido. Porque esto que está aquí, ahora será de otra persona, y sí, te quiero, es más, te amo. Pero ahora yo no soy dueña de mí. Te has llevado mi razón, y mi corazón. Pronto lo recuperaré y lo sé. Pero mientras tanto es hora de que me divierta. – Esbocé con las lágrimas contenidas. Sus palabras se le quedaron trabadas, sabía que le hacía daño, pero por una vez quería ser yo la que era mala, porque estaba cansada de que la gente me hiciese daño. – No hace falta que digas nada porque será en vano, no me pidas que no me mate, porque no te haré caso. No me pidas que no beba, porque no te haré caso, no me pidas que no me valla con quien menos me convenga, porque me iré. Y no tardaré poco en desaparecer de éste mundo, si no me devuelves mi corazón, mi razón, mi coherencia y mi razón de existencia. Seré dependiente de lo que a mí, me de la gana y quizás sea incluso todo lo que odie. Me odio a mí, ¿¿Aún no lo sabías?? Pero todo esto, te dará igual, encontrarás una carta mía escrita en mi habitación, en esa caja donde guardamos todo, en la que tendré mis confesiones más preciadas de después de esto y te arrepentirás… De absolutamente todo. Pero no voy a llorar delante de ti como una imbécil para que vuelvas, porque no quiero que lo hagas después de todo esto. Estoy cansada, de ser yo la que sufra, de ser yo la que llore y ser yo la que pase las noches en vela pensando en ti, y sin poder salir de fiesta y beber. Estoy cansada de mi casa, de estar encerrada el día entero y querer salir, beber, y pasarlo de puta madre con quien me de la gana y a la mañana siguiente aparecer en la casa de algún colega, tumbado con él o ella en la cama y sin acordarme de nada, pero riéndome. – Decía mientras retenía las lágrimas, deseando correr. – Trata de recordar los momentos buenos que hemos pasado… Fueron increíbles y… han sido muy especiales para mí, recuerda que te quise y que te quiero… Pero que ahora todo ha cambiado, ya nada es igual… No quiero que esto parezca un tópico, ni nada así. Porque estoy seguro de que te quiero, pero es conveniente que pasemos un tiempo separados. – Le corté la palabra riéndome irónicamente y negando, mientras una lágrima de odio recorría mi mejilla. – Los momentos buenos… ¿Qué? Todo no vale la pena si después te das cuenta de que es una mentira, de que me has mentido todo éste tiempo diciéndome que me querías, y esbozándomelo. ¡NO! ¡No quiero nada de ti! ¡No me toques, ni intentes tranquilizarme, porque no! Ya no formas parte de mi corazón, ahora lo tienes tú y crecerá uno nuevo, que tratará de resolver todos los líos que tú organizaste en mi vida, donde no deberías haber entrado. ¿Qué? ¿Me quieres? ¿PERO QUÉ TONTERÍAS SON ESAS? Si andas por ahí ya, sin querer saber nada de mi y mintiéndome. Quizás si lo hubieses dejado en el momento en el que me dejaste de ver como tu vida, te hubiese creído, pero… ¿cuánto ha pasado desde entonces…? – Decía mientras trataba de mantener dos metros de distancia a él. – Un mes… - Respondió. – Un sucio mes, en el que no eres feliz conmigo. ¿Sabes? Tengo muchos problemas, en mi cabeza surgen demasiadas conexiones fallidas y tengo antecedentes depresivos. Y es la única razón por la que puede que esté mal en ese único mes, y creo que después de tanto tiempo deberías saberlo. Pero no eres tú el que me deja, para ser amigos. Soy yo la que te deja, para irme de tu vida. Porque no puedo ser tu amiga… Porque mi corazón te pertenecerá, pero mi mente es una sucia perversa que hará de mi vida algo más que un puto sentimiento de mierda que me evadirá de la puta realidad. Hará de mi, algo diferente, pero tú no sabrás nada de mí. O quizás sí, cuando salga en las noticias mi carta escrita con sangre y mi nombre grabado, pero para entonces, estaré tan muerta, como podrida y no podrás hacer nada para remediarlo. – Salí corriendo mientras él, lloraba, sabía lo que él sentía pero sabía que yo me sentí aún peor que él y, que ésta vez, mi vida iba a cambiar más de lo normal. ¿Dónde iba? A casa no. Necesitaba salir, así que aparecí en su casa, en la casa donde más celos de él habitaban en metros cuadrados. ¿La razón? ¡Qué más daba! Toqué el timbre y salió ella. Mis ojos estaban inundados en lágrimas, como roto mi corazón. Mi vida estaba desmoronada y sabía que no podía estar sola. Abrió la puerta. Tan solo podía llorar en el sitio mientras la miraba con cara de idiota. Me miró y me abrazó automáticamente. – Me ha dejado… Lo ha hecho… No me quiere… No me ha querido nunca… Me ha mentido… - Decía balbuceando mientras lloraba en su hombro. – Vamos para dentro, ¿Te parece? Y hablamos más tranquila, mi niña.- Asentí como pude, tratando de secar mis lágrimas, pero ella me apartó las manos y con suavidad me las secó. Cerré los ojos y ella me cogió la mano guiándome hasta su habitación. Por suerte no había nadie en la sala de su casa, así que me alegré sólo por eso. Nos sentamos en una silla cada una, mientras ella me miraba cogiéndome las manos. – No me quiere, nunca lo hizo… - Dije mientras me desvanecía a llorar. Ella me acariciaba la mano en un intento de tranquilizarme. – Dijo que ya no era feliz conmigo y que desde hace más de un mes, dejaba de pensar en mí como su vida… - seguía mirándome, preocupada. Me encogí de hombros sin poder evitar ponerme a llorar, se levantó y me abrazó. – Siento unas ganas increíbles de morir… Y desaparecer de aquí… Como en mis sueños, cuando él no estaba, no… Ahora el deseo es mayor y evade parte de mi mente que podía ser feliz y pensó positivo. Ahora no puedo seguir aquí, todo me recuerda a él y… No voy a poder ser feliz… He rechazado miles de cosas por estar con él y… Ahora.. esto… No me lo puedo cre…er… - Decía entre lágrimas, debilitándome con cada pensamiento de éstas, y oyendo su respiración dolida por mí en mi oído. – Él te quiso, quizás no encontró el momento de decírtelo, mi vida… Él, estoy segura de que nunca quiso hacerte daño y de que aún te quiere, no como antes, pero te quiere… Podéis seguir siendo amigos… ¿no?- Negué con la cabeza, llena de lágrimas. – Jamás podría ser su amiga… - Me volvió a mirar a los ojos. – No hagas ninguna locura… - Me mordí el labio mientras escuché eso, y bajé la cabeza. – No me pidas eso… - Me agarró de la barbilla y la miré. – Ahora soy libre y no soy feliz, pero ahora haré lo que yo quiera, y no lo que los demás quieran… - Negó. – Yo jamás fui del montón y tú lo sabes. – Asentí. – No hagas locuras, hazlo por mí… Te quiero muchísimo… -. Me encogí de hombros. – No puedo prometer nada, lo sabes…- Me puso el dedo entre mis labios, haciéndome callar. – No me gusta ésta situación- Esbozó suspirando. – Ni a mí… - Me miraba mientras se mordía el labio. – Lo siento… - Negué. – No es tu culpa. – Bajó la cabeza y asintió. – ¿Por qué iba a serlo? – Cerró levemente los ojos mientras yo dejé escapar una lágrima que fue desplazada por una racha de viento que trajo la ventana de su habitación, ella me miraba con los ojos más brillantes y sinceros que nunca y me abrazó. – Te quiero… - Le miré fijamente a los ojos. - ¿qué hiciste? – Mordí encías. – Siempre te quise y… No deseaba mal para ti, pero yo… No… No puedo con… con ésta… con esta situación… siempre quise ser… ser feliz, contigo… pero ser feliz… como fuese… pero… feliz… contigo… Pero… ahora… me siento mal… porque tú estás mal… y cada vez que… venías a mí, con un problema, me partía… Porque siempre deseé ser él…- Decía con nerviosismo sin poder mirarme a los ojos. – Yo…- Me volvió a poner el dedo índice entre los labios sin decirme nada, pero sabiendo que quería sentirme libre esa misma noche. – Tú, vas a venir conmigo tan lejos como podamos, hoy mismo… Ahora mismo… ¿te parece? – Asentí, mirándola a los ojos. Me evadieron. Estaba perdida y ella se acercaba con las manos en mi cintura.
Cerró sus ojos y cerré los míos entreabriéndolos con lentitud para dejar que ella diese el paso, sin darme cuenta que a la otra parte de la calle, mirando para la ventana, estaba él. Me besó y acaricié su pelo mientras. Bajamos a la calle, y efectivamente, se acercó a pedirme una explicación. - ¡NO TENGO QUE DARTE MÁS EXPLICACIONES! – Me miró. - ¿Me has mentido todo este tiempo? – Negué irónicamente. – No, pero a partir de ahora voy a hacer todo lo que no pude hacer anteriormente. Y te vas a arrepentir. – Cogí la mano de ella y comenzamos a caminar, aunque dolida, con el orgullo por las nubes. Llegó la noche y estábamos en algún lugar alejado, con un par de botellas a nuestros lados y sin ser conscientes de la realidad. Reía feliz, o eso es lo que parecía. Reíamos tumbadas en el césped mientras mirábamos la luna, totalmente borrachas. - ¿qué pedirías a la luna? – Pregunté. – Besarte toda mi vida. – Respondió. - ¿y tú?- La miré. – Ser feliz y que tu deseo se pudiese hacer realidad. – Dije, no sabía si por la borrachera, o por el momento, pero lo sentía, aunque sentía dolor. Entonces se acercó a mí lentamente y me incorporé levemente, pero ella me echó al suelo con su chaqueta tras mi cabeza, mientras se mordía el labio mirándome. Traté sus piernas con mis manos con lentitud, intentando no ser muy efusiva. Sus labios recorrían mi cuello, bajando mientras desabrochaba mi camisa de la suerte, para besarme lentamente. Entonces, comencé a subirle lentamente la camiseta con cuidado de no hacerle daño. Acariciaba su tripa con cuidado, no sabía por qué, pero lo había soñado mucho antes. Le quité la camiseta completamente mientras tanto, ella comenzaba a besarme con lentitud el cuello tratándolo con cuidado. – Hoy serás mía. – Dijo mientras seguía y cogía una de las botellas. Bebió y me dio de beber a mí, haciendo que cayese de mis labios para besarme y volver a bajar al cuello. Me mordía el labio mientras podía sentirla anestesiada. Hecho sobre mi pecho para pasar más tarde la lengua. Iba bajando, pero me negué a ello subiéndole levemente por la barbilla hasta mis labios. - ¿Qué pasa? – Preguntó en mi oído, negué. – Aún no, princesa. – Asintió besándome de nuevo mientras trataba de desabrochar mi pantalón y dejaba quitármelo, no sin antes hacer lo mismo con el suyo. Rozaba con cuidado cada parte de su cuerpo, haciéndola sentir bien y ambas, sin dejar de beber. Dí la vuelta a la ronda tras sentir su roce extremo sobre mí. Comencé a besar su cuello y desabrochaba su sujetador para sentir su piel junto a la mía y ella, hizo lo mismo. Recorrí su piel con mis labios haciéndole llegar al éxtasis más extremo al que jamás llegaría. Terminamos las botellas y la sed aumentaba. Entonces ella llevó de nuevo el mando y le obligué a quedarse en mis labios. Pero donde siempre hay noche intensa, existe un amanecer inmediato. El sol nos invadió el rostro cuando ella estaba encima de mi, tapadas por una chaqueta que nos cubría. La observé durmiendo, y no alcancé a sentir la belleza de su rostro. Pero aún me sentía dolida. Ella despertó y me besó los labios. – Ha sido la mejor noche de mi existencia. –
Mi chip cambió, lo que pensé que iba a ser un mal cambio, fue todo lo contrario… - Antes de nada, eres mi amiga y he de decir que todo esto ha sido increíble y… Creo que, ahora lo tengo todo claro y… Toda esa tensión que tenía eran deseos de sentirte… Acabo de comprender a mi corazón y al tuyo… Pero no quiero que esto se convierta en una sola noche. Sé que aún estoy dolida por la mentira de él, pero sé que ahora puede haber algo más importante e intenso contigo. – Ella me miraba. – Te amo, y me encantaría que esto no fuese un cambio radical para mal, porque no aguantaría otro… - Me miró. - ¿qué quieres decir?- Le miré. – Que quiero pasar el resto de mi vida contigo. – Me besó y por una vez en mi vida, estaba segura de que ésta vez, era la definitiva.
Mi orgullo estaba por encima de mí, y jamás permitiría que algo como aquello me derrumbase ante él. No alcanzaría a expresar el dolor de aquél acto, pues él era mi vida, mi razón de existir, pero estaba claro que eso ahora, no se iba a acabar ahí, así que con el rostro fruncido y haciendo fuerzas con las mejillas, asentí como una imbécil, deseando que fuese la hora para que se fuese, por no soltarle una de esas guantadas que le dejarían el moflete rojo como un tomate e hinchado como una pelota de baloncesto.
Trató de acercarse a mí, me conocía perfectamente, sabía que estaba tan enfadada como dolida, aunque trataba de esconderlo, pero me daba igual. Le avisaba con la mirada, no le hablaba por educación… Bueno, ¿A quién pretendo mentir? No le hablaba por no solarle una cantidad de idioteces con gran sentido y mucho sentimiento que me harían llorar ante él, como un bebé que se acaba de mojar el pañal. Pero no, no iba a ser yo ésta vez la que mojaría el pañal ante él, no sin que él, no sufriese. Sabía que mi ira iba a actuar de mala forma, pero sabía que él, de alguna forma, iba a sufrir más que yo a partir de ese momento, porque ahora a mí, me iba a ir genial. – Osas llegar a donde nadie, tocas donde nunca nadie ha podido tocar, robas mi corazón, lo arrancas, lo rompes prometiéndome que lo tratas bien, y te vas. No quiero que vuelvas a decirme que te importo, porque si te hubiese importado, lo hubieses hecho antes. ¿Sabes qué? Me has hecho daño, y esto, te perdurará más de lo que piensas. No te tortures por mí, tortúrate por lo que has perdido. Porque esto que está aquí, ahora será de otra persona, y sí, te quiero, es más, te amo. Pero ahora yo no soy dueña de mí. Te has llevado mi razón, y mi corazón. Pronto lo recuperaré y lo sé. Pero mientras tanto es hora de que me divierta. – Esbocé con las lágrimas contenidas. Sus palabras se le quedaron trabadas, sabía que le hacía daño, pero por una vez quería ser yo la que era mala, porque estaba cansada de que la gente me hiciese daño. – No hace falta que digas nada porque será en vano, no me pidas que no me mate, porque no te haré caso. No me pidas que no beba, porque no te haré caso, no me pidas que no me valla con quien menos me convenga, porque me iré. Y no tardaré poco en desaparecer de éste mundo, si no me devuelves mi corazón, mi razón, mi coherencia y mi razón de existencia. Seré dependiente de lo que a mí, me de la gana y quizás sea incluso todo lo que odie. Me odio a mí, ¿¿Aún no lo sabías?? Pero todo esto, te dará igual, encontrarás una carta mía escrita en mi habitación, en esa caja donde guardamos todo, en la que tendré mis confesiones más preciadas de después de esto y te arrepentirás… De absolutamente todo. Pero no voy a llorar delante de ti como una imbécil para que vuelvas, porque no quiero que lo hagas después de todo esto. Estoy cansada, de ser yo la que sufra, de ser yo la que llore y ser yo la que pase las noches en vela pensando en ti, y sin poder salir de fiesta y beber. Estoy cansada de mi casa, de estar encerrada el día entero y querer salir, beber, y pasarlo de puta madre con quien me de la gana y a la mañana siguiente aparecer en la casa de algún colega, tumbado con él o ella en la cama y sin acordarme de nada, pero riéndome. – Decía mientras retenía las lágrimas, deseando correr. – Trata de recordar los momentos buenos que hemos pasado… Fueron increíbles y… han sido muy especiales para mí, recuerda que te quise y que te quiero… Pero que ahora todo ha cambiado, ya nada es igual… No quiero que esto parezca un tópico, ni nada así. Porque estoy seguro de que te quiero, pero es conveniente que pasemos un tiempo separados. – Le corté la palabra riéndome irónicamente y negando, mientras una lágrima de odio recorría mi mejilla. – Los momentos buenos… ¿Qué? Todo no vale la pena si después te das cuenta de que es una mentira, de que me has mentido todo éste tiempo diciéndome que me querías, y esbozándomelo. ¡NO! ¡No quiero nada de ti! ¡No me toques, ni intentes tranquilizarme, porque no! Ya no formas parte de mi corazón, ahora lo tienes tú y crecerá uno nuevo, que tratará de resolver todos los líos que tú organizaste en mi vida, donde no deberías haber entrado. ¿Qué? ¿Me quieres? ¿PERO QUÉ TONTERÍAS SON ESAS? Si andas por ahí ya, sin querer saber nada de mi y mintiéndome. Quizás si lo hubieses dejado en el momento en el que me dejaste de ver como tu vida, te hubiese creído, pero… ¿cuánto ha pasado desde entonces…? – Decía mientras trataba de mantener dos metros de distancia a él. – Un mes… - Respondió. – Un sucio mes, en el que no eres feliz conmigo. ¿Sabes? Tengo muchos problemas, en mi cabeza surgen demasiadas conexiones fallidas y tengo antecedentes depresivos. Y es la única razón por la que puede que esté mal en ese único mes, y creo que después de tanto tiempo deberías saberlo. Pero no eres tú el que me deja, para ser amigos. Soy yo la que te deja, para irme de tu vida. Porque no puedo ser tu amiga… Porque mi corazón te pertenecerá, pero mi mente es una sucia perversa que hará de mi vida algo más que un puto sentimiento de mierda que me evadirá de la puta realidad. Hará de mi, algo diferente, pero tú no sabrás nada de mí. O quizás sí, cuando salga en las noticias mi carta escrita con sangre y mi nombre grabado, pero para entonces, estaré tan muerta, como podrida y no podrás hacer nada para remediarlo. – Salí corriendo mientras él, lloraba, sabía lo que él sentía pero sabía que yo me sentí aún peor que él y, que ésta vez, mi vida iba a cambiar más de lo normal. ¿Dónde iba? A casa no. Necesitaba salir, así que aparecí en su casa, en la casa donde más celos de él habitaban en metros cuadrados. ¿La razón? ¡Qué más daba! Toqué el timbre y salió ella. Mis ojos estaban inundados en lágrimas, como roto mi corazón. Mi vida estaba desmoronada y sabía que no podía estar sola. Abrió la puerta. Tan solo podía llorar en el sitio mientras la miraba con cara de idiota. Me miró y me abrazó automáticamente. – Me ha dejado… Lo ha hecho… No me quiere… No me ha querido nunca… Me ha mentido… - Decía balbuceando mientras lloraba en su hombro. – Vamos para dentro, ¿Te parece? Y hablamos más tranquila, mi niña.- Asentí como pude, tratando de secar mis lágrimas, pero ella me apartó las manos y con suavidad me las secó. Cerré los ojos y ella me cogió la mano guiándome hasta su habitación. Por suerte no había nadie en la sala de su casa, así que me alegré sólo por eso. Nos sentamos en una silla cada una, mientras ella me miraba cogiéndome las manos. – No me quiere, nunca lo hizo… - Dije mientras me desvanecía a llorar. Ella me acariciaba la mano en un intento de tranquilizarme. – Dijo que ya no era feliz conmigo y que desde hace más de un mes, dejaba de pensar en mí como su vida… - seguía mirándome, preocupada. Me encogí de hombros sin poder evitar ponerme a llorar, se levantó y me abrazó. – Siento unas ganas increíbles de morir… Y desaparecer de aquí… Como en mis sueños, cuando él no estaba, no… Ahora el deseo es mayor y evade parte de mi mente que podía ser feliz y pensó positivo. Ahora no puedo seguir aquí, todo me recuerda a él y… No voy a poder ser feliz… He rechazado miles de cosas por estar con él y… Ahora.. esto… No me lo puedo cre…er… - Decía entre lágrimas, debilitándome con cada pensamiento de éstas, y oyendo su respiración dolida por mí en mi oído. – Él te quiso, quizás no encontró el momento de decírtelo, mi vida… Él, estoy segura de que nunca quiso hacerte daño y de que aún te quiere, no como antes, pero te quiere… Podéis seguir siendo amigos… ¿no?- Negué con la cabeza, llena de lágrimas. – Jamás podría ser su amiga… - Me volvió a mirar a los ojos. – No hagas ninguna locura… - Me mordí el labio mientras escuché eso, y bajé la cabeza. – No me pidas eso… - Me agarró de la barbilla y la miré. – Ahora soy libre y no soy feliz, pero ahora haré lo que yo quiera, y no lo que los demás quieran… - Negó. – Yo jamás fui del montón y tú lo sabes. – Asentí. – No hagas locuras, hazlo por mí… Te quiero muchísimo… -. Me encogí de hombros. – No puedo prometer nada, lo sabes…- Me puso el dedo entre mis labios, haciéndome callar. – No me gusta ésta situación- Esbozó suspirando. – Ni a mí… - Me miraba mientras se mordía el labio. – Lo siento… - Negué. – No es tu culpa. – Bajó la cabeza y asintió. – ¿Por qué iba a serlo? – Cerró levemente los ojos mientras yo dejé escapar una lágrima que fue desplazada por una racha de viento que trajo la ventana de su habitación, ella me miraba con los ojos más brillantes y sinceros que nunca y me abrazó. – Te quiero… - Le miré fijamente a los ojos. - ¿qué hiciste? – Mordí encías. – Siempre te quise y… No deseaba mal para ti, pero yo… No… No puedo con… con ésta… con esta situación… siempre quise ser… ser feliz, contigo… pero ser feliz… como fuese… pero… feliz… contigo… Pero… ahora… me siento mal… porque tú estás mal… y cada vez que… venías a mí, con un problema, me partía… Porque siempre deseé ser él…- Decía con nerviosismo sin poder mirarme a los ojos. – Yo…- Me volvió a poner el dedo índice entre los labios sin decirme nada, pero sabiendo que quería sentirme libre esa misma noche. – Tú, vas a venir conmigo tan lejos como podamos, hoy mismo… Ahora mismo… ¿te parece? – Asentí, mirándola a los ojos. Me evadieron. Estaba perdida y ella se acercaba con las manos en mi cintura.
Cerró sus ojos y cerré los míos entreabriéndolos con lentitud para dejar que ella diese el paso, sin darme cuenta que a la otra parte de la calle, mirando para la ventana, estaba él. Me besó y acaricié su pelo mientras. Bajamos a la calle, y efectivamente, se acercó a pedirme una explicación. - ¡NO TENGO QUE DARTE MÁS EXPLICACIONES! – Me miró. - ¿Me has mentido todo este tiempo? – Negué irónicamente. – No, pero a partir de ahora voy a hacer todo lo que no pude hacer anteriormente. Y te vas a arrepentir. – Cogí la mano de ella y comenzamos a caminar, aunque dolida, con el orgullo por las nubes. Llegó la noche y estábamos en algún lugar alejado, con un par de botellas a nuestros lados y sin ser conscientes de la realidad. Reía feliz, o eso es lo que parecía. Reíamos tumbadas en el césped mientras mirábamos la luna, totalmente borrachas. - ¿qué pedirías a la luna? – Pregunté. – Besarte toda mi vida. – Respondió. - ¿y tú?- La miré. – Ser feliz y que tu deseo se pudiese hacer realidad. – Dije, no sabía si por la borrachera, o por el momento, pero lo sentía, aunque sentía dolor. Entonces se acercó a mí lentamente y me incorporé levemente, pero ella me echó al suelo con su chaqueta tras mi cabeza, mientras se mordía el labio mirándome. Traté sus piernas con mis manos con lentitud, intentando no ser muy efusiva. Sus labios recorrían mi cuello, bajando mientras desabrochaba mi camisa de la suerte, para besarme lentamente. Entonces, comencé a subirle lentamente la camiseta con cuidado de no hacerle daño. Acariciaba su tripa con cuidado, no sabía por qué, pero lo había soñado mucho antes. Le quité la camiseta completamente mientras tanto, ella comenzaba a besarme con lentitud el cuello tratándolo con cuidado. – Hoy serás mía. – Dijo mientras seguía y cogía una de las botellas. Bebió y me dio de beber a mí, haciendo que cayese de mis labios para besarme y volver a bajar al cuello. Me mordía el labio mientras podía sentirla anestesiada. Hecho sobre mi pecho para pasar más tarde la lengua. Iba bajando, pero me negué a ello subiéndole levemente por la barbilla hasta mis labios. - ¿Qué pasa? – Preguntó en mi oído, negué. – Aún no, princesa. – Asintió besándome de nuevo mientras trataba de desabrochar mi pantalón y dejaba quitármelo, no sin antes hacer lo mismo con el suyo. Rozaba con cuidado cada parte de su cuerpo, haciéndola sentir bien y ambas, sin dejar de beber. Dí la vuelta a la ronda tras sentir su roce extremo sobre mí. Comencé a besar su cuello y desabrochaba su sujetador para sentir su piel junto a la mía y ella, hizo lo mismo. Recorrí su piel con mis labios haciéndole llegar al éxtasis más extremo al que jamás llegaría. Terminamos las botellas y la sed aumentaba. Entonces ella llevó de nuevo el mando y le obligué a quedarse en mis labios. Pero donde siempre hay noche intensa, existe un amanecer inmediato. El sol nos invadió el rostro cuando ella estaba encima de mi, tapadas por una chaqueta que nos cubría. La observé durmiendo, y no alcancé a sentir la belleza de su rostro. Pero aún me sentía dolida. Ella despertó y me besó los labios. – Ha sido la mejor noche de mi existencia. –
Mi chip cambió, lo que pensé que iba a ser un mal cambio, fue todo lo contrario… - Antes de nada, eres mi amiga y he de decir que todo esto ha sido increíble y… Creo que, ahora lo tengo todo claro y… Toda esa tensión que tenía eran deseos de sentirte… Acabo de comprender a mi corazón y al tuyo… Pero no quiero que esto se convierta en una sola noche. Sé que aún estoy dolida por la mentira de él, pero sé que ahora puede haber algo más importante e intenso contigo. – Ella me miraba. – Te amo, y me encantaría que esto no fuese un cambio radical para mal, porque no aguantaría otro… - Me miró. - ¿qué quieres decir?- Le miré. – Que quiero pasar el resto de mi vida contigo. – Me besó y por una vez en mi vida, estaba segura de que ésta vez, era la definitiva.
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