Vistas de página en total

Bienvenidos

Quería dar la bienvenida y las gracias, a todos aquellos que visiten mi blog.
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.

¡Muchas gracias!
¡Un beso!

viernes, 9 de agosto de 2013

Lina y la noche mágica


Mi mirada enamorada abrumaba a la chica en aquellos dulces sueños. Chica bajita, pelo medianamente largo, grandes y brillantes ojos cerrados por el sueño profundo. Acaricié sus dedos con mi mejilla, esperando no despertarla, pues aquella situación me producía algo de confusión. Tenía ganas de besarla, pero ¿Por qué? Era tan sólo una amiga sin más… Se veía tan hermosa, sin trajes elegantes, sin maquillaje, sin preparar y con ese pelo de recién levantada, con su parte de atrás levantada inpeinable. Creo que me estaba enamorando. Noté como una pequeña sonrisa salía de la dulzura de su rostro. Besé su mejilla sin poder aguantar un minuto más. Parecía estar despierta ya. Lo notó. Abrió sus ojos y se encontró con los míos en aquél leve beso. Me recosté de su lado mirándola de nuevo. - Buenos días, princesa. – Dije con una leve sonrisa en mis labios. – Buenos días amor. – Contestó con esa sonrisa de recién levantada. Rasgó sus ojos con sus manos y miró al techo - ¿Qué hora es? – Dijo ella. – Como las 12 y media serán – Contesté.  - ¿Tan tarde? Tendré que irme a mi casa corriendo, tus padres se van a dar cuenta y los míos estarán preocupados. – La miré, alzando una ceja y negué. El día anterior habíamos estado bebiendo un poco y al parecer dormimos toda la noche juntas abrazadas. – No hace falta que te vayas, quédate ya hasta la tarde – Dije, antes de que me volviese a reponer – No te preocupes Adele, he de ir a ducharme. – negué con una sonrisa. – Mis padres se preguntarán dónde estoy – Le antepuse – No, no te preocupes, hablé con mis padres, ésta mañana tu madre llamó a casa y mi madre le dijo que dormiste aquí, que ya después antes de cenar estarías allí para pasar la noche, que no se preocupase que estuvimos aquí hasta tarde y que no hace falta que te vayas que te quedes un poco más. – Dije mirándola ella soltó una sonrisa, acomodándose de nuevo, algo más tranquila. Acaricié con mi dedo índice suavemente su barbilla y, subiendo sus labios. Ella besó mi dedo. Me tumbé mirando para ella - ¿Tienes hambre? – Ella negó. – Ven anda, vamos a desayunar algo pequeña. – Dije mirándola con una leve sonrisa, ella soltó una sonrisa tímida – Mis padres se fueron a comprar. – Se levantó de repente con una sonrisa - ¡Vamos! – Reí y ella rió.
Me cogió de la mano tirando de mí hasta bajar las escaleras a la cocina. Parecía todo un sueño. La casa sola, ella y yo, mi perra fuera, para no molestar, se estaba bien, ella de mi mano, habiendo dormido con ella. Sólo faltaba el  beso que iniciase la felicidad de mí, la protagonista de aquél sueño en forma de película. Podía sentir el ardor de la sangre mis venas al sentir el nerviosismo de tenerla cerca. Sentía las pulsaciones sobre mi cuello. Ella buscó algo que hacerse y comió algo sentada en la encimera levemente mientras me miraba con una sonrisa. El nervio me quitó el hambre, ella me miró y me ofreció, negué a ello. Sólo quería comer una cosa y no era precisamente un bocadillo ni era a mordiscos. Tenía ganas de recorrer su cuerpo a besos. Sus piernas al aire parecían llamarme. Tenía ganas de besarla hasta quedarme sin saliva y luego, recorrer su cuello, sus pechos y su tripa con besos hasta que llegase al máximo placer que nunca hubiese experimentado. Me acerqué de forma lenta hasta ella cuando estaba de espaldas, bebiendo un vaso de agua. La abracé por detrás. Me miró de reojo, soltó el vaso, echó su cabeza sobre mí mirándome y sonreí. Besé con suavidad el cambio de su cuello con su hombro. Solté un suave mordisco y pude sentir sus leves risas. Acaricié su tripa de forma lenta. Quería sentirla cada vez más cerca. Tenía ganas de probar sus labios, quería aprovechar ese día que mis padres, mágicamente no estaban en casa. Ella se mordió el labio – Como hagas eso… - Sonreí, sabía lo que vendría. Seguí haciéndolo mientras notaba sus dedos enredar mi pelo por detrás tirando suavemente. Dejé una leve marca sobre su cuello, lo que hizo que, de repente, se diese la vuelta. – Para… - Dijo, con una leve sonrisa de ‘tengo miedo de mí’. Besé su mejilla con lentitud y pasé a morder su oreja con suavidad. Ella encogió suavemente el cuello clavando ahora sus dedos sobre mi espalda. Solté un suave beso y pase de lengua tras sentirla. Noté cómo mordía su labio. – No te muerdas el labio, princesa… - Murmuré en su oído con suavidad. Bajé mis manos hasta el bajo de su espalda. Ella soltó una risa cómplice que me hizo enloquecer tras devolvérmela con un suave pero intenso y sensual mordisco en mi oreja. Me dejó sin respiración por un segundo, tratando de controlarme. – ¿Sabes que… Ese es un punto muy débil…? – Mencioné y ella soltó una risa volviéndolo a hacer. Me dejó con leve respiración, estiré suavemente mi cuello, clavando suavemente mis dedos sobre su espalda. – Era un aviso… - Ella me miró de reojo. - ¿ah sí? ¿Para que pare? – Volvió a hacerlo. Me volvió a dejar en babia. - ¿quieres que pare? – Me echó contra el mostrador de la cocina mordiéndome la oreja y negué de forma leve y poco redundante. Llevé mis manos tímidamente hasta su trasero acariciándolo con suavidad. Aquello iba a dejarme en un estado de calentón brutal, y no sabía si quería quedarme así o si podría sostenerme mucho más. – Lina… - Murmuré… - Adelee… - Murmuró de forma sensual en mi oreja, me mordí el labio y apreté su trasero con suavidad trayéndola a mí. – Como sigas así voy a tener que arrancarte la camiseta…- Me agarró las manos -Y quizás no precisamente con las manos… -  Mordí su cuello y dejé un leve chupetón. Noté sus dedos apretar sobre los míos. Aquella situación era más morbosa de lo que podría parecer a ojos de tercera vista. Sus manos recorrieron mi cintura apretándola suavemente… Empezó a mordisquear mi oreja de nuevo y, dejándome en un leve estado de éxtasis, paró - ¿qué pasa? – dije – La puerta – agarré mis manos contra el mostrador e hice como si bebiese del vaso y lo dejase en el fregadero. Ella se alejó de mí y se echó en la pared. Entraron mis padres. Casi nos cogen. Estaba un poco roja, mis padres lo notaron, ella se reía a las espaldas de mi padre y yo los saludé como si nada informándoles de que iríamos al cuarto con el ordenador. Ellos aceptaron el plan y me fui arriba mientras ella me seguía por detrás. Me senté en la silla del escritorio y ella me miró. Cerró la puerta, bajó levemente la persiana y se sentó sobre mí mirándome. - ¿Se te ha bajado…? – Murmuró de forma sensual de nuevo en mi oído. Cerré mis ojos, todo lo que se hubiese ido habría vuelto en una milésima de segundo. Asentí haciéndome la dura. Ella empezó a besar mi cuello de forma lenta y prolongada pasándose por mi oreja, sin dejarla de un lado. Mis manos vagaron su cuerpo hasta llegar a su trasero, presionando leve con mis dedos sobre éste. Mordí mi labio inferior. - ¿Aún no…? – Dijo, refiriéndose a lo que todos sabemos. Negué haciéndome la dura. Terminó de partir  mi camiseta para abrirla por delante. Comenzó a besar mis pechos mirándome. – Bé… Bésame… - Tartamudeé. Ella, rozando sus labios con los míos, me miraba a los ojos con una sonrisa traviesa. Intentaba cazar sus labios pero no podía. – Bésame si no quieres que te empotre de momento contra el armario y tengas que hacerlo para no gritar. – Dije en sus labios buscándolos, ella sonrió, parecía provocarme. Pasó la punta de su lengua por mis labios mirándome. Lamí suavemente la suya y luego la mordí, chocando así sus labios. La solté, encajé mis labios con los de Lina. Los besé de forma lenta y prolongada, a la vez que sensual acariciando su trasero, subiendo las manos por su cintura mientras me deshacía de su camiseta. Besé sus pechos suavemente al estar frente a mi cara. Ella se deshizo totalmente de mi camiseta, se dejó hacer acariciando su pelo. - ¿Tendrás cuidado? – Dijo mirándome con ojos tiernos. A pesar de la atracción sexual que pudiese sentir tan inmensa no iba a dejar que aquello fuese un polvo sin más. No sólo era físicamente atractiva. Sus ojos me atraían más que sus pechos o su cuerpo, por muy buena que estuviese. Sus ojos y su sonrisa me eran suficientes para tener ganas de besarla. Sonreí con dulzura levantándola suavemente de mí para sentarla en la cama mientras se reliaba en mi cintura con sus piernas. - ¿Lo dudas, mi princesa? – Dije con voz suave en su oído y ella sonrió acariciando mi espalda por detrás, se deshizo de mi sujetador. Seguí un recorrido con mi mano izquierda sobre su espalda para deshacerme ahora del suyo. Ella sonrió. – Te cuidaré en todo momento siempre, ¿Me entiendes? – Dije, reposándome sobre ella, ya tumbadas. Ella asintió, cogió mi rostro con sus manos y me besó con lentitud mientras cerraba mis ojos. Mis pechos rozaban los suyos y podía sentir su cadera buscar la mía en busca de un leve roce. Favorecí ese rostro moviendo mi sexo sobre el suyo. Rocé mi lengua con la suya en aquél tímido beso. Besé sus labios mordiendo su labio inferior. Tiré hacia mí de éste mientras la miraba, ella sonrió. Besé su cuello con lentitud. Noté como sus respiraciones iban subiendo cada vez más. Mordisqueé suavemente su cuello con lentitud dejando rastro de mi saliva por éste hasta llegar a sus pechos, centrándome en la suavidad de sus pezones con mi lengua, tratándolos con lentitud notando cómo sus dedos atravesaban mi pelo y sostenía leves jadeos. Besé su tripa y su pelvis mirándola. Lamí levemente bajo su ombligo. Bajé suavemente sus pantalones, deshaciéndome de éste de forma fácil, la miré abriéndola suavemente de piernas mientras besaba el exterior de su sexo. – Hazlo… - Murmuró, parecía nerviosa, quise relajarla un poco. Besé sus ingles con suavidad y pasé mi lengua por éstas mientras la miraba. Sentí leves contracciones en su sexo al hacerlo. Pasé dando besos por sus bragas. Bajé lentamente éstas notando sus jadeos. Subí el volumen de la música mientras la miraba. Besé sus labios vaginales exteriores con suavidad mientras la miraba. Ella miraba al techo agarrando sus manos a las sábanas de mi cama. Abrí suavemente su sexo mientras masajeaba su vagina con mis dedos. Introducí un dedo levemente en su sexo y, acto seguido lamí con suavidad su clítoris notando las contracciones de placer sobre su cadera y ésta moviéndose. Moví mi lengua sobre éste con suavidad de forma lenta y prolongada. Mientras notaba que su cintura se iba moviendo levemente y su mano presionaba mi cabeza con deseo de ir de forma más intensa. Seguí de forma más rápida mientras con dos dedos comenzaba a masturbarla, haciéndola sentir dentro, sus gemidos casi no podían ahogarse, cada vez eran más descontrolados, podía  notar la tensión en el ambiente. ¿Si entraban mis padres? Me daba igual, nada me iba a hacer parar, tenía increíbles ganas de sentirla dentro de mí varias veces. Quería hacerla mía sólo mía durante horas. No quería ir a ningún lado más que a la cama con ella en ese preciso instante. Quería escucharla gemir de placer, notando su húmedo sexo sobre mí. Quería que llegase al más profundo y sentido orgasmo que jamás haya llegado con alguien o sola, y así sucedió. Ella me miró y me llevo hasta su rostro, besándome con intensidad. Se recostó sobre mí mientras me miraba con cara de pilla. Su rodilla rozaba mi sexo, mi labio era mordido por mis dientes de forma suave, ella pasó su lengua por éstos mirándome y acto seguido empezó a besarlos de forma lenta, prolongada y sensual, no sé de qué forma, que consiguió hacerme entrar en un leve jadeo. Sus labios se desviaron tras un suave beso en mi labio inferior, sobre mi cuello de forma lenta y prolongada. La sensualidad de sus besos se hacía  notar. Comenzó a besar mis pechos  y yo, desenfrenada buscaba la forma de hacer que empezase ya. Comenzó a besar mi tripa pasando su lengua y así hizo hasta mi pelvis. Besó bajo mi ombligo y se deshizo de forma rápida de mi ropa sobrante. Comenzó a besar mi sexo, abriéndome de piernas de forma leve. No sé qué hizo. Sólo sé que estaba demasiado excitada de tal forma que cualquier cosa me haría enloquecer. Me llevó al éxtasis, al placer de casi acabar gritando de no ser por su mano en mi boca.
Subió a besos tras terminar y besó mis labios con suavidad quedando al lado mía mirándome. Una fina sábana nos cubría. Poco más tarde  nos llamó mi madre para comer. Ella se sentó al lado mía, sus pies chocaban con los míos y las sonrisas eran testigo de todo aquello. Tras comer, fuimos a mi cuarto de nuevo comencé a besarla hasta la hora de irse ella, sobre la cama, sin más que hacer que buscar su placer y encontrar sus besos. Hicimos lo inimaginable, y llegamos a no parar en la tarde. Al llegar la hora de irse, ella se vistió, yo, me vestí. Informé de que iría a acompañarla en su casa y me dejaron de aquella forma. Caminé de la mano por la calle con ella, enlazando mis dedos con los suyos, con ganas de besarla por cada esquina, en la que si no venía nadie, llevaba contra la pared y robaba besos sin decir nada más. Mordía su labio y me quedaba sobre sus ojos. Me daba igual quién pasase sólo quería besarla una tras otra vez y así.
Una vez en la puerta de su casa, me eché en la pared y ella me miró. Besó mi mejilla e hizo para irse. Cogí su mano, tiré para mí, la puse delante de mí acercándome su cuerpo y comencé a  besarla de la mejor forma que podría hacerlo con las manos en su trasero con suavidad. – Me estoy muriendo por no saber cuándo volveré a besarte – Comenté y ella me miró. – Tengo que confesarte algo… - Dijo seria, mirándome. La miré de forma seria, se acercó a mi oído. – Mi casa está sola hasta mañana en la noche… - Sonreí de forma cómplice. - ¿Puedes hacerme compañía…? – Dijo mordiéndome mi oreja. – Joder… - Murmuré. Cogí el móvil para llamar a mi madre mientras ella seguía a lo suyo como si nada. Me dio permiso aunque algo extrañada. El tiempo fue pasando, besos sobre su puerta, en su cocina, en su sofá, en la mesa del salón, en el pasillo, hasta terminar en su cuarto enredadas entre las sábanas y la desnudez. Ella sobre mi pecho antes de dormir, suspiró. – Tengo que confesar algo… - Dije, con miedo. – dime… - Contestó ella, sin saber muy bien. – Estoy enamorada… - Ella me miró de forma rara, y parecía tener miedo… - ¿de quién..? – Dijo con tono triste  - De ti… - Dije, sonrió y besó sobre mi pecho de forma cariñosa. – Quiero que éste sea el principio de una historia que no tenga fin. – Dije mientras la miraba a los ojos, ella me besó, tomándolo como un sí mientras iba empezando la noche en la que confirmábamos aquella mágica unión dormidas desnudas bajo un manto de sábanas.

Att: Aje 9-10.08.13

Lindos sueños



Quisiera levantarme cada mañana,
Rozar tu mejilla con mis dedos,
Y con mis labios de algodón,
Plasmar en tus labios un beso como ladrón.

Déjame entrar en tus sueños,
Déjame besar tu barbilla una vez más.
Déjame recorrer suavemente tu cuello,
Hasta llegar a tu aroma sin llegar a pensar.

Déjame hundirme en tu piel,
En tu espalda, al hacer el amor,
En tus labios ahogar gemidos,
Gemidos de lo que quiero yo.

Déjame despertar contigo tras una noche,
Déjame despertar en cualquier lado,
Me acuerde o no,
Que haya sido la primera.

Espero tu mano sobre la mía,
Juntas al caminar,
Espero que tus labios suspiren,
Contra los míos sin esperar más.


Espero que me mires a los ojos
Y me vuelvas a abrazar,
Que me digas que me quieres,
Hasta quedarme dormida, una vez más.

Espero que despierte,
Al mirar, nadie habrá,
Porque habrá ido a darme una sorpresa,
Para levantarme mejor, una vez más.


9.08.13

jueves, 1 de agosto de 2013

Un doble sentido.



Negro pelo
Ojos miel,
Déjame sumirme,
En tus labios, en tu piel.

Sonríeme en el intento,
De no poder decir,
Decir que lo eres todo,
Eso eres para mí.

Perdóname en el intento,
De no saber sonreír,
Por no tenerte tan cerca,
Como yo querría de mí.

Perdóname si hablo,
Por no poder callar,
De todo lo que tengo dentro,
Desde que te empecé a hablar.

Las casualidades de la vida,
No me dejan de unir,
Una vida contigo,
Es lo que quiero para mí.

Eres feliz, soy feliz
Aunque a veces duela por dentro,
Todo es hacerlo,
Por verte sonreír.

Tu sonrisa, mi destino,
Tus labios, mi camino,
Tu cuerpo, el deseo,
Mis lágrimas, la pérdida y… a ‘’camino’’ nuevo.

Todo por ti, un día dí,
Nada por mí, hiciste,
De un día para otro,
Tú te fuiste.

Te echo de menos,
Te echo de más,
Te quiero conmigo,
No te vayas otra vez.

Perdóname si intento,
Que todo vuelva a su curso anterior
Todo lo que hace un año
No llegó, no sucedió.



Att: Aje 01.08.13

Falsa Mosca

A

Sonrisa artificial,
Labios de plastilina,
Ojos de alcón,
Pica… como avispa.

Poco a poco sales de mi piel,
Como grano en herida,
Poco a poco irá curando,
Lo que tú hiciste por pamplinas.

Espero tu soledad,
Tu desamparo y tu vuelta,
Espero reírme en tu cara
Y no caer, como tonta irresuelta.

Deseo tu mal,
Ver tu sufrimiento,
Así para que sientas,
Lo que yo llevo dentro.

Deseo ver tus lágrimas,
Tu forma de sollozar,
Escuchar cómo exclamas ayuda,
Y poder reírme una vez más.

Imagino tus lágrimas en tu rostro,
Como aquél día en tu habitación,
‘Estoy entrando en tu cuarto’
¿Te dice algo, cabrón?

Perdona si me pongo borde,
O no, no perdones, qué más da,
Sólo deseo que te caigas,
Y no pares de sangrar.

No te deseo mal,
Te deseo lo peor,
Por haber hecho daño
A éste inocente corazón.

Me conoces bien,
Sabes cómo soy,
Déjate llevar por la gente,
Ya verás cómo caerás.

Al suelo caerás,
El labio te partirás,
Mi pie sobre tu tripa,
Para que no vuelvas a levantar.

¿Escuchas mi risa?
Gracias por hacerme reír,
No eres un payaso,
Eso es demasiado para ti.

¿Escuchas mi llanto?
No lo volverás a escuchar,
Pues tus oídos se ensordecen
Pues solo te quedarás.

Caerás profundo,
Bajo como la suela de tu zapato,
Aunque más bajo los que hablan contigo
Creyendo que no eres un ingrato.

Tu sólo siéntelo,
¿Ves el viento?
Va a tu favor.

Poco tiempo te falta,
El canto de un duro, diría.
Pero yo que tú me iría callando,
Porque cuando caigas, seré yo la que reirá.

Mis lágrimas no las secaste,
Yo por las tuyas, hice más,
Di todo lo que pude por ti
Y así me lo agradeces.

Como una mosca te acercas
Revoloteas en mi oreja,
Vas a cantarle a tu colega,
Y no entiendes nada.

¿Notas mi mirada de odio?
Más bien de pena, lo que das,
Vas de buena persona,
Y de eso, no tienes nada.

Avisos al viento me dieron,
Avisos personas sin más,
Avisos de personas queridas,
Creí en ti y así me das.



Att: Aje 01.08.13

miércoles, 31 de julio de 2013

Concierto de Amor




Con el revés de mis dedos,
Rozar tu mejilla.
Mis ojos frente a los tuyos,
Sin parar la mirada.

Permíteme rozar mis dedos
sobre tu cintura mientras
mis labios recorren tu cuello
dejándote llevar.

Permíteme rozar mis labios
por el íntegro de tu cuerpo
dejándote llevar hasta el amanecer
hasta que el sol nos deje dormir sobre la cama.

La luna será testigo del amor,
mis labios serán testigos de tu mirada,
mi corazón será testigo de tus latidos,
y tu voz será testigo de una inmensa pasión.

Quizás la pureza del asunto,
deje escapar una mentira al azar.
Quizás el no saber responderte,
deje ser una persona más.


Att: Aje 31.07.13

sábado, 13 de julio de 2013

Ciara.



Las ganas de verla aumentaban por momentos. Sería la primera vez que estaría con ella. Pensaba que me estaba enamorando, en tan poco tiempo… Había conseguido sacar en mi interior grandes sentimientos. Llegué al sitio dónde me encontraría con ella, nerviosa, con el móvil en la mano, me puse a escuchar música. Al rato, al escuchar unas cuantas, sentí como una presencia aparecía por detrás de aquél banco y me cubría los ojos. Reconocí su aroma y esbocé una media sonrisa. – Hola Ciara. – Ella, deslizó sus manos hasta mi cuello y una vez así, la miré echando la cabeza atrás. – Buenas tardes, Adele. – Dijo soltando una de esas sonrisas que me hacían no desviar la mirada de sus labios. - ¿Vamos? – Dijo tras un momento así, quitando sus manos de mi cuello. Asentí y me levanté. - ¿dónde quieres ir? – Dije mientras dirigía mi mirada hacia ella, colocándome la maleta ya levantada. - ¿Nos acercamos a la playa así? No debe haber mucha gente la hora que es. – Miré el reloj, eran las 10 y media. Asentí a su propuesta. Caminamos hacia el lugar, entre breves silencios que ella trataba de evadir haciendo alguna broma de darme en el brazo. Sonreía. Aquellas estaban siendo las situaciones más ‘hermosas’ de mi vida en ese momento.
Llegamos a la playa y, efectivamente, no había nadie. Ella cogió con suavidad mi mano, tirando levemente para llegar más rápido a la arena. Nos fuimos al final de la playa, cerca de las rocas, lejos de las casas y acercándonos a la oscuridad. Una vez allí, solté mi maleta mientras la miraba con una sonrisa. Me senté en la roca, una vez que ella soltó mi mano, repitiendo mi mismo proceso. Llevé mi mano a dentro de la maleta, saqué un cigarrillo mientras la miraba y lo encendí, sin decir nada, ofreciéndole del paquete. Ella negó y, antes de que me lo encendiese, me paró. Abrió su paquete enseñándome un par de porros que tenía por ahí y varios por hacer. Solté una sonrisa y capté la indirecta. Guardé el cigarro mientras ella se encendía uno de esos porros. Las canciones eran acompañante de nosotras y nuestras voces se unían en una para cantarlas. Las risas eran acompañantes de nosotras.
Sentadas en la arena, recostada en las piedras, ella recostó suavemente su cabeza sobre mi pecho. Con mi brazo, rodeé sus hombros, dándole un suave beso en su pelo, pudiendo notar su aroma. – Ciara… - Murmuré, queriéndole decir todo en un momento, quizás aquél porro empezó a hacer efecto. Me arrepentí. – Dime… - Dijo ella mientras miraba al frente. – Nada… Nada… - Contesté, a sabiendas que la estaba fastidiando un poco por haber callado. – No, dime dime… - Respondió con tono levemente preocupado. Solté una pequeña risa, y, tratando de evadir el tema para quitarle importancia, bromeé. – Pasa un poco que te lo quedas tú sola, ¿no? – Murmuré en su oído con tono jocoso. Ella se incorporó levemente y yo, con mi mano apoyada en ella, acaricié su cuello con suavidad con una sonrisa. Le dio una calada a aquél tubo de la felicidad mientras me miraba a los ojos y luego, con éste entre sus dedos lo acercó a mis labios, dejándome darle una. Acto seguido dí otra y antes de soltar el humo, ella se acercó a mí con sus labios levemente abiertos, para que se lo pasase. A menos de medio centímetro de ella, solté suavemente el humo mientras la miraba directamente a los ojos, algo nerviosa. Absorbió el humo, y luego, lo soltó poco a poco, habiendo acabado ya aquél porro. Hundió su rostro en mi cuello, y llevó su pierna sobre la mía, enlazada, quedándose abrazada a mí. Solté una estúpida sonrisa convertidas en nervios  al notar su respiración sobre mi cuello. Me mordí el labio. Acaricié su cuello con levedad. - ¿Estás cansada? – Pregunté, murmurando sobre su oído con suavidad. Ella negó y dio un suave beso sobre mi cuello, lo que me dejó un par de segundos en una especie de estado de shock sin poder casi respirar, ella sonrió y luego pegó un suave mordisco. Llevé mi mano a su cintura acariciándola levemente. – Si haces eso puedes… ponerme muy nerviosa… - Parece que aquello no le sirvió de advertencia. Sus piernas rodearon las mías, quedándose así sobre mí, besando mi cuello. Llevé mi cabeza a las rocas mientras apoyaba mis manos sobre su cintura apretando suavemente. – Vas a hacer que te tire en la arena y… - Decía, levemente entrecortada. Ella mordisqueó mi cuello como quien hace tal cosa, con una sonrisa levemente burlesca. – ¿Y…? – Contestó ella mientras susurraba en mi oído propinando varios mordiscos. – Me vas a volver loca… - Podía notar como el calor subía por mi cuerpo, al igual que sus manos vagando por el lado de mis pechos descaradamente. Llevé mis manos a su cintura, apretándola al notar la intensidad de sus besos subir. Efectivamente el porro había hecho su trabajo. – Bésame… - Me armé de valor para hablar una palabra completa. Ella seguía sobre mi cuello y negaba con picardía. – Aguanta… - Dijo mientras seguía, llevando sus manos bajo mi camiseta hasta dar el roce con mi sujetador. Apreté  mis manos sobre su trasero acercándola levemente hacia mí. Moví el rostro para apartar sus labios de mi cuello y comenzar a llevar el ritmo. Con mis manos en su trasero, apretándolo con suavidad, comencé a besar su cuello en varios intentos de enloquecerla allí mismo. Ella parecía corresponder, uniendo sus manos en mi espalda, clavándole suavemente los dedos. Se deshizo de mi camiseta, echándola al mismo lado que las maletas, y así lo hice con la suya, acto seguido. Acaricié con suavidad su trasero mientras ella acariciaba mis pechos. La levanté suavemente como pude, tumbándola en la arena, quedándome sobre ella. Juntando mi cadera a la suya, separé mis labios de su cuello para mirarla a los ojos fijamente. – Dime que… No es cuestión de porro… - Dije mirándola a los ojos, no quería que fuese algo sin más. Ella negó mientras me miraba a los ojos y, con lentitud llevé mis labios hasta sus labios, rozándolos con levedad. Cerró sus ojos, cerré mis ojos. La besé con lentitud, de la forma más apasionada y romántica que podía llevar a cabo. Junté mi cadera con la suya, frotando suavemente ambos sexos. Llevé mis manos a su pantalón, deshaciéndome de éste y, acto seguido, ella hizo lo mismo. Sin separar mis labios de los suyos, uní mi lengua junto a la suya. Llevé mi mano por su cuerpo, acariciándolo con suavidad y dulzura cada resquicio de su cuerpo, desembocando en su sexo. Acaricié éste sobre su ropa interior mientras jadeaba suavemente sobre sus labios y podía notar el incremento de éstos sobre mis labios. Presionaba sobre sus labios mayores en círculos notando cómo se iba excitando. Ella me miraba a los ojos. Me deshice de su ropa interior completamente, dejándola desnuda. Acaricié con suavidad su sexo, excitándola. Cada segundo pasaba y sus gemidos se iban descontrolando, con el roce de mis labios por todo su cuerpo. Pude notar sus contracciones del orgasmo con mi propia lengua. Pude notar su placer con sus propios gemidos. Ella me acarició, me tocó, me hizo sentir la mejor persona del mundo, me hizo sentirme feliz con tan sólo unas caricias, unos sentimientos y unos orgasmos en un momento. Sus labios recorrieron todo mi cuerpo, su lengua indagó lo más desconocido haciéndolo salir a la luz. Me hizo jadear, gemir, me hizo sentir como nunca antes y, finalmente, quedó sobre mi pecho, desnuda las dos. La miré de reojo con una suave sonrisa y ella me miró. - ¿Qué… Significa todo esto, Ciara…? – Dije, murmurando mientras me miraba a los ojos. – Significa… El miedo de decirte todo lo que me has hecho sentir… - Hundió su rostro en mi cuello. – El miedo… de decir que me encantas y me encanta estar contigo… - Besaba suavemente mi cuello subiendo éstos hasta mi mejilla mirándome, como si quisiera pedir un beso en los labios. - ¿Sabes a qué tengo miedo…? – Dije, mirándola a los ojos. - ¿a qué? – Contestó ella mordiéndose el labio. – A que todo esto sea un sueño, que ahora despierte y me quede con las ganas de verte al despertar ahí dormida, desnuda sobre mí. Al no poder besarte por miedo al rechazo. Y, que ahora te vayas y me dejes tal cual… Con una cara de idiota impresionante… A eso tengo miedo… A que todo esto no sea nada… - Ella me miraba fijamente a los ojos. – Creo que… - Se mordía el labio nerviosa. – Ciara… No quiero que esto se quede aquí… - Ella esbozó una tímida sonrisa. – No sé si podré prometerte una eternidad, pero… Quiero intentarlo… - Solté una sonrisa estúpida. – Eso significa que est… - Ella me calló con un beso dejándome sin decir nada. – Significa fecha, hora, momento y sólo nosotras… Si tú quieres… - Mis mejillas se ruborizaron levemente dándole a entender en una noche llena de pasión que aquello tan sólo sería el comienzo de una nueva relación.


Att: Aje 13.07.13

lunes, 8 de julio de 2013

Cinco días.



Frente a frente,
el no poder respirar,
mariposas en el estómago,
que no me hagan sentir mal.

Sonríeme en mi sonrisa,
Acaríciame con tus dedos,
Déjame sentir una vez mas,
El sentir de tus respiros.

Consigue mi sonrisa,
fácil lo tienes ya,
solo con dos palabras al oído,
tú la podrás sacar.

Permíteme soltarte,
lo que estoy deseando soltar,
que tus labios quiero chocar,
y mi lengua atravesar.

Abrázame en el intento de caer,
sonríeme para no lastimar,
perdóname si intento besarte,
y no alcanzo a besar.

Mírame a los ojos,
siéntate sobre mí,
permíteme un suspiro,
que sea solo para ti.


Att: aje 8.07.13

martes, 25 de junio de 2013

Sueño de verano

Hija de la calle,
dueña del sol,
confidente de aquella noche,
en la que estábamos tú y yo.

Sobre mi pecho tú te duermes,
y sin querer, no me dejas dormir,
tu aliento en mi cuello,
y mil suspiros para ti.

Si me miras y sonríes,
en la mañana, ya no más.
¿Cómo dormiste, mi princesa?
Espero volverlo a repetir, una vez más.

Perdóname si intento besarte,
o si no aguanto la tentación,
perdóname si tu rostro recorro,
con mis dedos de algodón.

Deja que mi abrazo
te caliente ésta fría noche de verano,
deja que mi sonrisa estúpida,
sea la confidente de nosotros.


 25.06.13

viernes, 21 de junio de 2013

Recorrerte.


Mis besos recorren tu espalda,
Desnuda, sobre la cama,
reposas tus brazos en la almohada.
Te dejas hacer, y eso, me gusta.

Mi cuerpo y el tuyo,
uno nada más,
y en el silencio de la noche,
sólo a ti encontrar.

Escuchar tus gemidos en mi oído,
frente a frente, una vez más,
permíteme rozarte con mis dedos,
todo tu cuerpo y el más allá.

Indagaré con mis labios tu cuello,
y por tu pecho he de bajar,
hasta encontrarme con tu tripa,
tu pelvis y llevarte a la felicidad.

Que una vez que el desfogue de amor
salga por tu boca,
una vez más te acerques a mí,
para volverme loca.

Con la excusa de tener
mis labios sobre ti una vez más,
sentir tu gemido en mi oído,
y volverme loca sin pensar.

El sudor que recorre tu cuerpo,
con el mío ha de estar,
y tras una ducha fría,
dos en uno, sin preparar.

El agua recorrerá tu pelo,
tus pechos, tu tripa,
tu cuerpo, en general,
mis labios recorrerán cada parte, para hacerte gozar.

Cállate en el silencio,
sobre mí, en esa bañera,
bésabe en los labios,
y no me dejes volver a hablar.

Que la sonrisa ocupe nuestro rostro,
que no sea punto y final,
quiero un punto y seguido,
con comas, doble punto, infinito y más allá.


220613

lunes, 17 de junio de 2013

Sueños son



Permíteme hundirme en tu regazo,
respirar tu perfume hasta que me ahogue,
sonreír sobre tus labios, 
hasta que me sobre el tiempo.

Permíteme que roce mi dedo sobre tus labios
y que a continuación mi mano vagabundee por tu cuerpo,
deja mis labios rozar los tuyos,
déjame sonreír con tu sonrisa.

Fuera de mis sueños, permíteme soñar,
permíteme tu cuerpo junto al mío,
tu respirar junto a mi respirar,
y tu mirada en cómplice con mis ojos.

Que el azul de mis ojos no te intimiden,
que el brillo de la mañana por la ventana en la habitación,
tan sólo sea una escusa, 
para quedarnos más tiempo en la cama.

Déjame despertarte con un despertar iluso,
déjame sonreírte sobre el cuello mientras escucho tu jadeo,
déjame claro que me quieres, pero, sobre todo, hazlo.
Déjame sonreírte a la vez, pero siendo feliz de verdad.

Deja de mirarla, no la mires.
No me importa ser la otra, si estoy para ti.
No me importa nada, sólo por estar contigo,
Porque ¿sabes? Te quiero y lo haría.

Arrastrarme no me importaría,
con tu te quiero sobre mi oído,
mi felicidad tan sólo sería,
verte despertar cada mañana.

17.06.13

sábado, 15 de junio de 2013

Un año sin ti





Tantos sentimientos en un número,
¿Por qué te fuiste?  Quién sabe,
¿Por qué no hubo tiempo de despedidas?
Quizás hubiese sido más culpable.

Tu marcha, un hueco dejó,
Que al cabo del tiempo, una herida marcó.
Perdóname por todos mis fallos
Y perdóname por no haberte visitado.

Que cuando no podías contigo, luchabas
Y cuando con una sonrisa que me sacabas
Con tu sonrisa y el brillo de tus ojos,
Sabías hacerme feliz una tarde, tras estudiar un tocho.

Necesito volverte a ver,
Contactar contigo, tan sólo una vez.
Un año de tu marcha se dice rápido,
Lo que no saben, es que aún lloro cuando pienso ‘adiós’

Aún recuerdo cómo quise no llorar,
Aún recuerdo como a las siete de la mañana
la fuerte me fui haciendo, sin más.

Aún recuerdo cómo tus palabras de dolor,
tu voz dormida por sedantes
tu cuerpo lleno de dolor.

Aún recuerdo tu mirada caída,
tu sonrisa débil,
y tus te quiero entre líneas.

Perdóname por haberme dejado influenciar,
Por no haber ido a visitarte, cuando pude,
Por un simple idiota que no quería caminar.

Perdóname por no haberte querido como quise,
Perdóname por no ser la nieta perfecta
que toda abuela quiere.

Perdóname por todos mis fallos, de nuevo,
Pero ahora pienso y no sé cómo hacerlo,
Para no volver a caer en lo mismo.

Te echo de menos, es la realidad,
Te necesito aquí, y no soy la única.
Perdóname por llorar en silencio tu muerte,

Por no decirte adiós, por miedo al presente.

viernes, 14 de junio de 2013

El silencio de la noche.


Deja que el silencio de la noche,
recorran con mis labios tu cuerpo…
Deja que el silencio de la noche,
en la muchedumbre de la gente te roce…

Permíteme acariciar tu rostro,
que tu cuerpo baile junto a mí.
Que tus labios recorran mi mejilla,
y el giro inesperado de mi cara…

Déjame hundir mis dedos en tu cintura,
déjame sentir profundo los latidos de tu corazón.
Acaricia mi nuca con suavidad,
y húndeme en el brillo de tus ojos.

Enmudece mis palabras,
hazme usar los labios para no hablar.
Cállame y párame.
La pista es de las dos.

Concédeme éste baile,
pero hazlo mirándome a los ojos,
encuentra mi mirada en tu quizás.
Y déjame que te lleve al más allá.

Déjame hundir mi rostro
en el olor de tu pelo.
Déjame jugar con mis labios
al qué pasará sobre tu cuello.

Déjame declararme.
Decirte lo que siento, sin temer.
Escuchar tu te quiero, sin saber.
Y más tarde, el choque de tus labios sentir, tal vez.

¿Por qué no dejas de preguntar de quién hablo?
Mírame a los ojos y sabrás lo que trato.
Coger tu mano al caminar, no es casualidad.
Mirar tus ojos al hablar y sonreír, deja qué decir…

Sonríeme una última vez si te vas a ir.
Despídete con un buen beso y un abrazo.
Pero más tarde, haz que te odie,
Porque si no, no podré olvidarte.

Siénteme en el silencio de la noche,
como mis palabras enmudecen aún más tu silencio,
como tu sonrisa sale poco a poco, por el te quiero…
que saqué de dentro.

Permíteme rozar tu rostro una vez más,
Olvídate de quién más,
Me olvidaré del qué dirán.
Tan solo tú y yo, como en mi sueño…

Me escaparé por la noche, si lo deseas.
Me quedaré a dormir en tu casa, una vida entera.
Seré para ti, sin más dilación,
Por tan solo rozar tus labios, con toda esa pasión.

¿Desearte? Sería demasiado poco decir,
Espero equivocarme al hablar de amor,
Espero que eso sea lo que sientas…
Al menos si lo siento yo.


Att: Aje 14.06.13

martes, 11 de junio de 2013

Combustión


La lenta combustión con cada suspiro,
Los problemas desliar por mis pulmones, garganta…
Hasta salir por mi boca.
El lento soltar de mis labios, puedo ver.

El sostener los pensamientos
para soltarlos de una vez.
Crear otro suspiro
para volver a comenzar.

El sentir tu voz recorrer mi cuerpo…
Cada vez que pienso en ti.
La necesidad de olvidarte aparece…
Vuelvo a suspirar.

Cerrar los ojos en el intento de no llorar.
La experiencia de diferentes labios,
para no pensar en los tuyos…
Maldito intento fallido…

El poder cerrar los ojos y no pensar en ti…
Libertad.
El poder sonreír sin la necesidad de tu sonrisa,
Un quizás…

Explícame por qué digo esto…
Luego lo siento.
Explícame por qué pienso en forma de canción,
Cuando escribo esto.


1106.13 Aje

miércoles, 5 de junio de 2013

Lina


No podía parar de mirarla, mis ojos se iban hacia ella, y, el problema era, que se veía mi chica perfecta. La gente bailaba alrededor y podía ver su sonrisa entre la gente y distinguir su voz a pesar del sonido de la gente y de la música. Me acerqué a ella y comencé a seguirle el ritmo, ella, parecía acercarse. Puse mis manos sobre sus hombros y ella las posó sobre mi cintura. El mundo se alejaba de nosotros, o… Puede que no, pero no me daba mucha cuenta de todo. Le miraba sonriendo, no podía apartar la mirada fuera de esos ojos y… aquellos labios. Quizás era el efecto del alcohol, o sustancias, pero tenía unas inmensas ganas de besarle, y, no sabía si me podría aguantar. Me mordí el labio y nuestros cuerpos se acercaron hasta bailar muy de cerca, a mí me parecía que todo estaba más lento, como una película justo en los mejores momentos. Yo la miré a los ojos y junté mi frente con la de ella. Me mordí el labio y cerré levemente mis ojos tratando de controlarme y me quedé quieta. Llevé mis manos hasta su rostro acariciando sus mejillas con mis dedos, y ella, quieta, se quedó mirándome, solté una suave sonrisa con la mordida en el labio, notando aquella mirada, sintiéndome ruborizada, abrí suavemente mis ojos para poder volver a contemplarla, comprobar si podía aguantar la presión de no poder besarla. Estaba temblando, di un leve paso, juntando la punta de mis pies con los suyos sobre el suelo. Acaricié su mejilla llegando a sus labios, los cuales contemplaba en el intento de no caer sobre sus ojos. Comprobé como con el roce de mis dedos ella iba mordiendo su labio inferior a lo que solté una leve sonrisa… - No puedo… - Murmuré, muy bajito y ella me miró a los ojos. Caí sobre ellos tratando de resistirme. - ¿Qué te pasa…? – Ella me miraba mientras yo, acariciaba su labio inferior con mi pulgar derecho, dio un suave beso sobre éste. Sonreí. Negué, ella me miró a los ojos. Necesitaba dar aquél paso, pero ¿Y si la fastidiaba? No podía arriesgarme a perderla. - ¿Qué te pasa…? – La miré a los ojos mordiéndome el labio, rocé mi nariz con la suya en un leve movimiento y noté sus labios entreabrir – Con esto… - Murmuré, podía casi notar su aliento. - ¿Con… con qué…? – Me temblaba el labio inferior, ella parecía notarlo, la notaba levemente tensa y noté la presión de sus manos sobre mi cintura, aquella situación estaba pudiendo con mi capacidad de aguante. – Quiero be… - Me puso su dedo índice sobre mis labios – No digas más… - Ella acercó sus labios entreabiertos a los míos, con bastante lentitud. Rozó éstos y yo proseguí a ese roce. Acaricié sus mejillas encajándome con sus labios. Comencé a besarla con mucha suavidad, queriendo que el tiempo se parase en ese momento para no volverme a separar de ella. Acaricié su nuca acercándola con suavidad mientras mi cuerpo y el de ella se iban juntando. Rocé suavemente mi lengua, pudiendo notar la suya sobre ésta, lo que provocó un leve estremecer en mí. Mordí con suavidad su labio inferior mientras llevé mi mirada a sus ojos. Ella me miró, ruborizándose un poco. Solté suavemente su labio y dí un suave beso sobre éste, pasando a su mejilla y así recorriendo hasta su cuello. Ella clavaba suavemente sus dedos sobre mi espalda mientras yo proseguía con éstos mientras bajaba una de mis manos a su cintura, acariciándola. Pegué un suave mordisco sobre su cuello mientras la miraba de reojo notando el ritmo de su respiración. La llevé suavemente contra el muro, dejándola caer allí, olvidándome que alrededor había gente. Ella bajó sus manos hasta mi trasero, donde apretó suavemente sus dedos a la vez que notaba mis mordiscos sobre su cuello. Acariciaba su cintura, metiendo la mano suavemente bajo su camiseta, acariciándole así sobre su piel, pegué un suave lametón en su cuello con la punta de la lengua y luego un mordisco. Ella buscó con ansia mis labios. La besé, con intensidad y suavidad, tratando de llevar el beso poco a poco. Pasé mis manos sobre su tripa, explorándola con suavidad cada parte de ella, ella, la escondía apretando sus dedos sobre mi trasero. - ¿Vamos al bosque un rato…? – Le propuse en un murmuro, sobre su oído. Ella asintió. – Allí estaremos más tranquilas… - Mordí el lóbulo de su oreja tirando suavemente de éste, tras hablar. Se mordió el labio inferior y solté leves mordiscos en su oreja antes de guiarla al bosque. Le dí paso y la abracé con suavidad por detrás. Besé cu cuello lentamente mientras la guiaba caminando. Nos metimos dentro del bosque y la llevé detrás de un árbol. La reposé sobre éste mientras la miraba directamente a los ojos. Se mordía el labio y yo, con una sonrisa levanté suavemente su camiseta, volviendo a su cuello. Ella llevó sus manos a mi camisa, y desabrochó ésta. Acariciaba mi tripa subiendo sus manos hasta mis pechos, quedándose sobre éstos mientras yo subía su camiseta, deshaciéndome de ésta, dejándola sobre una rama del árbol cercana. Acaricié su tripa,  mientras, de reojo contemplaba sus pechos. Llevé mis manos hasta sus manos agarrándolas hasta detrás de ella. La miré mientras rocé con mis dedos sus brazos y todo el recorrido anterior de sus pechos, acaricié éstos mientras la miraba a los ojos. Ella agarró con sus manos mi rostro acariciando mi nuca y yo, con suavidad llevé mis manos a sus pechos, besando cada uno de éstos mientras los masajeaba con ambas manos. Bajé una parte de su sujetador para así llegar a su pecho y así con la otra parte, más adelante. La miré a los ojos mientras besaba uno de sus pechos, notando y escuchando sus jadeos, solté un leve mordisco sobre uno de sus pezones y ella, me miró. Bajé mis besos por su vientre, casi arrodillándome ante ella para besar su pelvis, ella acariciaba mi pelo. Desabroché su pantalón con mucha suavidad y seguí besando su pelvis pasando levemente la lengua, sus jadeos aumentaban. Bajé lentamente sus pantalones hasta dejarlos por su rodilla. Besé el exterior de su sexo con mis manos sobre su cadera. Pasé la lengua sobre su ropa interior, por la parte de sus labios mayores. Ella agarró mi cabeza, subiéndome hasta ella, pude notar su excitación por el ritmo de sus besos, junté mi sexo al de ella, frotándole suavemente mientras vagabundeé con mi mano sobre su pelvis, sexo y, sobre la ropa interior, labios mayores, pasando así dos dedos sobre éstos. Desabrochó mis pantalones y yo la miré con picardía en el beso parándome con suavidad, ella, sobre mis labios me miró algo ruborizada, pero volvió a besarme con aquella intensidad. Metió la mano en mi pantalón, y sobre mi ropa interior, acarició mi sexo solté un leve jadeo en sus labios, quedándome con éstos entreabiertos. Ella presionó sobre mi clítoris. Cerré mis ojos entreabriendo la boca soltando un leve gemido. Presioné con más intensidad con mis dedos sobre sus labios mayores. Pasé mi lengua sobre sus labios con lentitud jadeando leve, notando de nuevo su presión. Ella cogió ésta con sus labios mientras me miraba con los ojos entreabierto. Bajé suavemente su ropa interior y metí mi mano bajo ésta acariciando así su sexo, metiendo levemente un dedo entre sus labios mayores. Noté sus jadeos. Ella llevó las manos hasta mi trasero, bajo los pantalones, presionando con sus dedos ahí. – Dios… - Murmuró sobre mis labios, al tenerlos juntos. Presioné un dedo sobre su clítoris escuchando sus leves gemidos, me acerqué a su oído mordisqueándolo, soltando leves jadeos a su vez. Acaricié su sexo, notándola cada vez más lubricada. Pasó el rato y la cosa fue aumentando de color. Mi cuerpo y su cuerpo comenzaron a comprenderse como uno. Mis ojos con los suyos, inseparables y suspiros quedaron sueltos en varias bocanadas de aire tras haberlo perdido por el final de un increíble gemido. Al cabo de la hora, acabamos. Ella colocó su ropa y yo, coloqué la mía. Me quedé mirándola, apoyada desde el árbol cómo colocaba su ropa. - ¿Qué…? – Murmuró ella mirándome de forma tímida, se acercó leve. – Eres… Lo más hermoso que ví desde hace muchísimo tiempo. – Contesté mirándola, ella se acercó a mí,  y con las manos en mi cadera soltó un suave beso en mi barbilla, reposé mis manos sobre su cadera mirándola. Rozó con sus labios mi mandíbula y recorrió mi cuello depositando leves besos. Bajé mis manos a su trasero y ella las subió a mi nuca. Solté leves jadeos con una sonrisa y ella subió sus besos hasta depositarlo sobre mis labios comenzando a besarme de forma suave y lenta a la vez que dándole uso a su lengua de forma intensa.  La subí sobre mi cintura mientras la miraba reposada y ella me miró a los ojos. - ¿Quieres ir allí? – Dije mirándola, refiriéndome a donde estaría todo el mundo y ella se mordió el labio inferior antes de contestar. – No quiero… Pero… No es plan de darlos de lado, ¿no? – Contestó, yo solté una media sonrisa mirándola. Asentí buscando sus labios y, sobre éstos, murmuré. – Oye… - Ella me miró. – Dime… - Susurró. - ¿Qué pasa si me entran ganas de besarte allí? – Ella soltó una sonrisa cómplice. – Encontraré el momento para hacerlo… - Dijo mirándome a los ojos y yo sonreí - ¿Vamos? – Propuse, ella besó con suavidad mis labios aún sobre mi cintura cogida y asintió. Me quedé quieta un momento mirándola directamente a los ojos, sin poder decir nada más, anonadada por la belleza de sus ojos detrás de aquellos actos.

Fue pasando la noche, mi mano y la suya se encontraban al caminar y las risas eran acompañantes de nuestras conversaciones, además de la de nuestros amigos. Su pelo, desordenado y despeinado daba a pensar el acto sucedido en aquella noche. Casi todos se iban, y sólo quedamos ella y yo. Sentadas en el banco, fuera de la muchedumbre, la miré directamente a los ojos, acercándome a su rostro. Besé con suavidad su mejilla. Me moría de ganas por volver a besar sus labios, pero no iba a dejar que ella lo supiese en aquél momento, a pesar de su obviedad. - ¿Quieres quedarte en casa? – Le dije, ya que, a aquellas horas de la mañana, la suya cogía bastante más lejos que la mía. Ella sonrió, girando levemente su rostro a la vez que rozaba suavemente mis labios, haciendo que cerrase éstos ante el estúpido intento de resistirme. Ella jugó con mi labio inferior, a la vez que con mi propia tentación. Se acercó a mí. Sus piernas se pusieron sobre las mías y se sentó de forma paralela a mí, encima de éstas, moviendo con suavidad su cintura. Mordió mi labio inferior mientras me miraba a los ojos. Tiré con suavidad de éste, deshaciéndome de forma divertida y llevé mis labios hasta su cuello, directamente. Al notar mi respiración, noté cómo se sonrojaba ligeramente. Besé su cuello de forma lenta y prolongada notando sus dedos clavarse en mi nuca. – Sí… Quiero… Pero… ¿Estás segura de que puedo? – Mordí su oreja de forma suave tirando suave, asintiendo – Claro… - Noté su respiración agitada. Pasé mi lengua desde su oreja hasta su cuello, comenzando a besos hasta sus labios, los cuales, a continuación besaría con suavidad. Jugué con su lengua sonriendo con levedad y ella apretaba mi nuca. – Te quiero – Murmuré, muy bajito. Ella mordió mi labio mirándome a los ojos. - ¿Qué decías…? – Tiró suave de él soltándolo. Negué y ella sonrió, se acercó a mi oído y susurró. – Idiota… - Sonreí besándole de nuevo el cuello. - ¿Vamos? – Propuse y ella asintió, levantándose poco a poco, llevándome con ella. Una vez en pié, besé con suavidad sus labios, abrazándola desde atrás, para a continuación, llevarla caminando. Llegamos a mi casa y entre besos, la llevé hasta la cama, acostándola. Ella comenzó a desnudarme y nuestros cuerpos quedaron desnudos dando vueltas por la cama entre gemidos ahogados en el intento de no hacer ruido. Mis labios recorrieron todo su cuerpo, al igual que los suyos, y, al despertar, la encontré desnuda sobre mi pecho, con ese rostro que siempre quise ver así. Besé suavemente sus labios, seguía dormida. Acaricié su pelo con suavidad y volví a besarla con lentitud, recibiendo su aceptación en forma de beso mientras se colocaba sobre mí. Ella sostuvo mis manos, aprisionándolas a la cama mientras me miraba a los ojos, a dos centímetros de mis labios – Buenos días – Sonreí, ella sonrió. – Buenos días, princesa. – Se mordió el labio, me mordí el labio. – Te amo… - Murmuré mirándola a los ojos, ella me calló con un beso, murmurando en éstos – Te quiero- Sonreí como una idiota quedándome quieta, mirándola – Quiero que esto sea eterno – Susurré sobre sus labios, y ella asintió – Eso significa que… - Mordió mi labio – tú, yo… Aquí… Ahora… y… - La corté, besándola – Siempre – Murmuré, volviéndola a besar. A partir de entonces sabía que podría llegar a ser feliz en tan poco tiempo, aprendí a ser yo misma cuando tenía que serlo y a mandar lejos el miedo por sonreírle al futuro. Su piel quedó fundida sobre la mía en intentos de callar gemidos y nuestros miedos, se esfumaron juntos.

lunes, 3 de junio de 2013

Perdóname


Quizás la facilidad de mi sonrisa
Sea amor sin más cavilar 
Quizás la seriedad de mi rostro
Te de a entender algo más

Pero no te das cuenta
Que me encanta tu mano al caminar
Que quisiera pararte de repente
Y besarte sin pensarlo más

Que en la mitad de la muchedumbre 
Se queden mirando no más
Porque me da igual chica y chica
Yo te quiero a mi lado ya...

Necesito abrazarte
Necesito tocarte con mis labios
Necesito sentirte con mi piel
Necesito comerte con los ojos

Y dime como lo hago
Si cuando tuve una oportunidad
No tuve la oportunidad de ir
Si cuanto más te quiero
Más te alejas de mi. 

Te echo de menos
A unas cuatro horas de verte
Te echo de menos
No se sí aguantare el no besarte. 

Te necesito aquí, conmigo
Vuelve de una vez. 
Déjalo todo sin pensarlo
Prometo que no te arrepentirás 

Perdona el tiempo que paso
Perdona el no poder hacer...
Perdona el no poder ir a verte
Perdona el ahora necesitarte querer 

Pero no puedo pensar en otra persona
Pues más me vale no querer
No sentirme querida y llorar
Antes que desvanecerme otra vez. 

¿Enamorarme? Prefiero llamarlo
pro-éxtasis.
¿Quererte? Prefiero pensarlo 
como quizás si. 

Att: Aje. 01/05/13

miércoles, 24 de abril de 2013

Feliz cumpleaños.



Todos se fueron y tan sólo quedamos ella y yo. La miré y me miró, me quedé embobada en sus ojos, aquellos que ya me tenían loca de hace tiempo y tan sólo conseguía desviarme de ellos para mirar sus labios y esbozar una tímida sonrisa, con la que, acto seguido desviaría mi mirada hacia abajo, al no saber qué hacer. Pasé mi brazo sobre sus hombros, mirándola. Hacía algo de frío, ella me miró esbozándome una hermosa sonrisa, aquella que siempre había tenido y yo, me puse un poco nerviosa. Me mordí el labio. Trataba de evadir aquél gran, aunque algo incómodo momento, así que saqué el móvil con cuidado y puse una canción mientras apoyaba mi rostro sobre su pelo, dándole en éste un suave beso. Solté un leve suspiro sin decir nada. - ¿Estás bien? – Dijo ella, con aquella hermosa voz suave y tranquilizadora, bajada de  tono, cerca de mi oído. Aquello me ruborizó un poco, me encogí un poco de hombros y saqué otra vez aquella y estúpida tímida sonrisa mientras sentía su mirada sobre mis ojos. La miré mordiéndome levemente el labio inferior – No te preocupes, enana – dije mirándola y desvié rápidamente la mirada, pues, no podría quedarme así mucho tiempo sin que fuesen más que obvias mi inmensas ganas de plasmarle un beso en aquellos suaves labios. Acaricié su hombro con cuidado y, mordiéndome el labio por la impotencia, subí éstas caricias sobre su cuello, sintiendo como alargaba éste y echaba su cabeza sobre mí. Me puse más nerviosa, pero traté de tomar aire con normalidad. Besé su pelo con suavidad y una estúpida sonrisa en mis labios – Te quiero – Murmuré en un tono de voz bastante bajo y noté como una sonrisa se apoderó de su rostro, ¿Se habría enterado? No sabía si quería saberlo. Cerré con suavidad mis ojos, la verdad es que no me encontraba demasiado bien para estar en la calle, pero, no iba a cambiar ese momento por nada del mundo. Ella se me incorporó con levedad y me miró. La miré al notarla así. – Creo… que será mejor que me vaya ya a casa… - Dijo mirándome directamente a los ojos. - ¿Te acompaño? – Dije mirándola, no quería que se fuese, pero, ¿qué iba a hacer? ¿Retenerla conmigo? Ella aceptó. Caminando, su mano chocó contra la mía accidentalmente y, ambas manos quedaron unidas. La miré con mi rostro algo enrojecido y con una sonrisa idiota guardada en mi interior que, trataba, en un inútil intento de morderse el labio inferior interior, no ser esbozada. Acaricié sus dedos de forma lenta y prolongada deseando que el tiempo se parase, pero eso no iba a pasar, aquello iba a acabar tan pronto como empezó; ya estábamos llegando a su casa. Subí el escalón que daría a su propia acera y me quedé mirándola de la mano con una estúpida sonrisa que no conseguí borrar y, llevando la mano izquierda a su rostro con lentitud, acaricié su mejilla con el pulgar de ésta, acercando mi rostro al de ella muy lentamente mientras, de reojo podía contemplar aquella sonrisa mientras se mordía levemente el labio. Rocé con mis labios sus mejillas y ella soltó mi mano para llevar éstas a mi cintura, así fue como coloqué ambas manos mías sobre su rostro. Tras el beso de su mejilla la miré directamente a los ojos, muy nerviosa. Necesitaba besarla, quería hacerlo, no podía irme sin hacerlo pero, ¿y si la fastidiaba? – No quiero que te vayas… - Murmuré, con los ojos cerrados. Apoyé mi frente sobre la de ella mordiéndome el labio inferior mientras no apartaba mis manos de sus mejillas. – Hoy mis padres no están… - murmuró mientras noté su penetrante mirada sobre mi rostro, lo cual hizo que me ruborizada, al abrir los ojos y comprobar que así era. Me quedé embobada sobre sus ojos sin poder tener el valor de decir nada y cuando lo intenté, algo en mí no dejaba más que balbucear, ella soltó una sonrisa, lo cual me enrojeció aún más – Eres un tomate… - murmuró ella de forma cariñosa mientras arrugaba su nariz al juntarla con la mía con suavidad. Ese era mi momento, tenía que besarla, impulsé suavemente mis labios para juntarlo a los de ella, pero no tenía valor. Suspiré. – Quédate un rato más… - murmuré de forma muy baja, no sabia del todo si quería que se hubiese enterado. Mordí mi labio y ella, subió su mano derecha de mi cintura hasta el labio para acariciarlo. El corazón se me salía por la boca. – No te muerdas el labio… - Dijo mirándome a los ojos. La miré, desviando la mirada a sus labios, dejando que el labio se deshaga con la inercia del impulso de su dedo sobre éste y dí un suave beso sobre su yema. No tenía valor de decirle nada, pero… Aquello se me estaba haciendo eterno. Necesitaba besarla, ella se mordió el labio y yo la miré con una sonrisa, llevé una de mis manos, con un dedo a su labio para deshacerlo – No te muer… - Mi dedo se apartó de entre las dos, y ella, cortó mis palabras con un suave beso que, juntando mi cuerpo con el de ella y enlazando mis dedos en su nuca, correspondí. Solté una sonrisa bastante tímida al sentirlo, a la vez que mi corazón parecía estar volando por el impulso del latido. Sus labios se aproximaron con más intensidad a los míos mientras enredaba mis dedos detrás de su nuca, bajo su melena y con un suave beso, acabó. Me miró a los ojos, avergonzada, y parecía soltarse de mí. ¿La habría fastidiado? Esperaba que no. Pero acto seguido, comenzó a hablar. – Lo… Lo… Lo siento, Adele… - Dijo, negué y cogí sus manos incrustándolas de nuevo sobre mi cintura y volví con mis manos a su rostro con suavidad con la sonrisa más sincera que nunca había mostrado, llevé mis manos a su nuca y, acercando mi rostro al suyo lentamente me dejé llevar por mi corazón y la besé con mucha suavidad, comenzando por el enlazar de sus labios con los míos. Mordió mi labio inferior tirando hacia ella con una sonrisa y esa cara de niña mala que me enloquecía por momentos – quédate en casa ésta noche… - Dijo mirándome a los ojos tras soltar mi labio inferior – mis… padres no estarán… Pide permiso y… quédate… - asentí llevando ésta vez mis labios a su mejilla y rozando estos hasta su oreja, plasmando un suave mordisco en su lóbulo y susurrando – Ahora mismo… - Dijo con una sonrisa, soltando una mano para coger el móvil, mirándola a los ojos. Marqué el número de mi madre, aún me quedaba un día para los 18, así que sería buena idea avisarles de que no dormiría en casa, supuse que me darían permiso, pues ya tenía edad y, tras un poco de nervios a la espera de su respuesta, aceptó. La miré, y plasmé una gran sonrisa dándole un abrazo mientras ella me correspondía con otra como la mía a la vez que me rodeó con sus brazos. - ¿Entramos? – Murmuró ella con voz dulce sobre mi oído, a lo cual me estremecí con levedad y asentí al momento. Ella me abrazó suavemente por detrás y me llevó a la puerta acariciando mi tripa. Abrió la puerta de afuera y luego me dejó entrar, tras entrar y cerrar ella, siguió guiándome con sus manos sobre mi tripa hasta entrar dentro de la casa. La miré, dándome la vuelta y le miré - ¿Vemos una peli? Haré palomitas y… si quieres te dejaré algo de ropa para que estés más cómoda – Dijo con esa sonrisa dulce sobre sus labios la cual me hacía sonreír a la vez que intimidarme. Asentí y ella, tras dar un beso suave sobre mis labios y volver a dejarme atontada, susurró sobre mi oído – ven conmigo, te daré algo – Cogió mi mano y me llevó hasta su habitación, no muy lejos del salón, me quedé mirando cada detalle, cada foto, cada resquicio de ésta quedándome con una sonrisa mirándolo todo. Ella, fue a su armario y sacó unos pantalones y una camiseta cómoda, además de unas zapatillas. – Siéntete como en casa. Cámbiate aquí mismo e iré haciendo palomitas, ¿qué película quieres ver? – Dijo mientras me miraba directamente a los ojos – cualquiera de miedo estará bien – Asentí mirándola con una tímida sonrisa mordiéndome el labio. Ella se fue, cerrando la puerta mientras miraba – Oye… - dijo con voz dulce a la vez que un poco ronroneante. La miré alzando una ceja levemente, divertida - ¿No me vas a dar un beso? – Dijo mirándome con cara de niña pequeña, sí, esa, exactamente la que me volvía loca y no me dejaba responder a mí. Me acerqué a ella y con suavidad, con mi rostro sobre el de ella encajé nuestros labios, la miré con una sonrisa. – Así mejor – dijo ella, saliendo acto seguido con una sonrisa, muy alegre.
Me cambié de ropa lo más rápido que pude y cuando salí, estaba ella en el sillón, habiendo preparado ya las palomitas y puesto una película de miedo, por la cual, ni me preocupé demasiado de saber del título. Me senté a su lado mientras la miraba con una sonrisa, enlacé mis dedos con los de ella con suavidad. Ella le dio al play. Ella se apoyó levemente sobre mí y yo rodeé con mi brazo sus hombros con una sonrisa, sin poder parar de pensar en aquellos besos, mordiéndome el labio. Miraba la película aunque perdida. El tiempo iba pasando y el bol de palomitas ya se había acabado, aunque aún la película seguía su curso, bebí un poco de agua y ella me miró con una sonrisa. Acarició con su mano mi mejilla y yo puse mi mano sobre su tripa. Sus labios se acercaban a los míos tras habernos enlazado en una mirada cómplice.  Su rostro, serio y callado parecía corresponder de forma extraña a aquella situación, pero no dejaba de disgustarme. Sus labios se encajaron con los míos y cerré mis ojos cayendo en la tentación de besarla de forma lenta y prolongada usando varias veces la lengua en la busca del juego con la de ella y ella correspondió. Rodeó con sus piernas mi cintura, sentándose sobre mí y yo, pasé mis besos de sus labios a su cuello, pude escuchar sus suaves jadeos mientras esbozaba una sonrisa. Mordí su cuello y luego pasé la punta de mi lengua desde su clavícula hasta bajo del lóbulo de su oreja para más tarde pasar dándole mordiscos por la zona, noté algo más intensos sus jadeos. Eché la vista hacia ella, de reojo y la vi con los ojos cerrados y su labio inferior entre sus dientes. Sonreí tras notar sus caricias intensas sobre mi cintura, subiéndome la camiseta. Me dejé quitar. Acaricié su cadera, llevando mis manos al bajo de su espalda, sin dejar los besos de su cuello a un lado, subí su camiseta, deshaciéndome de ésta mientras ahora, la miraba a sus ojos. Acaricié su tripa con suavidad soltando una estúpida sonrisa, llevé mis manos al bajo de sus pechos, acariciando éstos con la yema de mis dedos, ella se mordía el labio mientra acercaba éstos a mi cuello. – Me vas… a… enloquecer… - dije entre jadeos al sentir sus labios sobre mi cuello y más aún al sentir sus manos sobre mis pechos. Apreté mis manos sobre el bajo de su espalda, llevándolas hasta su trasero. Sus besos seguían con intensidad sobre mi cuello, haciéndose notar pequeños mordiscos en zonas sensibles de éste y más tarde absorbió, dejándome marca, o eso pensaba, pero no le di importancia. Pasamos un rato sobre el sofá, en la misma posición. No aguantaba más. Apreté su trasero y mordí con suavidad su hombro. - ¿Vamos a tu… habitación…? – dije, notando que era el final de aquella película, ella asintió sin dejar de besar cada punto de mi cuello con sus manos sobre mis pechos, llevando ahora una para agarrarse a mi nuca, al levantarme con ella en mi cintura. La puse contra la pared, presionando mi sexo contra el de ella, en busca de sus labios y tras encontrarlos, con su trasero apretado por mis manos, la terminé de llevar a la cama, echándola ahí mientras la miraba con una sonrisa pícara. Me puse sobre ella con una sonrisa, agarrando sus manos hacia arriba para tentarla, ella me miró con una sonrisa de mala y yo rocé mis labios con los de ella mirándola. Al notar que trataba de besarme, me alejaba con levedad, notando cómo poco a poco su respiración iba a más. – Mala… - Dijo murmurando, algo ronroneante de nuevo. Negué mirándola a los ojos – Tú fuiste mala conmigo antes… - ella me miró con cara sorprendida. - ¿Yo? ¿Cuándo? – alzó una ceja divertida mirándome y me mordí el labio, di un suave beso en sus labios – en el salón – rocé mi sexo con el de ella, estando sobre su cintura recostada mientras la miraba directamente a los ojos mordiéndome el labio inferior con fuerza y ella, hacía lo mismo. Cerré de nuevo mis ojos, encontrándome con su cuello y, sin dejar de dar suaves caricias con mi sexo sobre el suyo, llevé con suavidad mis manos por su cuerpo, ésta vez, observándola de reojo con una sonrisa. Me incorporé sentada sobre ella y llevé mis manos hasta la tiranta de su sujetador, sobre sus hombros. Los acaricié con una sonrisa. Si aquello era un sueño, quería que fuese eterno. Cerré mis ojos un momento mientras bajaba mis manos a sus pechos y comencé a acariciarlos con levedad y suavidad, masajeándolos mientras la miraba directamente a los ojos. Lleve mis manos hasta su espalda, escondida en el colchón y, con una de estas, me deshice del broche de su sujetador, así quitándosela. Ella me miraba mordiéndose el labio y yo, tan solo podía sonreír como una estúpida. Tiré a un lado del cuarto su sujetador y contemplé con detenimiento cada uno de sus pechos, pasando mis manos por su tripa, con mucha lentitud y luego llevándolas a su vez a sus pechos, masajeando éstos mientras no dejaba ahora, de nuevo, de mirarla a los ojos. Ella correspondía ésta mirada cómplice con una sonrisa y su mordida en el labio. Llevé mis labios a su oído soltando un leve murmuro mientras vagaba con mis manos sobre su tripa mientras escuchaba sus jadeos ante la llegada de las caricias a su pelvis – Me encantas… - Dije sobre su oído y luego, mordí el lóbulo soltando leves jadeos. Con mi mano en su pelvis, acariciaba mis dedos sobre el borde de su pantalón mientras podía sentir cómo su corazón latía más fuerte. Me encantaba. Poco a poco fui bajando ésta mano, deshaciéndome de su botón, y a consecuencia de esto más tarde, de su pantalón. Sobre ella, en la misma posición, comencé a besar con mucha suavidad y lentitud sus labios haciendo uso de mi lengua, lenta y prolongadamente, así pudiendo notar la suya. Ella llevó sus manos hasta mi espalda, apretándola con fuerza al sentir el roce de mis dedos sobre su monte de Venus, sobre su ropa interior. Mordí su labio inferior, para así mirarla directamente a la cara, a sus ojos y, viendo sus labios entreabrirse a la vez que sus ojos, pude notar cómo poco a poco su excitación iba aumentando. Llevé dos de mis dedos a su sexo, pudiendo notar cómo se iba excitando y, con mi jadeo ahora sobre su cuello y el suyo sobre mi oído acaricié sus labios mayores, presionando en círculos. Noté gemidos ahogados en una auto-mordida de labio inferior y solté una sonrisa. Pasé mi lengua sobre su cuello, me deshice de su ropa interior, dejándola completamente al desnudo. Sus manos vagaron sobre mi espalda y se deshicieron de mi sujetador, echándolo a un lado. La mire directamente a los ojos y volví a la caricia en círculos de sus labios mayores. Ella cerró sus ojos mordiéndose su labio y yo me quedé mirándola, excitada. Sus manos recorrieron mi espalda y la llevaron hasta mis pantalones. No sé cómo, sin deshacer la unión de mi mano sobre su sexo, se deshizo de éstos y comenzó a acariciar mi sexo sobre mi ropa interior, muy excitada – Quieta… - Murmuré ahora sobre su oído, bastante excitada – Te toca a ti… - dije con voz entre gemidos y más tarde, dejé de hablarle al oído para besarla con suavidad. Con el uso de mi lengua sobre su cuello, comencé a acariciar sus labios menores y noté una intensidad mayor en el roce de mi lengua con la de ella. Mis caricias llevaron a su clítoris. Presioné sobre éste varias veces en busca de sus gemidos y, poco después de el roce continuo, pude escucharlos, por lo que sonreí y, sobre sus labios, llevé mis labios a su cuello, con mordiscos, a sus pechos, quedándome en éstos, sin dejar el roce de su clítoris, notándola bastante excitada. Rodeé y exploré cada uno de sus pechos, llegando así a su pelvis. Mientras la miraba, abriéndola de piernas con mis dedos sobre su clítoris, me mordí el labio. Posé mis labios sobre su sexo, apartando de éstos sus labios mayores, dejando abrir por sí solo a sus labios menores. Cerré mis ojos y pasé con suavidad la punta de mi lengua por su sexo al completo. Introduje mi dedo índice sobre su vagina, moviéndolo con suavidad a la vez que la miraba con la lengua sobre su clítoris. Cerré con fuerza mis ojos y comencé a pasarla sobre éste con más intensidad, notando sus gemidos subir el volumen y sus manos sobre mi pelo haciendo presión. Pasó el rato, y seguía sobre su sexo notando sus contracciones. Aumenté la velocidad e intensidad notando como ahí estaba, había llegado. Subí mis besos sobre su tripa, sus pechos y cuello hasta llegar a sus labios, sintiendo todo sus jadeos sobre éstos. Ella quiso llevar el ritmo ahora. Me puso debajo suya mientras me besaba con mucha intensidad y, acariciando mi sexo, pude notar como mis jadeos se iban aumentando. Se deshizo con rapidez de mi ropa interior y yo, apretaba las manos contra su espalda, excitada. Sus manos indagaron mi sexo, paseando por mi clítoris hasta llevar a mi vagina y una vez allí, juguetearon. Noté como sus besos iban bajando por mis pechos, mi tripa hasta llegar al punto de encuentro donde me haría gozar. Noté todo de ella sobre mí, no podía hacer más que ejercer presión sobre su cabeza con levedad mientras la estaba notando, arqueaba mi espalda sintiendo leves contracciones de placer. Apreté mis manos contra las sábanas, casi deshaciéndome del orden que la cama tenia al principio. Abría mis piernas para sentirla a la vez que movía mi cadera. Notaba que sus movimientos no cesaban y cada vez iba a más intensidad. Soltaba gemidos descontrolados, que, por más que quería, no era capaz de controlar. Movía mi cintura con fuerza y ella, lo notaba y a su vez, me respondía con una cálida sonrisa. Tras un rato de placer, ella notó mis fuertes contracciones, estaba llegando al punto de placer más extremo que jamás hubiese tenido. Llegué con casi un grito que no pude contener. Sus besos subieron por mi tripa, mis pechos y mi cuello hasta llegar a mis labios, una vez allí, pasó su lengua por éstos y más tarde me besó, dejándome con una sonrisa idiota. Se recostó a mi lado, tapándonos con la sábana que casi quitamos entre las dos. Desnuda, abrazada a ella, ella sobre mi pecho, ¿qué más podía pedir? - ¿Qué hora es? – murmuró ella sobre mi oído. Aún era relativamente temprano, aunque estábamos cansadas. – Las una, más o menos. – Ella se acercó a mi oído con suavidad y besó éste mientras murmuraba con aquella voz dulce que siempre me había enloquecido. – Feliz cumpleaños… cariño… - sonreí como una idiota. Ella era el mejor regalo que jamás podría haberme sucedido, aquello, ahora estaba segura que no era un sueño, pero prefería que aquél tiempo fuese eterno. – Gracias… - sonreí mientras la miraba al contestarle. Ella posó mis labios sobre su cuello. Ahora se había dado cuenta de todo, y, me alegraba de que fuese así, pero necesitaba saber qué éramos, pues ahora no sabía nada. - ¿Puedo preguntar algo? – Dije, ella asintió mirándome desde mi pecho - ¿Qué somos? Es decir, antes… éramos amigas y… ya sabes lo que siento por ti… - Ella me miró incorporándose un poco sobre mi pecho - ¿Qué sientes por mí…? – dijo con aquella dulce voz que me tenía enloquecida. – Antes, sentía ganas de besarte. Ahora me encantaría hacerlo todo el tiempo. Siento que contigo se me van los problemas, que quiero pasar más de un cumpleaños a tu lado, que quiero que… todo esto… no sea para siempre, si no, al menos, para lo que nos quede de tiempo, sea cual sea el fin de esto. Siento que quiero cogerte de la mano al caminar y besarte todo el trayecto sin dejar que digas ninguna palabra. Siento ganas de hacerte enfadar para luego darte un beso callándote la boca. Siento que… Si mañana me levanto y todo esto ha sido un sueño, todo se irá a la mierda. Siento que… te amo… Y que estoy enamorada de ti… Y todo esto tan solo lo ha reforzado… Pero… lo más reciente, es que… ésta ha sido la mejor noche de mi vida, y espero que éste sea el mejor cumpleaños de mi vida… - Sus labios se posaron sobre los  míos dándome un suave beso y yo cerré mis ojos. – Quiero caminar contigo de la mano – decía mientras me daba besos. – Quiero que esto sea un nosotras… y… quiero que me des tiempo para la gente… - La miré. - ¿Para la gente? – me miró – Para poder decírselo. Quiero hacer esto bien… - sonreí como una estúpida, volviéndola a besar. – Eso quiere decir que… ¿Estamos? – dije mordiéndole el labio con la duda y ella me besó mientras asentía. – Eso quiere decir que le pusimos fecha a esto… - Quedó abrazada a mí tras un beso y, apoyándose sobre mi pecho, durmió toda la noche y yo, concilié el sueño de la mejor forma que jamás habría pensado que pasaría de verdad: con ella.

24.04.13