Sin rumbo, en soledad,
Imagino el día de mi muerte,
Como si de sonrisa se tratara.
No me importa el futuro,
Bastante tengo, el presente, he de llevar.
Si quiera puedo con ello,
Casi me voy a derrumbar.
Derramar lágrimas a escondidas,
A la luz de la luna, hago testigo.
Escondida me sostengo a mi sábana.
Mi única compañía, otra vez.
Creí en un imposible,
Creí en el volver a salir,
Creía que podía con todo esto,
Tan sólo me logré confundir.
Me sentía menos sola,
Más luego, comencé a salir,
Caminaba, y, ¡No dolía!
De moneda de cambio, volví a servir.
La insufrible presencia me llama,
Las lágrimas vuelvo a derramar.
Estoy cansada de todo,
No quiero caminar.
Necesito gritar, pero no lo haré.
Necesito un abrazo, pero no lo pediré.
Me quedaré aquí, no quiero suplicar.
No voy, si no dicen “ven”
¿Por qué? Si me entremeto, volveré a caer.
A veces, no sé en quién confiar,
No sé con quien brindar, y con quién llorar.
De esa manera, prefiero hacerlo, todo en soledad.
Empieza a costarme, esa relación, que antes no era nada.
Att;AJE
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Bienvenidos
Quería dar la bienvenida y las gracias, a todos aquellos que visiten mi blog.
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.
¡Muchas gracias!
¡Un beso!
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jueves, 31 de marzo de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
Accidente
En aquel momento me sentí el centro de atención. Noté todas las miradas sobre mí, aunque eso ya no importaba. Casi no podía ver nada, y, notaba todos los gritos de desesperación de mi familia. ¿Cómo habían llegado hasta allí? No lo sabía. ¿Cómo sabían que estaba allí? No podía responderme. Había pensado tanto en un momento así, que, hasta me sentía culpable. Pero, esta vez, no había sido mi culpa. Ya no podía respirar bien, no lo conseguía. Sabía que era mi fin. Aquel despreocupado y ebrio hombre, me había atropellado sin piedad.
*Sé que no podrás oírme, pero, por favor, deja de gritar. Puedo verte, algo borrosa, por favor, no llores mamá. Puedo sentir el roce de tu mano, y los llantos desconsolados de mi familia, ¡Diles que no lloren! No quiero que eso sea mi escucha. Mamá… ¿Quiénes son esa gente? Noto mojado todo mi cuerpo, y, miles de cuchillas cortándome en pedazos. No… no llores, por favor… Mamá… Lo siento… Iba tan despreocupada, que, no me dí cuenta, que se acercó a la acera tanto. Lo puedo sentir, de aquí no saldré. ¡Agg! ¡Me arde la pierna! Ma…má… Tengo sueño… Creo que… echaré… una cabezadita…*
*¿Dónde estoy? ¿Qué es este sitio? ¿Qué es ese pitido? Autch, me duele la cabeza. Veo borroso… ¿Cómo he llegado aquí? ¿Qué dice ese médico? ¿El accidente? ¿Qué accidente? Aaah, ¡No puedo moverme, me duele todo! Ma…má… No puedo mover si quiera la boca. ¡Maldita sea, no puedo hablar, sólo balbucear! Apenas te escucho, pero, puedo adivinar tus palabras. ¿Un accidente? No recuerdo nada… ¿No podré volver a casa…? Comprendo… No… No quería que avisases a nadie… No quiero que vean como no puedo valerme por mí misma… Si quiera para comer… Además… sólo vendrán por pena, pura pena… Si quiera podré hablarles… No mamá, puedes ir a comer, tranquila. *
¿Quién vendría? Supongo que nadie, además… Sólo podía moverme por la camilla. Las lágrimas recorrían mi rostro. De esta no saldría, me encontraba fatal y, me dolía la cabeza. A medio día, casi podía hablar un poco, creo, que era efecto del movimiento tan brusco, de el “accidente’’ como decían. Intenté dormir, pero, oía las enfermeras hablar… Decían algo como “Esta chica no sobrevivirá mucho tiempo”. Yo lo sabía, me dolía el pecho, sentía mareos y, no podía moverme con facilidad. Suerte que respiraba.
Mis pertenencias estaban a un lado, en una mesa. Podía ver una especie de carta, siempre la llevaba encima, sí, era para ella… Pero nunca me atrevería a dársela.
Escuché la puerta, el collarín no me dejaba moverme así que, lancé una mirada. Supuse que sería alguna enfermera, así que, preferí seguir mirando a la nada, sumida en mis pensamientos: Ella. Cerré los ojos, olvidando que alguien entraba por la puerta, ignorándolo todo, sabía que no duraría más de dos días, como también sabía, que, mi madre estaba en el pasillo, jamás me dejaría sola. Pero prefirió darme un rato, supongo que, le habían dicho que me darían de comer, o algo así. Bah, ya, qué importaba.
-¿Puedo pasar?- Oí su dulce voz, le miré, mientras aquella lágrima recorría mi mejilla. Sonreí como una tonta, indicando con ello que sí. Ella cerró la puerta. Me alegró saber que lo hizo. Le miraba, fijamente, quería incorporarme, para poder hablar con ella, pero casi no podía. –No, no te muevas, quédate así- Suspiré, no me gustaba estar acostada en todo momento, le miraba, no quería que oyese mi voz, de tal manera, sin poder vocalizar. Ella visualizó el rastro de mi lágrima, y, con su dedo, secó lentamente dicho recorrido. Cerré los ojos mientras lo hacía, no quise que separase su mano de mi, quería sentirla cerca, tan cerca como fuera posible. Ella posó su mano sobre la mía, volví a sonreír como una tonta, olvidando todo, ella estaba, ¿Qué importaba? Podía mover los dedos de dicha mano. Así lo hice, quería acariciar los suyos. Le miraba a los ojos, y ella me miraba en silencio. Estaba mareada, creo, que me volvió a subir la fiebre, pero, no hacía caso. La enfermera interrumpió el momento, tenía que darme de comer. No quería que ella viese dicho acto y, quería estar con ella, así que, dije que no quería comer, y, así era. La enfermera, me tomó la temperatura, en efecto, tenía fiebre, más de cuarenta. Tuve que tomar la medicación, estaba, realmente, asquerosa, y, encima, debía tomarla con cañita. Al menos, podía tragar sola. Ella me miraba preocupada, y, ofreció a la enfermera, ocuparse de que yo comiese. La enfermera aceptó, yo, sonreí con timidez, odiaba tener que ser tan ayudada. Ella intentaba hacerlo más ameno y, lo conseguía, como todo lo que se proponía. Antes de salir la enfermera, me ayudó a incorporarme para poder comer, aunque no quería, más tarde, salió, y, ella, colocó la mesa rodeando mis piernas y se puso al lado. Probaba la comida, para que no me quemase y, cuando estaba segura que era así, la acercaba a mi boca, y, con dificultad, yo, alcanzaba a comer. Eso sí, también tenía que limpiarme, cosa que, me proporcionaba, extremada timidez. No podía casi ni mirarla, igualmente, ella, hacía bromas, para intentar que me tranquilizara. Cuando casi hube acabado el plato, dije que no quería más, así era. Ella apartó el plato y, me limpió. Me sentía tan inútil… Pero, ella lo hacía muy fácil. No quería que se fuese, aunque, sabía que, tarde o temprano, vendrían sus padres a recogerla. Tras comer, me sentía muy mareada y, tenía mucho frío, así lo dije. La enfermera, anteriormente, dijo que, era normal, y que debía dormir. No quería, ella recordó sus palabras y, tubo la amabilidad de recordármelo. Yo negué, no quería, sabía que se iría. Agarró mi mano y afirmó –Estaré aquí cuando despiertes-. Tenía que hablarle, aunque, no me entendiese bien. Acaricié su mano y, cogí aire, cosa que, me faltaba un poco. –No te vallas…- Mis palabras sonaban tan lamentables, que, hasta a mí misma, me daba pena, dijo que así sería. Recibió una llamada al móvil y, al poco, volvió conmigo, confirmando que así sería. Sonreí, se me caían los párpados. Sentía tanto mareo. Sólo quería estar con ella. –P..por favor… Ponte… aquí… a mi lado…- Me faltaba el aire, podía notarlo. Sabía que no podía moverme, pero, quería tenerla cerca, ella se sentó a mi lado. Indiqué que se tumbase para más comodidad. Ella accedió. De alguna manera, sabía que, no volvería a sentir nada más. Comencé a hablarle, tenía que decírselo. Con lágrimas en lo ojos, comencé a explicarle todo lo que sentía, ella me miraba, y secaba con suavidad mis lágrimas mientras, me decía –Saldrás de esta…- Yo, le decía que no, había escuchado a las enfermeras, así se lo expliqué, pero ella, no quería creerme. Le noté entristecida, y las lágrimas caían de sus ojos, alcé un poco la mano, para secarlas. –No te alejes de mí… Por favor- Ella asintió, a mí, me subía la temperatura, y, cada vez me mareaba más. Notó algo raro, así que, me acarició la cara, sintió que ardía, como antes. Le miré a los ojos, ella me devolvía la mirada, fija. Acariciaba mis mejillas, acarició mi labio inferior, y, más tarde, se acercó lentamente a mí. Sentí sus labios sobre los míos, reaccioné, besándola. Había estado esperando ese momento mucho. Mis lágrimas recorrían mi rostro sin cesar, y, las suyas, hacían lo mismo. Acaricié su mejilla, para secarlas, y así lo hizo ella a la vez. Poco a poco, sentí que me mareaba más. Mi corazón dejaba de latir, y, mis últimas palabras de asfixio, acompañaron su nombre junto a un “Te amo”. Oía gritos, pero mi cuerpo me impedía reaccionar. Las enfermeras tenían razón, moriría.
Att; Aje
*Sé que no podrás oírme, pero, por favor, deja de gritar. Puedo verte, algo borrosa, por favor, no llores mamá. Puedo sentir el roce de tu mano, y los llantos desconsolados de mi familia, ¡Diles que no lloren! No quiero que eso sea mi escucha. Mamá… ¿Quiénes son esa gente? Noto mojado todo mi cuerpo, y, miles de cuchillas cortándome en pedazos. No… no llores, por favor… Mamá… Lo siento… Iba tan despreocupada, que, no me dí cuenta, que se acercó a la acera tanto. Lo puedo sentir, de aquí no saldré. ¡Agg! ¡Me arde la pierna! Ma…má… Tengo sueño… Creo que… echaré… una cabezadita…*
*¿Dónde estoy? ¿Qué es este sitio? ¿Qué es ese pitido? Autch, me duele la cabeza. Veo borroso… ¿Cómo he llegado aquí? ¿Qué dice ese médico? ¿El accidente? ¿Qué accidente? Aaah, ¡No puedo moverme, me duele todo! Ma…má… No puedo mover si quiera la boca. ¡Maldita sea, no puedo hablar, sólo balbucear! Apenas te escucho, pero, puedo adivinar tus palabras. ¿Un accidente? No recuerdo nada… ¿No podré volver a casa…? Comprendo… No… No quería que avisases a nadie… No quiero que vean como no puedo valerme por mí misma… Si quiera para comer… Además… sólo vendrán por pena, pura pena… Si quiera podré hablarles… No mamá, puedes ir a comer, tranquila. *
¿Quién vendría? Supongo que nadie, además… Sólo podía moverme por la camilla. Las lágrimas recorrían mi rostro. De esta no saldría, me encontraba fatal y, me dolía la cabeza. A medio día, casi podía hablar un poco, creo, que era efecto del movimiento tan brusco, de el “accidente’’ como decían. Intenté dormir, pero, oía las enfermeras hablar… Decían algo como “Esta chica no sobrevivirá mucho tiempo”. Yo lo sabía, me dolía el pecho, sentía mareos y, no podía moverme con facilidad. Suerte que respiraba.
Mis pertenencias estaban a un lado, en una mesa. Podía ver una especie de carta, siempre la llevaba encima, sí, era para ella… Pero nunca me atrevería a dársela.
Escuché la puerta, el collarín no me dejaba moverme así que, lancé una mirada. Supuse que sería alguna enfermera, así que, preferí seguir mirando a la nada, sumida en mis pensamientos: Ella. Cerré los ojos, olvidando que alguien entraba por la puerta, ignorándolo todo, sabía que no duraría más de dos días, como también sabía, que, mi madre estaba en el pasillo, jamás me dejaría sola. Pero prefirió darme un rato, supongo que, le habían dicho que me darían de comer, o algo así. Bah, ya, qué importaba.
-¿Puedo pasar?- Oí su dulce voz, le miré, mientras aquella lágrima recorría mi mejilla. Sonreí como una tonta, indicando con ello que sí. Ella cerró la puerta. Me alegró saber que lo hizo. Le miraba, fijamente, quería incorporarme, para poder hablar con ella, pero casi no podía. –No, no te muevas, quédate así- Suspiré, no me gustaba estar acostada en todo momento, le miraba, no quería que oyese mi voz, de tal manera, sin poder vocalizar. Ella visualizó el rastro de mi lágrima, y, con su dedo, secó lentamente dicho recorrido. Cerré los ojos mientras lo hacía, no quise que separase su mano de mi, quería sentirla cerca, tan cerca como fuera posible. Ella posó su mano sobre la mía, volví a sonreír como una tonta, olvidando todo, ella estaba, ¿Qué importaba? Podía mover los dedos de dicha mano. Así lo hice, quería acariciar los suyos. Le miraba a los ojos, y ella me miraba en silencio. Estaba mareada, creo, que me volvió a subir la fiebre, pero, no hacía caso. La enfermera interrumpió el momento, tenía que darme de comer. No quería que ella viese dicho acto y, quería estar con ella, así que, dije que no quería comer, y, así era. La enfermera, me tomó la temperatura, en efecto, tenía fiebre, más de cuarenta. Tuve que tomar la medicación, estaba, realmente, asquerosa, y, encima, debía tomarla con cañita. Al menos, podía tragar sola. Ella me miraba preocupada, y, ofreció a la enfermera, ocuparse de que yo comiese. La enfermera aceptó, yo, sonreí con timidez, odiaba tener que ser tan ayudada. Ella intentaba hacerlo más ameno y, lo conseguía, como todo lo que se proponía. Antes de salir la enfermera, me ayudó a incorporarme para poder comer, aunque no quería, más tarde, salió, y, ella, colocó la mesa rodeando mis piernas y se puso al lado. Probaba la comida, para que no me quemase y, cuando estaba segura que era así, la acercaba a mi boca, y, con dificultad, yo, alcanzaba a comer. Eso sí, también tenía que limpiarme, cosa que, me proporcionaba, extremada timidez. No podía casi ni mirarla, igualmente, ella, hacía bromas, para intentar que me tranquilizara. Cuando casi hube acabado el plato, dije que no quería más, así era. Ella apartó el plato y, me limpió. Me sentía tan inútil… Pero, ella lo hacía muy fácil. No quería que se fuese, aunque, sabía que, tarde o temprano, vendrían sus padres a recogerla. Tras comer, me sentía muy mareada y, tenía mucho frío, así lo dije. La enfermera, anteriormente, dijo que, era normal, y que debía dormir. No quería, ella recordó sus palabras y, tubo la amabilidad de recordármelo. Yo negué, no quería, sabía que se iría. Agarró mi mano y afirmó –Estaré aquí cuando despiertes-. Tenía que hablarle, aunque, no me entendiese bien. Acaricié su mano y, cogí aire, cosa que, me faltaba un poco. –No te vallas…- Mis palabras sonaban tan lamentables, que, hasta a mí misma, me daba pena, dijo que así sería. Recibió una llamada al móvil y, al poco, volvió conmigo, confirmando que así sería. Sonreí, se me caían los párpados. Sentía tanto mareo. Sólo quería estar con ella. –P..por favor… Ponte… aquí… a mi lado…- Me faltaba el aire, podía notarlo. Sabía que no podía moverme, pero, quería tenerla cerca, ella se sentó a mi lado. Indiqué que se tumbase para más comodidad. Ella accedió. De alguna manera, sabía que, no volvería a sentir nada más. Comencé a hablarle, tenía que decírselo. Con lágrimas en lo ojos, comencé a explicarle todo lo que sentía, ella me miraba, y secaba con suavidad mis lágrimas mientras, me decía –Saldrás de esta…- Yo, le decía que no, había escuchado a las enfermeras, así se lo expliqué, pero ella, no quería creerme. Le noté entristecida, y las lágrimas caían de sus ojos, alcé un poco la mano, para secarlas. –No te alejes de mí… Por favor- Ella asintió, a mí, me subía la temperatura, y, cada vez me mareaba más. Notó algo raro, así que, me acarició la cara, sintió que ardía, como antes. Le miré a los ojos, ella me devolvía la mirada, fija. Acariciaba mis mejillas, acarició mi labio inferior, y, más tarde, se acercó lentamente a mí. Sentí sus labios sobre los míos, reaccioné, besándola. Había estado esperando ese momento mucho. Mis lágrimas recorrían mi rostro sin cesar, y, las suyas, hacían lo mismo. Acaricié su mejilla, para secarlas, y así lo hizo ella a la vez. Poco a poco, sentí que me mareaba más. Mi corazón dejaba de latir, y, mis últimas palabras de asfixio, acompañaron su nombre junto a un “Te amo”. Oía gritos, pero mi cuerpo me impedía reaccionar. Las enfermeras tenían razón, moriría.
Att; Aje
lunes, 28 de marzo de 2011
Ella
El viento azotó sus cabellos como un caballo cabalgando. Sus ojos brillaban con tal intensidad, que parecían destellos de pequeñas luces de colores, pero esta vez, en un color, un color intenso, que marcó tantos meses en profundidad. Ella sonreía, y mi mirada se centraba en una cosa: Sus labios. No podía parar de mirarle, no quería dejar de mirarle, pero, sabía que tarde o temprano iba a tener que hacerlo. Preferí disfrutar del momento. Tenía tantas ganas de besarla... Sabía que un día no aguantaba. El miedo siempre me echó atrás, el miedo siempre me impedía decirle todo lo que siento.
Seguí ignorando la realidad para fijarme de nuevo en sus ojos mientras hablaba, quería sacarle conversación, sólo para poder mirarle con un pretexto. Un mechón de pelo, cubrió su mejilla, a consecuencia de dicha brisa. Sentí ganas de apartarlo, sólo para rozarla por un segundo. Sentí ganas de mirarle y susurrarle al oido: ''Te amo, no sabes cuanto''. Pero no podía.
Introducí mis manos en los bolsillos, a pesar de tenerlos repletos de objetos, para resistirme a todo.
El brillo del sol daba de espaldas a ella, pero, sus ojos brillaban igualmente, de tal intensidad. Sus pestañas estaban dividiéndose en sombra que caía sobre sus ojos, lo que le hacía irresistible. Sonreía con tal facilidad, que, no sería capaz de imaginarme, la felicidad de estar a su lado, una tarde completa, una tarde a solas, aunque no dijese nada. Pero con solo una tarde, poder rozarle sin miedo. Poder hablar sin represión, valdría para una felicidad, al menos, momentánea.
Att:Aje
Seguí ignorando la realidad para fijarme de nuevo en sus ojos mientras hablaba, quería sacarle conversación, sólo para poder mirarle con un pretexto. Un mechón de pelo, cubrió su mejilla, a consecuencia de dicha brisa. Sentí ganas de apartarlo, sólo para rozarla por un segundo. Sentí ganas de mirarle y susurrarle al oido: ''Te amo, no sabes cuanto''. Pero no podía.
Introducí mis manos en los bolsillos, a pesar de tenerlos repletos de objetos, para resistirme a todo.
El brillo del sol daba de espaldas a ella, pero, sus ojos brillaban igualmente, de tal intensidad. Sus pestañas estaban dividiéndose en sombra que caía sobre sus ojos, lo que le hacía irresistible. Sonreía con tal facilidad, que, no sería capaz de imaginarme, la felicidad de estar a su lado, una tarde completa, una tarde a solas, aunque no dijese nada. Pero con solo una tarde, poder rozarle sin miedo. Poder hablar sin represión, valdría para una felicidad, al menos, momentánea.
Att:Aje
miércoles, 23 de marzo de 2011
Problemas.
En mis sueños más lejanos,
Una mota de luz aparece,
Entre las rendijas de aquella vieja ventana.
Que nunca perdió su valor.
Entre gritos de desesperanza,
Ahogo mis lágrimas secas.
Entre recuerdos de sonrisas,
Recojo mis trastos del camino.
-Por aquí pasará alguien,
podrá tropezar-
Siempre intentaba pensar,
En ayudar a los demás.
No encuentro mi camino.
No sé por dónde he de caminar.
Otras personas dejaron ahí sus trastos.
Y yo, no paro de tropezar.
¡No llevo traje, no llevo ropa!
¿Con qué lo puedo apartar?
Casi me cuesta el camino.
No tengo fuerzas para algo más.
Mi saco está lleno
Pronto va a explotar.
Por mucho que intente ordenarlo.
De ahí, nada saldrá.
ATT; Aje
Una mota de luz aparece,
Entre las rendijas de aquella vieja ventana.
Que nunca perdió su valor.
Entre gritos de desesperanza,
Ahogo mis lágrimas secas.
Entre recuerdos de sonrisas,
Recojo mis trastos del camino.
-Por aquí pasará alguien,
podrá tropezar-
Siempre intentaba pensar,
En ayudar a los demás.
No encuentro mi camino.
No sé por dónde he de caminar.
Otras personas dejaron ahí sus trastos.
Y yo, no paro de tropezar.
¡No llevo traje, no llevo ropa!
¿Con qué lo puedo apartar?
Casi me cuesta el camino.
No tengo fuerzas para algo más.
Mi saco está lleno
Pronto va a explotar.
Por mucho que intente ordenarlo.
De ahí, nada saldrá.
ATT; Aje
martes, 22 de marzo de 2011
Ella
Ella.
Me demostró que la amistad no tiene raza. Que el amor, no significan palabras. Que las lágrimas, es mejor ahogarlas en compañía. Que cuando estuviese ella, nunca estaría sola. Que a pesar de todo, al final, saldría bien. Me enseñó nobleza, me enseñó a amar, a soñar y a creer que después todo puede ser mejor. Me dio todo su amor, me entregó todo su corazón. Y, si no la sacaba, no le importaba porque ahí estaba igualmente para recibirme siempre que llegaba de clase, siempre que llegaba de la calle, no importaba, pero cuando entraba por dicha puerta, ella siempre corría hacia mí, y era lo que me motivaba de ir al instituto. Ella, se merece un cartel y lo que no es un cartel. Con ella he crecido y madurado, y, hoy, día 21/03/10 hace medio año de su muerte.
Ella, ha sido la mejor perra que he tenido, su nombre era Luna y, muchas personas dicen ‘’Solo es un perro’’ ‘’¿Sigues llorando por ella?’’ ‘’Pues, si a mi se me muriese mi perro, estaría mal, pero tampoco para tanto y llevo mucho tiempo con él’’.
¿Sabéis qué? Que ella ha sido lo más importante, porque, no me sentía sola, gracias a ella. Por eso quiero decirle, esté donde esté: NUNCA TE OLVIDARÉ LUNA.
Me demostró que la amistad no tiene raza. Que el amor, no significan palabras. Que las lágrimas, es mejor ahogarlas en compañía. Que cuando estuviese ella, nunca estaría sola. Que a pesar de todo, al final, saldría bien. Me enseñó nobleza, me enseñó a amar, a soñar y a creer que después todo puede ser mejor. Me dio todo su amor, me entregó todo su corazón. Y, si no la sacaba, no le importaba porque ahí estaba igualmente para recibirme siempre que llegaba de clase, siempre que llegaba de la calle, no importaba, pero cuando entraba por dicha puerta, ella siempre corría hacia mí, y era lo que me motivaba de ir al instituto. Ella, se merece un cartel y lo que no es un cartel. Con ella he crecido y madurado, y, hoy, día 21/03/10 hace medio año de su muerte.
Ella, ha sido la mejor perra que he tenido, su nombre era Luna y, muchas personas dicen ‘’Solo es un perro’’ ‘’¿Sigues llorando por ella?’’ ‘’Pues, si a mi se me muriese mi perro, estaría mal, pero tampoco para tanto y llevo mucho tiempo con él’’.
¿Sabéis qué? Que ella ha sido lo más importante, porque, no me sentía sola, gracias a ella. Por eso quiero decirle, esté donde esté: NUNCA TE OLVIDARÉ LUNA.
Reflexion
Luego aprendes con el tiempo, que lo que más importa, tarde o temprano se irá y que, por mucho que diga que no, será así. Y después sufrirás tú, porque lo sabías...
La costumbre es asquerosa, porque, habitúa algo y, luego cuando pretendes deshabituarlo, no puedes, porque, ha marcado, pero, ha dado el palo muy fuerte y... Aprendes a vivir con dicho palo, aun así de no acostumbrarse nunca, realmente.
A veces prefiero el... ''Mejor tarde que nunca'' que, el ''Era mejor antes, que pasara después, porque dolería más'' Porque, aunque pase después, todo ese tiempo que pasé llorando, lo disfruto, y, ya en el pasado, quizás realmente, sí, pueda sobrellevarlo.
Ahora no era el momento. Hace un año, tampoco. Pero bueno...
La costumbre es asquerosa, porque, habitúa algo y, luego cuando pretendes deshabituarlo, no puedes, porque, ha marcado, pero, ha dado el palo muy fuerte y... Aprendes a vivir con dicho palo, aun así de no acostumbrarse nunca, realmente.
A veces prefiero el... ''Mejor tarde que nunca'' que, el ''Era mejor antes, que pasara después, porque dolería más'' Porque, aunque pase después, todo ese tiempo que pasé llorando, lo disfruto, y, ya en el pasado, quizás realmente, sí, pueda sobrellevarlo.
Ahora no era el momento. Hace un año, tampoco. Pero bueno...
jueves, 17 de marzo de 2011
suicidio
Casi no podía caminar, sólo quería llorar. Pensé, que lo mejor sería tomarme una ducha. Así lo hice, tras desnudarme, me metí, casi sin fuerzas. Abrí el grifo y, aunque el agua que salía cada vez, era más fría, ya no me importaba nada.
Sentía como el agua, rozaba cada parte de mi cuerpo, y como lentamente me iba deslizando entre las baldosas de la pared, hasta caer sentada en la placa de ducha. Desde arriba, caía el tímido y difuminado chorro de agua. Quería morirme, se había acabado mi razón de ser. Ella ya no volvería… Mis lágrimas no paraban de salir, a pesar del frío. ¡Quería ir con ella! Total… ¿quién iba a notar la diferencia? En la estantería, había tantos objetos con los que acabar con todo, que, me sentía cobarde por no acabar. Había tantas pastillas como para matar a un oso.
Alcé el brazo, alcancé la cuchilla más cercana y, la empuñé. Imágenes venían a mi mente. Imágenes que no quería borrar. Sabía que era negativa, pero, tenía razón. Mi antigua razón, se había extinguido, mi pequeña razón, pero, gran alegría, se había ido a otro mundo. Para colmo, nadie sabía nada de cómo me sentía y, a cada momento parecía sobrar. Me sentía tan sola. ‘’Ya no más’’ Dije al mundo. ‘’ ¿Por qué te llevas toda mi felicidad…? ¡Llévame a mí! ‘’ Gritaba a cada momento, pero nadie me escuchaba. Agarré con fuerza aquella tijera, sentí que no podía más. Apreté mis ojos, poco a poco… podía comprobar como eso de ‘’ojos que no ven, corazón que no siente’’ era mentira. Mi cuerpo se desvanecía poco a poco. El agua fría… Bueno, ya no era tan fría, o, no sé, no sentía nada. Lo último que capté escuchar, fueron sus gritos de llanto.
No alcanzaría a explicar tan dolor sentido ante el llanto de una madre…
Yacía en aquella camilla, quería estar sola, a pesar de que me dolería más… Me tenían atada… Parecía que algo me apretaba al cuello, pero no era así, era mi obsesión.
Al estar sola en aquella habitación, quise desatarme, pero no podía, grité, en vano, ya que nadie me hacía caso. Sentí tanta culpabilidad por lo que causaba, que hubiese preferido haber nacido sola. Así no causar más daños.
De pronto, apareció una luz blanca por la puerta, era ella. Casi no le podía mirar a los ojos, sentía tanta vergüenza. Apreté mis puños, cerré con fuerza los ojos, deseando que todo eso solo hubiese sido una pesadilla. Estaba tan equivocada.
Las lágrimas salían de mis ojos, no quería verle de esa manera y, menos por mi culpa. ¡Era la culpable de todo! Sentí como ella rozaba mi mano, relajé el puño, para sentirle cerca durante unos segundos. No sabía qué decirle. Ella era mi obsesión, mi felicidad. Ella lo era todo, era la única luz que me guiaba. Me limité a fijar mi mirada sobre sus resplandecientes ojos, mientras una lágrima recorría mi rostro. Cerré los ojos por un segundo. Ella acercó su mano hacia éste, recogiendo la lágrima con delicadeza, fue cuando entonces susurró ‘’Te quiero...’’. Sonreí, le miré a los ojos, vi cómo se acercaba a mí, me sentía tan débil. Pero el roce de sus labios me hizo fuerte. No quería que aquél momento acabase.
Entonces, fue cuando alcancé a despertar, después de seis meses. Sí, los gritos, las lágrimas habían sido ciertos, pero el susurro de su amor, tan sólo fue fruto de mi cerebro. De mi estúpido y maldito cerebro. Cuando abrí los ojos, no había nadie en aquella habitación blanquecina. Me sentí tan sola y tan débil, que, alcancé a ver un teléfono, recordé su número, tomé el valor para llamarla. Y, con una voz temblorosa alcancé a decir. –Sólo quiero que sepas, antes de que todo esto acabe. Que, todo este tiempo… Mi cerebro, ha estado activo… Pensando en ti…- El teléfono se calló y mi corazón, jamás volvió a latir.
Att: Aje
Sentía como el agua, rozaba cada parte de mi cuerpo, y como lentamente me iba deslizando entre las baldosas de la pared, hasta caer sentada en la placa de ducha. Desde arriba, caía el tímido y difuminado chorro de agua. Quería morirme, se había acabado mi razón de ser. Ella ya no volvería… Mis lágrimas no paraban de salir, a pesar del frío. ¡Quería ir con ella! Total… ¿quién iba a notar la diferencia? En la estantería, había tantos objetos con los que acabar con todo, que, me sentía cobarde por no acabar. Había tantas pastillas como para matar a un oso.
Alcé el brazo, alcancé la cuchilla más cercana y, la empuñé. Imágenes venían a mi mente. Imágenes que no quería borrar. Sabía que era negativa, pero, tenía razón. Mi antigua razón, se había extinguido, mi pequeña razón, pero, gran alegría, se había ido a otro mundo. Para colmo, nadie sabía nada de cómo me sentía y, a cada momento parecía sobrar. Me sentía tan sola. ‘’Ya no más’’ Dije al mundo. ‘’ ¿Por qué te llevas toda mi felicidad…? ¡Llévame a mí! ‘’ Gritaba a cada momento, pero nadie me escuchaba. Agarré con fuerza aquella tijera, sentí que no podía más. Apreté mis ojos, poco a poco… podía comprobar como eso de ‘’ojos que no ven, corazón que no siente’’ era mentira. Mi cuerpo se desvanecía poco a poco. El agua fría… Bueno, ya no era tan fría, o, no sé, no sentía nada. Lo último que capté escuchar, fueron sus gritos de llanto.
No alcanzaría a explicar tan dolor sentido ante el llanto de una madre…
Yacía en aquella camilla, quería estar sola, a pesar de que me dolería más… Me tenían atada… Parecía que algo me apretaba al cuello, pero no era así, era mi obsesión.
Al estar sola en aquella habitación, quise desatarme, pero no podía, grité, en vano, ya que nadie me hacía caso. Sentí tanta culpabilidad por lo que causaba, que hubiese preferido haber nacido sola. Así no causar más daños.
De pronto, apareció una luz blanca por la puerta, era ella. Casi no le podía mirar a los ojos, sentía tanta vergüenza. Apreté mis puños, cerré con fuerza los ojos, deseando que todo eso solo hubiese sido una pesadilla. Estaba tan equivocada.
Las lágrimas salían de mis ojos, no quería verle de esa manera y, menos por mi culpa. ¡Era la culpable de todo! Sentí como ella rozaba mi mano, relajé el puño, para sentirle cerca durante unos segundos. No sabía qué decirle. Ella era mi obsesión, mi felicidad. Ella lo era todo, era la única luz que me guiaba. Me limité a fijar mi mirada sobre sus resplandecientes ojos, mientras una lágrima recorría mi rostro. Cerré los ojos por un segundo. Ella acercó su mano hacia éste, recogiendo la lágrima con delicadeza, fue cuando entonces susurró ‘’Te quiero...’’. Sonreí, le miré a los ojos, vi cómo se acercaba a mí, me sentía tan débil. Pero el roce de sus labios me hizo fuerte. No quería que aquél momento acabase.
Entonces, fue cuando alcancé a despertar, después de seis meses. Sí, los gritos, las lágrimas habían sido ciertos, pero el susurro de su amor, tan sólo fue fruto de mi cerebro. De mi estúpido y maldito cerebro. Cuando abrí los ojos, no había nadie en aquella habitación blanquecina. Me sentí tan sola y tan débil, que, alcancé a ver un teléfono, recordé su número, tomé el valor para llamarla. Y, con una voz temblorosa alcancé a decir. –Sólo quiero que sepas, antes de que todo esto acabe. Que, todo este tiempo… Mi cerebro, ha estado activo… Pensando en ti…- El teléfono se calló y mi corazón, jamás volvió a latir.
Att: Aje
miércoles, 16 de marzo de 2011
Llegada
Al borde del abismo, espero tu regreso, mientras a letras de melodía a la vez que acaricio las finas cuerdas de mi guitarra. Sé que no volverás, aunque yo, te esperaré. Nunca estuviste, pero mi cabeza no lo ve así.
jueves, 10 de marzo de 2011
Ganas de vivir.

¿Sabes? Tú no me conoces, ¡Pero en poco tiempo llegaré a tu vida!
Te vas a dar cuenta, dentro de nada, ¡Ya verás! No tienes ni idea, como lo estoy deseando… No sé cómo eres, ni como es él, pero ¡Quiero veros! ¡Estoy segura de que seré muy feliz! Aunque he escuchado que es muy dura la vida, pero ¿Sabes? No me importa, ¡Voy a luchar contigo!
Me estoy haciendo grande, ¿sabes? Casi puede distinguirse mis extremidades. ¡Estoy deseando que me notes! ¿Puedes notarme? ¿Sí?
Hoy, creo que te hiciste una prueba, aunque, tus emociones no fueran muy buenas.. Lo he notado… Pero, espero que pronto te haga ilusión.
Creo oírte hablar con aquel hombre. ¡Díselo! ¡Quiero conocerlo! ¡Por favor!
Ya estoy más grandes, puedo sentir que tengo dedos. ¿Ese hombre con el que siempre estás es mi papá? ¡Quiero conocerlo! ¿Por qué no le hablas de mí? Ya estoy bien crecidita en tu tripa, ¿No se da cuenta?
Valla, hoy te ha preguntado y tú parecías nerviosa, me empezó a doler la cabeza… Y casi me sentía mal… ¿Por qué no le dijiste que sí? ¿Por qué ese hombre te gritaba, mamá?
¿Por qué ese hombre no se alegra de mí, mamá? No seré un ‘’estorbo’’ como él dice. ¡Lo juro! ¡Te lo prometo! ¡Déjame ir contigo! ¡Dile que no molestaré!
¡Aaaaah! ¡Mamá! ¡Me duele la cabeza! ¡Dejad de gritar! ¿Qué hace?
Mamá… Me siento débil… No consigo luchar… Ma..má… ¿Es por mi culpa?
Si… Es mi culpa, ¿Verdad? Ya no siento nada… Creo que algo me llama… ¡Una luz me atrapa! ¡No quiero! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Mamá!!!!!!!! ¡Ayúdameee! ¡No te mueras mamá, no te mueras por favor…! ¡Yo me iré, pero sobrevive tú!
Llevo tres días en el cielo… Prefería estar contigo, hoy al fin recobraste el conocimiento, te dijeron que yo … no sé, era una palabra extraña… Estoy en el cielo… Pero, no te preocupes, ¿Vale? Yo te voy a cuidar para que tu te pongas muy buena, ya verás. Pero, prométeme que no volverás con aquél hombre…
Te veo enferma… ¿Te recuperarás, verdad? Bajé a tu lado, aunque tu no me viste…
Vamos mamá, lucha… No… No llores por favor… No llores mamá… No llores por mí… Yo estaré bien…
¿Qué le pasa a tu corazón? ¿Por qué no late? ¡¿Por qué gritan esos médicos?! ¿Qué hacen? ¡MAMÁ RESPONDE! No paro de llorar, pensando que fue por mi culpa… Si yo no hubiese venido, no te hubiese pasado nada…
¡Responde, por favor! ¡Responde!
¿Dónde estás? ¿Esa es una nueva cama? ¿Por qué todos lloran? Puedo sentirte cerca, ¿dónde estás?
¡Mamá! Al fin te siento cerca… Te eché de menos… No llores, por favor, no llores. ¡Tengo una idea! ¡Estaremos aquí las dos! ¿Vale? ¡Yo cuidaré de ti y tú de mí!
Att: Aje
jueves, 24 de febrero de 2011
Mariposa
Una mariposa vuela alrededor de la desesperanza.
Quiere llegar al cielo, pero la red se lo impide.
Sus fuerzas para empujar, se van haciendo más pequeñas.
No hay más salida, ¡Está atrapada!
‘‘¡Déjenme ir al cielo, por favor!’’
Gritaba la mariposa entre lágrimas.
Parecía que se desvanecía,
Parecía, que su fin, ese sería.
Los niños que la atraparon,
No sabían lo que hacían,
Por más fuerza con la que sus halas batía,
Más difícil, la red se hacía.
Entre sus lágrimas se ahogaba,
Por aquellas tardes, en las que nadie la rescataba.
Atrapada en una jaula de metal.
¡Nada de luz, dejaba pasar!
‘’¡Ayúdenme, por favor, quiero salir!’’
¿Qué había hecho para estar allí?
La pobre mariposa, parecía marchitar.
Quería subir con ansia, pero, con recuerdos se inundaba más.
Cerró sus ojos fuerte, batió sus halas
Y con fuerza y decisión empujó.
Aunque su fuerza fue en vano,
Un resquicio de luz, dejó.
ATT: AJE
Quiere llegar al cielo, pero la red se lo impide.
Sus fuerzas para empujar, se van haciendo más pequeñas.
No hay más salida, ¡Está atrapada!
‘‘¡Déjenme ir al cielo, por favor!’’
Gritaba la mariposa entre lágrimas.
Parecía que se desvanecía,
Parecía, que su fin, ese sería.
Los niños que la atraparon,
No sabían lo que hacían,
Por más fuerza con la que sus halas batía,
Más difícil, la red se hacía.
Entre sus lágrimas se ahogaba,
Por aquellas tardes, en las que nadie la rescataba.
Atrapada en una jaula de metal.
¡Nada de luz, dejaba pasar!
‘’¡Ayúdenme, por favor, quiero salir!’’
¿Qué había hecho para estar allí?
La pobre mariposa, parecía marchitar.
Quería subir con ansia, pero, con recuerdos se inundaba más.
Cerró sus ojos fuerte, batió sus halas
Y con fuerza y decisión empujó.
Aunque su fuerza fue en vano,
Un resquicio de luz, dejó.
ATT: AJE
Heridas
Lo dí todo por ti.
Lo que podía y lo que no.
Aguantaba tus golpes, de desesperanza.
Aguantaba tus golpes, por no gritar.
Perdí el norte,
Confiaba en ti.
Juntos siempre caminábamos.
Digo caminábamos, ¿ahora? Bah.
¿Qué significo para ti?
Soy una imbécil, no más.
Sigo ahí, llamándote,
Para más rechazos,
Tener que guardar.
¿Por qué lo haces?
Tú decías siempre,
¿Siempre? Entonces este es mi final.
Aquí llegó mi siempre.
¿Qué es lo que quieres?
No puedo ir tras de ti.
Tú de mí, pasas ya.
Si no te dirijo la palabra.
Yo para ti, completa desconocida.
No tienes ni idea,
De lo que he tenido que aguantar.
¿Que tú eres mi amigo?
¿Que te tendré por ‘’siempre jamás’’?
No te reconozco.
No eres igual.
Odio como me tratabas.
Odio como me tratas ahora.
Por más que escribo, ¡No lo entiendes!
Yo más no te puedo hablar.
¿Acaso no entiendes,
Que todo este sufrimiento,
Está originado por tu falta, no más?
Te lo he dicho directamente,
Caso no me haces más.
¿Qué más puedo hacer,
Para que todo vuelva a funcionar?
Empezamos con mal pie,
Más tu lo sabias,
Llegaste con perdones,
Y yo con niñerías.
¿Sabes qué es la soledad?
Correrás hacia mí, lo sé.
Cuando solo te quedes,
Y nadie te ofrezca la mano.
Vendrás con un ‘’lo siento’’
O con un ‘’Me arrepiento’’ quizás.
Extenderás tu mano para subir.
Y yo, como idiota, te subiré y yo, me caeré.
¡Quiero que mi fin llegue!
¿Esto es un siempre, no?
¡Este será mi siempre!
Así no sentirás culpabilidad.
Aunque, ¿Tú, culpabilidad?
No, no lo creo.
‘’Lo sientes’’ pero,
Jamás te arrastrarás por un perdón.
Las lágrimas que derramo,
No son solo para ti, ¿sabes?
Las lágrimas que derramo.
Descifra todo el tiempo,
En el que tú pasaste de mí.
¿Sabes lo que pasa por mi mente?
¿Sabes lo que he llegado a probar?
¿Sabes por qué pienso así?
No, y como no te acerques, NO lo sabrás.
Hoy digo que no me arrastro.
Aunque mañana a ti correré, sin más.
Sin paracaídas me tiraré del avión.
Y me estrellaré, quedando herida, de gravedad.
Att: Aje
Lo que podía y lo que no.
Aguantaba tus golpes, de desesperanza.
Aguantaba tus golpes, por no gritar.
Perdí el norte,
Confiaba en ti.
Juntos siempre caminábamos.
Digo caminábamos, ¿ahora? Bah.
¿Qué significo para ti?
Soy una imbécil, no más.
Sigo ahí, llamándote,
Para más rechazos,
Tener que guardar.
¿Por qué lo haces?
Tú decías siempre,
¿Siempre? Entonces este es mi final.
Aquí llegó mi siempre.
¿Qué es lo que quieres?
No puedo ir tras de ti.
Tú de mí, pasas ya.
Si no te dirijo la palabra.
Yo para ti, completa desconocida.
No tienes ni idea,
De lo que he tenido que aguantar.
¿Que tú eres mi amigo?
¿Que te tendré por ‘’siempre jamás’’?
No te reconozco.
No eres igual.
Odio como me tratabas.
Odio como me tratas ahora.
Por más que escribo, ¡No lo entiendes!
Yo más no te puedo hablar.
¿Acaso no entiendes,
Que todo este sufrimiento,
Está originado por tu falta, no más?
Te lo he dicho directamente,
Caso no me haces más.
¿Qué más puedo hacer,
Para que todo vuelva a funcionar?
Empezamos con mal pie,
Más tu lo sabias,
Llegaste con perdones,
Y yo con niñerías.
¿Sabes qué es la soledad?
Correrás hacia mí, lo sé.
Cuando solo te quedes,
Y nadie te ofrezca la mano.
Vendrás con un ‘’lo siento’’
O con un ‘’Me arrepiento’’ quizás.
Extenderás tu mano para subir.
Y yo, como idiota, te subiré y yo, me caeré.
¡Quiero que mi fin llegue!
¿Esto es un siempre, no?
¡Este será mi siempre!
Así no sentirás culpabilidad.
Aunque, ¿Tú, culpabilidad?
No, no lo creo.
‘’Lo sientes’’ pero,
Jamás te arrastrarás por un perdón.
Las lágrimas que derramo,
No son solo para ti, ¿sabes?
Las lágrimas que derramo.
Descifra todo el tiempo,
En el que tú pasaste de mí.
¿Sabes lo que pasa por mi mente?
¿Sabes lo que he llegado a probar?
¿Sabes por qué pienso así?
No, y como no te acerques, NO lo sabrás.
Hoy digo que no me arrastro.
Aunque mañana a ti correré, sin más.
Sin paracaídas me tiraré del avión.
Y me estrellaré, quedando herida, de gravedad.
Att: Aje
miércoles, 26 de enero de 2011
´Túnel
Aquello parecía un túnel
No había luz captable
La humedad y soledad
Eran mi mejor compañía
Quería salir, pero
¡Tenia miedo!
¿Qué sería de mí?
Encontré un hueco,
Donde poder refugiarme
Un sitio donde abarcar
Noches en vela
Compañero mi bolígrafo
Como papel, plasmando la soledad
La oscuridad era arropadora
La, ¿Luz se llama?
Creo que dejé de anhelar
Grabé mis iniciales en la pared, como recuerdo
Ese podría ser mi final
Oía voces tras el túnel
Corría hacia ellas, -Linternas han de llevar-
Eso me decía
Gritaban, parecía que me gustaba
Corría, parecía que les iba a encontrar.
10/12/10 AJE
No había luz captable
La humedad y soledad
Eran mi mejor compañía
Quería salir, pero
¡Tenia miedo!
¿Qué sería de mí?
Encontré un hueco,
Donde poder refugiarme
Un sitio donde abarcar
Noches en vela
Compañero mi bolígrafo
Como papel, plasmando la soledad
La oscuridad era arropadora
La, ¿Luz se llama?
Creo que dejé de anhelar
Grabé mis iniciales en la pared, como recuerdo
Ese podría ser mi final
Oía voces tras el túnel
Corría hacia ellas, -Linternas han de llevar-
Eso me decía
Gritaban, parecía que me gustaba
Corría, parecía que les iba a encontrar.
10/12/10 AJE
Quizás
Quizás, busque un sitio, en ningún lugar
A día de hoy, me hayo entre demasiada desigualdad
Sin ninguna razón, camino por sendero desviado
No encuentro ningún camino, camino deseado
Busco mi felicidad, tras un quizás
Busco algo mejor, no sé encontrar
Cansada de vivir estoy ya
Cansada de respirar, no puedo más
Espero ese día marcado en el calendario
Día bueno azul, rojo está quedando
Quizás gotas de sangre ahora no salgan
Pero ganas no me faltan, de que hagan.
No decir nada, por miedo al ‘’¿Por qué?’’
No decir nada, por cansancio de no saber
Algún día reinará la paz.
Espero que sea pronto, me empiezo a cansar,
12/01/11 AJE
A día de hoy, me hayo entre demasiada desigualdad
Sin ninguna razón, camino por sendero desviado
No encuentro ningún camino, camino deseado
Busco mi felicidad, tras un quizás
Busco algo mejor, no sé encontrar
Cansada de vivir estoy ya
Cansada de respirar, no puedo más
Espero ese día marcado en el calendario
Día bueno azul, rojo está quedando
Quizás gotas de sangre ahora no salgan
Pero ganas no me faltan, de que hagan.
No decir nada, por miedo al ‘’¿Por qué?’’
No decir nada, por cansancio de no saber
Algún día reinará la paz.
Espero que sea pronto, me empiezo a cansar,
12/01/11 AJE
Pensamiento
No queda tiempo para pensar
Antes de mis lágrimas derraman
Ya no pienso en algo,
Ahora todo me hace llorar.
No sé como evitar
A cada momento, profundo pesar.
Un jarrón de cristal se ha roto
Y parece que yo, tengo la culpa.
Recojo los pedazos, arrodillada
Ya no me queda tiempo de sentir nada
Ese jarrón, se llamaba corazón,
No pude hacer nada, por evitarlo.
Cada suspiro una lágrima acompaña
Cada lamento, con cuidado se tapaban
Aún así no todo cubría
Pero para medio día si me servía.
21/12/10 AJE
Antes de mis lágrimas derraman
Ya no pienso en algo,
Ahora todo me hace llorar.
No sé como evitar
A cada momento, profundo pesar.
Un jarrón de cristal se ha roto
Y parece que yo, tengo la culpa.
Recojo los pedazos, arrodillada
Ya no me queda tiempo de sentir nada
Ese jarrón, se llamaba corazón,
No pude hacer nada, por evitarlo.
Cada suspiro una lágrima acompaña
Cada lamento, con cuidado se tapaban
Aún así no todo cubría
Pero para medio día si me servía.
21/12/10 AJE
Lamento
Con gran dolor te despedí
No pude hacerlo como quise,
Necesito tu regreso, por favor
Una ultima vez, tan solo.
No tuve tiempo, solo fe
Y por volver a creer
Solo conseguí caer
No pude hacerlo, sólo cobardía
Quería estar contigo,
En tus últimos días.
Jamás me lo perdonare,
No sé si algún día te recuperaré
Tan solo quiero una oportunidad
Haber estado contigo, cuando te iban a llevar
20/12/10 AJE
No pude hacerlo como quise,
Necesito tu regreso, por favor
Una ultima vez, tan solo.
No tuve tiempo, solo fe
Y por volver a creer
Solo conseguí caer
No pude hacerlo, sólo cobardía
Quería estar contigo,
En tus últimos días.
Jamás me lo perdonare,
No sé si algún día te recuperaré
Tan solo quiero una oportunidad
Haber estado contigo, cuando te iban a llevar
20/12/10 AJE
Maltrato
Un día, sus ojos visualizaron,
Algo que no debía ver
Mal señor agarró el brazo
A otra inocente mujer.
Más no contento con ello,
Vio a la pequeña su cabeza asomar
Con asombro los miraba
Ella junto a la señora, sintió que iba a caer
La pequeña lloraba,
El señor ebrio, se marchaba
La señora en el suelo estaba
Poco a poco se marchitaba
La señora, intentaba calmarla.
Más, lágrimas salían de ella
¿Qué culpa tenía ella?
¿Su papá no la quería?
24/04/2011 AJE
Algo que no debía ver
Mal señor agarró el brazo
A otra inocente mujer.
Más no contento con ello,
Vio a la pequeña su cabeza asomar
Con asombro los miraba
Ella junto a la señora, sintió que iba a caer
La pequeña lloraba,
El señor ebrio, se marchaba
La señora en el suelo estaba
Poco a poco se marchitaba
La señora, intentaba calmarla.
Más, lágrimas salían de ella
¿Qué culpa tenía ella?
¿Su papá no la quería?
24/04/2011 AJE
Cada cosa
Cada villancico, una melodía
Cada silencio, una lágrima suelta
Cada momento, una puñalada más
Cada lamento, otra caída cuesta abajo.
Es que no sé como seguir
Sin esa necesidad de tenerte aquí
Es que no sé sonreír,
Teniendo ese lamento sobre mí
Cada paso, lágrimas lleva
Cada momento, no sé llevar
Un lamento sin confesión
Más daño hago yo.
Por eso quiero irme de aquí
Y así no haría sufrir.
Miro al pasado, y,
Veo a esa inocente que sonreía
A la misma imbécil que ahora
Pero feliz.
Sonreía al presente,
Pero ya no puedo más
Sólo pienso en lo cambiado
Y la mierda que hay ahora
22/12/10 AJE
Cada silencio, una lágrima suelta
Cada momento, una puñalada más
Cada lamento, otra caída cuesta abajo.
Es que no sé como seguir
Sin esa necesidad de tenerte aquí
Es que no sé sonreír,
Teniendo ese lamento sobre mí
Cada paso, lágrimas lleva
Cada momento, no sé llevar
Un lamento sin confesión
Más daño hago yo.
Por eso quiero irme de aquí
Y así no haría sufrir.
Miro al pasado, y,
Veo a esa inocente que sonreía
A la misma imbécil que ahora
Pero feliz.
Sonreía al presente,
Pero ya no puedo más
Sólo pienso en lo cambiado
Y la mierda que hay ahora
22/12/10 AJE
Sendero
Por un sendero yo cabalgué
Y un ‘’amigo’’ Yo encontré
Poco a poco me fue gustando
Al final me acabe enamorando
No supe reaccionar
Cuando el camino se iba agrietando
Él parecía distraído
Cuando a gritos lo estaba llamando
En mi mejor amigo se convirtió
Año tras año, mejor y mejor
Soñaba a su lado, no como nada
Como lo que era, mi amigo.
Años después, me fui desenamorando
Y cuando mi mano cogías
Un privilegio ir andando
El sendero se marchitaba
Tu y tu ego se marchaban
No podía reaccionar
A tanto dolor de perder tal amistad.
1/12/10 AJE
Y un ‘’amigo’’ Yo encontré
Poco a poco me fue gustando
Al final me acabe enamorando
No supe reaccionar
Cuando el camino se iba agrietando
Él parecía distraído
Cuando a gritos lo estaba llamando
En mi mejor amigo se convirtió
Año tras año, mejor y mejor
Soñaba a su lado, no como nada
Como lo que era, mi amigo.
Años después, me fui desenamorando
Y cuando mi mano cogías
Un privilegio ir andando
El sendero se marchitaba
Tu y tu ego se marchaban
No podía reaccionar
A tanto dolor de perder tal amistad.
1/12/10 AJE
domingo, 16 de enero de 2011
Mi último día.
Ellos caminaban, mirando hacia delante, mientras yo, detrás, nadie parecía importarle. La sonrisa inundaba sus rostros, las lágrimas el mío. Pero a ellos no les importaba, iban cojidos de la mano. Yo no era nada, ni nadie para ellos. Tan solo una simple tapadera. La presión inundaba mi cabeza, hasta, que, harta de que, no se fijasen de que estaba ahí, grité, salí corriendo. Ellos voltearon a mirar, indiferente. Lo recuerdo perfectamente. Ella parecía algo preocupada, sin envargo, él, se veía tan indiferente. Las últimas imágenes que mi cerebro ha podido recordar de aquél día, era a ella, corriendo hacia mí, mientras me mareaba, perdiendo el conocimiento. Las últimas palabras que llegué a oir, fueron. ''Si vas con ella, olvídate de mí''. Él se largó, tras eso, solo oí lloros y, sirenas de ambulancia. Lo único que sentía, a parte del dolor, era mi mano rozando la suya. Ahora, el silencio abarca tras pasar por esa calle. Desde entonces, nadie volvió a ser el mismo. Yo había desaparecido.
jueves, 13 de enero de 2011
Reflexion
Volví a mirar atrás, prometí no volver a hacerlo, pero, cada promesa que me hacía, siempre, me la rompía. Volví a caer... Mis ganas de llorar, no cesaban. Ya habían pasado varias noches y, yo seguía abrazada a ese peluche mientras desolada, lloraba en el silencio de la oscuridad. Temía que alguien me oyese, por lo que me aferraba con fuerza al peluche. Parecía que sólo él me entendía. ¿El por qué? No lo sé. -No puedo decir un por qué que no sé. No puedo dar explicaciones, porque no las tengo- No paraba de decirme a mí misma. Pero sabía que nadie comprendería lo que expresaba.
A veces las mañanas de instituto me consolaba, pero, la mayoría de veces, solo conseguía que me sintiera más y más sola. Más y más alejada de todo. Y, sobre todo, demasiado diferente. Sentirme odiada. Lo que siempre temí... Pero ya me daba igual. ¿Estar sola? ¿Qué más daba eso? Mi mayor temor, ya había pasado, y, por más ''fé'' por más ''esperanza'' que tuviese, no sirvió de nada. ¿Ahora? ¿A mirar el futuro? ¿Con ''fé'' y, ''esperanza''? ¿Para que pase igual que antes? Sí. Nunca se sabe, pero, ¿Acaso ahora importa?
Las cosas seguirán igual. Al menos, antes, a pesar de la soledad del recreo, era ingenua. Ahora, no hay tanta soledad, pero, me siento más sola. ¿Por ser diferente? No. Simplemente por los cambios. Y porque, realmente, ya nada importa.
A veces las mañanas de instituto me consolaba, pero, la mayoría de veces, solo conseguía que me sintiera más y más sola. Más y más alejada de todo. Y, sobre todo, demasiado diferente. Sentirme odiada. Lo que siempre temí... Pero ya me daba igual. ¿Estar sola? ¿Qué más daba eso? Mi mayor temor, ya había pasado, y, por más ''fé'' por más ''esperanza'' que tuviese, no sirvió de nada. ¿Ahora? ¿A mirar el futuro? ¿Con ''fé'' y, ''esperanza''? ¿Para que pase igual que antes? Sí. Nunca se sabe, pero, ¿Acaso ahora importa?
Las cosas seguirán igual. Al menos, antes, a pesar de la soledad del recreo, era ingenua. Ahora, no hay tanta soledad, pero, me siento más sola. ¿Por ser diferente? No. Simplemente por los cambios. Y porque, realmente, ya nada importa.
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