Fuera de lugar, donde las sirenas no alcanzan,
En un punto en el que respirar, se hace eterno.
No consigo encontrar salida, necesito correr.
Necesito libertad, no hablo de correr, hablo de caminar.
Necesito tu sonrisa, no hablo de follar, hablo de amar.
Necesito la música, no hablo de escuchar, hablo de cantar.
Oigo ruido, pero no encuentro gente,
Oigo risas, pero no encuentro felicidad.
Cuento las veces que intento salir, pero no encuentro.
Me he descentrado, ya no sé mi lugar.
No sé si es con unas, o es con otras.
No sé en qué momento, mi vida se hizo un caos.
Me puse a pensar, en lo que pudo pasar.
Sé que puede ser mi culpa, pero ¿A quién puedo llamar?
Me siento fuera del grupo, no puedo reaccionar.
Necesito una sonrisa que me anime a entrar,
A pesar del amor, yo del grupo no me quiero separar.
Necesito seguir cerca, pues si no moriré.
No quiero olvidar ni a unos, ni olvidar a otros,
Simplemente necesito vivir a veces, fuera de lo normal.
Quiero olvidar quién soy, para llamarme felicidad.
Necesito salir de mi normalidad,
Salir, gritar, bailar, cantar, tocar, sentir.
Sentirme afónica hasta no poder más.
Me quiero enredar, y pasármelo genial,
Reír hasta que el estómago no pueda más.
Quiero sonreír hasta que mis mejillas duelan.
Imagino una tarde perfecta, está rodeada de gente
Diciendo cosas graciosas, y ¡se dan cuenta de que estoy!
Increíble sensación la que sería, podría ser libre por un día.
Siento esa libertad, y un poco de felicidad,
Pero no es completa, necesito el aire respirar.
Dentro de mi, una parte explosiva, con ganas de salir está.
Att: Aje 23/12/11
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Bienvenidos
Quería dar la bienvenida y las gracias, a todos aquellos que visiten mi blog.
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.
¡Muchas gracias!
¡Un beso!
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.
¡Muchas gracias!
¡Un beso!
viernes, 23 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
Decirlo todo sin hablar.
Al borde del abismo, un mechón de su rizado pelo, dejó esparcir una agradable fragancia, que haría enloquecer a cualquier enamorado. Entonces un leve gesto de sonrisa sucumbió lentamente sobre su rostro haciendo eliminar las lágrimas de éste. Mientras que un leve viento iba balanceando con sigilo su hermoso cabello, mi cabeza ya no alcanzaba notar tal hermosura. Pero no fue más que sus tiernos ojos encantados de absorber o fulminar a alguien con la mirada, tantos sentimientos me daba, que mi corazón no pudo resistirse y calló en la tentación, desde entonces, recibió el nombre de AMOR.
martes, 13 de diciembre de 2011
Más que vecinas.
Recuerdo tardes de verano,
En las que dos pequeñas jugaban,
Las muñecas, eran la consecuente,
De la diversión ejercida por un momento.
Sabe dios, dónde quedaría tanta inocencia,
Sabe dios, dónde quedó tal amistad.
Jamás encontraría amistad más verdadera,
Que con la de una chica a dos pasos de ti.
Fueron tantas tardes vividas, a la sombra de un muro,
Que no puedo olvidar todas esas sonrisas.
Siempre, con la lágrima a punto de salir…
Recuerdos abundan mi mente,
Mejoremos esa frase: En el corazón.
No puedo vivir sin el recuerdo.
Pues éste consta de mi razón de pasado.
Recuerdo cada cumpleaños,
Cómo jugábamos, cómo nos divertíamos.
Ahora tú estás perdida,
Pero eso ya es algo inevitable.
No he parado de recordarte,
Cada octubre, el día de tu cumpleaños.
Pues nuestra amistad era más que amistad.
Nosotras éramos vecinas de verdad.
Dos casas de diferencia,
¿Ahora? Una eternidad
No alcanzo a recordar del todo,
Qué fue lo que acabó con esto.
Duele mucho, porque recuerdo casi todo,
Duele mucho, porque ahora me arrepiento.
No sé cómo ocurrió todo, pero ocurrió.
Nos separamos, y esas dos casas de distancia.
Ya se convirtieron en más que un mar.
Att: aje 13/12/11
En las que dos pequeñas jugaban,
Las muñecas, eran la consecuente,
De la diversión ejercida por un momento.
Sabe dios, dónde quedaría tanta inocencia,
Sabe dios, dónde quedó tal amistad.
Jamás encontraría amistad más verdadera,
Que con la de una chica a dos pasos de ti.
Fueron tantas tardes vividas, a la sombra de un muro,
Que no puedo olvidar todas esas sonrisas.
Siempre, con la lágrima a punto de salir…
Recuerdos abundan mi mente,
Mejoremos esa frase: En el corazón.
No puedo vivir sin el recuerdo.
Pues éste consta de mi razón de pasado.
Recuerdo cada cumpleaños,
Cómo jugábamos, cómo nos divertíamos.
Ahora tú estás perdida,
Pero eso ya es algo inevitable.
No he parado de recordarte,
Cada octubre, el día de tu cumpleaños.
Pues nuestra amistad era más que amistad.
Nosotras éramos vecinas de verdad.
Dos casas de diferencia,
¿Ahora? Una eternidad
No alcanzo a recordar del todo,
Qué fue lo que acabó con esto.
Duele mucho, porque recuerdo casi todo,
Duele mucho, porque ahora me arrepiento.
No sé cómo ocurrió todo, pero ocurrió.
Nos separamos, y esas dos casas de distancia.
Ya se convirtieron en más que un mar.
Att: aje 13/12/11
lunes, 12 de diciembre de 2011
Diario secreto de Adele.
Mi cuerpo no quiere resistir,
Es un pecado mentir,
Jamás fui de hacerlo,
Pero voy a ir por ti.
Una sensación en mi interior dice:
Abrázale, si es el último momento.
Una parte de mi me está diciendo.
Fóllatela, es lo que deseas hace tiempo.
Pero no, mi deseo de amor es mayor,
Porque amar es sentirlo todo,
Pero yo siempre he sentido más.
He tenido tanto miedo de perder,
Que he pasado ya al sexo.
Paso de desamor, paso de penas.
Sólo quiero un poco de diversión.
Mi mente perversa piensa en ti todas las noches,
Mientras que un leve gemido cubre mis tímidas paredes.
Un nombre ahogado, sale de mi boca, llamándote.
Me da igual que no estés, pensaré en ti.
Te he amado hasta sentirme tan seca,
Como las lágrimas me abandonaban.
Te he amado hasta sentirte con tanto deseo,
Como mis hormonas me han dejado.
Pero ya no hablo de amor, pues estoy enamorada.
Ya no digo palabras, pues prefiero los actos.
Ya no te digo que me beses, ni que me ames,
Si quieras que esperes una eternidad para que te des cuenta,
De que me amas de verdad.
Ahora te pido fundir tu cuerpo junto al mío
Hacer de lo nuestro, dos almas sin miedo,
Unidas para un solo acto: SEXO.
Ya no hablo como amiga,
No hablo como alguien que te deseó.
Hablo como esa pequeña escritora.
Que ahora ataca sin temor.
No necesito amor, pues lo tengo.
No quiero sexo, pues lo obtendría.
No quiero nada, sólo el deseo
De dos pieles unidas, llegando al infinito.
He mentido para olvidar, y estoy enamorada.
Te follaría, eso sí, y no me arrepiento de nada.
Siento que tu eres una gran persona.
Siento que mi amor es mayor, que un simple polvo.
Aún así, un deseo en mi interior,
Está diciendo a gritos: SEXO.
Sin embargo, a la hora de la verdad.
Mi corazón sólo quiere amor.
Att: Aje
Es un pecado mentir,
Jamás fui de hacerlo,
Pero voy a ir por ti.
Una sensación en mi interior dice:
Abrázale, si es el último momento.
Una parte de mi me está diciendo.
Fóllatela, es lo que deseas hace tiempo.
Pero no, mi deseo de amor es mayor,
Porque amar es sentirlo todo,
Pero yo siempre he sentido más.
He tenido tanto miedo de perder,
Que he pasado ya al sexo.
Paso de desamor, paso de penas.
Sólo quiero un poco de diversión.
Mi mente perversa piensa en ti todas las noches,
Mientras que un leve gemido cubre mis tímidas paredes.
Un nombre ahogado, sale de mi boca, llamándote.
Me da igual que no estés, pensaré en ti.
Te he amado hasta sentirme tan seca,
Como las lágrimas me abandonaban.
Te he amado hasta sentirte con tanto deseo,
Como mis hormonas me han dejado.
Pero ya no hablo de amor, pues estoy enamorada.
Ya no digo palabras, pues prefiero los actos.
Ya no te digo que me beses, ni que me ames,
Si quieras que esperes una eternidad para que te des cuenta,
De que me amas de verdad.
Ahora te pido fundir tu cuerpo junto al mío
Hacer de lo nuestro, dos almas sin miedo,
Unidas para un solo acto: SEXO.
Ya no hablo como amiga,
No hablo como alguien que te deseó.
Hablo como esa pequeña escritora.
Que ahora ataca sin temor.
No necesito amor, pues lo tengo.
No quiero sexo, pues lo obtendría.
No quiero nada, sólo el deseo
De dos pieles unidas, llegando al infinito.
He mentido para olvidar, y estoy enamorada.
Te follaría, eso sí, y no me arrepiento de nada.
Siento que tu eres una gran persona.
Siento que mi amor es mayor, que un simple polvo.
Aún así, un deseo en mi interior,
Está diciendo a gritos: SEXO.
Sin embargo, a la hora de la verdad.
Mi corazón sólo quiere amor.
Att: Aje
sábado, 3 de diciembre de 2011
Parece que no
Parece que no me importas
Pero eres mi vida
Parece que no te quiero
Pero incluso la daría.
Quiero decirte te quiero,
Quiero esbozarte te amo
Quiero tus labios rozar,
Desde que te empecé a soñar.
¿Por qué apareciste?
Si ahora te vas
¿Por qué producen mis lágrimas?
Y ahora te vas
¿No te das cuenta?
¿Lo dices de verdad?
¡Sin ti no puedo!
¡Sin ti no hay nada!
Ya van varias noches en vela
Mi cuchilla me acompaña
Tú eres la dueña de ella.
No volveré a caer.
¡La razón me está llamando!
No volverán a nacer.
El espíritu me está hablando.
Mas, sin ti, no sé cómo
Tu alma has regalado
Y mi corazón has cautivado
Sin darte cuenta de que,
Por culpa de una noche
Fue como yo me he enamorado.
14/6/11
Pero eres mi vida
Parece que no te quiero
Pero incluso la daría.
Quiero decirte te quiero,
Quiero esbozarte te amo
Quiero tus labios rozar,
Desde que te empecé a soñar.
¿Por qué apareciste?
Si ahora te vas
¿Por qué producen mis lágrimas?
Y ahora te vas
¿No te das cuenta?
¿Lo dices de verdad?
¡Sin ti no puedo!
¡Sin ti no hay nada!
Ya van varias noches en vela
Mi cuchilla me acompaña
Tú eres la dueña de ella.
No volveré a caer.
¡La razón me está llamando!
No volverán a nacer.
El espíritu me está hablando.
Mas, sin ti, no sé cómo
Tu alma has regalado
Y mi corazón has cautivado
Sin darte cuenta de que,
Por culpa de una noche
Fue como yo me he enamorado.
14/6/11
Recuerdos
Aunque mis recuerdos realmente acechen
Sé que aún con eso, soy más fuerte
Por mucho que a escondida, lágrimas derrame
Sé que ante eso no haré daño a nadie.
¿Preguntas? Las odio
¿Si estoy bien? Qué más da
Sé fingir, para no dañar
Tengo un sueño por realizar
Un pasado que superar,
Un presente que vivir
Y un futuro por venir.
Comprendí la realidad
Aunque dolía comprender
Aprendí a sonreír,
Cuando no más deseé morir
A veces es mejor ignorar
Creo que aún no se ni triunfar
No digo nada, porque me siento egoísta
No quiero decir nada porque odio tanta atención
Cuando la lluvia acecha por mala suerte,
Solo tengo una vela
Por más que intento
Su mecha no puede andar
¿en qué momento mi conciencia pensó ‘monotonía?
¿En qué momento yo, dejé de creer?
¡No quiero quedarme aquí!
Si es que yo aquí ni se vivir.
Se que soy feliz, pero solo a momentos
Cuando estoy sola en casa
Cierro los ojos para no oír lamento
Prefiero ocultarme en mi refugio,
Tras la manta, nada puede dañar
El monstruo está sobre mi conciencia.
Ahora contra mi, podrá…
Att:aje 24.10.11
Sé que aún con eso, soy más fuerte
Por mucho que a escondida, lágrimas derrame
Sé que ante eso no haré daño a nadie.
¿Preguntas? Las odio
¿Si estoy bien? Qué más da
Sé fingir, para no dañar
Tengo un sueño por realizar
Un pasado que superar,
Un presente que vivir
Y un futuro por venir.
Comprendí la realidad
Aunque dolía comprender
Aprendí a sonreír,
Cuando no más deseé morir
A veces es mejor ignorar
Creo que aún no se ni triunfar
No digo nada, porque me siento egoísta
No quiero decir nada porque odio tanta atención
Cuando la lluvia acecha por mala suerte,
Solo tengo una vela
Por más que intento
Su mecha no puede andar
¿en qué momento mi conciencia pensó ‘monotonía?
¿En qué momento yo, dejé de creer?
¡No quiero quedarme aquí!
Si es que yo aquí ni se vivir.
Se que soy feliz, pero solo a momentos
Cuando estoy sola en casa
Cierro los ojos para no oír lamento
Prefiero ocultarme en mi refugio,
Tras la manta, nada puede dañar
El monstruo está sobre mi conciencia.
Ahora contra mi, podrá…
Att:aje 24.10.11
Disfrazado de amistad
Disfrazado de amistad,
Lo que por ti siento,
Sonriéndole al día
Para evitar tu sospecho.
Quizás no sólo seas un amigo,
Pero tu sonrisa se está convirtiendo en mi castigo.
Quizás una mañana amanezcas a mi lado,
Quizás el día siguiente todo habrá pasado.
Sueles excusarte diciéndome:
‘No puedo, tengo planes’
Sonríes como si nada
¿Y qué hago¿ Si me tiene cautivada.
Quiero odiarle y a veces lo hago
No quiero quererle, porque así,
Sólo me hago daño.
Espero impaciente el nunca jamás
¿Qué vi? No lo sé
¿Por qué te quise?
¡Yo que sé!
Lo que por ti siento,
Sonriéndole al día
Para evitar tu sospecho.
Quizás no sólo seas un amigo,
Pero tu sonrisa se está convirtiendo en mi castigo.
Quizás una mañana amanezcas a mi lado,
Quizás el día siguiente todo habrá pasado.
Sueles excusarte diciéndome:
‘No puedo, tengo planes’
Sonríes como si nada
¿Y qué hago¿ Si me tiene cautivada.
Quiero odiarle y a veces lo hago
No quiero quererle, porque así,
Sólo me hago daño.
Espero impaciente el nunca jamás
¿Qué vi? No lo sé
¿Por qué te quise?
¡Yo que sé!
Date cuenta
Todos alrededor parecen darse cuenta,
Mi cabeza dice tu nombre,
Llora en silencio,
Lo que el corazón provocó.
Ahogué suspiros en una noche,
En la que soñé dormir a tu vera
Pronto el despertador sonó
Y la realidad me derrumbó.
Lágrimas derramaron mis ojos,
Mi propia piscina pude montar
Día a día me intenté olvidar.
La idea de perderte me alarma
Realmente, bastante dañaba.
Sentí estar en el cielo,
Siento que sin ti, me muero.
Ya me da igual la gente,
Quiero odiarte, quiero amarte
Quiero sonreír, quiero soñar,
Quiero callar, quiero gritar.
Realmente, no sé sentir
Realmente, ¿Cómo sobrevivir?
¿Sabes qué te digo?
Por el momento, voy a callar
Y cuando menos lo esperes,
Yo, lo volveré a intentar.
14/6/11
Mi cabeza dice tu nombre,
Llora en silencio,
Lo que el corazón provocó.
Ahogué suspiros en una noche,
En la que soñé dormir a tu vera
Pronto el despertador sonó
Y la realidad me derrumbó.
Lágrimas derramaron mis ojos,
Mi propia piscina pude montar
Día a día me intenté olvidar.
La idea de perderte me alarma
Realmente, bastante dañaba.
Sentí estar en el cielo,
Siento que sin ti, me muero.
Ya me da igual la gente,
Quiero odiarte, quiero amarte
Quiero sonreír, quiero soñar,
Quiero callar, quiero gritar.
Realmente, no sé sentir
Realmente, ¿Cómo sobrevivir?
¿Sabes qué te digo?
Por el momento, voy a callar
Y cuando menos lo esperes,
Yo, lo volveré a intentar.
14/6/11
Superar
Senderos marcaban mi camino
De mis actos soy testigo
Por cada historia, cada latir
Siempre encontré lugar donde rendir.
¿La razón? La batería apagada
No hay luz, no ha mirada
No existe túnel, si no cascada
Conocí límites marcados
No encontré lugar donde hube respirado
Con asombro y fascinación
Encontré camino y me alejé del dolor
No mucho de eso, aún no he superado
Sí, soy feliz, porque al fin he triunfado
Lágrimas perdidas, polvo derramado.
Nunca olvidaré la razón de lo llorado
La edad no hace la madurez
De eso se encarga la experiencia,
Sabía que no era el final
Debía tirar de la cuesta.
No sabía que podía
Me limitaba a oír a los demás
Oí buenos consejos
Y así lo logré pasar.
21.9.11
De mis actos soy testigo
Por cada historia, cada latir
Siempre encontré lugar donde rendir.
¿La razón? La batería apagada
No hay luz, no ha mirada
No existe túnel, si no cascada
Conocí límites marcados
No encontré lugar donde hube respirado
Con asombro y fascinación
Encontré camino y me alejé del dolor
No mucho de eso, aún no he superado
Sí, soy feliz, porque al fin he triunfado
Lágrimas perdidas, polvo derramado.
Nunca olvidaré la razón de lo llorado
La edad no hace la madurez
De eso se encarga la experiencia,
Sabía que no era el final
Debía tirar de la cuesta.
No sabía que podía
Me limitaba a oír a los demás
Oí buenos consejos
Y así lo logré pasar.
21.9.11
Soledad
Triste soledad que abunda
En mis ratos de amargura
Alegres sonrisas fingidas,
Por un día que destrozó mi vida.
Hace dos años, se destrozaron mis principios
Mi forma de pensar, mi forma de querer
A día de hoy me arrepiento
¿Por qué me cuestioné?
Maldita soledad que abunda,
Momentos tristes, apenas amanecer
Pesadillas acompañan
El anterior anochecer.
¿No te enteras de que te amo?
¿No te das cuenta?
¡Sin ti no sé!
¿No sueles observarlo?
Todo lo que siento
Todo lo que hablé
Todo lo que te dije de ‘ella’
Eso siempre lo recordaré
Sufrí en silencio,
Lo que tu amor me provocó
Sufro por las noches
Lo que tu razón de felicidad evocó.
Jamás olvidaré estos momentos,
Jamás te olvidaré
Pero sé que aún lejos de este jugar
Yo siempre te he de amar.
…Algún día acabará…
14/6/11
En mis ratos de amargura
Alegres sonrisas fingidas,
Por un día que destrozó mi vida.
Hace dos años, se destrozaron mis principios
Mi forma de pensar, mi forma de querer
A día de hoy me arrepiento
¿Por qué me cuestioné?
Maldita soledad que abunda,
Momentos tristes, apenas amanecer
Pesadillas acompañan
El anterior anochecer.
¿No te enteras de que te amo?
¿No te das cuenta?
¡Sin ti no sé!
¿No sueles observarlo?
Todo lo que siento
Todo lo que hablé
Todo lo que te dije de ‘ella’
Eso siempre lo recordaré
Sufrí en silencio,
Lo que tu amor me provocó
Sufro por las noches
Lo que tu razón de felicidad evocó.
Jamás olvidaré estos momentos,
Jamás te olvidaré
Pero sé que aún lejos de este jugar
Yo siempre te he de amar.
…Algún día acabará…
14/6/11
Comenzar a amar
Con el caminar de dos suspiros,
A los ojos cerrados
De un amanecer intenso
Aprendí amar
Con el deseo de dos cuerpos
Unidos por un estrecho lazo
De cualquier tarde de verano,
Aprendí a besar.
Con ojos cerrados, a situaciones,
Que nunca hube pensado,
Aprendí a sonreír.
Porque con una mirada,
Aprendí a sentir,
Con mucho dolor
Aprendí a desconfiar
Jamás fue cómodo,
Ver amando
Pues amor cuando no se es correspondido
No es aprender a amar
28/9/11
A los ojos cerrados
De un amanecer intenso
Aprendí amar
Con el deseo de dos cuerpos
Unidos por un estrecho lazo
De cualquier tarde de verano,
Aprendí a besar.
Con ojos cerrados, a situaciones,
Que nunca hube pensado,
Aprendí a sonreír.
Porque con una mirada,
Aprendí a sentir,
Con mucho dolor
Aprendí a desconfiar
Jamás fue cómodo,
Ver amando
Pues amor cuando no se es correspondido
No es aprender a amar
28/9/11
Aprender
Acompañé un suspiro en el cristal,
Pensé que todo sería mejor
Fallé como nunca…
Volví a caer en la tentación.
Pensé: ¿cómo hacer un mundo mejor?
Pensé ¿cómo creer cuando soy yo?
Creí saltar sobre las nubes,
Rebotar y volar libre,
Sentí que nada era malo
Que el mundo, no era el mundo.
Salté acompañada
Sin darme cuenta, que se alejaba
Salté como si nada, sintiéndome feliz,
Como si nada pasara.
Acompañé a la soledad,
Sintiéndome irónica
Acompañé a la esperanza,
Sintiéndome especial
Miro al pasado y digo:
¿Qué pensabas¿
¿Qué todo iba a salir de la nada?
Aprendí a comprender la soledad
Aprendí que aquello, no era esperanza,
Y que a pesar de la compañía
La soledad puede llegar a sentirse.
16.06.11
Pensé que todo sería mejor
Fallé como nunca…
Volví a caer en la tentación.
Pensé: ¿cómo hacer un mundo mejor?
Pensé ¿cómo creer cuando soy yo?
Creí saltar sobre las nubes,
Rebotar y volar libre,
Sentí que nada era malo
Que el mundo, no era el mundo.
Salté acompañada
Sin darme cuenta, que se alejaba
Salté como si nada, sintiéndome feliz,
Como si nada pasara.
Acompañé a la soledad,
Sintiéndome irónica
Acompañé a la esperanza,
Sintiéndome especial
Miro al pasado y digo:
¿Qué pensabas¿
¿Qué todo iba a salir de la nada?
Aprendí a comprender la soledad
Aprendí que aquello, no era esperanza,
Y que a pesar de la compañía
La soledad puede llegar a sentirse.
16.06.11
Aprenderé
Aprenderé a sonreír, en cada lágrima
Aunque tan solo sea una mentira
Comprenderé el valor de la felicidad
Aún así de no conocer el significado.
Cuando las lágrimas inunden mis ojos
Me encerraré hasta descargarme
Por el olvido de una simple palabra
No saldré a la luz en un millón de años.
Tras los libros de cuentos de hadas
Desea salir una pequeña
¡Pobre ingenua, pobre tonta!
Cree que su bolsillo, polvos saca.
No es cierto ¡Despierta imbécil!
Cierra sus oídos, no escucha jamás
Grita entre lágrimas por no querer
Oír lo que el maldito mundo le quiere decir.
22.11.11
Aunque tan solo sea una mentira
Comprenderé el valor de la felicidad
Aún así de no conocer el significado.
Cuando las lágrimas inunden mis ojos
Me encerraré hasta descargarme
Por el olvido de una simple palabra
No saldré a la luz en un millón de años.
Tras los libros de cuentos de hadas
Desea salir una pequeña
¡Pobre ingenua, pobre tonta!
Cree que su bolsillo, polvos saca.
No es cierto ¡Despierta imbécil!
Cierra sus oídos, no escucha jamás
Grita entre lágrimas por no querer
Oír lo que el maldito mundo le quiere decir.
22.11.11
Gritar fuerte
Grité un nombre en el silencio de la noche
Oí su voz, entre gritos de miedo
Sentí su mano, aunque con ardor.
-Te quiero-
Esbocé.
Sólo escuché su llanto ahogado
Del no poder responder
-Te amo-
Le decía
Más a ella, no le veía
Aunque si, podía sentirla.
-No te mueras-
Escuché un vacío
-Be..Bésame-
Esbocé al olvido.
No me olvides
No lo hagas
No sé qué hacer
Sin tu mirada
No me odies
Cuando oculto,
Porque sin ti,
Estoy sin aire.
Oye mis escritos,
Lee mi voz,
Mira mi suspiro
No olvides mi dolor.
Necesito tu sonrisa,
No me olvides, por favor
Necesito un beso tuyo,
Para irme con orgullo
Siento mi muerte lenta
Siento no poder respirar
Siento que al morir te amo
Te amo como nunca a nada.
8/6/11
Oí su voz, entre gritos de miedo
Sentí su mano, aunque con ardor.
-Te quiero-
Esbocé.
Sólo escuché su llanto ahogado
Del no poder responder
-Te amo-
Le decía
Más a ella, no le veía
Aunque si, podía sentirla.
-No te mueras-
Escuché un vacío
-Be..Bésame-
Esbocé al olvido.
No me olvides
No lo hagas
No sé qué hacer
Sin tu mirada
No me odies
Cuando oculto,
Porque sin ti,
Estoy sin aire.
Oye mis escritos,
Lee mi voz,
Mira mi suspiro
No olvides mi dolor.
Necesito tu sonrisa,
No me olvides, por favor
Necesito un beso tuyo,
Para irme con orgullo
Siento mi muerte lenta
Siento no poder respirar
Siento que al morir te amo
Te amo como nunca a nada.
8/6/11
¿De veras?
¿Acaso crees que miento?
¿Qué no te digo la verdad?
¿Que cuando digo ‘te quiero’
No lo siento en realidad?
Ahora de veras ¿Me crees?
Cuando sin ti, no sé
Cuando sin ti, me asfixio,
Cuando con intentos, fallo
Y no sé qué puedo hacer ahora,
Siento si te molesto,
¡Los siento de verdad!
No sé seguir sin ti,
Con toda esta soledad
No sé cómo hacerlo
La indecisión, es mi mayor maldición.
Tu mirada es mi tentación
Y tus labios quiero ir de excursión.
Quiero destrozarme el alma,
No quiero oír tu voz,
Siento tanta rabia dentro,
Casi ni la conozco yo.
Quiero perder el norte,
No recordar quién soy yo,
¡Quédate a mi lado!
¡Quédate a mi lado, por favor!
8/6/11
¿Qué no te digo la verdad?
¿Que cuando digo ‘te quiero’
No lo siento en realidad?
Ahora de veras ¿Me crees?
Cuando sin ti, no sé
Cuando sin ti, me asfixio,
Cuando con intentos, fallo
Y no sé qué puedo hacer ahora,
Siento si te molesto,
¡Los siento de verdad!
No sé seguir sin ti,
Con toda esta soledad
No sé cómo hacerlo
La indecisión, es mi mayor maldición.
Tu mirada es mi tentación
Y tus labios quiero ir de excursión.
Quiero destrozarme el alma,
No quiero oír tu voz,
Siento tanta rabia dentro,
Casi ni la conozco yo.
Quiero perder el norte,
No recordar quién soy yo,
¡Quédate a mi lado!
¡Quédate a mi lado, por favor!
8/6/11
martes, 15 de noviembre de 2011
Extra-escolar
Salí de clase, no podía más en dicha tortura.
El olor a porro podría captarse a tantos metros de distancia que supuse que no estarían tan cerca. Me equivoqué, las vi a lo lejos así que preferí ignorarles. Mala suerte, pues habían fichado ya a su próxima víctima. Yo.
Estaba harta de sus insultos y fue con lo que comenzaron. Pasé de ellas. – Ehh, callaros ya, ¿Queréis?- Podía darle tan bajo como quisiera, cada una de ella era más estúpida que la anterior. Se ofendieron. – Oh, la bebé sabe hablar, ya no tendrá que venir alguien a defenderla – Me ofendió, ya daba igual – Sí, yo sé hablar, pero tu sigues sin saber escribir, qué cosas, ¿no? – Una de ellas se adelantó a las otras, mientras tanto las miraba con indiferencia. - ¿Sin saber escribir? – Las miré con superioridad. – Ahá, ¿Lo entiendes? Eeeeeees-criiiii-biiiiiir – Me miraron con odio, pero pensé que era una de sus miradas ‘normal’, así que ni me preocupé. Traté de pasar al lado de ellas, pero una me lo impidió dándome un empujón, mirándome de tal manera, apretando el puño. - ¿Qué pasa ahora? – Dije con ironía, sabiendo que podría cargármela. La miré, con superioridad, ya, no me importaba, los truenos sonaban a mi alrededor, y le rocé el hombro con un dedo con un poco de asco - ¿Sabes qué? Mira, allá ustedes, podríais hacer tantas cosas, de las que jamás pensaréis en vuestra vida, pero tan cobardes seréis que haréis alguna tan vaga que no se os ocurra a una de vosotras, si no las hayáis visto en vuestro entorno. Puedo adivinarlo… - Me hice la sorprendida. – Oh noooo, ¡¡me pegaréis…!! – Ellas me miraron, intentando intimidarme, como lo hicieron durante todo el tiempo. – Anda, mira, pero si sabe lo que le vamos a hacer y todo – Una me puso la mano encima, parecía ser la jefa, era la que hablaba. – Mira tú por donde, que vamos a poder hacerlo sin tener que avisarte, ¿no? – Me reí en su cara. Me hacía tanta gracia su comentario con esa voz de imbécil que tenía… - Aiis, qué graciosa que eres – Aparté su mano de mi. – No me toques, me das asco – Le dije con repulsión, mirándola a la cara. Se crujió los dedos, como si intentase intimidar, sin darse cuenta de que por detrás andaba una profesora, cosa que ignoré, pues me daba igual que se enterase de mis comentarios. – Bulto repelente – Murmuré, a lo que se enteraron. – Perdona, ¿qué has dicho? – Dijo, quería intimidarme pero no lo conseguía como de costumbre. – Perdonada, tranquila – Se alteró, se abalanzó sobre mí, agarrándome del cuello, la profesora, no se daba cuenta pues se metió en una sala común. – Tranquila, no gritaré, puedes matarme, pero seguirás siendo lo que siempre has sido, una vulgar cobarde – Reí irónica, sabiendo que casi no podía respirar. La profesora salió y me vio ahí. Ella me soltó el cuello, dejando la cara libre para a continuación someterme a uno de sus puñetazos, éste me hizo sangre en la mejilla. La profesora corrió hacia mí. - ¡Suéltela Marie! ¡Suéltela ahora mismo! – Le ordenaba, aunque no hacía mucho caso, yo la miraba, sin intento de soltarme, pues me daba igual. – No hasta que no pague todo lo que ha dicho – Me miraba con tanto odio como estupidez que mostraba. - ¿Pagar la desgracia de tu madre? Pobre… Debe de ser… Una tortura tener una hija como tú, ¿no? – Tosía, pues casi ni podía hablar, pero me daba igual. Ella inconformada me acechó con otro de sus puñetazos, éste fue directo a la barriga. Mientras tanto, sólo quedamos Marie, Rose y yo. Rose me miraba con preocupación, pues no podía creer lo que Marie hacía, pero a mi me daba igual, a pesar de no poder respirar. – Puta bollera, ¡Cállate de una puta vez! ¡No sabes ni siquiera hablar! – Reí, a penas sin aliento, sabiendo que de un momento a otro me dejaría sin aire, pues no paraba de apretar. - ¿Crees que esto es un duelo limpio? Jamás me alcanzarías a pegar si no me dejase, imbécil. Seré bollera, pero será mejor ser bollera que una hija como tú, zorra. ¿A cuantos te has tirado ya? Bueno, perdona… Das tanto asco que ni el atrapa-polvos querría follarte. – Me dio tal puñetazo que me tiró al suelo, arreándome de nuevo alguna que otra patada en el costado. Rose se puso a su lado, agarrándola a otro lado, intentando pedir ayuda, pues ya ni me podía mover del sitio. – Déjela… Profesora, tan sólo es una imbécil cobarde que se ha llevado toda mi vida haciéndome eso, no será nada – Sonó la campana, y un corro se formó a nuestro alrededor, a la vez que esto, el director apareció entre la multitud, decidido a llevarse a cualquiera a su despacho. Yo, no podía ir. No me podía mover. Rose se acercó a mi, mientras que el director se llevaba a esa cobarde. – Qué asco de zorra – Dije con la voz muy agotada. Supongo que mi esperanza de vida para mi, había fracasado de tal manera que preferí no mirar a nadie. Aún así, entre la multitud, había gente preocupada, la cuál, Rose no dejaba acercar. – Vamos a llamar a una ambulancia – decía ella con preocupación, a lo que yo me negué en rotundo, jamás subiría de nuevo a una de esas, y no volvería a casa tampoco. – No, no quiero… Ni ambulancia, ni casa, ni nada. Quiero quedarme aquí y seguir… - Tosí, me costaba respirar del dolor que las patadas de Marie habían ocasionado en mis costillas. La profesora palpó éstas con mucho cuidado para ver si me había fracturado, pero no pudo. No quería que me levantase la camiseta, así que la sostuve, mientras los demás volvían a sus clases. – No, no quiero. Déjale, volveré a clase – Ella me miró con preocupación, aún seguía tumbada así que me intentó ayudar a levantarme mientras yo lo hacía. Me senté en el banco más cercano, sabía que no me saldría con la mía, pero no podía perder clase. Me daba demasiada vergüenza, como para estar ahí quieta junto a ella, mirándome con preocupación. – Adele, ¿Estás bien? Deberíamos llamar a un médico – Me alteré. - ¡No quiero ningún puto médico! No saben hacer nada, ¡nunca supieron hacerme nada con exactitud! – Una lágrima recorrió mi mejilla, desembocando en aquella camiseta que notó la gota caer. Me limité a ver al otro lado, sin importarme, ella se arrodilló ante mí. – Déjeme morir, ¿Por qué la ha parado? No sirvo para nada – Los ojos se me llenaron de lágrimas, todo lo decía con dificultad, pues me dolía mucho. Apreté los ojos. Ella me acarició la mejilla, haciendo que éstas se secasen. – Estoy harta de toda esa gente, estoy harta de esta sociedad que se está volviendo una auténtica copia, además de una auténtica mierda, ¡No sirvo para nada! No sé ni cómo aprobar los exámenes, no sé ni cómo saber ser persona… No puedo… ¿Por qué la ha parado? Si no la esquivaba era porque sabía que todo sería así, y que ella no pararía hasta verme tendida en el suelo sin poder respirar y sangrando. ¿Por qué? – ella me miró preocupada, no sabía que decir. – Vamos, tranquilízate… No digas esas cosas. Yo sé que no todo es tan malo como lo cuentas. Yo te ayudaré en lo que necesites, no te preocupes – Negué, con un dolor punzante en el riñón. – No, usted será como todos los profesores, pasarán por mi vida, marcándome su esencia, intentando hacer cosas buenas por mi, ayudándome, pero luego se largará, al acabar el curso se largará y jamás volveré saber nada de usted, como no sé nada de ninguno otro de los profesores. No será diferente, lo sé. Más luego, cuando le vea por la calle, si la veo, no me reconocerá, porque entonces seré una simple alumna del pasado – Negué, entre lágrimas. – Pero eso es lo de menos, no quiero seguir, si todo lo que viene siendo la vida, será así… No quiero seguir… ¡Déjela que vuelva! ¡Déjela que me mate! – Dije llorando, como nunca antes lloré. Me abrazó, nunca había abrazado a un profesor, fue una sensación demasiado extraña, para mi gusto. Pero en ese momento ya me daba igual, necesitaba un hombro en el que llorar. Me olvidé de quién era yo y quién era ella. - ¿Quieres venir conmigo, para regalarte? – Tan amable, como siempre… - ¿Ir? ¿Dónde?- Intrigada – A casa, ¿Dónde si no? – Me encogí de hombros, a lo que ella me guiñó el ojo. – Cogeré tus cosas de arriba, espérate aquí. – Le informé mi conformidad con una media sonrisa, entre dolor. No mucho tiempo pasó cuando ella me trajo mi maleta. – Iremos a mi casa y te tranquilizarás un poco, ¿Está bien? – Asentí, no muy segura, así que le pregunté que qué le dirían a mis padres. Ella me miró, intentando trasmitirme tranquilidad, cosa que en ese momento era imposible. Me sentía tan inferior... Miré al suelo, casi por llorar, así que desvié la dirección, mirando hacia otro lado, estaba tan observada que quise intentar no hacerlo. Fue otro de mis intentos fallidos, suspiré apretando los ojos. Me aferré al banco, llena de dolor. - ¿Puedo hacer algo? – Ella me miró con indecisión, y me dijo que nos fuésemos de allí, creí que vio mis intenciones. - ¿Qué te hizo ella? – La miré, con lágrimas en los ojos, llena de rabia. - ¿Y qué no me ha hecho ella? ¿Qué no hizo? Lo único que le ha faltado es matar a mi familia… - Resoplé. Ella me secó las lágrimas.
Llegamos a su casa, tras mucho alboroto al andar. No podía, me costaba tanto. Ahora que había sobrevivido a la paliza a la cuál pensaba no responder, me entraban ganas de responderle y engancharle como nunca lo hice. ¿La razón? Todo lo que esa zorra le hizo a mi vida. Me mordía el labio, casi me dejé los dientes marcados. Ella me ayudó a sentarse en su sofá, era una casa preciosa, muy colorida. Inspiraba familiaridad y me parecía bastante cómoda. Pero no hizo que me sintiera mejor. Sentí como el pinchazo de la costilla se hacía cada vez mayor y parecía manchar sangre, pero mirando mi camiseta no encontraba resto de ésta. Apretando los ojos del dolor y la rabia sentida, Rose me miraba. - ¿Estás bien, Adele? – Asentí, con la mano puesta en el costado. – Déjame verlo, por favor – Se acercaba a mi, preocupada, me negué, pero me dolía tanto que no podía oponerme a que me levantara la camiseta para verlo. – Déjale, no es nada – Ella miró con asombro, pues tenía un gran cardenal, entonces comprendí el dolor agudo sentido, pero me dio igual. – Déjale, en serio, no duele… - Mentí, como siempre cuando me pasaba algo grave, o molesto, me salieron lágrimas. Ella me miró, sin creerme, e intentó hacer que me tumbase, como era normal, no podía hacer fuerza, así que me dejé llevar por ella. – No, por favor, no necesito atención, está bien, no duele…- Me salían las lágrimas, me recordó a la última vez que pasó. Rose me miró, yo no era capaz de mirarla a la cara, puso sus manos sobre mis mejillas intentando secar mis lágrimas. – No quiero que se preocupe por mí, por favor – Ella negó. – Lo haré, quieras o no. Cuéntame, qué te pasó con esa chica – Mencionaba mientras que me ponía en el costado algo frío que no pude visualizar con exactitud. – Me ha destrozado la vida siempre que pudo… No quiero saber nada más de ella… Deseo verla muerta, porque si no lo está ella, lo estaré yo… Y me va a dar igual cuál de las dos muera, pero una lo hará muy pronto… - ella me miraba con preocupación, parecía que estaba muy preocupada, se sentó a mi lado, le hice hueco ante mí, intentando ponerme sentada, cosa que no me dejó. – No seas así… ¿No podéis hacer las paces? – Mordí encías. – Jamás haría las paces con alguien que desde los siete años ha estado tras de mí para incordiarme, e intentar hacerme daño hasta no poder más… Jamás haría las paces con alguien que a la edad de trece años, me amenazó con un cuchillo en medio de un recreo por tal de darle el bocadillo. No, jamás haría las paces con alguien que a la edad de 14 años me perseguía por la calle, me tiraba a los charcos y se reía de mí, diciéndome que era ridículo que fuese bollera, y que mi estancia era ridícula, que debería morir, yo, y toda mi familia, ¿Sabes? Jamás haría las paces con alguien como ella. Yo moriré, pero ella, sufrirá en el momento en el que yo esté muerta, pues mi espíritu sólo hará perseguirla hasta que se vuelva loca y sufra. Sufra como yo lo hice desde los siete años… - Lloraba, contándole todo, no podía resistir, imaginándome cada una de las cosas que me hizo cuando pequeñas. – no quiero hacer las paces con esa zorra. No quiero volver a verla en mi vida, quiero matarla… porque o es ella, o soy yo… - Ella me abrazó, yo me dejé, apretando los ojos, tosía. Lloraba, casi quedándome sin respiración, me senté, no podía estar acostada y aunque me doliese, me daba igual. – Por su culpa… Llevo siete intentos de suicidio y nueve psicólogos distintos, ¿Sabes? Ya me da igual lo que digan… No intento llamar la puta atención, ¡Quiero matarla! Pero no quiero que me acusen por homicidio… Sufriría entonces yo… Y eso no sería lo correcto… - Me agarré la muñeca con una mano, mientras ella me miraba con preocupación, secándome las lágrimas. Decidió que lo mejor sería cogerme la mano y besarme la frente. - ¿En serio? – Asentí, entre lágrimas. – Jamás pretendía llamar la atención, simplemente quiero morirme, y lo digo, porque ya me da igual lo que penséis. ¿Quieres pensar que llamo la atención? Piénsalo, ya qué más da, este año no tardaré en morirme… Me acercaré a ella y a sus putas discípulas y haré que me peguen, para así, que no tenga que hacer trabajo inútil. Al menos así les culparían… - Suspiré con las mejillas encharcadas. Me miró la mano y más tarde a los ojos. - ¿Es por eso que siempre llevas pulseras? – Asentí, ¿por qué si no iba a ser? Quiso verlos, y me negué. Ella me cogió la mano y apartó a un lado las pulseras, eran heridas tan recientes que podía verse casi ni secas. Dolía muchísimo, pero me daba igual. -¡Máteme ya! Necesito morir, no quiero sufrir más… ¡Dile que me maten! ¿Por qué la paró?- Ella me puso un dedo entre mis labios y yo la miraba con lágrimas. – No llores, Adele… A veces no lo vemos, pero existen miles de razones para seguir adelante, y si tienes mil y una razones para llorar, tendrás mil y dos razones para sonreír, y si la tristeza abunda, con una cosa que te haga feliz, a veces bastará para que la vida cobre sentido, aunque duela, sí, porque duele, ya que la vida no se trata de andar por un sendero que tú hayas elegido, no. La vida te lleva por el sendero que ella elija… Que hay muchas piedras, muchos pinchos y árboles con los que te chocas, pero ¿Sabes qué significa? Que más atrás, allí a lo lejos hay una cima de una montaña donde te esperará alguien, que ha sufrido lo mismo que tú, y con la cual serás la persona más feliz del mundo, o si no, esa persona, sabrá cómo ayudarte a serlo – Me quedé embobada mirándola a los ojos, pues no sabía qué hacer. No supe que decir así que me limité a bajar la cabeza y a arrepentirme por lo que había hecho, aún así, mis ganas de morir no habían cesado. – Mi cima no existe, mi cima se derrumbó hace un año, con una pequeña felicidad que recobraba el nombre de un animal…- Rose se mordió el labio, cosa que me puso aún más nerviosa. – A veces no sabemos cómo ver la cima, sin darnos cuenta que la felicidad está delante de nosotros. Pero en ocasiones es tan imposible alcanzarla por las limitaciones que nos ofrece el mundo, que no lo vemos… - Suspiró, no capté lo que quiso decirme, aunque sí el contexto. - ¿Qué tipo de limitaciones?- Pregunté con intriga. – Sí, como la pérdida de un trabajo, el rechazo social. Son tantas cosas que no sabría por donde seguir ahora mismo… - Suspiró mientras me miraba a los ojos. – Lo siento… ¿Puedo ayudarla en algo? – Me miraba con un brillo diferente en sus ojos, me agarró del mentón mientras me hablaba. – No te preocupes pequeña… Jamás nada sería posible, así que limítate a sentirte mejor. Y si lo necesitas, yo te ayudaré… Te prometo que para el año que viene, no será un adiós ni mucho menos… El instituto no me permite tener este tipo de charlas en este tipo de sitios con alumnos, así que el año que viene no queda otra que ser mejor, ¿no? Tú no te preocupes por nada… Todo… estará bien… ya verás… - Me decía con dificultad, no sabía si creerla. Pero me limité a hacerlo, o al menos a intentar hacerlo. – Todos parecían decir lo mismo, así que dará igual, te olvidarás de mí y de todos mis compañeros, antes de lo que piensas… - Me encogí de hombros y ella negó rotundamente lo dicho. – Jamás podría pasar de ti, pequeña… - Suspiró. – si lo hiciese, sería culpa de el trabajo… - Le miré, recordé la temática que en ese mismo instante estábamos dando en ética. - ¿Darás la culpa al trabajo? Entonces no serías del todo libre, al menos eso dijeron en ética, la semana pasada… Pero dará lo mismo, ya verás como te olvidarás de mi nombre y de cómo soy, confía en mí, todos lo hicieron… - Repetía una y otra vez. – Pero es que resulta que YO, no soy otras. Resulta que yo, soy yo, y tú, eres tú- Seguía sin creérmelo. – Sí, yo, soy yo, y tú eres tú, pero no quitará que yo sea la misma para ti que para otra profesora. Me olvidarás como todos y lo sabes… -
No conseguía comprender sus palabras, pero podía captar el nerviosismo que sus ojos reflejaban, no era el mismo que cuando estaba dando clase con los demás, era otro tipo de nerviosismo, pero no supe qué pensar. Ella se acercaba mientras me miraba a los ojos, me besó con lentitud la mejilla. – Te prometo que no… - Alzó su mejilla, como si supiese que eso siempre me hacía confiar, no supe que hacer, pero respondí al impulso de alzarlo y enlazarlo. - ¿Por qué no lo harás? – Supuse que sería una mentira más de otro profesor, pero no conseguía descifrar del todo sus palabras. – El año que viene lo sabrás… - Fruncí el ceño. - ¿El año que viene? El año que viene no sé dónde estaré… Será mejor que me entere ahora… - Suspiré, ella, parecía que lo comprendió todo. Se acercó con lentitud a mi rostro, hasta poner su frente con la mía. Vale sí, fui imbécil, no me di cuenta de nada hasta ese momento en el que miré a sus ojos tan de cerca. – No puedo hacerlo… Compréndeme… - Le miré, sin importarme nada de lo que pasase. – Nadie se enteraría de nada, lo prometo… - Alcé mi meñique y ella me miró con inseguridad, aún así, lo enlazó con el mío. – Podrían echarme de mi trabajo y denunciarme, ¿Lo sabes? – Asentí, sabía sobre ello. Pero me daba igual, sabía que nada malo podía pasar si me callaba. No sabía qué pasaba del todo, pero sabía que sus antiguas palabras de ‘limitaciones’ habían recobrado en un segundo todo su sentido. – Jamás diré nada… - Me miró a los ojos, y yo muy nerviosa no dejé de hacerlo. - ¿será nuestro pequeño secreto?- No deslacé su dedo del mío, lo alcé y murmuré. – Nuestro pequeño secreto- Ella se acercó a mi, con lentitud. Estaba tan nerviosa que notaba como el corazón se me saldría por la garganta de un momento a otro. Sus labios rozaron los míos, apreté los ojos pues tenía mucho miedo y de éste salieron dos lágrimas. Ya en sus labios, a punto de besarla, oí su voz murmurar un ‘te amo’. Sonreí, sin querer separarme de sus labios. El dolor de mi costilla no era inferior, pero el dolor de mi corazón, casi sentí que podía cesar.
Att: Aje 15/11/11
El olor a porro podría captarse a tantos metros de distancia que supuse que no estarían tan cerca. Me equivoqué, las vi a lo lejos así que preferí ignorarles. Mala suerte, pues habían fichado ya a su próxima víctima. Yo.
Estaba harta de sus insultos y fue con lo que comenzaron. Pasé de ellas. – Ehh, callaros ya, ¿Queréis?- Podía darle tan bajo como quisiera, cada una de ella era más estúpida que la anterior. Se ofendieron. – Oh, la bebé sabe hablar, ya no tendrá que venir alguien a defenderla – Me ofendió, ya daba igual – Sí, yo sé hablar, pero tu sigues sin saber escribir, qué cosas, ¿no? – Una de ellas se adelantó a las otras, mientras tanto las miraba con indiferencia. - ¿Sin saber escribir? – Las miré con superioridad. – Ahá, ¿Lo entiendes? Eeeeeees-criiiii-biiiiiir – Me miraron con odio, pero pensé que era una de sus miradas ‘normal’, así que ni me preocupé. Traté de pasar al lado de ellas, pero una me lo impidió dándome un empujón, mirándome de tal manera, apretando el puño. - ¿Qué pasa ahora? – Dije con ironía, sabiendo que podría cargármela. La miré, con superioridad, ya, no me importaba, los truenos sonaban a mi alrededor, y le rocé el hombro con un dedo con un poco de asco - ¿Sabes qué? Mira, allá ustedes, podríais hacer tantas cosas, de las que jamás pensaréis en vuestra vida, pero tan cobardes seréis que haréis alguna tan vaga que no se os ocurra a una de vosotras, si no las hayáis visto en vuestro entorno. Puedo adivinarlo… - Me hice la sorprendida. – Oh noooo, ¡¡me pegaréis…!! – Ellas me miraron, intentando intimidarme, como lo hicieron durante todo el tiempo. – Anda, mira, pero si sabe lo que le vamos a hacer y todo – Una me puso la mano encima, parecía ser la jefa, era la que hablaba. – Mira tú por donde, que vamos a poder hacerlo sin tener que avisarte, ¿no? – Me reí en su cara. Me hacía tanta gracia su comentario con esa voz de imbécil que tenía… - Aiis, qué graciosa que eres – Aparté su mano de mi. – No me toques, me das asco – Le dije con repulsión, mirándola a la cara. Se crujió los dedos, como si intentase intimidar, sin darse cuenta de que por detrás andaba una profesora, cosa que ignoré, pues me daba igual que se enterase de mis comentarios. – Bulto repelente – Murmuré, a lo que se enteraron. – Perdona, ¿qué has dicho? – Dijo, quería intimidarme pero no lo conseguía como de costumbre. – Perdonada, tranquila – Se alteró, se abalanzó sobre mí, agarrándome del cuello, la profesora, no se daba cuenta pues se metió en una sala común. – Tranquila, no gritaré, puedes matarme, pero seguirás siendo lo que siempre has sido, una vulgar cobarde – Reí irónica, sabiendo que casi no podía respirar. La profesora salió y me vio ahí. Ella me soltó el cuello, dejando la cara libre para a continuación someterme a uno de sus puñetazos, éste me hizo sangre en la mejilla. La profesora corrió hacia mí. - ¡Suéltela Marie! ¡Suéltela ahora mismo! – Le ordenaba, aunque no hacía mucho caso, yo la miraba, sin intento de soltarme, pues me daba igual. – No hasta que no pague todo lo que ha dicho – Me miraba con tanto odio como estupidez que mostraba. - ¿Pagar la desgracia de tu madre? Pobre… Debe de ser… Una tortura tener una hija como tú, ¿no? – Tosía, pues casi ni podía hablar, pero me daba igual. Ella inconformada me acechó con otro de sus puñetazos, éste fue directo a la barriga. Mientras tanto, sólo quedamos Marie, Rose y yo. Rose me miraba con preocupación, pues no podía creer lo que Marie hacía, pero a mi me daba igual, a pesar de no poder respirar. – Puta bollera, ¡Cállate de una puta vez! ¡No sabes ni siquiera hablar! – Reí, a penas sin aliento, sabiendo que de un momento a otro me dejaría sin aire, pues no paraba de apretar. - ¿Crees que esto es un duelo limpio? Jamás me alcanzarías a pegar si no me dejase, imbécil. Seré bollera, pero será mejor ser bollera que una hija como tú, zorra. ¿A cuantos te has tirado ya? Bueno, perdona… Das tanto asco que ni el atrapa-polvos querría follarte. – Me dio tal puñetazo que me tiró al suelo, arreándome de nuevo alguna que otra patada en el costado. Rose se puso a su lado, agarrándola a otro lado, intentando pedir ayuda, pues ya ni me podía mover del sitio. – Déjela… Profesora, tan sólo es una imbécil cobarde que se ha llevado toda mi vida haciéndome eso, no será nada – Sonó la campana, y un corro se formó a nuestro alrededor, a la vez que esto, el director apareció entre la multitud, decidido a llevarse a cualquiera a su despacho. Yo, no podía ir. No me podía mover. Rose se acercó a mi, mientras que el director se llevaba a esa cobarde. – Qué asco de zorra – Dije con la voz muy agotada. Supongo que mi esperanza de vida para mi, había fracasado de tal manera que preferí no mirar a nadie. Aún así, entre la multitud, había gente preocupada, la cuál, Rose no dejaba acercar. – Vamos a llamar a una ambulancia – decía ella con preocupación, a lo que yo me negué en rotundo, jamás subiría de nuevo a una de esas, y no volvería a casa tampoco. – No, no quiero… Ni ambulancia, ni casa, ni nada. Quiero quedarme aquí y seguir… - Tosí, me costaba respirar del dolor que las patadas de Marie habían ocasionado en mis costillas. La profesora palpó éstas con mucho cuidado para ver si me había fracturado, pero no pudo. No quería que me levantase la camiseta, así que la sostuve, mientras los demás volvían a sus clases. – No, no quiero. Déjale, volveré a clase – Ella me miró con preocupación, aún seguía tumbada así que me intentó ayudar a levantarme mientras yo lo hacía. Me senté en el banco más cercano, sabía que no me saldría con la mía, pero no podía perder clase. Me daba demasiada vergüenza, como para estar ahí quieta junto a ella, mirándome con preocupación. – Adele, ¿Estás bien? Deberíamos llamar a un médico – Me alteré. - ¡No quiero ningún puto médico! No saben hacer nada, ¡nunca supieron hacerme nada con exactitud! – Una lágrima recorrió mi mejilla, desembocando en aquella camiseta que notó la gota caer. Me limité a ver al otro lado, sin importarme, ella se arrodilló ante mí. – Déjeme morir, ¿Por qué la ha parado? No sirvo para nada – Los ojos se me llenaron de lágrimas, todo lo decía con dificultad, pues me dolía mucho. Apreté los ojos. Ella me acarició la mejilla, haciendo que éstas se secasen. – Estoy harta de toda esa gente, estoy harta de esta sociedad que se está volviendo una auténtica copia, además de una auténtica mierda, ¡No sirvo para nada! No sé ni cómo aprobar los exámenes, no sé ni cómo saber ser persona… No puedo… ¿Por qué la ha parado? Si no la esquivaba era porque sabía que todo sería así, y que ella no pararía hasta verme tendida en el suelo sin poder respirar y sangrando. ¿Por qué? – ella me miró preocupada, no sabía que decir. – Vamos, tranquilízate… No digas esas cosas. Yo sé que no todo es tan malo como lo cuentas. Yo te ayudaré en lo que necesites, no te preocupes – Negué, con un dolor punzante en el riñón. – No, usted será como todos los profesores, pasarán por mi vida, marcándome su esencia, intentando hacer cosas buenas por mi, ayudándome, pero luego se largará, al acabar el curso se largará y jamás volveré saber nada de usted, como no sé nada de ninguno otro de los profesores. No será diferente, lo sé. Más luego, cuando le vea por la calle, si la veo, no me reconocerá, porque entonces seré una simple alumna del pasado – Negué, entre lágrimas. – Pero eso es lo de menos, no quiero seguir, si todo lo que viene siendo la vida, será así… No quiero seguir… ¡Déjela que vuelva! ¡Déjela que me mate! – Dije llorando, como nunca antes lloré. Me abrazó, nunca había abrazado a un profesor, fue una sensación demasiado extraña, para mi gusto. Pero en ese momento ya me daba igual, necesitaba un hombro en el que llorar. Me olvidé de quién era yo y quién era ella. - ¿Quieres venir conmigo, para regalarte? – Tan amable, como siempre… - ¿Ir? ¿Dónde?- Intrigada – A casa, ¿Dónde si no? – Me encogí de hombros, a lo que ella me guiñó el ojo. – Cogeré tus cosas de arriba, espérate aquí. – Le informé mi conformidad con una media sonrisa, entre dolor. No mucho tiempo pasó cuando ella me trajo mi maleta. – Iremos a mi casa y te tranquilizarás un poco, ¿Está bien? – Asentí, no muy segura, así que le pregunté que qué le dirían a mis padres. Ella me miró, intentando trasmitirme tranquilidad, cosa que en ese momento era imposible. Me sentía tan inferior... Miré al suelo, casi por llorar, así que desvié la dirección, mirando hacia otro lado, estaba tan observada que quise intentar no hacerlo. Fue otro de mis intentos fallidos, suspiré apretando los ojos. Me aferré al banco, llena de dolor. - ¿Puedo hacer algo? – Ella me miró con indecisión, y me dijo que nos fuésemos de allí, creí que vio mis intenciones. - ¿Qué te hizo ella? – La miré, con lágrimas en los ojos, llena de rabia. - ¿Y qué no me ha hecho ella? ¿Qué no hizo? Lo único que le ha faltado es matar a mi familia… - Resoplé. Ella me secó las lágrimas.
Llegamos a su casa, tras mucho alboroto al andar. No podía, me costaba tanto. Ahora que había sobrevivido a la paliza a la cuál pensaba no responder, me entraban ganas de responderle y engancharle como nunca lo hice. ¿La razón? Todo lo que esa zorra le hizo a mi vida. Me mordía el labio, casi me dejé los dientes marcados. Ella me ayudó a sentarse en su sofá, era una casa preciosa, muy colorida. Inspiraba familiaridad y me parecía bastante cómoda. Pero no hizo que me sintiera mejor. Sentí como el pinchazo de la costilla se hacía cada vez mayor y parecía manchar sangre, pero mirando mi camiseta no encontraba resto de ésta. Apretando los ojos del dolor y la rabia sentida, Rose me miraba. - ¿Estás bien, Adele? – Asentí, con la mano puesta en el costado. – Déjame verlo, por favor – Se acercaba a mi, preocupada, me negué, pero me dolía tanto que no podía oponerme a que me levantara la camiseta para verlo. – Déjale, no es nada – Ella miró con asombro, pues tenía un gran cardenal, entonces comprendí el dolor agudo sentido, pero me dio igual. – Déjale, en serio, no duele… - Mentí, como siempre cuando me pasaba algo grave, o molesto, me salieron lágrimas. Ella me miró, sin creerme, e intentó hacer que me tumbase, como era normal, no podía hacer fuerza, así que me dejé llevar por ella. – No, por favor, no necesito atención, está bien, no duele…- Me salían las lágrimas, me recordó a la última vez que pasó. Rose me miró, yo no era capaz de mirarla a la cara, puso sus manos sobre mis mejillas intentando secar mis lágrimas. – No quiero que se preocupe por mí, por favor – Ella negó. – Lo haré, quieras o no. Cuéntame, qué te pasó con esa chica – Mencionaba mientras que me ponía en el costado algo frío que no pude visualizar con exactitud. – Me ha destrozado la vida siempre que pudo… No quiero saber nada más de ella… Deseo verla muerta, porque si no lo está ella, lo estaré yo… Y me va a dar igual cuál de las dos muera, pero una lo hará muy pronto… - ella me miraba con preocupación, parecía que estaba muy preocupada, se sentó a mi lado, le hice hueco ante mí, intentando ponerme sentada, cosa que no me dejó. – No seas así… ¿No podéis hacer las paces? – Mordí encías. – Jamás haría las paces con alguien que desde los siete años ha estado tras de mí para incordiarme, e intentar hacerme daño hasta no poder más… Jamás haría las paces con alguien que a la edad de trece años, me amenazó con un cuchillo en medio de un recreo por tal de darle el bocadillo. No, jamás haría las paces con alguien que a la edad de 14 años me perseguía por la calle, me tiraba a los charcos y se reía de mí, diciéndome que era ridículo que fuese bollera, y que mi estancia era ridícula, que debería morir, yo, y toda mi familia, ¿Sabes? Jamás haría las paces con alguien como ella. Yo moriré, pero ella, sufrirá en el momento en el que yo esté muerta, pues mi espíritu sólo hará perseguirla hasta que se vuelva loca y sufra. Sufra como yo lo hice desde los siete años… - Lloraba, contándole todo, no podía resistir, imaginándome cada una de las cosas que me hizo cuando pequeñas. – no quiero hacer las paces con esa zorra. No quiero volver a verla en mi vida, quiero matarla… porque o es ella, o soy yo… - Ella me abrazó, yo me dejé, apretando los ojos, tosía. Lloraba, casi quedándome sin respiración, me senté, no podía estar acostada y aunque me doliese, me daba igual. – Por su culpa… Llevo siete intentos de suicidio y nueve psicólogos distintos, ¿Sabes? Ya me da igual lo que digan… No intento llamar la puta atención, ¡Quiero matarla! Pero no quiero que me acusen por homicidio… Sufriría entonces yo… Y eso no sería lo correcto… - Me agarré la muñeca con una mano, mientras ella me miraba con preocupación, secándome las lágrimas. Decidió que lo mejor sería cogerme la mano y besarme la frente. - ¿En serio? – Asentí, entre lágrimas. – Jamás pretendía llamar la atención, simplemente quiero morirme, y lo digo, porque ya me da igual lo que penséis. ¿Quieres pensar que llamo la atención? Piénsalo, ya qué más da, este año no tardaré en morirme… Me acercaré a ella y a sus putas discípulas y haré que me peguen, para así, que no tenga que hacer trabajo inútil. Al menos así les culparían… - Suspiré con las mejillas encharcadas. Me miró la mano y más tarde a los ojos. - ¿Es por eso que siempre llevas pulseras? – Asentí, ¿por qué si no iba a ser? Quiso verlos, y me negué. Ella me cogió la mano y apartó a un lado las pulseras, eran heridas tan recientes que podía verse casi ni secas. Dolía muchísimo, pero me daba igual. -¡Máteme ya! Necesito morir, no quiero sufrir más… ¡Dile que me maten! ¿Por qué la paró?- Ella me puso un dedo entre mis labios y yo la miraba con lágrimas. – No llores, Adele… A veces no lo vemos, pero existen miles de razones para seguir adelante, y si tienes mil y una razones para llorar, tendrás mil y dos razones para sonreír, y si la tristeza abunda, con una cosa que te haga feliz, a veces bastará para que la vida cobre sentido, aunque duela, sí, porque duele, ya que la vida no se trata de andar por un sendero que tú hayas elegido, no. La vida te lleva por el sendero que ella elija… Que hay muchas piedras, muchos pinchos y árboles con los que te chocas, pero ¿Sabes qué significa? Que más atrás, allí a lo lejos hay una cima de una montaña donde te esperará alguien, que ha sufrido lo mismo que tú, y con la cual serás la persona más feliz del mundo, o si no, esa persona, sabrá cómo ayudarte a serlo – Me quedé embobada mirándola a los ojos, pues no sabía qué hacer. No supe que decir así que me limité a bajar la cabeza y a arrepentirme por lo que había hecho, aún así, mis ganas de morir no habían cesado. – Mi cima no existe, mi cima se derrumbó hace un año, con una pequeña felicidad que recobraba el nombre de un animal…- Rose se mordió el labio, cosa que me puso aún más nerviosa. – A veces no sabemos cómo ver la cima, sin darnos cuenta que la felicidad está delante de nosotros. Pero en ocasiones es tan imposible alcanzarla por las limitaciones que nos ofrece el mundo, que no lo vemos… - Suspiró, no capté lo que quiso decirme, aunque sí el contexto. - ¿Qué tipo de limitaciones?- Pregunté con intriga. – Sí, como la pérdida de un trabajo, el rechazo social. Son tantas cosas que no sabría por donde seguir ahora mismo… - Suspiró mientras me miraba a los ojos. – Lo siento… ¿Puedo ayudarla en algo? – Me miraba con un brillo diferente en sus ojos, me agarró del mentón mientras me hablaba. – No te preocupes pequeña… Jamás nada sería posible, así que limítate a sentirte mejor. Y si lo necesitas, yo te ayudaré… Te prometo que para el año que viene, no será un adiós ni mucho menos… El instituto no me permite tener este tipo de charlas en este tipo de sitios con alumnos, así que el año que viene no queda otra que ser mejor, ¿no? Tú no te preocupes por nada… Todo… estará bien… ya verás… - Me decía con dificultad, no sabía si creerla. Pero me limité a hacerlo, o al menos a intentar hacerlo. – Todos parecían decir lo mismo, así que dará igual, te olvidarás de mí y de todos mis compañeros, antes de lo que piensas… - Me encogí de hombros y ella negó rotundamente lo dicho. – Jamás podría pasar de ti, pequeña… - Suspiró. – si lo hiciese, sería culpa de el trabajo… - Le miré, recordé la temática que en ese mismo instante estábamos dando en ética. - ¿Darás la culpa al trabajo? Entonces no serías del todo libre, al menos eso dijeron en ética, la semana pasada… Pero dará lo mismo, ya verás como te olvidarás de mi nombre y de cómo soy, confía en mí, todos lo hicieron… - Repetía una y otra vez. – Pero es que resulta que YO, no soy otras. Resulta que yo, soy yo, y tú, eres tú- Seguía sin creérmelo. – Sí, yo, soy yo, y tú eres tú, pero no quitará que yo sea la misma para ti que para otra profesora. Me olvidarás como todos y lo sabes… -
No conseguía comprender sus palabras, pero podía captar el nerviosismo que sus ojos reflejaban, no era el mismo que cuando estaba dando clase con los demás, era otro tipo de nerviosismo, pero no supe qué pensar. Ella se acercaba mientras me miraba a los ojos, me besó con lentitud la mejilla. – Te prometo que no… - Alzó su mejilla, como si supiese que eso siempre me hacía confiar, no supe que hacer, pero respondí al impulso de alzarlo y enlazarlo. - ¿Por qué no lo harás? – Supuse que sería una mentira más de otro profesor, pero no conseguía descifrar del todo sus palabras. – El año que viene lo sabrás… - Fruncí el ceño. - ¿El año que viene? El año que viene no sé dónde estaré… Será mejor que me entere ahora… - Suspiré, ella, parecía que lo comprendió todo. Se acercó con lentitud a mi rostro, hasta poner su frente con la mía. Vale sí, fui imbécil, no me di cuenta de nada hasta ese momento en el que miré a sus ojos tan de cerca. – No puedo hacerlo… Compréndeme… - Le miré, sin importarme nada de lo que pasase. – Nadie se enteraría de nada, lo prometo… - Alcé mi meñique y ella me miró con inseguridad, aún así, lo enlazó con el mío. – Podrían echarme de mi trabajo y denunciarme, ¿Lo sabes? – Asentí, sabía sobre ello. Pero me daba igual, sabía que nada malo podía pasar si me callaba. No sabía qué pasaba del todo, pero sabía que sus antiguas palabras de ‘limitaciones’ habían recobrado en un segundo todo su sentido. – Jamás diré nada… - Me miró a los ojos, y yo muy nerviosa no dejé de hacerlo. - ¿será nuestro pequeño secreto?- No deslacé su dedo del mío, lo alcé y murmuré. – Nuestro pequeño secreto- Ella se acercó a mi, con lentitud. Estaba tan nerviosa que notaba como el corazón se me saldría por la garganta de un momento a otro. Sus labios rozaron los míos, apreté los ojos pues tenía mucho miedo y de éste salieron dos lágrimas. Ya en sus labios, a punto de besarla, oí su voz murmurar un ‘te amo’. Sonreí, sin querer separarme de sus labios. El dolor de mi costilla no era inferior, pero el dolor de mi corazón, casi sentí que podía cesar.
Att: Aje 15/11/11
domingo, 6 de noviembre de 2011
Miedo de perderte
Te tengo de la mano,
Ya no te quiero soltar.
Observo tus ojos
En un alegre caminar.
Pero sé, que aunque el mal abunde,
Aquí dentro de nosotros,
Nada malo podrá pasar.
Estamos hechos el uno para el otro,
No lo hagamos estallar.
Comprendo que son muchas cosas
Comprendo que soy muy infantil, la verdad.
Comprende que soy muy débil,
Que solo a tu lado, me reconforto más.
No quiero irme de tu lado
Nunca, en lo que me quede de vida.
No quiero alejarme de ti,
Ni aunque de eso me valla la existencia.
No conseguía respirar,
Hasta que apareciste.
No conseguía caminar,
Hasta que me dirigiste la palabra.
Soy imbécil, lo admito.
Soy tu imbécil, te lo permito.
No me quiero separar de ti,
No quiero rime de tu lado
No pensé jamás, el haberme enamorado
Pero ahora que lo hice, no me quiero ir de aquí
Y si la distancia abunda,
Mi corazón no se separará de ti.
Porque podrás decir ‘Fulanita, menganito’
Pero comprende que el único en mi corazón eres tú.
Que hay muchos fantasmas en mi pasado,
Que hay muchos huecos sin formar.
Pero el único hueco que está formado,
Es el que necesito tener a mi lado.
Eres el único, eres lo mejor.
Eres lo que nunca hube pensado,
Y lo que no sé si me merezco.
Yo te quiero, yo te amo,
Y de verdad, comprendo todo tu pasado
Pero no entiendo por qué todo tiene que venir
Una y otra vez a joder.
Me da mucha rabia, aunque digas que me encelo
No es así, simplemente, tengo miedo.
Tengo miedo de perderte, porque eres lo mejor.
Tengo miedo de que mi corazón, no aguante otro adiós.
No aguantaría otro arañazo más,
Sus presencias, no paran de dañar.
Dime celosa, mientras tanto, diré enamorada.
Att: aje 06/11/11
Ya no te quiero soltar.
Observo tus ojos
En un alegre caminar.
Pero sé, que aunque el mal abunde,
Aquí dentro de nosotros,
Nada malo podrá pasar.
Estamos hechos el uno para el otro,
No lo hagamos estallar.
Comprendo que son muchas cosas
Comprendo que soy muy infantil, la verdad.
Comprende que soy muy débil,
Que solo a tu lado, me reconforto más.
No quiero irme de tu lado
Nunca, en lo que me quede de vida.
No quiero alejarme de ti,
Ni aunque de eso me valla la existencia.
No conseguía respirar,
Hasta que apareciste.
No conseguía caminar,
Hasta que me dirigiste la palabra.
Soy imbécil, lo admito.
Soy tu imbécil, te lo permito.
No me quiero separar de ti,
No quiero rime de tu lado
No pensé jamás, el haberme enamorado
Pero ahora que lo hice, no me quiero ir de aquí
Y si la distancia abunda,
Mi corazón no se separará de ti.
Porque podrás decir ‘Fulanita, menganito’
Pero comprende que el único en mi corazón eres tú.
Que hay muchos fantasmas en mi pasado,
Que hay muchos huecos sin formar.
Pero el único hueco que está formado,
Es el que necesito tener a mi lado.
Eres el único, eres lo mejor.
Eres lo que nunca hube pensado,
Y lo que no sé si me merezco.
Yo te quiero, yo te amo,
Y de verdad, comprendo todo tu pasado
Pero no entiendo por qué todo tiene que venir
Una y otra vez a joder.
Me da mucha rabia, aunque digas que me encelo
No es así, simplemente, tengo miedo.
Tengo miedo de perderte, porque eres lo mejor.
Tengo miedo de que mi corazón, no aguante otro adiós.
No aguantaría otro arañazo más,
Sus presencias, no paran de dañar.
Dime celosa, mientras tanto, diré enamorada.
Att: aje 06/11/11
martes, 1 de noviembre de 2011
Nada que explicar
Un amargo pasado ocultó en su interior,
Deseosa de llorar, en un amargo cúmulo de rencor.
Apartó las miradas, de aquellas personas que siempre odió,
Por respeto, un respeto que jamás debió guardar.
No diré tristeza, aunque de eso se tratara.
Tampoco diré violencia, pues de eso no se ofrecía.
Prefiero guardar algunas palabras, podría sonar borde.
Diré que sería un cúmulo de emociones, deseosas de estallar.
Más el sujeto en sí, no quería explotar,
Pues sabía que algo peor, comenzaría en realidad.
Prefería guardar el dolor, allí dentro, en su corazón.
Con pintas de dura, iba por la vida
Sin darse cuenta, que era una tierna y pequeña
Que jamás pudo ver, todo lo que los demás
Le quisieron ofrecer.
Aprendió a llorar para sí, cuando tenía ganas
Comprendió la verdadera felicidad, cuando no la había.
Supo guardarse del alcohol, cuando quiso lanzarse.
Supo guardar bien su autocontrol, pues era lo que le fallaba.
Porque el mal, hacia ella fue, sin solicitarlo
La oscuridad, inundó aquella barca la cuál fue pinchada
No lo consiguieron, no se hundió.
No se dieron cuenta, su barca era la mejor.
Las suyas eran esbeltas y bonitas
Pero no llevaban nada en su interior.
Cuando se quieran dar cuenta
Un vendaval de años, habrá caído sobre ellas,
Entonces sólo serán suciedades vacías
Las cuales nadie querrá.
No juzgues a una barca por su envoltura,
Júzgala por su interior,
Que pronto será lo que te proteja
De un duro vendaval, con el nombre de vida.
Att: Aje 1.11.11
Deseosa de llorar, en un amargo cúmulo de rencor.
Apartó las miradas, de aquellas personas que siempre odió,
Por respeto, un respeto que jamás debió guardar.
No diré tristeza, aunque de eso se tratara.
Tampoco diré violencia, pues de eso no se ofrecía.
Prefiero guardar algunas palabras, podría sonar borde.
Diré que sería un cúmulo de emociones, deseosas de estallar.
Más el sujeto en sí, no quería explotar,
Pues sabía que algo peor, comenzaría en realidad.
Prefería guardar el dolor, allí dentro, en su corazón.
Con pintas de dura, iba por la vida
Sin darse cuenta, que era una tierna y pequeña
Que jamás pudo ver, todo lo que los demás
Le quisieron ofrecer.
Aprendió a llorar para sí, cuando tenía ganas
Comprendió la verdadera felicidad, cuando no la había.
Supo guardarse del alcohol, cuando quiso lanzarse.
Supo guardar bien su autocontrol, pues era lo que le fallaba.
Porque el mal, hacia ella fue, sin solicitarlo
La oscuridad, inundó aquella barca la cuál fue pinchada
No lo consiguieron, no se hundió.
No se dieron cuenta, su barca era la mejor.
Las suyas eran esbeltas y bonitas
Pero no llevaban nada en su interior.
Cuando se quieran dar cuenta
Un vendaval de años, habrá caído sobre ellas,
Entonces sólo serán suciedades vacías
Las cuales nadie querrá.
No juzgues a una barca por su envoltura,
Júzgala por su interior,
Que pronto será lo que te proteja
De un duro vendaval, con el nombre de vida.
Att: Aje 1.11.11
domingo, 30 de octubre de 2011
Desvanecida
Caminé sin rumbo, hasta no poder más. Me paré, me derrumbé. Comencé a correr mientras lloraba, sin razón, buscando un lugar donde refugiarme de toda la muchedumbre. Tenía alguien especial, lo sabía, pero no me gustaba a mi misma, hasta tal punto que me producía asco. Asco propio. Intenté deshacerme de mí, jamás lo conseguí. Intenté cambiar, nunca pude. Carecía de fuerzas, él ahora no estaba. Me sentía tan sola cuando no estaba a mi lado… Corrí, me refugié en un banco donde pensé que jamás aparecería nadie, estaba tan equivocada.
Lloré, hasta quedar sin lágrimas, quise beber, hasta quedarme sin conciencia, así que me dispuse a ello, sabiendo que él lo odiaba y que me odiaría por ello… Pero no era capaz de deducir la razón de por qué le gustaba…
¿Por qué lloraba, si con él era tan feliz? No lo sé, pero me sentía tan culpable de estar así… Que decidí anestesiar. Me sentía tan imbécil.
Un grupo de canis decidieron arruinarme más aún la noche, no era la primera vez que lo hacían, pero intenté resistir, hasta que uno de ellos se acercaba más que los otros, borracho. Yo no estaba menos que ellos, así que supongo que esa fue la razón de mi salto. – Imbécil – Musité. Seguían diciendo insultos, a lo que pasaba, mirando hacia otro lado. Sabía que eran peligrosos, aunque eso ya, me daba igual. Me dispuse a sacar mi móvil, eran las cuatro de la mañana y no quería despertarlo, pero quise dejarle un sms, sabía que la cosa no estaba yendo bien. Mordiendo encías, alcancé a escribirle. ‘Jamás he amado a nadie como te he amado a ti, y lo haré hasta el último de mis días. Quiero decirte que si me pasa algo, lo mejor que harías es seguir viviendo, dándome la satisfacción de que he sido correspondida.’ Le dí a enviar. Uno de ellos, tomando demasiadas confianzas cogió mi móvil y leyó el mensaje, a lo que se puso a burlarme de mí. - ¿Qué? Ohhhhhh mirad lo que pone aquí ‘Jamás he amado a nadie como…’ – Le corté la palabra – ¡DAME ESO AHORA MISMO! – Me levanté, con la botella de cristal en la mano. – Ohhh, la nena se pone valiente, ¿no? – Me enfadó, me abalancé a por el móvil. - ¿quieres esto? Pobrecita, quizás seas demasiado pequeña para tenerlo, mejor que te lo guarde – Me cabreó, golpeé la botella en el banco hasta romperla. Estaba ebria, ahora sí lo notaba, podía verlo doble. – Jamás comprenderías el funcionamiento de semejante teléfono, imbécil – Se guardó el teléfono en el bolsillo y se acercó a mi, sacando su navaja. Ya me daba igual. – Con que esas tenemos ¿no? ¡Enana! Tú te lo has buscado… - Me puso su navaja al cuello, estampándome contra la pared. No sentí nada, pero la respiración me dio un vuelco. - ¿Crees que así vas a conseguir bien propio? ¡Me da igual lo que hagas imbécil! Jamás me llegarías a la suela del zapato. Si es que sabes lo que es eso, claro. – Le insulté, esperando tocar demasiado su conciencia, pero no esperaba mayor respuesta que la de pensar sobre lo que había dicho. Éste apenas había entendido lo que dije, pero se limitó a apretar la navaja haciéndome sangrar leve. – Oh sí, eso… ¿Me vas a matar, cobarde? ¡Sí, eso harás! ¡Me vas a mataaaaaaaaaaaaaaar y le vas a decir a todos que a alguien la cuál podría ser tu hija te ha pegado, ¿no? No tienes escusa, irás a la cárcel y morirás pudriéndote en tu propia mierda, ¡CERDO! – Grité, enfadada con el mundo. Éste respondió zarandeándome. Me tiró al suelo, éste golpe si lo sentí. Me golpeó la cabeza, haciéndola sangrar, casi no me sentía bien pero me daba igual. La gente llegó a oír mis gritos, llamarían a la policía. Ellos salieron corriendo, mientras yo, me pudría en el suelo, poco a poco. – Ya me daba igual, volver a caer… Necesitaba llorar y vine a un lugar… No era consciente de mis palabras, la bebida calló en mi mano, y mi mano necesitaba anestesiar… No quiero que llores por mi muerte, porque sería una lágrima perdida, jamás olvides todo lo que te amo, porque siempre… siempre lo hice. Mis palabras serán en vano, porque no las podrás escuchar, pero yo si que te dije siempre, ‘te amaré hasta mi final’ – Cerré mis ojos, tras alcanzar a ver a una multitud. No tuve fuerzas para decir ninguna palabra más. Las lágrimas cayeron al suelo. Esperé que mis palabras fuesen a su corazón.
Lloré, hasta quedar sin lágrimas, quise beber, hasta quedarme sin conciencia, así que me dispuse a ello, sabiendo que él lo odiaba y que me odiaría por ello… Pero no era capaz de deducir la razón de por qué le gustaba…
¿Por qué lloraba, si con él era tan feliz? No lo sé, pero me sentía tan culpable de estar así… Que decidí anestesiar. Me sentía tan imbécil.
Un grupo de canis decidieron arruinarme más aún la noche, no era la primera vez que lo hacían, pero intenté resistir, hasta que uno de ellos se acercaba más que los otros, borracho. Yo no estaba menos que ellos, así que supongo que esa fue la razón de mi salto. – Imbécil – Musité. Seguían diciendo insultos, a lo que pasaba, mirando hacia otro lado. Sabía que eran peligrosos, aunque eso ya, me daba igual. Me dispuse a sacar mi móvil, eran las cuatro de la mañana y no quería despertarlo, pero quise dejarle un sms, sabía que la cosa no estaba yendo bien. Mordiendo encías, alcancé a escribirle. ‘Jamás he amado a nadie como te he amado a ti, y lo haré hasta el último de mis días. Quiero decirte que si me pasa algo, lo mejor que harías es seguir viviendo, dándome la satisfacción de que he sido correspondida.’ Le dí a enviar. Uno de ellos, tomando demasiadas confianzas cogió mi móvil y leyó el mensaje, a lo que se puso a burlarme de mí. - ¿Qué? Ohhhhhh mirad lo que pone aquí ‘Jamás he amado a nadie como…’ – Le corté la palabra – ¡DAME ESO AHORA MISMO! – Me levanté, con la botella de cristal en la mano. – Ohhh, la nena se pone valiente, ¿no? – Me enfadó, me abalancé a por el móvil. - ¿quieres esto? Pobrecita, quizás seas demasiado pequeña para tenerlo, mejor que te lo guarde – Me cabreó, golpeé la botella en el banco hasta romperla. Estaba ebria, ahora sí lo notaba, podía verlo doble. – Jamás comprenderías el funcionamiento de semejante teléfono, imbécil – Se guardó el teléfono en el bolsillo y se acercó a mi, sacando su navaja. Ya me daba igual. – Con que esas tenemos ¿no? ¡Enana! Tú te lo has buscado… - Me puso su navaja al cuello, estampándome contra la pared. No sentí nada, pero la respiración me dio un vuelco. - ¿Crees que así vas a conseguir bien propio? ¡Me da igual lo que hagas imbécil! Jamás me llegarías a la suela del zapato. Si es que sabes lo que es eso, claro. – Le insulté, esperando tocar demasiado su conciencia, pero no esperaba mayor respuesta que la de pensar sobre lo que había dicho. Éste apenas había entendido lo que dije, pero se limitó a apretar la navaja haciéndome sangrar leve. – Oh sí, eso… ¿Me vas a matar, cobarde? ¡Sí, eso harás! ¡Me vas a mataaaaaaaaaaaaaaar y le vas a decir a todos que a alguien la cuál podría ser tu hija te ha pegado, ¿no? No tienes escusa, irás a la cárcel y morirás pudriéndote en tu propia mierda, ¡CERDO! – Grité, enfadada con el mundo. Éste respondió zarandeándome. Me tiró al suelo, éste golpe si lo sentí. Me golpeó la cabeza, haciéndola sangrar, casi no me sentía bien pero me daba igual. La gente llegó a oír mis gritos, llamarían a la policía. Ellos salieron corriendo, mientras yo, me pudría en el suelo, poco a poco. – Ya me daba igual, volver a caer… Necesitaba llorar y vine a un lugar… No era consciente de mis palabras, la bebida calló en mi mano, y mi mano necesitaba anestesiar… No quiero que llores por mi muerte, porque sería una lágrima perdida, jamás olvides todo lo que te amo, porque siempre… siempre lo hice. Mis palabras serán en vano, porque no las podrás escuchar, pero yo si que te dije siempre, ‘te amaré hasta mi final’ – Cerré mis ojos, tras alcanzar a ver a una multitud. No tuve fuerzas para decir ninguna palabra más. Las lágrimas cayeron al suelo. Esperé que mis palabras fuesen a su corazón.
Tu comprensión
Puede que intente ponerte celoso,
Puede que me guste mirarte cuando te ‘enfadas’
Puede que me encante verte encelado
Pero odio, cuando lo haces en serio.
Odio cuando me hablas en broma, cosas que duelen.
Odio cuando me esquivas un beso, por estar ‘enfadado’
Amo cuando me miras a los ojos y me dices ‘te amo’
Amo cuando me abrazas desde atrás, sin dejar de recordármelo.
No pienso un mundo sin ti, ¡Quiero que lo sepas!
No necesito esperar para saber que eres tú, pero quiero hacerlo.
Simplemente no necesito tiempo para nada, contigo.
Pero lo único que quiero es estar preparada.
Admito que me encelo, porque sé
Que jamás te gustaré de todas maneras.
Admito que odio verme en el espejo,
Y que no comprendo ¿Qué ves?
Odio tu pasado, porque lo recuerdas,
Odio cuando recuerdas el mal, porque me haces sentir así.
No me gusta verte sufrir, más muero yo sin ti.
Sólo necesito comprensión,
Necesito llorar en tus brazos, para sentir tu calor.
Sentirme libre, sin tener por qué explicar nada
Porque simplemente, me sienta mal.
Necesito llorar, sin que me preguntes,
Sin que me digas si es que no soy feliz contigo.
¡Contigo sé vivir!
Pero aún así, a veces lloro, como todo…
Lo siento, pero es mi realidad,
No quiero que te marches jamás,
Pero comprende que en ocasiones sin razón,
Yo necesito llorar, teniendo tu comprensión.
Att; Aje 30/10/11
Puede que me guste mirarte cuando te ‘enfadas’
Puede que me encante verte encelado
Pero odio, cuando lo haces en serio.
Odio cuando me hablas en broma, cosas que duelen.
Odio cuando me esquivas un beso, por estar ‘enfadado’
Amo cuando me miras a los ojos y me dices ‘te amo’
Amo cuando me abrazas desde atrás, sin dejar de recordármelo.
No pienso un mundo sin ti, ¡Quiero que lo sepas!
No necesito esperar para saber que eres tú, pero quiero hacerlo.
Simplemente no necesito tiempo para nada, contigo.
Pero lo único que quiero es estar preparada.
Admito que me encelo, porque sé
Que jamás te gustaré de todas maneras.
Admito que odio verme en el espejo,
Y que no comprendo ¿Qué ves?
Odio tu pasado, porque lo recuerdas,
Odio cuando recuerdas el mal, porque me haces sentir así.
No me gusta verte sufrir, más muero yo sin ti.
Sólo necesito comprensión,
Necesito llorar en tus brazos, para sentir tu calor.
Sentirme libre, sin tener por qué explicar nada
Porque simplemente, me sienta mal.
Necesito llorar, sin que me preguntes,
Sin que me digas si es que no soy feliz contigo.
¡Contigo sé vivir!
Pero aún así, a veces lloro, como todo…
Lo siento, pero es mi realidad,
No quiero que te marches jamás,
Pero comprende que en ocasiones sin razón,
Yo necesito llorar, teniendo tu comprensión.
Att; Aje 30/10/11
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