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¡Muchas gracias!
¡Un beso!

jueves, 12 de enero de 2012

¿Un error?

Alguien cubrió mis ojos por detrás con suavidad, por lo que me dejé. Respiré profundo, sintiendo unos labios calientes sobre mi cuello, en ese momento, llevé mis manos hacia detrás, rozando la cintura de quién fuese esa persona. Se me hacía tan familiar…
Agarré sus manos y me dí la vuelta, me sorprendió. La abracé con todas mis fuerzas. – Te eché de menos, Megan… - Decía mientras la apretaba contra mi pecho. – Y yo a ti, princesa. – Me sonrojé, siempre supo cómo hacerlo. – Han cambiado tanto las cosas… No tienes ni idea… - Suspiré, y la miré. Ella decidió hacer lo mismo. – Para mí no han cambiado tanto… - Dijo mientras apartaba un mechón que entorpecía el poder mirarla. - ¿Cómo te va con él? – Su tono era más extraño de lo normal. – Me va genial, jamás pensé que podía ser tan feliz con una persona como lo soy con él… Es genial, en serio… - Sonreía como una tonta, y ella no paraba de mirarme a los ojos. – Parece que entonces sí han cambiado mucho las cosas… - Asintió con delicadeza, esbozando un poco de tristeza en sus palabras. - ¿qué pasa? – Pregunté con intriga. - ¿Qué me he perdido? – Ella negó y sonrió, como si nada estuviese pasando, como siempre.
- Nada, es que te eché tanto de menos… - Sonreí, y le besé la mejilla. - ¿Te apetece venir esta tarde a casa? – Me ofrecía. Asentí con rapidez. – Pero, no recuerdo muy bien donde vives – Torció la boca. – En ese caso, pasaré a buscarte a las cinco, ¿Te parece?- Asentí de nuevo. – Vete a prepararte, princesa. Iré a limpiar un poco la casa para que esté lista – Sonrió y me besó la mejilla. Se marchó y yo entré a casa.

Antes de las cinco, le mandaba un sms a Bruno, explicándole que iba a ir con Megan para que no se preocupase. Que seguramente estaría hasta tarde.

Tocó el timbre, y aún no sabía por qué, pero estaba muy nerviosa. Me vestí con unos de mis vaqueros ajustados desgastados cortos, unas converse y una camiseta tirada por el hombro. Ella apareció con unos vaqueros largos, una camiseta ajustada y unos botines. Siempre me pareció que iba hermosa. Se sorprendió al verme, y me comentó que iba hermosa. Me abrió la puerta del coche y nos dirigimos hacia su casa.
- Bruno me da envidia… - Dijo ella mientras conducía, yo me reí, y me lo tomé a broma.

Llegamos a su casa, estaba tan hermosa como la recordaba, cerré los ojos y respiré profundo. Recordé la primera vez que entré en esa casa y me enamoré de nuevo del pasado. Pero ahora no, ahora era una chica comprometida la cuál no podía hacerle eso a su novio, así que no me preocupé y sonreí. Fue entonces cuando ella me agarró por la cintura, guiándome hasta la puerta. Abrió esta estando detrás de mí, dijo que le esperase en el salón que traería algo de beber, esperé mirando la decoración, había puesto un par de cuadros más, en alguno que otro volvía a salir mi rostro.
Apareció con un par de copas rellenas de algo con bastante alcohol, supuse que por un día no pasaría nada, así que acepté una de ellas. Pasó la tarde entre charlas puestas al día y tres copas de más encima.

Decidí que era la hora de volver a casa, y ya que ni ella ni yo estábamos en condiciones de conducir, le pedí el teléfono para llamar un taxi y ella se negó. Pensó que sería mejor pasar la noche en su casa y ya me acercaría mañana. Negué, pues no quería ser una carga, y me acerqué a la puerta. Ella se puso ante mí y me arrinconó en ésta. – Vaaamos Megg, he de ir a casa, en serio… - Ella negó mientras se acercaba con lentitud a mí. –Vamos, estamos muy borrachas, no hagas algo de… lo… que… podamos… arre…pentirnos… - Dije mientras ella me besaba el cuello. – No… puedo… Hacerle… esto… a… Bruno… - ella acercaba su cuerpo contra el mío, pegándolo. Mientras pasaba su mano por mi tripa, con lentitud. Jamás supe resistirme a sus garras. Era tan hermosa, sabía cómo hacerme sentir bien en cada momento, y sabía cómo hacerme sentir la persona más preciada del planeta. Gemí mordiéndome el labio, mientras ella pasaba su mano por mi pubis, bajando lentamente, hasta hacerme sentir el éxtasis más profundo, en el cuál nunca había estado. Dejé que siguiera, no podía resistirme a tal recuerdo y mientras gemía traté de desnudarla, olvidándome de todo, el alcohol me había dejado anestesiada, y ahora sólo quería jugar. Rozaba sus pechos con máximo cuidado y deseo, sabiendo que era con diferencia, una de las cosas que más me atraía en el mundo. Besé su cuello, tratando de ahogar mi gemido en éste, olvidando la razón por la que había ido esta tarde, sintiéndome libre. Absorbí con todas mis ganas, dejándole un par de marcas de mi deseo en éste. En el fondo sabía que lo que estaba haciendo estaba realmente mal, pero que me estaba sintiendo como nunca. La incansable Megan había vuelto a sus andadas, y lo había vuelto a hacer conmigo. Al menos, eso demostró durante ocho horas en su habitación. Jamás alcancé a expresar el éxtasis tan profundo que llegué a sentir con ella y a juzgar por su respiración ella, también lo sintió.

La mañana siguiente sin saber qué había pasado realmente, en su habitación, desnuda, me despertó una dulce voz susurrando en mis labios. – Princeesaa…- Abrí los ojos y la vi, no sabía que hacer. Si besarla, sonreírle, abrazarle, salir corriendo, llorar… Sabía que fue una de las mejores noches de mi vida, pero también sabía que también quizás podía destrozar algo, y que no era la primera vez. – Te hice el desayuno – Dijo con la bandeja entre sus manos. – Es tu favorito, rubia – Sonreí ante el pánico. – Creo que debería llamar a Bruno… - Me miró bajó la cabeza y negó. –De eso nada, antes, desayuna- Alcancé mi móvil y vi unas 15 llamadas de él. Me asusté pues sabía que estaría enfadado y mientras obligada por ella, comía, lo llamaba. A la tercera, lo cogió. – ¿Bru..Bru..Bruno?- Dije tartamudeando. Él contestó enfadado. - ¿Dónde estás, Adele? ¿Qué has estado haciendo? ¿Por qué no me has cogido el teléfono en toda la noche? – Suspiré. – Mi vida, lo siento, lo siento de verdad, estuve aquí con Megan, estuvimos hablando y bebimos un poco, y no estaba en condiciones de volver a casa, me quedé dormida en su sofá y me quedé en su casa. – El parecía respirar tranquilo y se despidió. Prometí llamarlo cuando estuviese en casa. A eso de las una ya llegué a casa, pero no lo llamé, preferí esperar. Cogí fuerzas, lo llamé mientras lloraba. Mi mundo se había vuelto a derrumbar, todo había sido una gran mentira. – Bruno, joder, lo siento… Ayer volví a tener un desliz, estuve con Megan en su casa y… Ella y yo… Terminamos haciendo cosas de las que me arrepiento muchísimo… O eso creo… - Decía mientras casi se me cortaba la respiración. Jamás había amado antes a un chico como le amé a él, pero creí que volvió a florecer el sentimiento hacia Megan. Ella siempre fue una chica especial. – Lo siento, JODER, lo siento… Pero creo… Que… estoy… Enamorada… de… los… dos… - Lloraba mientras se lo contaba, sin poder evitarlo. – NO ME ODIES, POR FAVOR – Él no decía nada. – Háblame, por favor…- Le oía respirar y contestó – Me mentiste… cuando estaba preocupada por ti, tú estabas follando con Megan, ¿no? ¿Es eso? – Decía con enfado. – No puedo soportar una mentira, ¡SABES PERFECTAMENTE QUE LAS ODIO! Pero nooo… Lo peor no es que me mintieses, si no que no te dio por si quiera pensar en mi… ¿Sabes qué? Ya no tendrás que volver a hacerlo, porque esto, se ha TERMINADO. – Entonces colgó. Me derrumbé, cayendo al suelo lentamente. No sabía que hacer, pero la llamé. – Por favor, ven… Ven a casa, te necesito… Joder… Ven… - Decía entre lágrimas. – Claro que sí, rubia, ahora mismo voy para allí, ¿qué ha pasado? – Me decía con preocupación, parecía venir ya de camino. – Bruno… Bruno… Me… Me ha… dejado tras… contárselo… Coge las llaves de bajo el felpudo… -
Entonces entró por la puerta y yo estaba en la habitación llorando, arrinconada. Se acercó a mí, estaba completamente pálida y fatigada. Tenía los ojos rojos y estaba muerta de frío. Ella me abrazó, asegurándome de que todo iría bien. - ¿Por qué te ha dejado? ¿Qué le has contado, princesa? – Me miró con intriga y preocupación, abrazándome sentada en el suelo, yo sobre ella. – Lo que pasó anoche… - Me miró extrañada. - ¿Anoche? ¿qué pasó anoche? – Me sentí extraña con esa pregunta. – Nos… Nos acostamos y… Estuvimos toda… - Se sonrojó un poco, mientras me abrazaba. –Hubiese preferido estar toda la noche mirando la luna y pidiéndole un deseo por cada sonrisa que te consiguiese sacar, y así al menos no te haría llorar. Me gustaría decirte que fue mentira, pero… No, en realidad no puedo ya que fue una de las mejores noches de mi vida… Me obsesioné en que tú formas parte de mi vida, y así es, pero no puedo mentirte… - Suspiró. – Lo siento, princesa… Pero vivo por ti, y… no puedo parar de pensar en alguien que no seas tú, en unos ojos que no sean esos azules que me dejaron cautivada y en un pelo que no sea ese rubio que me resplandeció una primera vez – La miré a los ojos, sabiendo que ahora no me importaba nada más, aunque amase a Bruno, también. La besé, haciéndola callar. – Siempre quise pasar el resto de mis días conmigo, y siempre tuve miedo al compromiso. Siempre la cagué contigo y, sé que siempre he querido amarte. – Sonreí tontamente. - ¿Puedes decirle algo a la luna? – Asintió. –Claro, ¿qué quieres que le diga? – Susurré sobre sus labios. – Que nos lleve a ese viaje que siempre deseamos – Choqué sus labios con suavidad.


Att: Aje

lunes, 2 de enero de 2012

Rayo de luz.

Querido rayo de luz de mi vida,
Espero que jamás partas a ir a otro lado.
Pues contigo he vivido, sin ti no me hayo.

Querido rayo de luz de mi vida,
Tu me has sacado de esa enfermedad,
¿Me has sacado de dos, o una no es lo que los demás,
Pueden pensar que será?

No estoy segura de nada,
No estoy segura de mí misma.
Sólo sé que yo a ti te quiero.
Te quiero como a nunca.

Siento si renace de la nada, o si no la puedo controlar,
Siento si algún día mi corazón se apaga, y él desea llorar.
Todos los días, no sé ser feliz, a tu lado, consigo serlo más.

Perdóname, claridad, perdóname, vida mía.
Siento que me muero por dentro,
Al oír que perderte puedo ya.

Tengo miedo de irme,
Tengo miedo de volar.
Batir mis halas con torpeza
Y volver a caer una vez más.

Tengo miedo de perderte.
A cien kilómetros, no quiero estar.
Más bien quiero estar a tu lado,
Y cumplir el sueño de toda mi vida.

No deseo caerme, ni que piensen de mí, una enfermedad.
Pero a veces me siento tan mal, que ni yo sé qué pasa.

No deseo marchar a otro lado,
Deseo estar junto a ti, junto a ellos.
Deseo cumplir mi sueño, como la que más.
Deseo que mi corazón sea feliz, como de pequeña.

Callaré mis deseos, por no hacer daño a nadie,
Por no ser rechazada, por no tenerme que apartar.
Pues bien quiero estar con todos, pero no puedo dejarlos escapar.

Ahogo mi silencio en el futuro, un futuro ciego
El cual, jamás sabré si existirá.
Quiero que sea a tu lado, es mi deseo… Aún más.

Imagino un futuro: Trabajo de mis sueños, familia feliz.
Ojala se hiciese realidad, pero tú, estando aquí.
Ojala mi corazón no me traicione, y mi familia, me quiera así…

Att: Aje 3/1/12

viernes, 23 de diciembre de 2011

Informaros.

Bueno, ya que pedí colaboración en una encuesta para un concurso de relatos del maltrato, he de decir que al final se organizó un concurso de micro-relatos, había varias categorías, las de maltrato y la libre. Me presenté a la libre y... ¡Lo gané!
El micro-relato decía algo así:

- El golpe del hacha en la madera, no te hace más leñador. El golpe de la mujer no te hace más hombre.

Algo así, cuando lo recuerde del todo o lo encuentre literalmente, lo escribiré con mucho gusto.
Estoy emocionada, jamás pensé que ganarías, ¿Podéis darme vuestra opinión?
¡Un beso!

Explosión

Fuera de lugar, donde las sirenas no alcanzan,
En un punto en el que respirar, se hace eterno.
No consigo encontrar salida, necesito correr.

Necesito libertad, no hablo de correr, hablo de caminar.
Necesito tu sonrisa, no hablo de follar, hablo de amar.
Necesito la música, no hablo de escuchar, hablo de cantar.

Oigo ruido, pero no encuentro gente,
Oigo risas, pero no encuentro felicidad.
Cuento las veces que intento salir, pero no encuentro.

Me he descentrado, ya no sé mi lugar.
No sé si es con unas, o es con otras.
No sé en qué momento, mi vida se hizo un caos.

Me puse a pensar, en lo que pudo pasar.
Sé que puede ser mi culpa, pero ¿A quién puedo llamar?
Me siento fuera del grupo, no puedo reaccionar.

Necesito una sonrisa que me anime a entrar,
A pesar del amor, yo del grupo no me quiero separar.
Necesito seguir cerca, pues si no moriré.

No quiero olvidar ni a unos, ni olvidar a otros,
Simplemente necesito vivir a veces, fuera de lo normal.
Quiero olvidar quién soy, para llamarme felicidad.

Necesito salir de mi normalidad,
Salir, gritar, bailar, cantar, tocar, sentir.
Sentirme afónica hasta no poder más.

Me quiero enredar, y pasármelo genial,
Reír hasta que el estómago no pueda más.
Quiero sonreír hasta que mis mejillas duelan.

Imagino una tarde perfecta, está rodeada de gente
Diciendo cosas graciosas, y ¡se dan cuenta de que estoy!
Increíble sensación la que sería, podría ser libre por un día.

Siento esa libertad, y un poco de felicidad,
Pero no es completa, necesito el aire respirar.
Dentro de mi, una parte explosiva, con ganas de salir está.

Att: Aje 23/12/11

lunes, 19 de diciembre de 2011

Decirlo todo sin hablar.

Al borde del abismo, un mechón de su rizado pelo, dejó esparcir una agradable fragancia, que haría enloquecer a cualquier enamorado. Entonces un leve gesto de sonrisa sucumbió lentamente sobre su rostro haciendo eliminar las lágrimas de éste. Mientras que un leve viento iba balanceando con sigilo su hermoso cabello, mi cabeza ya no alcanzaba notar tal hermosura. Pero no fue más que sus tiernos ojos encantados de absorber o fulminar a alguien con la mirada, tantos sentimientos me daba, que mi corazón no pudo resistirse y calló en la tentación, desde entonces, recibió el nombre de AMOR.

martes, 13 de diciembre de 2011

Más que vecinas.

Recuerdo tardes de verano,
En las que dos pequeñas jugaban,
Las muñecas, eran la consecuente,
De la diversión ejercida por un momento.

Sabe dios, dónde quedaría tanta inocencia,
Sabe dios, dónde quedó tal amistad.
Jamás encontraría amistad más verdadera,
Que con la de una chica a dos pasos de ti.

Fueron tantas tardes vividas, a la sombra de un muro,
Que no puedo olvidar todas esas sonrisas.
Siempre, con la lágrima a punto de salir…

Recuerdos abundan mi mente,
Mejoremos esa frase: En el corazón.
No puedo vivir sin el recuerdo.
Pues éste consta de mi razón de pasado.

Recuerdo cada cumpleaños,
Cómo jugábamos, cómo nos divertíamos.
Ahora tú estás perdida,
Pero eso ya es algo inevitable.

No he parado de recordarte,
Cada octubre, el día de tu cumpleaños.
Pues nuestra amistad era más que amistad.
Nosotras éramos vecinas de verdad.

Dos casas de diferencia,
¿Ahora? Una eternidad
No alcanzo a recordar del todo,
Qué fue lo que acabó con esto.

Duele mucho, porque recuerdo casi todo,
Duele mucho, porque ahora me arrepiento.
No sé cómo ocurrió todo, pero ocurrió.
Nos separamos, y esas dos casas de distancia.
Ya se convirtieron en más que un mar.

Att: aje 13/12/11

lunes, 12 de diciembre de 2011

Diario secreto de Adele.

Mi cuerpo no quiere resistir,
Es un pecado mentir,
Jamás fui de hacerlo,
Pero voy a ir por ti.

Una sensación en mi interior dice:
Abrázale, si es el último momento.
Una parte de mi me está diciendo.
Fóllatela, es lo que deseas hace tiempo.

Pero no, mi deseo de amor es mayor,
Porque amar es sentirlo todo,
Pero yo siempre he sentido más.

He tenido tanto miedo de perder,
Que he pasado ya al sexo.
Paso de desamor, paso de penas.
Sólo quiero un poco de diversión.

Mi mente perversa piensa en ti todas las noches,
Mientras que un leve gemido cubre mis tímidas paredes.
Un nombre ahogado, sale de mi boca, llamándote.
Me da igual que no estés, pensaré en ti.

Te he amado hasta sentirme tan seca,
Como las lágrimas me abandonaban.
Te he amado hasta sentirte con tanto deseo,
Como mis hormonas me han dejado.

Pero ya no hablo de amor, pues estoy enamorada.
Ya no digo palabras, pues prefiero los actos.
Ya no te digo que me beses, ni que me ames,
Si quieras que esperes una eternidad para que te des cuenta,
De que me amas de verdad.

Ahora te pido fundir tu cuerpo junto al mío
Hacer de lo nuestro, dos almas sin miedo,
Unidas para un solo acto: SEXO.

Ya no hablo como amiga,
No hablo como alguien que te deseó.
Hablo como esa pequeña escritora.
Que ahora ataca sin temor.

No necesito amor, pues lo tengo.
No quiero sexo, pues lo obtendría.
No quiero nada, sólo el deseo
De dos pieles unidas, llegando al infinito.

He mentido para olvidar, y estoy enamorada.
Te follaría, eso sí, y no me arrepiento de nada.
Siento que tu eres una gran persona.
Siento que mi amor es mayor, que un simple polvo.

Aún así, un deseo en mi interior,
Está diciendo a gritos: SEXO.
Sin embargo, a la hora de la verdad.
Mi corazón sólo quiere amor.

Att: Aje

sábado, 3 de diciembre de 2011

Parece que no

Parece que no me importas
Pero eres mi vida
Parece que no te quiero
Pero incluso la daría.

Quiero decirte te quiero,
Quiero esbozarte te amo
Quiero tus labios rozar,
Desde que te empecé a soñar.

¿Por qué apareciste?
Si ahora te vas
¿Por qué producen mis lágrimas?
Y ahora te vas

¿No te das cuenta?
¿Lo dices de verdad?
¡Sin ti no puedo!
¡Sin ti no hay nada!

Ya van varias noches en vela
Mi cuchilla me acompaña
Tú eres la dueña de ella.

No volveré a caer.
¡La razón me está llamando!
No volverán a nacer.
El espíritu me está hablando.

Mas, sin ti, no sé cómo
Tu alma has regalado
Y mi corazón has cautivado

Sin darte cuenta de que,
Por culpa de una noche
Fue como yo me he enamorado.

14/6/11

Recuerdos

Aunque mis recuerdos realmente acechen
Sé que aún con eso, soy más fuerte
Por mucho que a escondida, lágrimas derrame
Sé que ante eso no haré daño a nadie.

¿Preguntas? Las odio
¿Si estoy bien? Qué más da
Sé fingir, para no dañar

Tengo un sueño por realizar
Un pasado que superar,
Un presente que vivir
Y un futuro por venir.

Comprendí la realidad
Aunque dolía comprender
Aprendí a sonreír,
Cuando no más deseé morir

A veces es mejor ignorar
Creo que aún no se ni triunfar
No digo nada, porque me siento egoísta
No quiero decir nada porque odio tanta atención

Cuando la lluvia acecha por mala suerte,
Solo tengo una vela
Por más que intento
Su mecha no puede andar

¿en qué momento mi conciencia pensó ‘monotonía?
¿En qué momento yo, dejé de creer?
¡No quiero quedarme aquí!
Si es que yo aquí ni se vivir.

Se que soy feliz, pero solo a momentos
Cuando estoy sola en casa
Cierro los ojos para no oír lamento

Prefiero ocultarme en mi refugio,
Tras la manta, nada puede dañar
El monstruo está sobre mi conciencia.
Ahora contra mi, podrá…

Att:aje 24.10.11

Disfrazado de amistad

Disfrazado de amistad,
Lo que por ti siento,
Sonriéndole al día
Para evitar tu sospecho.

Quizás no sólo seas un amigo,
Pero tu sonrisa se está convirtiendo en mi castigo.

Quizás una mañana amanezcas a mi lado,
Quizás el día siguiente todo habrá pasado.

Sueles excusarte diciéndome:
‘No puedo, tengo planes’
Sonríes como si nada
¿Y qué hago¿ Si me tiene cautivada.

Quiero odiarle y a veces lo hago
No quiero quererle, porque así,
Sólo me hago daño.

Espero impaciente el nunca jamás
¿Qué vi? No lo sé
¿Por qué te quise?
¡Yo que sé!

Date cuenta

Todos alrededor parecen darse cuenta,
Mi cabeza dice tu nombre,
Llora en silencio,
Lo que el corazón provocó.

Ahogué suspiros en una noche,
En la que soñé dormir a tu vera
Pronto el despertador sonó
Y la realidad me derrumbó.

Lágrimas derramaron mis ojos,
Mi propia piscina pude montar
Día a día me intenté olvidar.

La idea de perderte me alarma
Realmente, bastante dañaba.
Sentí estar en el cielo,
Siento que sin ti, me muero.

Ya me da igual la gente,
Quiero odiarte, quiero amarte
Quiero sonreír, quiero soñar,
Quiero callar, quiero gritar.

Realmente, no sé sentir
Realmente, ¿Cómo sobrevivir?
¿Sabes qué te digo?
Por el momento, voy a callar
Y cuando menos lo esperes,
Yo, lo volveré a intentar.

14/6/11

Superar

Senderos marcaban mi camino
De mis actos soy testigo
Por cada historia, cada latir
Siempre encontré lugar donde rendir.

¿La razón? La batería apagada
No hay luz, no ha mirada
No existe túnel, si no cascada

Conocí límites marcados
No encontré lugar donde hube respirado
Con asombro y fascinación
Encontré camino y me alejé del dolor

No mucho de eso, aún no he superado
Sí, soy feliz, porque al fin he triunfado
Lágrimas perdidas, polvo derramado.
Nunca olvidaré la razón de lo llorado

La edad no hace la madurez
De eso se encarga la experiencia,
Sabía que no era el final
Debía tirar de la cuesta.

No sabía que podía
Me limitaba a oír a los demás
Oí buenos consejos
Y así lo logré pasar.

21.9.11

Soledad

Triste soledad que abunda
En mis ratos de amargura

Alegres sonrisas fingidas,
Por un día que destrozó mi vida.

Hace dos años, se destrozaron mis principios
Mi forma de pensar, mi forma de querer
A día de hoy me arrepiento
¿Por qué me cuestioné?

Maldita soledad que abunda,
Momentos tristes, apenas amanecer
Pesadillas acompañan
El anterior anochecer.

¿No te enteras de que te amo?
¿No te das cuenta?
¡Sin ti no sé!


¿No sueles observarlo?
Todo lo que siento
Todo lo que hablé
Todo lo que te dije de ‘ella’
Eso siempre lo recordaré

Sufrí en silencio,
Lo que tu amor me provocó
Sufro por las noches
Lo que tu razón de felicidad evocó.

Jamás olvidaré estos momentos,
Jamás te olvidaré
Pero sé que aún lejos de este jugar
Yo siempre te he de amar.
…Algún día acabará…

14/6/11

Comenzar a amar

Con el caminar de dos suspiros,
A los ojos cerrados
De un amanecer intenso
Aprendí amar

Con el deseo de dos cuerpos
Unidos por un estrecho lazo
De cualquier tarde de verano,
Aprendí a besar.

Con ojos cerrados, a situaciones,
Que nunca hube pensado,
Aprendí a sonreír.

Porque con una mirada,
Aprendí a sentir,
Con mucho dolor
Aprendí a desconfiar

Jamás fue cómodo,
Ver amando
Pues amor cuando no se es correspondido
No es aprender a amar

28/9/11

Aprender

Acompañé un suspiro en el cristal,
Pensé que todo sería mejor
Fallé como nunca…
Volví a caer en la tentación.

Pensé: ¿cómo hacer un mundo mejor?
Pensé ¿cómo creer cuando soy yo?

Creí saltar sobre las nubes,
Rebotar y volar libre,
Sentí que nada era malo
Que el mundo, no era el mundo.

Salté acompañada
Sin darme cuenta, que se alejaba
Salté como si nada, sintiéndome feliz,
Como si nada pasara.

Acompañé a la soledad,
Sintiéndome irónica
Acompañé a la esperanza,
Sintiéndome especial

Miro al pasado y digo:
¿Qué pensabas¿
¿Qué todo iba a salir de la nada?

Aprendí a comprender la soledad
Aprendí que aquello, no era esperanza,
Y que a pesar de la compañía
La soledad puede llegar a sentirse.

16.06.11

Aprenderé

Aprenderé a sonreír, en cada lágrima
Aunque tan solo sea una mentira
Comprenderé el valor de la felicidad
Aún así de no conocer el significado.

Cuando las lágrimas inunden mis ojos
Me encerraré hasta descargarme
Por el olvido de una simple palabra
No saldré a la luz en un millón de años.

Tras los libros de cuentos de hadas
Desea salir una pequeña
¡Pobre ingenua, pobre tonta!
Cree que su bolsillo, polvos saca.

No es cierto ¡Despierta imbécil!
Cierra sus oídos, no escucha jamás
Grita entre lágrimas por no querer
Oír lo que el maldito mundo le quiere decir.

22.11.11

Gritar fuerte

Grité un nombre en el silencio de la noche
Oí su voz, entre gritos de miedo
Sentí su mano, aunque con ardor.

-Te quiero-
Esbocé.
Sólo escuché su llanto ahogado
Del no poder responder

-Te amo-
Le decía
Más a ella, no le veía
Aunque si, podía sentirla.

-No te mueras-
Escuché un vacío
-Be..Bésame-
Esbocé al olvido.

No me olvides
No lo hagas
No sé qué hacer
Sin tu mirada

No me odies
Cuando oculto,
Porque sin ti,
Estoy sin aire.

Oye mis escritos,
Lee mi voz,
Mira mi suspiro
No olvides mi dolor.

Necesito tu sonrisa,
No me olvides, por favor
Necesito un beso tuyo,
Para irme con orgullo

Siento mi muerte lenta
Siento no poder respirar
Siento que al morir te amo
Te amo como nunca a nada.

8/6/11

¿De veras?

¿Acaso crees que miento?
¿Qué no te digo la verdad?
¿Que cuando digo ‘te quiero’
No lo siento en realidad?

Ahora de veras ¿Me crees?
Cuando sin ti, no sé
Cuando sin ti, me asfixio,
Cuando con intentos, fallo
Y no sé qué puedo hacer ahora,

Siento si te molesto,
¡Los siento de verdad!
No sé seguir sin ti,
Con toda esta soledad

No sé cómo hacerlo
La indecisión, es mi mayor maldición.
Tu mirada es mi tentación
Y tus labios quiero ir de excursión.

Quiero destrozarme el alma,
No quiero oír tu voz,
Siento tanta rabia dentro,
Casi ni la conozco yo.

Quiero perder el norte,
No recordar quién soy yo,
¡Quédate a mi lado!
¡Quédate a mi lado, por favor!

8/6/11

martes, 15 de noviembre de 2011

Extra-escolar

Salí de clase, no podía más en dicha tortura.
El olor a porro podría captarse a tantos metros de distancia que supuse que no estarían tan cerca. Me equivoqué, las vi a lo lejos así que preferí ignorarles. Mala suerte, pues habían fichado ya a su próxima víctima. Yo.
Estaba harta de sus insultos y fue con lo que comenzaron. Pasé de ellas. – Ehh, callaros ya, ¿Queréis?- Podía darle tan bajo como quisiera, cada una de ella era más estúpida que la anterior. Se ofendieron. – Oh, la bebé sabe hablar, ya no tendrá que venir alguien a defenderla – Me ofendió, ya daba igual – Sí, yo sé hablar, pero tu sigues sin saber escribir, qué cosas, ¿no? – Una de ellas se adelantó a las otras, mientras tanto las miraba con indiferencia. - ¿Sin saber escribir? – Las miré con superioridad. – Ahá, ¿Lo entiendes? Eeeeeees-criiiii-biiiiiir – Me miraron con odio, pero pensé que era una de sus miradas ‘normal’, así que ni me preocupé. Traté de pasar al lado de ellas, pero una me lo impidió dándome un empujón, mirándome de tal manera, apretando el puño. - ¿Qué pasa ahora? – Dije con ironía, sabiendo que podría cargármela. La miré, con superioridad, ya, no me importaba, los truenos sonaban a mi alrededor, y le rocé el hombro con un dedo con un poco de asco - ¿Sabes qué? Mira, allá ustedes, podríais hacer tantas cosas, de las que jamás pensaréis en vuestra vida, pero tan cobardes seréis que haréis alguna tan vaga que no se os ocurra a una de vosotras, si no las hayáis visto en vuestro entorno. Puedo adivinarlo… - Me hice la sorprendida. – Oh noooo, ¡¡me pegaréis…!! – Ellas me miraron, intentando intimidarme, como lo hicieron durante todo el tiempo. – Anda, mira, pero si sabe lo que le vamos a hacer y todo – Una me puso la mano encima, parecía ser la jefa, era la que hablaba. – Mira tú por donde, que vamos a poder hacerlo sin tener que avisarte, ¿no? – Me reí en su cara. Me hacía tanta gracia su comentario con esa voz de imbécil que tenía… - Aiis, qué graciosa que eres – Aparté su mano de mi. – No me toques, me das asco – Le dije con repulsión, mirándola a la cara. Se crujió los dedos, como si intentase intimidar, sin darse cuenta de que por detrás andaba una profesora, cosa que ignoré, pues me daba igual que se enterase de mis comentarios. – Bulto repelente – Murmuré, a lo que se enteraron. – Perdona, ¿qué has dicho? – Dijo, quería intimidarme pero no lo conseguía como de costumbre. – Perdonada, tranquila – Se alteró, se abalanzó sobre mí, agarrándome del cuello, la profesora, no se daba cuenta pues se metió en una sala común. – Tranquila, no gritaré, puedes matarme, pero seguirás siendo lo que siempre has sido, una vulgar cobarde – Reí irónica, sabiendo que casi no podía respirar. La profesora salió y me vio ahí. Ella me soltó el cuello, dejando la cara libre para a continuación someterme a uno de sus puñetazos, éste me hizo sangre en la mejilla. La profesora corrió hacia mí. - ¡Suéltela Marie! ¡Suéltela ahora mismo! – Le ordenaba, aunque no hacía mucho caso, yo la miraba, sin intento de soltarme, pues me daba igual. – No hasta que no pague todo lo que ha dicho – Me miraba con tanto odio como estupidez que mostraba. - ¿Pagar la desgracia de tu madre? Pobre… Debe de ser… Una tortura tener una hija como tú, ¿no? – Tosía, pues casi ni podía hablar, pero me daba igual. Ella inconformada me acechó con otro de sus puñetazos, éste fue directo a la barriga. Mientras tanto, sólo quedamos Marie, Rose y yo. Rose me miraba con preocupación, pues no podía creer lo que Marie hacía, pero a mi me daba igual, a pesar de no poder respirar. – Puta bollera, ¡Cállate de una puta vez! ¡No sabes ni siquiera hablar! – Reí, a penas sin aliento, sabiendo que de un momento a otro me dejaría sin aire, pues no paraba de apretar. - ¿Crees que esto es un duelo limpio? Jamás me alcanzarías a pegar si no me dejase, imbécil. Seré bollera, pero será mejor ser bollera que una hija como tú, zorra. ¿A cuantos te has tirado ya? Bueno, perdona… Das tanto asco que ni el atrapa-polvos querría follarte. – Me dio tal puñetazo que me tiró al suelo, arreándome de nuevo alguna que otra patada en el costado. Rose se puso a su lado, agarrándola a otro lado, intentando pedir ayuda, pues ya ni me podía mover del sitio. – Déjela… Profesora, tan sólo es una imbécil cobarde que se ha llevado toda mi vida haciéndome eso, no será nada – Sonó la campana, y un corro se formó a nuestro alrededor, a la vez que esto, el director apareció entre la multitud, decidido a llevarse a cualquiera a su despacho. Yo, no podía ir. No me podía mover. Rose se acercó a mi, mientras que el director se llevaba a esa cobarde. – Qué asco de zorra – Dije con la voz muy agotada. Supongo que mi esperanza de vida para mi, había fracasado de tal manera que preferí no mirar a nadie. Aún así, entre la multitud, había gente preocupada, la cuál, Rose no dejaba acercar. – Vamos a llamar a una ambulancia – decía ella con preocupación, a lo que yo me negué en rotundo, jamás subiría de nuevo a una de esas, y no volvería a casa tampoco. – No, no quiero… Ni ambulancia, ni casa, ni nada. Quiero quedarme aquí y seguir… - Tosí, me costaba respirar del dolor que las patadas de Marie habían ocasionado en mis costillas. La profesora palpó éstas con mucho cuidado para ver si me había fracturado, pero no pudo. No quería que me levantase la camiseta, así que la sostuve, mientras los demás volvían a sus clases. – No, no quiero. Déjale, volveré a clase – Ella me miró con preocupación, aún seguía tumbada así que me intentó ayudar a levantarme mientras yo lo hacía. Me senté en el banco más cercano, sabía que no me saldría con la mía, pero no podía perder clase. Me daba demasiada vergüenza, como para estar ahí quieta junto a ella, mirándome con preocupación. – Adele, ¿Estás bien? Deberíamos llamar a un médico – Me alteré. - ¡No quiero ningún puto médico! No saben hacer nada, ¡nunca supieron hacerme nada con exactitud! – Una lágrima recorrió mi mejilla, desembocando en aquella camiseta que notó la gota caer. Me limité a ver al otro lado, sin importarme, ella se arrodilló ante mí. – Déjeme morir, ¿Por qué la ha parado? No sirvo para nada – Los ojos se me llenaron de lágrimas, todo lo decía con dificultad, pues me dolía mucho. Apreté los ojos. Ella me acarició la mejilla, haciendo que éstas se secasen. – Estoy harta de toda esa gente, estoy harta de esta sociedad que se está volviendo una auténtica copia, además de una auténtica mierda, ¡No sirvo para nada! No sé ni cómo aprobar los exámenes, no sé ni cómo saber ser persona… No puedo… ¿Por qué la ha parado? Si no la esquivaba era porque sabía que todo sería así, y que ella no pararía hasta verme tendida en el suelo sin poder respirar y sangrando. ¿Por qué? – ella me miró preocupada, no sabía que decir. – Vamos, tranquilízate… No digas esas cosas. Yo sé que no todo es tan malo como lo cuentas. Yo te ayudaré en lo que necesites, no te preocupes – Negué, con un dolor punzante en el riñón. – No, usted será como todos los profesores, pasarán por mi vida, marcándome su esencia, intentando hacer cosas buenas por mi, ayudándome, pero luego se largará, al acabar el curso se largará y jamás volveré saber nada de usted, como no sé nada de ninguno otro de los profesores. No será diferente, lo sé. Más luego, cuando le vea por la calle, si la veo, no me reconocerá, porque entonces seré una simple alumna del pasado – Negué, entre lágrimas. – Pero eso es lo de menos, no quiero seguir, si todo lo que viene siendo la vida, será así… No quiero seguir… ¡Déjela que vuelva! ¡Déjela que me mate! – Dije llorando, como nunca antes lloré. Me abrazó, nunca había abrazado a un profesor, fue una sensación demasiado extraña, para mi gusto. Pero en ese momento ya me daba igual, necesitaba un hombro en el que llorar. Me olvidé de quién era yo y quién era ella. - ¿Quieres venir conmigo, para regalarte? – Tan amable, como siempre… - ¿Ir? ¿Dónde?- Intrigada – A casa, ¿Dónde si no? – Me encogí de hombros, a lo que ella me guiñó el ojo. – Cogeré tus cosas de arriba, espérate aquí. – Le informé mi conformidad con una media sonrisa, entre dolor. No mucho tiempo pasó cuando ella me trajo mi maleta. – Iremos a mi casa y te tranquilizarás un poco, ¿Está bien? – Asentí, no muy segura, así que le pregunté que qué le dirían a mis padres. Ella me miró, intentando trasmitirme tranquilidad, cosa que en ese momento era imposible. Me sentía tan inferior... Miré al suelo, casi por llorar, así que desvié la dirección, mirando hacia otro lado, estaba tan observada que quise intentar no hacerlo. Fue otro de mis intentos fallidos, suspiré apretando los ojos. Me aferré al banco, llena de dolor. - ¿Puedo hacer algo? – Ella me miró con indecisión, y me dijo que nos fuésemos de allí, creí que vio mis intenciones. - ¿Qué te hizo ella? – La miré, con lágrimas en los ojos, llena de rabia. - ¿Y qué no me ha hecho ella? ¿Qué no hizo? Lo único que le ha faltado es matar a mi familia… - Resoplé. Ella me secó las lágrimas.

Llegamos a su casa, tras mucho alboroto al andar. No podía, me costaba tanto. Ahora que había sobrevivido a la paliza a la cuál pensaba no responder, me entraban ganas de responderle y engancharle como nunca lo hice. ¿La razón? Todo lo que esa zorra le hizo a mi vida. Me mordía el labio, casi me dejé los dientes marcados. Ella me ayudó a sentarse en su sofá, era una casa preciosa, muy colorida. Inspiraba familiaridad y me parecía bastante cómoda. Pero no hizo que me sintiera mejor. Sentí como el pinchazo de la costilla se hacía cada vez mayor y parecía manchar sangre, pero mirando mi camiseta no encontraba resto de ésta. Apretando los ojos del dolor y la rabia sentida, Rose me miraba. - ¿Estás bien, Adele? – Asentí, con la mano puesta en el costado. – Déjame verlo, por favor – Se acercaba a mi, preocupada, me negué, pero me dolía tanto que no podía oponerme a que me levantara la camiseta para verlo. – Déjale, no es nada – Ella miró con asombro, pues tenía un gran cardenal, entonces comprendí el dolor agudo sentido, pero me dio igual. – Déjale, en serio, no duele… - Mentí, como siempre cuando me pasaba algo grave, o molesto, me salieron lágrimas. Ella me miró, sin creerme, e intentó hacer que me tumbase, como era normal, no podía hacer fuerza, así que me dejé llevar por ella. – No, por favor, no necesito atención, está bien, no duele…- Me salían las lágrimas, me recordó a la última vez que pasó. Rose me miró, yo no era capaz de mirarla a la cara, puso sus manos sobre mis mejillas intentando secar mis lágrimas. – No quiero que se preocupe por mí, por favor – Ella negó. – Lo haré, quieras o no. Cuéntame, qué te pasó con esa chica – Mencionaba mientras que me ponía en el costado algo frío que no pude visualizar con exactitud. – Me ha destrozado la vida siempre que pudo… No quiero saber nada más de ella… Deseo verla muerta, porque si no lo está ella, lo estaré yo… Y me va a dar igual cuál de las dos muera, pero una lo hará muy pronto… - ella me miraba con preocupación, parecía que estaba muy preocupada, se sentó a mi lado, le hice hueco ante mí, intentando ponerme sentada, cosa que no me dejó. – No seas así… ¿No podéis hacer las paces? – Mordí encías. – Jamás haría las paces con alguien que desde los siete años ha estado tras de mí para incordiarme, e intentar hacerme daño hasta no poder más… Jamás haría las paces con alguien que a la edad de trece años, me amenazó con un cuchillo en medio de un recreo por tal de darle el bocadillo. No, jamás haría las paces con alguien que a la edad de 14 años me perseguía por la calle, me tiraba a los charcos y se reía de mí, diciéndome que era ridículo que fuese bollera, y que mi estancia era ridícula, que debería morir, yo, y toda mi familia, ¿Sabes? Jamás haría las paces con alguien como ella. Yo moriré, pero ella, sufrirá en el momento en el que yo esté muerta, pues mi espíritu sólo hará perseguirla hasta que se vuelva loca y sufra. Sufra como yo lo hice desde los siete años… - Lloraba, contándole todo, no podía resistir, imaginándome cada una de las cosas que me hizo cuando pequeñas. – no quiero hacer las paces con esa zorra. No quiero volver a verla en mi vida, quiero matarla… porque o es ella, o soy yo… - Ella me abrazó, yo me dejé, apretando los ojos, tosía. Lloraba, casi quedándome sin respiración, me senté, no podía estar acostada y aunque me doliese, me daba igual. – Por su culpa… Llevo siete intentos de suicidio y nueve psicólogos distintos, ¿Sabes? Ya me da igual lo que digan… No intento llamar la puta atención, ¡Quiero matarla! Pero no quiero que me acusen por homicidio… Sufriría entonces yo… Y eso no sería lo correcto… - Me agarré la muñeca con una mano, mientras ella me miraba con preocupación, secándome las lágrimas. Decidió que lo mejor sería cogerme la mano y besarme la frente. - ¿En serio? – Asentí, entre lágrimas. – Jamás pretendía llamar la atención, simplemente quiero morirme, y lo digo, porque ya me da igual lo que penséis. ¿Quieres pensar que llamo la atención? Piénsalo, ya qué más da, este año no tardaré en morirme… Me acercaré a ella y a sus putas discípulas y haré que me peguen, para así, que no tenga que hacer trabajo inútil. Al menos así les culparían… - Suspiré con las mejillas encharcadas. Me miró la mano y más tarde a los ojos. - ¿Es por eso que siempre llevas pulseras? – Asentí, ¿por qué si no iba a ser? Quiso verlos, y me negué. Ella me cogió la mano y apartó a un lado las pulseras, eran heridas tan recientes que podía verse casi ni secas. Dolía muchísimo, pero me daba igual. -¡Máteme ya! Necesito morir, no quiero sufrir más… ¡Dile que me maten! ¿Por qué la paró?- Ella me puso un dedo entre mis labios y yo la miraba con lágrimas. – No llores, Adele… A veces no lo vemos, pero existen miles de razones para seguir adelante, y si tienes mil y una razones para llorar, tendrás mil y dos razones para sonreír, y si la tristeza abunda, con una cosa que te haga feliz, a veces bastará para que la vida cobre sentido, aunque duela, sí, porque duele, ya que la vida no se trata de andar por un sendero que tú hayas elegido, no. La vida te lleva por el sendero que ella elija… Que hay muchas piedras, muchos pinchos y árboles con los que te chocas, pero ¿Sabes qué significa? Que más atrás, allí a lo lejos hay una cima de una montaña donde te esperará alguien, que ha sufrido lo mismo que tú, y con la cual serás la persona más feliz del mundo, o si no, esa persona, sabrá cómo ayudarte a serlo – Me quedé embobada mirándola a los ojos, pues no sabía qué hacer. No supe que decir así que me limité a bajar la cabeza y a arrepentirme por lo que había hecho, aún así, mis ganas de morir no habían cesado. – Mi cima no existe, mi cima se derrumbó hace un año, con una pequeña felicidad que recobraba el nombre de un animal…- Rose se mordió el labio, cosa que me puso aún más nerviosa. – A veces no sabemos cómo ver la cima, sin darnos cuenta que la felicidad está delante de nosotros. Pero en ocasiones es tan imposible alcanzarla por las limitaciones que nos ofrece el mundo, que no lo vemos… - Suspiró, no capté lo que quiso decirme, aunque sí el contexto. - ¿Qué tipo de limitaciones?- Pregunté con intriga. – Sí, como la pérdida de un trabajo, el rechazo social. Son tantas cosas que no sabría por donde seguir ahora mismo… - Suspiró mientras me miraba a los ojos. – Lo siento… ¿Puedo ayudarla en algo? – Me miraba con un brillo diferente en sus ojos, me agarró del mentón mientras me hablaba. – No te preocupes pequeña… Jamás nada sería posible, así que limítate a sentirte mejor. Y si lo necesitas, yo te ayudaré… Te prometo que para el año que viene, no será un adiós ni mucho menos… El instituto no me permite tener este tipo de charlas en este tipo de sitios con alumnos, así que el año que viene no queda otra que ser mejor, ¿no? Tú no te preocupes por nada… Todo… estará bien… ya verás… - Me decía con dificultad, no sabía si creerla. Pero me limité a hacerlo, o al menos a intentar hacerlo. – Todos parecían decir lo mismo, así que dará igual, te olvidarás de mí y de todos mis compañeros, antes de lo que piensas… - Me encogí de hombros y ella negó rotundamente lo dicho. – Jamás podría pasar de ti, pequeña… - Suspiró. – si lo hiciese, sería culpa de el trabajo… - Le miré, recordé la temática que en ese mismo instante estábamos dando en ética. - ¿Darás la culpa al trabajo? Entonces no serías del todo libre, al menos eso dijeron en ética, la semana pasada… Pero dará lo mismo, ya verás como te olvidarás de mi nombre y de cómo soy, confía en mí, todos lo hicieron… - Repetía una y otra vez. – Pero es que resulta que YO, no soy otras. Resulta que yo, soy yo, y tú, eres tú- Seguía sin creérmelo. – Sí, yo, soy yo, y tú eres tú, pero no quitará que yo sea la misma para ti que para otra profesora. Me olvidarás como todos y lo sabes… -
No conseguía comprender sus palabras, pero podía captar el nerviosismo que sus ojos reflejaban, no era el mismo que cuando estaba dando clase con los demás, era otro tipo de nerviosismo, pero no supe qué pensar. Ella se acercaba mientras me miraba a los ojos, me besó con lentitud la mejilla. – Te prometo que no… - Alzó su mejilla, como si supiese que eso siempre me hacía confiar, no supe que hacer, pero respondí al impulso de alzarlo y enlazarlo. - ¿Por qué no lo harás? – Supuse que sería una mentira más de otro profesor, pero no conseguía descifrar del todo sus palabras. – El año que viene lo sabrás… - Fruncí el ceño. - ¿El año que viene? El año que viene no sé dónde estaré… Será mejor que me entere ahora… - Suspiré, ella, parecía que lo comprendió todo. Se acercó con lentitud a mi rostro, hasta poner su frente con la mía. Vale sí, fui imbécil, no me di cuenta de nada hasta ese momento en el que miré a sus ojos tan de cerca. – No puedo hacerlo… Compréndeme… - Le miré, sin importarme nada de lo que pasase. – Nadie se enteraría de nada, lo prometo… - Alcé mi meñique y ella me miró con inseguridad, aún así, lo enlazó con el mío. – Podrían echarme de mi trabajo y denunciarme, ¿Lo sabes? – Asentí, sabía sobre ello. Pero me daba igual, sabía que nada malo podía pasar si me callaba. No sabía qué pasaba del todo, pero sabía que sus antiguas palabras de ‘limitaciones’ habían recobrado en un segundo todo su sentido. – Jamás diré nada… - Me miró a los ojos, y yo muy nerviosa no dejé de hacerlo. - ¿será nuestro pequeño secreto?- No deslacé su dedo del mío, lo alcé y murmuré. – Nuestro pequeño secreto- Ella se acercó a mi, con lentitud. Estaba tan nerviosa que notaba como el corazón se me saldría por la garganta de un momento a otro. Sus labios rozaron los míos, apreté los ojos pues tenía mucho miedo y de éste salieron dos lágrimas. Ya en sus labios, a punto de besarla, oí su voz murmurar un ‘te amo’. Sonreí, sin querer separarme de sus labios. El dolor de mi costilla no era inferior, pero el dolor de mi corazón, casi sentí que podía cesar.

Att: Aje 15/11/11

domingo, 6 de noviembre de 2011

Miedo de perderte

Te tengo de la mano,
Ya no te quiero soltar.
Observo tus ojos
En un alegre caminar.

Pero sé, que aunque el mal abunde,
Aquí dentro de nosotros,
Nada malo podrá pasar.
Estamos hechos el uno para el otro,
No lo hagamos estallar.

Comprendo que son muchas cosas
Comprendo que soy muy infantil, la verdad.
Comprende que soy muy débil,
Que solo a tu lado, me reconforto más.

No quiero irme de tu lado
Nunca, en lo que me quede de vida.
No quiero alejarme de ti,
Ni aunque de eso me valla la existencia.

No conseguía respirar,
Hasta que apareciste.
No conseguía caminar,
Hasta que me dirigiste la palabra.

Soy imbécil, lo admito.
Soy tu imbécil, te lo permito.

No me quiero separar de ti,
No quiero rime de tu lado
No pensé jamás, el haberme enamorado
Pero ahora que lo hice, no me quiero ir de aquí
Y si la distancia abunda,
Mi corazón no se separará de ti.

Porque podrás decir ‘Fulanita, menganito’
Pero comprende que el único en mi corazón eres tú.
Que hay muchos fantasmas en mi pasado,
Que hay muchos huecos sin formar.
Pero el único hueco que está formado,
Es el que necesito tener a mi lado.

Eres el único, eres lo mejor.
Eres lo que nunca hube pensado,
Y lo que no sé si me merezco.

Yo te quiero, yo te amo,
Y de verdad, comprendo todo tu pasado
Pero no entiendo por qué todo tiene que venir
Una y otra vez a joder.

Me da mucha rabia, aunque digas que me encelo
No es así, simplemente, tengo miedo.
Tengo miedo de perderte, porque eres lo mejor.
Tengo miedo de que mi corazón, no aguante otro adiós.

No aguantaría otro arañazo más,
Sus presencias, no paran de dañar.
Dime celosa, mientras tanto, diré enamorada.


Att: aje 06/11/11