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¡Muchas gracias!
¡Un beso!

sábado, 15 de junio de 2013

Un año sin ti





Tantos sentimientos en un número,
¿Por qué te fuiste?  Quién sabe,
¿Por qué no hubo tiempo de despedidas?
Quizás hubiese sido más culpable.

Tu marcha, un hueco dejó,
Que al cabo del tiempo, una herida marcó.
Perdóname por todos mis fallos
Y perdóname por no haberte visitado.

Que cuando no podías contigo, luchabas
Y cuando con una sonrisa que me sacabas
Con tu sonrisa y el brillo de tus ojos,
Sabías hacerme feliz una tarde, tras estudiar un tocho.

Necesito volverte a ver,
Contactar contigo, tan sólo una vez.
Un año de tu marcha se dice rápido,
Lo que no saben, es que aún lloro cuando pienso ‘adiós’

Aún recuerdo cómo quise no llorar,
Aún recuerdo como a las siete de la mañana
la fuerte me fui haciendo, sin más.

Aún recuerdo cómo tus palabras de dolor,
tu voz dormida por sedantes
tu cuerpo lleno de dolor.

Aún recuerdo tu mirada caída,
tu sonrisa débil,
y tus te quiero entre líneas.

Perdóname por haberme dejado influenciar,
Por no haber ido a visitarte, cuando pude,
Por un simple idiota que no quería caminar.

Perdóname por no haberte querido como quise,
Perdóname por no ser la nieta perfecta
que toda abuela quiere.

Perdóname por todos mis fallos, de nuevo,
Pero ahora pienso y no sé cómo hacerlo,
Para no volver a caer en lo mismo.

Te echo de menos, es la realidad,
Te necesito aquí, y no soy la única.
Perdóname por llorar en silencio tu muerte,

Por no decirte adiós, por miedo al presente.

viernes, 14 de junio de 2013

El silencio de la noche.


Deja que el silencio de la noche,
recorran con mis labios tu cuerpo…
Deja que el silencio de la noche,
en la muchedumbre de la gente te roce…

Permíteme acariciar tu rostro,
que tu cuerpo baile junto a mí.
Que tus labios recorran mi mejilla,
y el giro inesperado de mi cara…

Déjame hundir mis dedos en tu cintura,
déjame sentir profundo los latidos de tu corazón.
Acaricia mi nuca con suavidad,
y húndeme en el brillo de tus ojos.

Enmudece mis palabras,
hazme usar los labios para no hablar.
Cállame y párame.
La pista es de las dos.

Concédeme éste baile,
pero hazlo mirándome a los ojos,
encuentra mi mirada en tu quizás.
Y déjame que te lleve al más allá.

Déjame hundir mi rostro
en el olor de tu pelo.
Déjame jugar con mis labios
al qué pasará sobre tu cuello.

Déjame declararme.
Decirte lo que siento, sin temer.
Escuchar tu te quiero, sin saber.
Y más tarde, el choque de tus labios sentir, tal vez.

¿Por qué no dejas de preguntar de quién hablo?
Mírame a los ojos y sabrás lo que trato.
Coger tu mano al caminar, no es casualidad.
Mirar tus ojos al hablar y sonreír, deja qué decir…

Sonríeme una última vez si te vas a ir.
Despídete con un buen beso y un abrazo.
Pero más tarde, haz que te odie,
Porque si no, no podré olvidarte.

Siénteme en el silencio de la noche,
como mis palabras enmudecen aún más tu silencio,
como tu sonrisa sale poco a poco, por el te quiero…
que saqué de dentro.

Permíteme rozar tu rostro una vez más,
Olvídate de quién más,
Me olvidaré del qué dirán.
Tan solo tú y yo, como en mi sueño…

Me escaparé por la noche, si lo deseas.
Me quedaré a dormir en tu casa, una vida entera.
Seré para ti, sin más dilación,
Por tan solo rozar tus labios, con toda esa pasión.

¿Desearte? Sería demasiado poco decir,
Espero equivocarme al hablar de amor,
Espero que eso sea lo que sientas…
Al menos si lo siento yo.


Att: Aje 14.06.13

martes, 11 de junio de 2013

Combustión


La lenta combustión con cada suspiro,
Los problemas desliar por mis pulmones, garganta…
Hasta salir por mi boca.
El lento soltar de mis labios, puedo ver.

El sostener los pensamientos
para soltarlos de una vez.
Crear otro suspiro
para volver a comenzar.

El sentir tu voz recorrer mi cuerpo…
Cada vez que pienso en ti.
La necesidad de olvidarte aparece…
Vuelvo a suspirar.

Cerrar los ojos en el intento de no llorar.
La experiencia de diferentes labios,
para no pensar en los tuyos…
Maldito intento fallido…

El poder cerrar los ojos y no pensar en ti…
Libertad.
El poder sonreír sin la necesidad de tu sonrisa,
Un quizás…

Explícame por qué digo esto…
Luego lo siento.
Explícame por qué pienso en forma de canción,
Cuando escribo esto.


1106.13 Aje

miércoles, 5 de junio de 2013

Lina


No podía parar de mirarla, mis ojos se iban hacia ella, y, el problema era, que se veía mi chica perfecta. La gente bailaba alrededor y podía ver su sonrisa entre la gente y distinguir su voz a pesar del sonido de la gente y de la música. Me acerqué a ella y comencé a seguirle el ritmo, ella, parecía acercarse. Puse mis manos sobre sus hombros y ella las posó sobre mi cintura. El mundo se alejaba de nosotros, o… Puede que no, pero no me daba mucha cuenta de todo. Le miraba sonriendo, no podía apartar la mirada fuera de esos ojos y… aquellos labios. Quizás era el efecto del alcohol, o sustancias, pero tenía unas inmensas ganas de besarle, y, no sabía si me podría aguantar. Me mordí el labio y nuestros cuerpos se acercaron hasta bailar muy de cerca, a mí me parecía que todo estaba más lento, como una película justo en los mejores momentos. Yo la miré a los ojos y junté mi frente con la de ella. Me mordí el labio y cerré levemente mis ojos tratando de controlarme y me quedé quieta. Llevé mis manos hasta su rostro acariciando sus mejillas con mis dedos, y ella, quieta, se quedó mirándome, solté una suave sonrisa con la mordida en el labio, notando aquella mirada, sintiéndome ruborizada, abrí suavemente mis ojos para poder volver a contemplarla, comprobar si podía aguantar la presión de no poder besarla. Estaba temblando, di un leve paso, juntando la punta de mis pies con los suyos sobre el suelo. Acaricié su mejilla llegando a sus labios, los cuales contemplaba en el intento de no caer sobre sus ojos. Comprobé como con el roce de mis dedos ella iba mordiendo su labio inferior a lo que solté una leve sonrisa… - No puedo… - Murmuré, muy bajito y ella me miró a los ojos. Caí sobre ellos tratando de resistirme. - ¿Qué te pasa…? – Ella me miraba mientras yo, acariciaba su labio inferior con mi pulgar derecho, dio un suave beso sobre éste. Sonreí. Negué, ella me miró a los ojos. Necesitaba dar aquél paso, pero ¿Y si la fastidiaba? No podía arriesgarme a perderla. - ¿Qué te pasa…? – La miré a los ojos mordiéndome el labio, rocé mi nariz con la suya en un leve movimiento y noté sus labios entreabrir – Con esto… - Murmuré, podía casi notar su aliento. - ¿Con… con qué…? – Me temblaba el labio inferior, ella parecía notarlo, la notaba levemente tensa y noté la presión de sus manos sobre mi cintura, aquella situación estaba pudiendo con mi capacidad de aguante. – Quiero be… - Me puso su dedo índice sobre mis labios – No digas más… - Ella acercó sus labios entreabiertos a los míos, con bastante lentitud. Rozó éstos y yo proseguí a ese roce. Acaricié sus mejillas encajándome con sus labios. Comencé a besarla con mucha suavidad, queriendo que el tiempo se parase en ese momento para no volverme a separar de ella. Acaricié su nuca acercándola con suavidad mientras mi cuerpo y el de ella se iban juntando. Rocé suavemente mi lengua, pudiendo notar la suya sobre ésta, lo que provocó un leve estremecer en mí. Mordí con suavidad su labio inferior mientras llevé mi mirada a sus ojos. Ella me miró, ruborizándose un poco. Solté suavemente su labio y dí un suave beso sobre éste, pasando a su mejilla y así recorriendo hasta su cuello. Ella clavaba suavemente sus dedos sobre mi espalda mientras yo proseguía con éstos mientras bajaba una de mis manos a su cintura, acariciándola. Pegué un suave mordisco sobre su cuello mientras la miraba de reojo notando el ritmo de su respiración. La llevé suavemente contra el muro, dejándola caer allí, olvidándome que alrededor había gente. Ella bajó sus manos hasta mi trasero, donde apretó suavemente sus dedos a la vez que notaba mis mordiscos sobre su cuello. Acariciaba su cintura, metiendo la mano suavemente bajo su camiseta, acariciándole así sobre su piel, pegué un suave lametón en su cuello con la punta de la lengua y luego un mordisco. Ella buscó con ansia mis labios. La besé, con intensidad y suavidad, tratando de llevar el beso poco a poco. Pasé mis manos sobre su tripa, explorándola con suavidad cada parte de ella, ella, la escondía apretando sus dedos sobre mi trasero. - ¿Vamos al bosque un rato…? – Le propuse en un murmuro, sobre su oído. Ella asintió. – Allí estaremos más tranquilas… - Mordí el lóbulo de su oreja tirando suavemente de éste, tras hablar. Se mordió el labio inferior y solté leves mordiscos en su oreja antes de guiarla al bosque. Le dí paso y la abracé con suavidad por detrás. Besé cu cuello lentamente mientras la guiaba caminando. Nos metimos dentro del bosque y la llevé detrás de un árbol. La reposé sobre éste mientras la miraba directamente a los ojos. Se mordía el labio y yo, con una sonrisa levanté suavemente su camiseta, volviendo a su cuello. Ella llevó sus manos a mi camisa, y desabrochó ésta. Acariciaba mi tripa subiendo sus manos hasta mis pechos, quedándose sobre éstos mientras yo subía su camiseta, deshaciéndome de ésta, dejándola sobre una rama del árbol cercana. Acaricié su tripa,  mientras, de reojo contemplaba sus pechos. Llevé mis manos hasta sus manos agarrándolas hasta detrás de ella. La miré mientras rocé con mis dedos sus brazos y todo el recorrido anterior de sus pechos, acaricié éstos mientras la miraba a los ojos. Ella agarró con sus manos mi rostro acariciando mi nuca y yo, con suavidad llevé mis manos a sus pechos, besando cada uno de éstos mientras los masajeaba con ambas manos. Bajé una parte de su sujetador para así llegar a su pecho y así con la otra parte, más adelante. La miré a los ojos mientras besaba uno de sus pechos, notando y escuchando sus jadeos, solté un leve mordisco sobre uno de sus pezones y ella, me miró. Bajé mis besos por su vientre, casi arrodillándome ante ella para besar su pelvis, ella acariciaba mi pelo. Desabroché su pantalón con mucha suavidad y seguí besando su pelvis pasando levemente la lengua, sus jadeos aumentaban. Bajé lentamente sus pantalones hasta dejarlos por su rodilla. Besé el exterior de su sexo con mis manos sobre su cadera. Pasé la lengua sobre su ropa interior, por la parte de sus labios mayores. Ella agarró mi cabeza, subiéndome hasta ella, pude notar su excitación por el ritmo de sus besos, junté mi sexo al de ella, frotándole suavemente mientras vagabundeé con mi mano sobre su pelvis, sexo y, sobre la ropa interior, labios mayores, pasando así dos dedos sobre éstos. Desabrochó mis pantalones y yo la miré con picardía en el beso parándome con suavidad, ella, sobre mis labios me miró algo ruborizada, pero volvió a besarme con aquella intensidad. Metió la mano en mi pantalón, y sobre mi ropa interior, acarició mi sexo solté un leve jadeo en sus labios, quedándome con éstos entreabiertos. Ella presionó sobre mi clítoris. Cerré mis ojos entreabriendo la boca soltando un leve gemido. Presioné con más intensidad con mis dedos sobre sus labios mayores. Pasé mi lengua sobre sus labios con lentitud jadeando leve, notando de nuevo su presión. Ella cogió ésta con sus labios mientras me miraba con los ojos entreabierto. Bajé suavemente su ropa interior y metí mi mano bajo ésta acariciando así su sexo, metiendo levemente un dedo entre sus labios mayores. Noté sus jadeos. Ella llevó las manos hasta mi trasero, bajo los pantalones, presionando con sus dedos ahí. – Dios… - Murmuró sobre mis labios, al tenerlos juntos. Presioné un dedo sobre su clítoris escuchando sus leves gemidos, me acerqué a su oído mordisqueándolo, soltando leves jadeos a su vez. Acaricié su sexo, notándola cada vez más lubricada. Pasó el rato y la cosa fue aumentando de color. Mi cuerpo y su cuerpo comenzaron a comprenderse como uno. Mis ojos con los suyos, inseparables y suspiros quedaron sueltos en varias bocanadas de aire tras haberlo perdido por el final de un increíble gemido. Al cabo de la hora, acabamos. Ella colocó su ropa y yo, coloqué la mía. Me quedé mirándola, apoyada desde el árbol cómo colocaba su ropa. - ¿Qué…? – Murmuró ella mirándome de forma tímida, se acercó leve. – Eres… Lo más hermoso que ví desde hace muchísimo tiempo. – Contesté mirándola, ella se acercó a mí,  y con las manos en mi cadera soltó un suave beso en mi barbilla, reposé mis manos sobre su cadera mirándola. Rozó con sus labios mi mandíbula y recorrió mi cuello depositando leves besos. Bajé mis manos a su trasero y ella las subió a mi nuca. Solté leves jadeos con una sonrisa y ella subió sus besos hasta depositarlo sobre mis labios comenzando a besarme de forma suave y lenta a la vez que dándole uso a su lengua de forma intensa.  La subí sobre mi cintura mientras la miraba reposada y ella me miró a los ojos. - ¿Quieres ir allí? – Dije mirándola, refiriéndome a donde estaría todo el mundo y ella se mordió el labio inferior antes de contestar. – No quiero… Pero… No es plan de darlos de lado, ¿no? – Contestó, yo solté una media sonrisa mirándola. Asentí buscando sus labios y, sobre éstos, murmuré. – Oye… - Ella me miró. – Dime… - Susurró. - ¿Qué pasa si me entran ganas de besarte allí? – Ella soltó una sonrisa cómplice. – Encontraré el momento para hacerlo… - Dijo mirándome a los ojos y yo sonreí - ¿Vamos? – Propuse, ella besó con suavidad mis labios aún sobre mi cintura cogida y asintió. Me quedé quieta un momento mirándola directamente a los ojos, sin poder decir nada más, anonadada por la belleza de sus ojos detrás de aquellos actos.

Fue pasando la noche, mi mano y la suya se encontraban al caminar y las risas eran acompañantes de nuestras conversaciones, además de la de nuestros amigos. Su pelo, desordenado y despeinado daba a pensar el acto sucedido en aquella noche. Casi todos se iban, y sólo quedamos ella y yo. Sentadas en el banco, fuera de la muchedumbre, la miré directamente a los ojos, acercándome a su rostro. Besé con suavidad su mejilla. Me moría de ganas por volver a besar sus labios, pero no iba a dejar que ella lo supiese en aquél momento, a pesar de su obviedad. - ¿Quieres quedarte en casa? – Le dije, ya que, a aquellas horas de la mañana, la suya cogía bastante más lejos que la mía. Ella sonrió, girando levemente su rostro a la vez que rozaba suavemente mis labios, haciendo que cerrase éstos ante el estúpido intento de resistirme. Ella jugó con mi labio inferior, a la vez que con mi propia tentación. Se acercó a mí. Sus piernas se pusieron sobre las mías y se sentó de forma paralela a mí, encima de éstas, moviendo con suavidad su cintura. Mordió mi labio inferior mientras me miraba a los ojos. Tiré con suavidad de éste, deshaciéndome de forma divertida y llevé mis labios hasta su cuello, directamente. Al notar mi respiración, noté cómo se sonrojaba ligeramente. Besé su cuello de forma lenta y prolongada notando sus dedos clavarse en mi nuca. – Sí… Quiero… Pero… ¿Estás segura de que puedo? – Mordí su oreja de forma suave tirando suave, asintiendo – Claro… - Noté su respiración agitada. Pasé mi lengua desde su oreja hasta su cuello, comenzando a besos hasta sus labios, los cuales, a continuación besaría con suavidad. Jugué con su lengua sonriendo con levedad y ella apretaba mi nuca. – Te quiero – Murmuré, muy bajito. Ella mordió mi labio mirándome a los ojos. - ¿Qué decías…? – Tiró suave de él soltándolo. Negué y ella sonrió, se acercó a mi oído y susurró. – Idiota… - Sonreí besándole de nuevo el cuello. - ¿Vamos? – Propuse y ella asintió, levantándose poco a poco, llevándome con ella. Una vez en pié, besé con suavidad sus labios, abrazándola desde atrás, para a continuación, llevarla caminando. Llegamos a mi casa y entre besos, la llevé hasta la cama, acostándola. Ella comenzó a desnudarme y nuestros cuerpos quedaron desnudos dando vueltas por la cama entre gemidos ahogados en el intento de no hacer ruido. Mis labios recorrieron todo su cuerpo, al igual que los suyos, y, al despertar, la encontré desnuda sobre mi pecho, con ese rostro que siempre quise ver así. Besé suavemente sus labios, seguía dormida. Acaricié su pelo con suavidad y volví a besarla con lentitud, recibiendo su aceptación en forma de beso mientras se colocaba sobre mí. Ella sostuvo mis manos, aprisionándolas a la cama mientras me miraba a los ojos, a dos centímetros de mis labios – Buenos días – Sonreí, ella sonrió. – Buenos días, princesa. – Se mordió el labio, me mordí el labio. – Te amo… - Murmuré mirándola a los ojos, ella me calló con un beso, murmurando en éstos – Te quiero- Sonreí como una idiota quedándome quieta, mirándola – Quiero que esto sea eterno – Susurré sobre sus labios, y ella asintió – Eso significa que… - Mordió mi labio – tú, yo… Aquí… Ahora… y… - La corté, besándola – Siempre – Murmuré, volviéndola a besar. A partir de entonces sabía que podría llegar a ser feliz en tan poco tiempo, aprendí a ser yo misma cuando tenía que serlo y a mandar lejos el miedo por sonreírle al futuro. Su piel quedó fundida sobre la mía en intentos de callar gemidos y nuestros miedos, se esfumaron juntos.

lunes, 3 de junio de 2013

Perdóname


Quizás la facilidad de mi sonrisa
Sea amor sin más cavilar 
Quizás la seriedad de mi rostro
Te de a entender algo más

Pero no te das cuenta
Que me encanta tu mano al caminar
Que quisiera pararte de repente
Y besarte sin pensarlo más

Que en la mitad de la muchedumbre 
Se queden mirando no más
Porque me da igual chica y chica
Yo te quiero a mi lado ya...

Necesito abrazarte
Necesito tocarte con mis labios
Necesito sentirte con mi piel
Necesito comerte con los ojos

Y dime como lo hago
Si cuando tuve una oportunidad
No tuve la oportunidad de ir
Si cuanto más te quiero
Más te alejas de mi. 

Te echo de menos
A unas cuatro horas de verte
Te echo de menos
No se sí aguantare el no besarte. 

Te necesito aquí, conmigo
Vuelve de una vez. 
Déjalo todo sin pensarlo
Prometo que no te arrepentirás 

Perdona el tiempo que paso
Perdona el no poder hacer...
Perdona el no poder ir a verte
Perdona el ahora necesitarte querer 

Pero no puedo pensar en otra persona
Pues más me vale no querer
No sentirme querida y llorar
Antes que desvanecerme otra vez. 

¿Enamorarme? Prefiero llamarlo
pro-éxtasis.
¿Quererte? Prefiero pensarlo 
como quizás si. 

Att: Aje. 01/05/13

miércoles, 24 de abril de 2013

Feliz cumpleaños.



Todos se fueron y tan sólo quedamos ella y yo. La miré y me miró, me quedé embobada en sus ojos, aquellos que ya me tenían loca de hace tiempo y tan sólo conseguía desviarme de ellos para mirar sus labios y esbozar una tímida sonrisa, con la que, acto seguido desviaría mi mirada hacia abajo, al no saber qué hacer. Pasé mi brazo sobre sus hombros, mirándola. Hacía algo de frío, ella me miró esbozándome una hermosa sonrisa, aquella que siempre había tenido y yo, me puse un poco nerviosa. Me mordí el labio. Trataba de evadir aquél gran, aunque algo incómodo momento, así que saqué el móvil con cuidado y puse una canción mientras apoyaba mi rostro sobre su pelo, dándole en éste un suave beso. Solté un leve suspiro sin decir nada. - ¿Estás bien? – Dijo ella, con aquella hermosa voz suave y tranquilizadora, bajada de  tono, cerca de mi oído. Aquello me ruborizó un poco, me encogí un poco de hombros y saqué otra vez aquella y estúpida tímida sonrisa mientras sentía su mirada sobre mis ojos. La miré mordiéndome levemente el labio inferior – No te preocupes, enana – dije mirándola y desvié rápidamente la mirada, pues, no podría quedarme así mucho tiempo sin que fuesen más que obvias mi inmensas ganas de plasmarle un beso en aquellos suaves labios. Acaricié su hombro con cuidado y, mordiéndome el labio por la impotencia, subí éstas caricias sobre su cuello, sintiendo como alargaba éste y echaba su cabeza sobre mí. Me puse más nerviosa, pero traté de tomar aire con normalidad. Besé su pelo con suavidad y una estúpida sonrisa en mis labios – Te quiero – Murmuré en un tono de voz bastante bajo y noté como una sonrisa se apoderó de su rostro, ¿Se habría enterado? No sabía si quería saberlo. Cerré con suavidad mis ojos, la verdad es que no me encontraba demasiado bien para estar en la calle, pero, no iba a cambiar ese momento por nada del mundo. Ella se me incorporó con levedad y me miró. La miré al notarla así. – Creo… que será mejor que me vaya ya a casa… - Dijo mirándome directamente a los ojos. - ¿Te acompaño? – Dije mirándola, no quería que se fuese, pero, ¿qué iba a hacer? ¿Retenerla conmigo? Ella aceptó. Caminando, su mano chocó contra la mía accidentalmente y, ambas manos quedaron unidas. La miré con mi rostro algo enrojecido y con una sonrisa idiota guardada en mi interior que, trataba, en un inútil intento de morderse el labio inferior interior, no ser esbozada. Acaricié sus dedos de forma lenta y prolongada deseando que el tiempo se parase, pero eso no iba a pasar, aquello iba a acabar tan pronto como empezó; ya estábamos llegando a su casa. Subí el escalón que daría a su propia acera y me quedé mirándola de la mano con una estúpida sonrisa que no conseguí borrar y, llevando la mano izquierda a su rostro con lentitud, acaricié su mejilla con el pulgar de ésta, acercando mi rostro al de ella muy lentamente mientras, de reojo podía contemplar aquella sonrisa mientras se mordía levemente el labio. Rocé con mis labios sus mejillas y ella soltó mi mano para llevar éstas a mi cintura, así fue como coloqué ambas manos mías sobre su rostro. Tras el beso de su mejilla la miré directamente a los ojos, muy nerviosa. Necesitaba besarla, quería hacerlo, no podía irme sin hacerlo pero, ¿y si la fastidiaba? – No quiero que te vayas… - Murmuré, con los ojos cerrados. Apoyé mi frente sobre la de ella mordiéndome el labio inferior mientras no apartaba mis manos de sus mejillas. – Hoy mis padres no están… - murmuró mientras noté su penetrante mirada sobre mi rostro, lo cual hizo que me ruborizada, al abrir los ojos y comprobar que así era. Me quedé embobada sobre sus ojos sin poder tener el valor de decir nada y cuando lo intenté, algo en mí no dejaba más que balbucear, ella soltó una sonrisa, lo cual me enrojeció aún más – Eres un tomate… - murmuró ella de forma cariñosa mientras arrugaba su nariz al juntarla con la mía con suavidad. Ese era mi momento, tenía que besarla, impulsé suavemente mis labios para juntarlo a los de ella, pero no tenía valor. Suspiré. – Quédate un rato más… - murmuré de forma muy baja, no sabia del todo si quería que se hubiese enterado. Mordí mi labio y ella, subió su mano derecha de mi cintura hasta el labio para acariciarlo. El corazón se me salía por la boca. – No te muerdas el labio… - Dijo mirándome a los ojos. La miré, desviando la mirada a sus labios, dejando que el labio se deshaga con la inercia del impulso de su dedo sobre éste y dí un suave beso sobre su yema. No tenía valor de decirle nada, pero… Aquello se me estaba haciendo eterno. Necesitaba besarla, ella se mordió el labio y yo la miré con una sonrisa, llevé una de mis manos, con un dedo a su labio para deshacerlo – No te muer… - Mi dedo se apartó de entre las dos, y ella, cortó mis palabras con un suave beso que, juntando mi cuerpo con el de ella y enlazando mis dedos en su nuca, correspondí. Solté una sonrisa bastante tímida al sentirlo, a la vez que mi corazón parecía estar volando por el impulso del latido. Sus labios se aproximaron con más intensidad a los míos mientras enredaba mis dedos detrás de su nuca, bajo su melena y con un suave beso, acabó. Me miró a los ojos, avergonzada, y parecía soltarse de mí. ¿La habría fastidiado? Esperaba que no. Pero acto seguido, comenzó a hablar. – Lo… Lo… Lo siento, Adele… - Dijo, negué y cogí sus manos incrustándolas de nuevo sobre mi cintura y volví con mis manos a su rostro con suavidad con la sonrisa más sincera que nunca había mostrado, llevé mis manos a su nuca y, acercando mi rostro al suyo lentamente me dejé llevar por mi corazón y la besé con mucha suavidad, comenzando por el enlazar de sus labios con los míos. Mordió mi labio inferior tirando hacia ella con una sonrisa y esa cara de niña mala que me enloquecía por momentos – quédate en casa ésta noche… - Dijo mirándome a los ojos tras soltar mi labio inferior – mis… padres no estarán… Pide permiso y… quédate… - asentí llevando ésta vez mis labios a su mejilla y rozando estos hasta su oreja, plasmando un suave mordisco en su lóbulo y susurrando – Ahora mismo… - Dijo con una sonrisa, soltando una mano para coger el móvil, mirándola a los ojos. Marqué el número de mi madre, aún me quedaba un día para los 18, así que sería buena idea avisarles de que no dormiría en casa, supuse que me darían permiso, pues ya tenía edad y, tras un poco de nervios a la espera de su respuesta, aceptó. La miré, y plasmé una gran sonrisa dándole un abrazo mientras ella me correspondía con otra como la mía a la vez que me rodeó con sus brazos. - ¿Entramos? – Murmuró ella con voz dulce sobre mi oído, a lo cual me estremecí con levedad y asentí al momento. Ella me abrazó suavemente por detrás y me llevó a la puerta acariciando mi tripa. Abrió la puerta de afuera y luego me dejó entrar, tras entrar y cerrar ella, siguió guiándome con sus manos sobre mi tripa hasta entrar dentro de la casa. La miré, dándome la vuelta y le miré - ¿Vemos una peli? Haré palomitas y… si quieres te dejaré algo de ropa para que estés más cómoda – Dijo con esa sonrisa dulce sobre sus labios la cual me hacía sonreír a la vez que intimidarme. Asentí y ella, tras dar un beso suave sobre mis labios y volver a dejarme atontada, susurró sobre mi oído – ven conmigo, te daré algo – Cogió mi mano y me llevó hasta su habitación, no muy lejos del salón, me quedé mirando cada detalle, cada foto, cada resquicio de ésta quedándome con una sonrisa mirándolo todo. Ella, fue a su armario y sacó unos pantalones y una camiseta cómoda, además de unas zapatillas. – Siéntete como en casa. Cámbiate aquí mismo e iré haciendo palomitas, ¿qué película quieres ver? – Dijo mientras me miraba directamente a los ojos – cualquiera de miedo estará bien – Asentí mirándola con una tímida sonrisa mordiéndome el labio. Ella se fue, cerrando la puerta mientras miraba – Oye… - dijo con voz dulce a la vez que un poco ronroneante. La miré alzando una ceja levemente, divertida - ¿No me vas a dar un beso? – Dijo mirándome con cara de niña pequeña, sí, esa, exactamente la que me volvía loca y no me dejaba responder a mí. Me acerqué a ella y con suavidad, con mi rostro sobre el de ella encajé nuestros labios, la miré con una sonrisa. – Así mejor – dijo ella, saliendo acto seguido con una sonrisa, muy alegre.
Me cambié de ropa lo más rápido que pude y cuando salí, estaba ella en el sillón, habiendo preparado ya las palomitas y puesto una película de miedo, por la cual, ni me preocupé demasiado de saber del título. Me senté a su lado mientras la miraba con una sonrisa, enlacé mis dedos con los de ella con suavidad. Ella le dio al play. Ella se apoyó levemente sobre mí y yo rodeé con mi brazo sus hombros con una sonrisa, sin poder parar de pensar en aquellos besos, mordiéndome el labio. Miraba la película aunque perdida. El tiempo iba pasando y el bol de palomitas ya se había acabado, aunque aún la película seguía su curso, bebí un poco de agua y ella me miró con una sonrisa. Acarició con su mano mi mejilla y yo puse mi mano sobre su tripa. Sus labios se acercaban a los míos tras habernos enlazado en una mirada cómplice.  Su rostro, serio y callado parecía corresponder de forma extraña a aquella situación, pero no dejaba de disgustarme. Sus labios se encajaron con los míos y cerré mis ojos cayendo en la tentación de besarla de forma lenta y prolongada usando varias veces la lengua en la busca del juego con la de ella y ella correspondió. Rodeó con sus piernas mi cintura, sentándose sobre mí y yo, pasé mis besos de sus labios a su cuello, pude escuchar sus suaves jadeos mientras esbozaba una sonrisa. Mordí su cuello y luego pasé la punta de mi lengua desde su clavícula hasta bajo del lóbulo de su oreja para más tarde pasar dándole mordiscos por la zona, noté algo más intensos sus jadeos. Eché la vista hacia ella, de reojo y la vi con los ojos cerrados y su labio inferior entre sus dientes. Sonreí tras notar sus caricias intensas sobre mi cintura, subiéndome la camiseta. Me dejé quitar. Acaricié su cadera, llevando mis manos al bajo de su espalda, sin dejar los besos de su cuello a un lado, subí su camiseta, deshaciéndome de ésta mientras ahora, la miraba a sus ojos. Acaricié su tripa con suavidad soltando una estúpida sonrisa, llevé mis manos al bajo de sus pechos, acariciando éstos con la yema de mis dedos, ella se mordía el labio mientra acercaba éstos a mi cuello. – Me vas… a… enloquecer… - dije entre jadeos al sentir sus labios sobre mi cuello y más aún al sentir sus manos sobre mis pechos. Apreté mis manos sobre el bajo de su espalda, llevándolas hasta su trasero. Sus besos seguían con intensidad sobre mi cuello, haciéndose notar pequeños mordiscos en zonas sensibles de éste y más tarde absorbió, dejándome marca, o eso pensaba, pero no le di importancia. Pasamos un rato sobre el sofá, en la misma posición. No aguantaba más. Apreté su trasero y mordí con suavidad su hombro. - ¿Vamos a tu… habitación…? – dije, notando que era el final de aquella película, ella asintió sin dejar de besar cada punto de mi cuello con sus manos sobre mis pechos, llevando ahora una para agarrarse a mi nuca, al levantarme con ella en mi cintura. La puse contra la pared, presionando mi sexo contra el de ella, en busca de sus labios y tras encontrarlos, con su trasero apretado por mis manos, la terminé de llevar a la cama, echándola ahí mientras la miraba con una sonrisa pícara. Me puse sobre ella con una sonrisa, agarrando sus manos hacia arriba para tentarla, ella me miró con una sonrisa de mala y yo rocé mis labios con los de ella mirándola. Al notar que trataba de besarme, me alejaba con levedad, notando cómo poco a poco su respiración iba a más. – Mala… - Dijo murmurando, algo ronroneante de nuevo. Negué mirándola a los ojos – Tú fuiste mala conmigo antes… - ella me miró con cara sorprendida. - ¿Yo? ¿Cuándo? – alzó una ceja divertida mirándome y me mordí el labio, di un suave beso en sus labios – en el salón – rocé mi sexo con el de ella, estando sobre su cintura recostada mientras la miraba directamente a los ojos mordiéndome el labio inferior con fuerza y ella, hacía lo mismo. Cerré de nuevo mis ojos, encontrándome con su cuello y, sin dejar de dar suaves caricias con mi sexo sobre el suyo, llevé con suavidad mis manos por su cuerpo, ésta vez, observándola de reojo con una sonrisa. Me incorporé sentada sobre ella y llevé mis manos hasta la tiranta de su sujetador, sobre sus hombros. Los acaricié con una sonrisa. Si aquello era un sueño, quería que fuese eterno. Cerré mis ojos un momento mientras bajaba mis manos a sus pechos y comencé a acariciarlos con levedad y suavidad, masajeándolos mientras la miraba directamente a los ojos. Lleve mis manos hasta su espalda, escondida en el colchón y, con una de estas, me deshice del broche de su sujetador, así quitándosela. Ella me miraba mordiéndose el labio y yo, tan solo podía sonreír como una estúpida. Tiré a un lado del cuarto su sujetador y contemplé con detenimiento cada uno de sus pechos, pasando mis manos por su tripa, con mucha lentitud y luego llevándolas a su vez a sus pechos, masajeando éstos mientras no dejaba ahora, de nuevo, de mirarla a los ojos. Ella correspondía ésta mirada cómplice con una sonrisa y su mordida en el labio. Llevé mis labios a su oído soltando un leve murmuro mientras vagaba con mis manos sobre su tripa mientras escuchaba sus jadeos ante la llegada de las caricias a su pelvis – Me encantas… - Dije sobre su oído y luego, mordí el lóbulo soltando leves jadeos. Con mi mano en su pelvis, acariciaba mis dedos sobre el borde de su pantalón mientras podía sentir cómo su corazón latía más fuerte. Me encantaba. Poco a poco fui bajando ésta mano, deshaciéndome de su botón, y a consecuencia de esto más tarde, de su pantalón. Sobre ella, en la misma posición, comencé a besar con mucha suavidad y lentitud sus labios haciendo uso de mi lengua, lenta y prolongadamente, así pudiendo notar la suya. Ella llevó sus manos hasta mi espalda, apretándola con fuerza al sentir el roce de mis dedos sobre su monte de Venus, sobre su ropa interior. Mordí su labio inferior, para así mirarla directamente a la cara, a sus ojos y, viendo sus labios entreabrirse a la vez que sus ojos, pude notar cómo poco a poco su excitación iba aumentando. Llevé dos de mis dedos a su sexo, pudiendo notar cómo se iba excitando y, con mi jadeo ahora sobre su cuello y el suyo sobre mi oído acaricié sus labios mayores, presionando en círculos. Noté gemidos ahogados en una auto-mordida de labio inferior y solté una sonrisa. Pasé mi lengua sobre su cuello, me deshice de su ropa interior, dejándola completamente al desnudo. Sus manos vagaron sobre mi espalda y se deshicieron de mi sujetador, echándolo a un lado. La mire directamente a los ojos y volví a la caricia en círculos de sus labios mayores. Ella cerró sus ojos mordiéndose su labio y yo me quedé mirándola, excitada. Sus manos recorrieron mi espalda y la llevaron hasta mis pantalones. No sé cómo, sin deshacer la unión de mi mano sobre su sexo, se deshizo de éstos y comenzó a acariciar mi sexo sobre mi ropa interior, muy excitada – Quieta… - Murmuré ahora sobre su oído, bastante excitada – Te toca a ti… - dije con voz entre gemidos y más tarde, dejé de hablarle al oído para besarla con suavidad. Con el uso de mi lengua sobre su cuello, comencé a acariciar sus labios menores y noté una intensidad mayor en el roce de mi lengua con la de ella. Mis caricias llevaron a su clítoris. Presioné sobre éste varias veces en busca de sus gemidos y, poco después de el roce continuo, pude escucharlos, por lo que sonreí y, sobre sus labios, llevé mis labios a su cuello, con mordiscos, a sus pechos, quedándome en éstos, sin dejar el roce de su clítoris, notándola bastante excitada. Rodeé y exploré cada uno de sus pechos, llegando así a su pelvis. Mientras la miraba, abriéndola de piernas con mis dedos sobre su clítoris, me mordí el labio. Posé mis labios sobre su sexo, apartando de éstos sus labios mayores, dejando abrir por sí solo a sus labios menores. Cerré mis ojos y pasé con suavidad la punta de mi lengua por su sexo al completo. Introduje mi dedo índice sobre su vagina, moviéndolo con suavidad a la vez que la miraba con la lengua sobre su clítoris. Cerré con fuerza mis ojos y comencé a pasarla sobre éste con más intensidad, notando sus gemidos subir el volumen y sus manos sobre mi pelo haciendo presión. Pasó el rato, y seguía sobre su sexo notando sus contracciones. Aumenté la velocidad e intensidad notando como ahí estaba, había llegado. Subí mis besos sobre su tripa, sus pechos y cuello hasta llegar a sus labios, sintiendo todo sus jadeos sobre éstos. Ella quiso llevar el ritmo ahora. Me puso debajo suya mientras me besaba con mucha intensidad y, acariciando mi sexo, pude notar como mis jadeos se iban aumentando. Se deshizo con rapidez de mi ropa interior y yo, apretaba las manos contra su espalda, excitada. Sus manos indagaron mi sexo, paseando por mi clítoris hasta llevar a mi vagina y una vez allí, juguetearon. Noté como sus besos iban bajando por mis pechos, mi tripa hasta llegar al punto de encuentro donde me haría gozar. Noté todo de ella sobre mí, no podía hacer más que ejercer presión sobre su cabeza con levedad mientras la estaba notando, arqueaba mi espalda sintiendo leves contracciones de placer. Apreté mis manos contra las sábanas, casi deshaciéndome del orden que la cama tenia al principio. Abría mis piernas para sentirla a la vez que movía mi cadera. Notaba que sus movimientos no cesaban y cada vez iba a más intensidad. Soltaba gemidos descontrolados, que, por más que quería, no era capaz de controlar. Movía mi cintura con fuerza y ella, lo notaba y a su vez, me respondía con una cálida sonrisa. Tras un rato de placer, ella notó mis fuertes contracciones, estaba llegando al punto de placer más extremo que jamás hubiese tenido. Llegué con casi un grito que no pude contener. Sus besos subieron por mi tripa, mis pechos y mi cuello hasta llegar a mis labios, una vez allí, pasó su lengua por éstos y más tarde me besó, dejándome con una sonrisa idiota. Se recostó a mi lado, tapándonos con la sábana que casi quitamos entre las dos. Desnuda, abrazada a ella, ella sobre mi pecho, ¿qué más podía pedir? - ¿Qué hora es? – murmuró ella sobre mi oído. Aún era relativamente temprano, aunque estábamos cansadas. – Las una, más o menos. – Ella se acercó a mi oído con suavidad y besó éste mientras murmuraba con aquella voz dulce que siempre me había enloquecido. – Feliz cumpleaños… cariño… - sonreí como una idiota. Ella era el mejor regalo que jamás podría haberme sucedido, aquello, ahora estaba segura que no era un sueño, pero prefería que aquél tiempo fuese eterno. – Gracias… - sonreí mientras la miraba al contestarle. Ella posó mis labios sobre su cuello. Ahora se había dado cuenta de todo, y, me alegraba de que fuese así, pero necesitaba saber qué éramos, pues ahora no sabía nada. - ¿Puedo preguntar algo? – Dije, ella asintió mirándome desde mi pecho - ¿Qué somos? Es decir, antes… éramos amigas y… ya sabes lo que siento por ti… - Ella me miró incorporándose un poco sobre mi pecho - ¿Qué sientes por mí…? – dijo con aquella dulce voz que me tenía enloquecida. – Antes, sentía ganas de besarte. Ahora me encantaría hacerlo todo el tiempo. Siento que contigo se me van los problemas, que quiero pasar más de un cumpleaños a tu lado, que quiero que… todo esto… no sea para siempre, si no, al menos, para lo que nos quede de tiempo, sea cual sea el fin de esto. Siento que quiero cogerte de la mano al caminar y besarte todo el trayecto sin dejar que digas ninguna palabra. Siento ganas de hacerte enfadar para luego darte un beso callándote la boca. Siento que… Si mañana me levanto y todo esto ha sido un sueño, todo se irá a la mierda. Siento que… te amo… Y que estoy enamorada de ti… Y todo esto tan solo lo ha reforzado… Pero… lo más reciente, es que… ésta ha sido la mejor noche de mi vida, y espero que éste sea el mejor cumpleaños de mi vida… - Sus labios se posaron sobre los  míos dándome un suave beso y yo cerré mis ojos. – Quiero caminar contigo de la mano – decía mientras me daba besos. – Quiero que esto sea un nosotras… y… quiero que me des tiempo para la gente… - La miré. - ¿Para la gente? – me miró – Para poder decírselo. Quiero hacer esto bien… - sonreí como una estúpida, volviéndola a besar. – Eso quiere decir que… ¿Estamos? – dije mordiéndole el labio con la duda y ella me besó mientras asentía. – Eso quiere decir que le pusimos fecha a esto… - Quedó abrazada a mí tras un beso y, apoyándose sobre mi pecho, durmió toda la noche y yo, concilié el sueño de la mejor forma que jamás habría pensado que pasaría de verdad: con ella.

24.04.13

sábado, 20 de abril de 2013

Una noche

Con el humo de éste cigarro recuerdo,
y recuerdo que recuerdo que no quiero recordar.
Con el alma en mi mano la estrujo,
y estrujo a sabiendas que dolerá más.

Cierro los ojos y veo tu sonrisa,
sonrisa que sin sonreír me hace llorar.
cierro los ojos y veo tu rostro de niña,
rostro de niña que no quisiera recordar.

Voy a la cama, y recostada de lado,
imagino tu cuerpo tumbado
en el silencio de la noche
Y a mis dedos, recorriendo tu cintura.

Empezaría por tus hombros, besaría éstos.
Te miraría de reojo, mientras indago tu cuerpo
por tu suave cintura, abrazándola.

Tu tripa sería mía en un momento,
luego tu cadera y así tus pantalones desabrochar.
Sentir el calor de tu cuerpo con el mío,
frente a frente te tendría ya.

Besar tu cuello con cuidado,
pero con ropa aún.
Quitarte tu camiseta con cariño,
pero sin dejar de conocer tú.

Sentarme sobre tu cintura
y tu cuello recorrer,
sentarme sobre tu cadera
y a tus pechos volver.

Con cuidado y en busca de tu sonrisa,
mis labios sobre ti recorrerían
cada punto de tu cuerpo.

Tus labios sobre los míos,
tu jadeo sobre mi jadeo,
tu sonrisa sobre mi sonrisa,
tu lengua sobre mi lengua.

Tus manos sobre mi espalda,
y las mías, recorriéndote.
Tu suspiro sobre mi oído,
y mis labios sobre tu cuello.

Tus mordidas sobre mi cuello,
mis labios y... donde tú quieras...
Mis miradas sobre tus ojos,
tus labios y... el más allá.

Escuchar tu gemido ahogado en mi oído.
Escuchar tus jadeos descontrolados
y acariciar cada parte de ti
con la yema de mis dedos.

20.04.13


viernes, 12 de abril de 2013

Una sola tarde.



Tu, que sentada sobre mi regazo
en medio de tanta gente te ubicas.
Tan sólo mirándome consigues
que me quede en tu mirada.

Acaricio tu pierna
en busca de tu mano,
quizás sólo acariciarte.

Cojo tu mano con cuidado y la acaricio,
esperando una respuesta.
Me vuelves a mirar, con esa sonrisa
que hace brillar tus ojos y me dejas tonta.

Sin saber responder,
sin saber qué decir,
tan sólo quedándome mirándote los labios.

Agarras la manguera y comienzas a absorber.
Echas el humo lentamente y sin poder parar de mirar tu boca,
me quedo quieta reconcomiéndome
por dentro por aquél sentimiento.

¿Por qué todo eso?
¿Será porque no estás enamorada?
No quiero sentir esto.

Si tan solo tu mirada consigue
sacarme de mis ratos de amargura.
Que tan solo tu sonrisa,
me lleva a un mundo de locura.

Dime por qué sentir esto,
pudiendo sentir libertad.
Dime por qué me pasa esto
si nunca me vas a amar.


Explícame la razón
por la que no paro de pensar en aquél momento…
tus labios sobre los míos, mi aliento sobre tu aliento.
Una pena, solo un sueño.

Osas entrar en un corazón
con coraza.
Osas entrar en mi mente
que me atrasa.

Y pensar el recorrer tu espalda con mis besos,
desembocando en tu cuello.
Pensar recorrer tu cuerpo
con mis manos desembocando en cualquier lado.

Pensar en tu cuerpo desnudo,
no me interesa.
Si tan sólo quiero
una sonrisa tuya puesta.

Pensar tu mirada sobre la mía,
tus ojos sobre mis labios,
y mis labios respondiendo a los tuyos.
Tan sólo lo que buscaba…

Que las palabras se conviertan en besos,
y las miradas en caricias.
Discursiones en sexo
y tu sonrisa en nuestras sonrisas.

Att: aje 12.04.13

domingo, 7 de abril de 2013

Lo que llevo dentro.

Todo iba a dejar de importar
Aunque el miedo sea testigo
Solo tus labios desear
Aunque la distancia sea castigo

Me iba a dar igual todo
Te dije que me iba a tirar
No pusiste emprendimiento
Y ahora me ves llorar

Quizás mi corazón se rompa
Quizás mi alma vuelva a llorar
Quizás esto sea devuelto
Con el doble, triple... O más...

Yo no lo quise así, te quiero.
Yo no lo dije así primero,
Tu insististe en esbozar
Lo que sin miedo dijiste sin más.

Dime que eran verdad tus palabras
Que no sin más decías
Que no sin más hablabas.

Dime que es mentira este sentimiento
Lo que te quiero...
Lo que te llevo dentro

Dime que no es cierto que morías,
Si con cada palabra mía
te estremecías... Decías...

Dime si fue mentira lo hablado
Lo deseado, lo acordado
Y lo que quedaba por vivir

Dime que es mentira lo que pienso,
Lo que siento que llevo dentro,
Lo que me hace llorar cuando escribo esto.

Dime por que dijiste eso sin más
Si ahora te vas
Y ya no volverás.

Dime por que me hiciste saltar sin miedo
Si ahora lo único que tengo
Es lo que faltó en el momento.

¿Por qué no paraste mis pies?
Si es cierto que tu sentías...
¿Por qué ahora haces esto?

07.04.13 Att: AJE

jueves, 4 de abril de 2013

Palabras de vacío.


Vienes con tu dulzura de niña,
tus palabras de amor,
Diciéndome que me amas,
y ya no sé cómo.

Vienes con tu rostro invisible,
pero labios deseados.
Vienes con tus ojos imprevisibles,
pero llanto desconsolado.

Vienes con tu voz callada
a un corazón dormido sin intención de despertar.
Vienes con tu mirada cegada
a unos ojos sin intención de mirar.

Vienes con una sonrisa,
dispuesto a cambiarlo todo.
Con esas palabras,
que me dejan de cualquier modo.

Ya no sé como hacerlo,
¿quererte? Ojalá
Pero éste miedo inerte,
No te quiere dañar

Perdóname si te digo lo que siento,
pero no quiero dar paso más.
Perdóname pero siento tanto,
que no te quiero ni dañar.

Tan solo quiero tu felicidad,
pues si tu mano a la mía unida irán,
nada importará en la espera ni lo que pase,
que el final el mismo será.

Si tan solo dos palabras hicieron,
hacerme sentir más que un año de relación,
no quiero imaginarme contigo
abrazándote en una habitación.

Dime por qué de mi cabeza
no sales desde hará dos meses.
Dime por qué mi corazón me miente
diciéndome que no siente.

Dime por qué mi estómago
no come porque no puede.
Dime por qué mi alma
se siente vacía si no vienes…
4.4.13

jueves, 28 de marzo de 2013

Kilómetros.


Con el suspiro marcado en el gemido de aquella noche,
se quedó en mí tu nombre.
Con el adiós marcado en el silencio de aquél corazón roto,
se quedó en mí tu imagen...

Con los sueños marcados en miles de kilómetros de por medio,
se quedó en mí tu persona.
Con los corazones rotos por miles de sonrisas esbozadas,
se quedaron con mi felicidad.

Ahora vienes tú, dispuesta a darlo todo por un algo.
Dispuesta a quererme a pesar de la distancia.
Dispuesta a comprender mi dolor y mis lágrimas.

Ahora vienes tú, te metes en mis sueños,
penetras lo impenetrable,
desvelas lo indesvelable.

Es entonces que con unas palabras consigues lo que nadie,
con unas palabras arreglas todo,
y mi corazón, se rompe en trosoz...

Otra vez vuelvo a caer, por no coger tu mano a tiempo.
No quería hacerlo, y ahora lo necesito.
Porque tiré de ti... Y tú, no de mí...

Dime por qué leo tu nombre
y mi corazón se agarra con fuerza.
Dime por qué miro tu imagen,
y mi cabeza solo piensa: ella.

Dame la razón, porque no quiero aguantar más,
dame la razón, porque no puedo sentir más,
quiero cerrarme, y no volverme abrir,
pero vendrá otra persona, o tu... y... no quiero ni decir...

Dime por qué mi alma llora en el silencio
y por qué mi corazón se rompe en trozos, por no sentirte dentro...
por qué no quiere sentir más y cuando lo hace, se rompe.
Por qué va con cuidado y... Se desliza y... al traste.

Explícame por qué vienes con esas sonrisas,
con esas ganas de todo,
con esa necesidad de amor.

Explícame por qué me contagias de todo tu respiro,
de toda tu necesidad,
de todo tu sentimiento...
y te vas...

Explícame, porque no lo entiendo,
necesito saber qué quieres,
qué sientes y qué necesitas...
porque quiero dártelo todo...

Explícame por qué quiero darte el sí,
por qué necesito abrazarte, oler tu aroma y tenerte en mí.
Explícame por qué necesito tenerte,
quererlo todo contigo, todo eso, y me lleva a la muerte.

Explícame por qué mis lágrimas salen en el silencio de tus palabras,
por qué mi corazón te suplica, pero tiene miedo al todo por nada.
Explícame por qué daría todo por ti, si me lo pides,
por qué nada tiene sentido, después de éste desliz...


28.03.13

sábado, 2 de marzo de 2013

Sólo un quizá




Quizás sea miedo lo que siento,
Quizás miedo por lo que tengo dentro
Quizá miedo por lo que pueda pasar,
Quizá miedo por lo que puedan pensar.

Quizás jamás me entiendas pero es así,
Quizás nunca me mires, pero éstos ojos te miran a ti,
Quizás el tiempo me diga no más.
Quizás el tiempo sea el testigo de éste alma rota.

Quizás tenga miedo y me refugie en otras,
Quizás tenga miedo y no mire más,
Quizás no vuelva a salir y muera soltera,
Quizás el tiempo no envejezca, si no muera.

Att: Aje 01.03.13

viernes, 22 de febrero de 2013

Me llaman loca.




Me llaman loca,
Como si por llamarte en soledad
Fuese un delito.

Me llaman loca
Como si por pensarte otra vez,
Fuese una locura.

Me llaman loca,
Como si por buscarte en mi almohada,
Fuese algo raro.

Me llaman loca,
Como si por enamorarme de ti, ángel sin alas, demonio sin cola,
Fuese una locura.

Me llaman loca,
Como si por tener la necesidad de besarte,
Fuese una obsesiva.

Me llaman loca,
Como si por verte en mí, al cerrar los ojos
Fuese algo imposible.

Me llaman loca, pues tú, impenetrable como hierro por pluma,
Inerte como piedra y mar,
Amante como yo no llegaré por un momento,
Como si fuese una locura enamorarme de ti.

18.02.13

miércoles, 23 de enero de 2013

Recuerdo


Recuerdo su muerte,
como si de ayer se tratase.
Cada relato, cada palabra,
cada lágrima en cada frase.

Recuerdo todo lo nombrado,
lo que faltó por decir,
recuerdo las traiciones que conllevaron
y las lágrimas derrochadas por ti.

Recuerdo como siendo visitante,
tus últimas palabras de negativa eran,
y con insistencia lo negabas,
así lo creías.

Recuerdo con lágrimas cada momento,
cada imagen de ti,
cuando me sentaba a tu lado,
para volver a reír.

Recuerdo mis exámenes.
No poder ir a verte,
recuerdo su ''no hoy no'' otro día más,
sin poder visitarte.

Recuerdo cada lágrima
derrochada en el año,
cada momento vivido
y cada momento llorado.

Recuerdo cómo era tu risa,
cuando sonreías,
algo bueno aparecía en mí.

Recuerdo tu rostro muerto sobre el ataúd,
tranquilo y sin respirar.
Como si no fueses tú...

Att: Aje 23.01.13

lunes, 21 de enero de 2013

Su último suspiro.



Hoy ya no estás,
hace tiempo que marchaste,
medio año y un mes,
o siete meses, si contase.

Quizás en éste tiempo me haya distraído,
y no haya sido consciente de la realidad,
me he evadido cada vez que aparece el tema
y no he dejado que nada me afectara.

Sólo los primeros días,
lloraba en soledad,
hasta que me miré al espejo
y dije: No llores más.

Quizás todo ese tiempo,
de nada sirve, te echo de menos.
Siete meses, siete espadas,
siete días, una semana...

Porque sí, todo fueron siete días,
en el que fuiste bajando del tobogán,
los pies no pusiste en el suelo,
y te rompiste al tropezar.

Es posible que aún llore tu despedida,
porque no fue ni un adiós,
yo pensaba un ''hasta luego''
y tú decías ''qué poco... por dios...''

A pesar de la insistencia...
''no, no digas, eso, te recuperarás''
De nada iba a servir,
el destino... escrito estaba...

Que si te echo de menos,
callaré por la insistencia de mi molestia.
Que si necesito llorarte,
no lloraré por la insistencia de mis cosas.

Que si necesito ayuda,
callaré por la insistencia de un no rotundo.
Que si necesito gritar,
me gritaré para ensordecer mis oídos, enmudecer mi voz,
y hacer entender a mi cabeza, que no haga caso a mi corazón.

¿Mi respiro? La música.
¿Mi droga? Quizás el alcohol.
Una auto-lesión más
y mi corazón, no seguirá.

Att: Aje 21.01.13

lunes, 14 de enero de 2013

¿Dónde?




¿Dónde quedó todo aquello que dimos?
Aquella pasión revolcada entre sábanas y almohadas
Aquellas sonrisas escondidas entre gemidos
ahogadas en un sin fín de amor.

¿Dónde quedó lo que dijimos?
Aquellas promesas, aquellos 'hasta le infinito y más allá'
aquellas sonrisas y aquellas caricias,
aquellos momentos donde lo mejor era no cesar.

¿Dónde quedó lo que hicimos?
Aquellas tardes sumidos en un sólo placer,
utilizando el amor como medio para llegar a él.

¿Dónde está lo que vivimos?
Pues cuando te miro no puedo evitar
echarte de menos.
Pero imagino lo que fue, y dejo de hacerlo.


¿Dónde quedó lo que pasó?
Si yo no puedo olvidar cuando
acariciaba tu cuello con mis labios.

¿Dónde quedó todo el tiempo?
Si no alcanzo a decir todo el tiempo pasado,
no alcanzo decir que viví, que sentí.
No recuerdo lo que sentí por ti,

¿Dónde quedó la pasión?
¿Dónde fue a parar las sonrisas?
¿Dónde están mis sentimientos?
¿Dónde está el placer del primer amor?

Lo peor de preguntarse,
es no poder responder,
es no decir por impotencia,
es no hablar por miedo al hablar.

Dime qué hago, si cuando te veo siento rencor.
Pero lo que existe por dentro, es algo más...
Puede ser amor, pero del pasado.
De aquél que no quiero que vuelva, sin haber cambiado.

domingo, 13 de enero de 2013

El lugar


Conforme me alejo del lugar,
veo cómo mis problemas cesan.
Veo las sonrisas en los rostros
y casi me puedo contagiar.
Conforme me alejo del lugar,
veo como los problemas no están
como una sonrisa puede aparecer
en mi rostro sin tener nada que explicar.
Conforme me acerco al lugar
siento que mi corazón estalla
que necesito verte, abrazarte.
Y no soltarte jamás.
Conforme me acerco al lugar
veo mis problemas venir
veo una sonrisa menos
y bastantes problemas para mí.
Conforme estoy llegando
no me arrepiento
pues así no pierdo lo que tengo
pero pierdo lo que siento.
Conforme tengo que llegar
si soy positiva, me puedo hasta alegrar
si soy negativa...
No digo que sea todo malo,
digo que hay poco bueno.
No digo que sea todo malo,
digo que siento poco bueno.
Att: Aje

martes, 8 de enero de 2013

Extrañar


No puedo evitarlo,
El echar la vista atrás,
Recibir tu aroma
Y saber que no estás.

No te quiero,
Ni quiero volver a ser lo que éramos,
Pero echo de menos algunos actos
De lo que realmente pasamos.

Echo de menos caminar,
Echo de menos sonreír,
Echo de menos besar
Y echo de menos amar.

Echo de menos tener algo que hacer,
Echo de menos tener algo que creer,
Echo de menos esos halagos
Y echo de menos esos amagos…

Echo de menos una tarde de tonterías,
De sonrisas sin venir a cuento
De no mentiras y solo amor.
De solo dos personas en una habitación…

Echo de menos cuando no había de qué preocuparse,
Cuando solo me tenía que sentar y mandarte venir
Para besarte y no soltarte en la vida.
Pero no te quiero aquí…

Te quiero fuera de mi vida,
Pero echo de menos esos momentos.
Te quiero dentro de mi vida,
Aunque alejado de todo recuerdo…

Echo de menos tu forma de mirarme
Tu sonrisa sin más,
Aunque no me gustaba, eran tus ojos
Los que me hacían respirar.

Echo de menos el ser normal,
No tener que explicar que no estoy enferma
Que solo es una opción más,
Que soy diferente pero igual a los demás.

Echo de menos cuando me decías te quiero,
Cuando me intentabas hacer sonreír aunque no pudiese,
Cuando te miraba y tus labios vocalizaban un ‘te quiero’

Echo de menos unas T en un simple pantalón,
Echo de menos unas tardes en un simple decatlón,
Unas miradas en un simple caminar
Ambas manos unidas y sin ser dispuestas a soltar.

Echo de menos cuando estaba enamorada
Y éste me correspondía.
Echo de menos cuando estaba atontada
Y ni cuenta de nada tenía.

Aún así todo ha traído cosas mejores,
Pero no puedo evitar mirar al pasado.
No tengo la culpa de los fallos,
No es mi culpa, ahora no haber triunfado.

Me gustaría mirarte y decirte
Que ojalá todo fuese como antes,
En cierto modo lo sentiría porque, lo quiero.
Pero no contigo.

Quiero vivir, sentir y sonreír.
Sentir sin ti, y lo hago.
Quiero olvidar o más bien,
No estar realmente en soledad.

Att: aje 8.1.13