Casi no podía caminar, sólo quería llorar. Pensé, que lo mejor sería tomarme una ducha. Así lo hice, tras desnudarme, me metí, casi sin fuerzas. Abrí el grifo y, aunque el agua que salía cada vez, era más fría, ya no me importaba nada.
Sentía como el agua, rozaba cada parte de mi cuerpo, y como lentamente me iba deslizando entre las baldosas de la pared, hasta caer sentada en la placa de ducha. Desde arriba, caía el tímido y difuminado chorro de agua. Quería morirme, se había acabado mi razón de ser. Ella ya no volvería… Mis lágrimas no paraban de salir, a pesar del frío. ¡Quería ir con ella! Total… ¿quién iba a notar la diferencia? En la estantería, había tantos objetos con los que acabar con todo, que, me sentía cobarde por no acabar. Había tantas pastillas como para matar a un oso.
Alcé el brazo, alcancé la cuchilla más cercana y, la empuñé. Imágenes venían a mi mente. Imágenes que no quería borrar. Sabía que era negativa, pero, tenía razón. Mi antigua razón, se había extinguido, mi pequeña razón, pero, gran alegría, se había ido a otro mundo. Para colmo, nadie sabía nada de cómo me sentía y, a cada momento parecía sobrar. Me sentía tan sola. ‘’Ya no más’’ Dije al mundo. ‘’ ¿Por qué te llevas toda mi felicidad…? ¡Llévame a mí! ‘’ Gritaba a cada momento, pero nadie me escuchaba. Agarré con fuerza aquella tijera, sentí que no podía más. Apreté mis ojos, poco a poco… podía comprobar como eso de ‘’ojos que no ven, corazón que no siente’’ era mentira. Mi cuerpo se desvanecía poco a poco. El agua fría… Bueno, ya no era tan fría, o, no sé, no sentía nada. Lo último que capté escuchar, fueron sus gritos de llanto.
No alcanzaría a explicar tan dolor sentido ante el llanto de una madre…
Yacía en aquella camilla, quería estar sola, a pesar de que me dolería más… Me tenían atada… Parecía que algo me apretaba al cuello, pero no era así, era mi obsesión.
Al estar sola en aquella habitación, quise desatarme, pero no podía, grité, en vano, ya que nadie me hacía caso. Sentí tanta culpabilidad por lo que causaba, que hubiese preferido haber nacido sola. Así no causar más daños.
De pronto, apareció una luz blanca por la puerta, era ella. Casi no le podía mirar a los ojos, sentía tanta vergüenza. Apreté mis puños, cerré con fuerza los ojos, deseando que todo eso solo hubiese sido una pesadilla. Estaba tan equivocada.
Las lágrimas salían de mis ojos, no quería verle de esa manera y, menos por mi culpa. ¡Era la culpable de todo! Sentí como ella rozaba mi mano, relajé el puño, para sentirle cerca durante unos segundos. No sabía qué decirle. Ella era mi obsesión, mi felicidad. Ella lo era todo, era la única luz que me guiaba. Me limité a fijar mi mirada sobre sus resplandecientes ojos, mientras una lágrima recorría mi rostro. Cerré los ojos por un segundo. Ella acercó su mano hacia éste, recogiendo la lágrima con delicadeza, fue cuando entonces susurró ‘’Te quiero...’’. Sonreí, le miré a los ojos, vi cómo se acercaba a mí, me sentía tan débil. Pero el roce de sus labios me hizo fuerte. No quería que aquél momento acabase.
Entonces, fue cuando alcancé a despertar, después de seis meses. Sí, los gritos, las lágrimas habían sido ciertos, pero el susurro de su amor, tan sólo fue fruto de mi cerebro. De mi estúpido y maldito cerebro. Cuando abrí los ojos, no había nadie en aquella habitación blanquecina. Me sentí tan sola y tan débil, que, alcancé a ver un teléfono, recordé su número, tomé el valor para llamarla. Y, con una voz temblorosa alcancé a decir. –Sólo quiero que sepas, antes de que todo esto acabe. Que, todo este tiempo… Mi cerebro, ha estado activo… Pensando en ti…- El teléfono se calló y mi corazón, jamás volvió a latir.
Att: Aje
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Bienvenidos
Quería dar la bienvenida y las gracias, a todos aquellos que visiten mi blog.
Agradecería el comentar alguna entrada, simplemente para saber lo que puedo mejorar.
¡Muchas gracias!
¡Un beso!
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jueves, 17 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
Llegada
Al borde del abismo, espero tu regreso, mientras a letras de melodía a la vez que acaricio las finas cuerdas de mi guitarra. Sé que no volverás, aunque yo, te esperaré. Nunca estuviste, pero mi cabeza no lo ve así.
jueves, 10 de marzo de 2011
Ganas de vivir.

¿Sabes? Tú no me conoces, ¡Pero en poco tiempo llegaré a tu vida!
Te vas a dar cuenta, dentro de nada, ¡Ya verás! No tienes ni idea, como lo estoy deseando… No sé cómo eres, ni como es él, pero ¡Quiero veros! ¡Estoy segura de que seré muy feliz! Aunque he escuchado que es muy dura la vida, pero ¿Sabes? No me importa, ¡Voy a luchar contigo!
Me estoy haciendo grande, ¿sabes? Casi puede distinguirse mis extremidades. ¡Estoy deseando que me notes! ¿Puedes notarme? ¿Sí?
Hoy, creo que te hiciste una prueba, aunque, tus emociones no fueran muy buenas.. Lo he notado… Pero, espero que pronto te haga ilusión.
Creo oírte hablar con aquel hombre. ¡Díselo! ¡Quiero conocerlo! ¡Por favor!
Ya estoy más grandes, puedo sentir que tengo dedos. ¿Ese hombre con el que siempre estás es mi papá? ¡Quiero conocerlo! ¿Por qué no le hablas de mí? Ya estoy bien crecidita en tu tripa, ¿No se da cuenta?
Valla, hoy te ha preguntado y tú parecías nerviosa, me empezó a doler la cabeza… Y casi me sentía mal… ¿Por qué no le dijiste que sí? ¿Por qué ese hombre te gritaba, mamá?
¿Por qué ese hombre no se alegra de mí, mamá? No seré un ‘’estorbo’’ como él dice. ¡Lo juro! ¡Te lo prometo! ¡Déjame ir contigo! ¡Dile que no molestaré!
¡Aaaaah! ¡Mamá! ¡Me duele la cabeza! ¡Dejad de gritar! ¿Qué hace?
Mamá… Me siento débil… No consigo luchar… Ma..má… ¿Es por mi culpa?
Si… Es mi culpa, ¿Verdad? Ya no siento nada… Creo que algo me llama… ¡Una luz me atrapa! ¡No quiero! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Mamá!!!!!!!! ¡Ayúdameee! ¡No te mueras mamá, no te mueras por favor…! ¡Yo me iré, pero sobrevive tú!
Llevo tres días en el cielo… Prefería estar contigo, hoy al fin recobraste el conocimiento, te dijeron que yo … no sé, era una palabra extraña… Estoy en el cielo… Pero, no te preocupes, ¿Vale? Yo te voy a cuidar para que tu te pongas muy buena, ya verás. Pero, prométeme que no volverás con aquél hombre…
Te veo enferma… ¿Te recuperarás, verdad? Bajé a tu lado, aunque tu no me viste…
Vamos mamá, lucha… No… No llores por favor… No llores mamá… No llores por mí… Yo estaré bien…
¿Qué le pasa a tu corazón? ¿Por qué no late? ¡¿Por qué gritan esos médicos?! ¿Qué hacen? ¡MAMÁ RESPONDE! No paro de llorar, pensando que fue por mi culpa… Si yo no hubiese venido, no te hubiese pasado nada…
¡Responde, por favor! ¡Responde!
¿Dónde estás? ¿Esa es una nueva cama? ¿Por qué todos lloran? Puedo sentirte cerca, ¿dónde estás?
¡Mamá! Al fin te siento cerca… Te eché de menos… No llores, por favor, no llores. ¡Tengo una idea! ¡Estaremos aquí las dos! ¿Vale? ¡Yo cuidaré de ti y tú de mí!
Att: Aje
jueves, 24 de febrero de 2011
Mariposa
Una mariposa vuela alrededor de la desesperanza.
Quiere llegar al cielo, pero la red se lo impide.
Sus fuerzas para empujar, se van haciendo más pequeñas.
No hay más salida, ¡Está atrapada!
‘‘¡Déjenme ir al cielo, por favor!’’
Gritaba la mariposa entre lágrimas.
Parecía que se desvanecía,
Parecía, que su fin, ese sería.
Los niños que la atraparon,
No sabían lo que hacían,
Por más fuerza con la que sus halas batía,
Más difícil, la red se hacía.
Entre sus lágrimas se ahogaba,
Por aquellas tardes, en las que nadie la rescataba.
Atrapada en una jaula de metal.
¡Nada de luz, dejaba pasar!
‘’¡Ayúdenme, por favor, quiero salir!’’
¿Qué había hecho para estar allí?
La pobre mariposa, parecía marchitar.
Quería subir con ansia, pero, con recuerdos se inundaba más.
Cerró sus ojos fuerte, batió sus halas
Y con fuerza y decisión empujó.
Aunque su fuerza fue en vano,
Un resquicio de luz, dejó.
ATT: AJE
Quiere llegar al cielo, pero la red se lo impide.
Sus fuerzas para empujar, se van haciendo más pequeñas.
No hay más salida, ¡Está atrapada!
‘‘¡Déjenme ir al cielo, por favor!’’
Gritaba la mariposa entre lágrimas.
Parecía que se desvanecía,
Parecía, que su fin, ese sería.
Los niños que la atraparon,
No sabían lo que hacían,
Por más fuerza con la que sus halas batía,
Más difícil, la red se hacía.
Entre sus lágrimas se ahogaba,
Por aquellas tardes, en las que nadie la rescataba.
Atrapada en una jaula de metal.
¡Nada de luz, dejaba pasar!
‘’¡Ayúdenme, por favor, quiero salir!’’
¿Qué había hecho para estar allí?
La pobre mariposa, parecía marchitar.
Quería subir con ansia, pero, con recuerdos se inundaba más.
Cerró sus ojos fuerte, batió sus halas
Y con fuerza y decisión empujó.
Aunque su fuerza fue en vano,
Un resquicio de luz, dejó.
ATT: AJE
Heridas
Lo dí todo por ti.
Lo que podía y lo que no.
Aguantaba tus golpes, de desesperanza.
Aguantaba tus golpes, por no gritar.
Perdí el norte,
Confiaba en ti.
Juntos siempre caminábamos.
Digo caminábamos, ¿ahora? Bah.
¿Qué significo para ti?
Soy una imbécil, no más.
Sigo ahí, llamándote,
Para más rechazos,
Tener que guardar.
¿Por qué lo haces?
Tú decías siempre,
¿Siempre? Entonces este es mi final.
Aquí llegó mi siempre.
¿Qué es lo que quieres?
No puedo ir tras de ti.
Tú de mí, pasas ya.
Si no te dirijo la palabra.
Yo para ti, completa desconocida.
No tienes ni idea,
De lo que he tenido que aguantar.
¿Que tú eres mi amigo?
¿Que te tendré por ‘’siempre jamás’’?
No te reconozco.
No eres igual.
Odio como me tratabas.
Odio como me tratas ahora.
Por más que escribo, ¡No lo entiendes!
Yo más no te puedo hablar.
¿Acaso no entiendes,
Que todo este sufrimiento,
Está originado por tu falta, no más?
Te lo he dicho directamente,
Caso no me haces más.
¿Qué más puedo hacer,
Para que todo vuelva a funcionar?
Empezamos con mal pie,
Más tu lo sabias,
Llegaste con perdones,
Y yo con niñerías.
¿Sabes qué es la soledad?
Correrás hacia mí, lo sé.
Cuando solo te quedes,
Y nadie te ofrezca la mano.
Vendrás con un ‘’lo siento’’
O con un ‘’Me arrepiento’’ quizás.
Extenderás tu mano para subir.
Y yo, como idiota, te subiré y yo, me caeré.
¡Quiero que mi fin llegue!
¿Esto es un siempre, no?
¡Este será mi siempre!
Así no sentirás culpabilidad.
Aunque, ¿Tú, culpabilidad?
No, no lo creo.
‘’Lo sientes’’ pero,
Jamás te arrastrarás por un perdón.
Las lágrimas que derramo,
No son solo para ti, ¿sabes?
Las lágrimas que derramo.
Descifra todo el tiempo,
En el que tú pasaste de mí.
¿Sabes lo que pasa por mi mente?
¿Sabes lo que he llegado a probar?
¿Sabes por qué pienso así?
No, y como no te acerques, NO lo sabrás.
Hoy digo que no me arrastro.
Aunque mañana a ti correré, sin más.
Sin paracaídas me tiraré del avión.
Y me estrellaré, quedando herida, de gravedad.
Att: Aje
Lo que podía y lo que no.
Aguantaba tus golpes, de desesperanza.
Aguantaba tus golpes, por no gritar.
Perdí el norte,
Confiaba en ti.
Juntos siempre caminábamos.
Digo caminábamos, ¿ahora? Bah.
¿Qué significo para ti?
Soy una imbécil, no más.
Sigo ahí, llamándote,
Para más rechazos,
Tener que guardar.
¿Por qué lo haces?
Tú decías siempre,
¿Siempre? Entonces este es mi final.
Aquí llegó mi siempre.
¿Qué es lo que quieres?
No puedo ir tras de ti.
Tú de mí, pasas ya.
Si no te dirijo la palabra.
Yo para ti, completa desconocida.
No tienes ni idea,
De lo que he tenido que aguantar.
¿Que tú eres mi amigo?
¿Que te tendré por ‘’siempre jamás’’?
No te reconozco.
No eres igual.
Odio como me tratabas.
Odio como me tratas ahora.
Por más que escribo, ¡No lo entiendes!
Yo más no te puedo hablar.
¿Acaso no entiendes,
Que todo este sufrimiento,
Está originado por tu falta, no más?
Te lo he dicho directamente,
Caso no me haces más.
¿Qué más puedo hacer,
Para que todo vuelva a funcionar?
Empezamos con mal pie,
Más tu lo sabias,
Llegaste con perdones,
Y yo con niñerías.
¿Sabes qué es la soledad?
Correrás hacia mí, lo sé.
Cuando solo te quedes,
Y nadie te ofrezca la mano.
Vendrás con un ‘’lo siento’’
O con un ‘’Me arrepiento’’ quizás.
Extenderás tu mano para subir.
Y yo, como idiota, te subiré y yo, me caeré.
¡Quiero que mi fin llegue!
¿Esto es un siempre, no?
¡Este será mi siempre!
Así no sentirás culpabilidad.
Aunque, ¿Tú, culpabilidad?
No, no lo creo.
‘’Lo sientes’’ pero,
Jamás te arrastrarás por un perdón.
Las lágrimas que derramo,
No son solo para ti, ¿sabes?
Las lágrimas que derramo.
Descifra todo el tiempo,
En el que tú pasaste de mí.
¿Sabes lo que pasa por mi mente?
¿Sabes lo que he llegado a probar?
¿Sabes por qué pienso así?
No, y como no te acerques, NO lo sabrás.
Hoy digo que no me arrastro.
Aunque mañana a ti correré, sin más.
Sin paracaídas me tiraré del avión.
Y me estrellaré, quedando herida, de gravedad.
Att: Aje
miércoles, 26 de enero de 2011
´Túnel
Aquello parecía un túnel
No había luz captable
La humedad y soledad
Eran mi mejor compañía
Quería salir, pero
¡Tenia miedo!
¿Qué sería de mí?
Encontré un hueco,
Donde poder refugiarme
Un sitio donde abarcar
Noches en vela
Compañero mi bolígrafo
Como papel, plasmando la soledad
La oscuridad era arropadora
La, ¿Luz se llama?
Creo que dejé de anhelar
Grabé mis iniciales en la pared, como recuerdo
Ese podría ser mi final
Oía voces tras el túnel
Corría hacia ellas, -Linternas han de llevar-
Eso me decía
Gritaban, parecía que me gustaba
Corría, parecía que les iba a encontrar.
10/12/10 AJE
No había luz captable
La humedad y soledad
Eran mi mejor compañía
Quería salir, pero
¡Tenia miedo!
¿Qué sería de mí?
Encontré un hueco,
Donde poder refugiarme
Un sitio donde abarcar
Noches en vela
Compañero mi bolígrafo
Como papel, plasmando la soledad
La oscuridad era arropadora
La, ¿Luz se llama?
Creo que dejé de anhelar
Grabé mis iniciales en la pared, como recuerdo
Ese podría ser mi final
Oía voces tras el túnel
Corría hacia ellas, -Linternas han de llevar-
Eso me decía
Gritaban, parecía que me gustaba
Corría, parecía que les iba a encontrar.
10/12/10 AJE
Quizás
Quizás, busque un sitio, en ningún lugar
A día de hoy, me hayo entre demasiada desigualdad
Sin ninguna razón, camino por sendero desviado
No encuentro ningún camino, camino deseado
Busco mi felicidad, tras un quizás
Busco algo mejor, no sé encontrar
Cansada de vivir estoy ya
Cansada de respirar, no puedo más
Espero ese día marcado en el calendario
Día bueno azul, rojo está quedando
Quizás gotas de sangre ahora no salgan
Pero ganas no me faltan, de que hagan.
No decir nada, por miedo al ‘’¿Por qué?’’
No decir nada, por cansancio de no saber
Algún día reinará la paz.
Espero que sea pronto, me empiezo a cansar,
12/01/11 AJE
A día de hoy, me hayo entre demasiada desigualdad
Sin ninguna razón, camino por sendero desviado
No encuentro ningún camino, camino deseado
Busco mi felicidad, tras un quizás
Busco algo mejor, no sé encontrar
Cansada de vivir estoy ya
Cansada de respirar, no puedo más
Espero ese día marcado en el calendario
Día bueno azul, rojo está quedando
Quizás gotas de sangre ahora no salgan
Pero ganas no me faltan, de que hagan.
No decir nada, por miedo al ‘’¿Por qué?’’
No decir nada, por cansancio de no saber
Algún día reinará la paz.
Espero que sea pronto, me empiezo a cansar,
12/01/11 AJE
Pensamiento
No queda tiempo para pensar
Antes de mis lágrimas derraman
Ya no pienso en algo,
Ahora todo me hace llorar.
No sé como evitar
A cada momento, profundo pesar.
Un jarrón de cristal se ha roto
Y parece que yo, tengo la culpa.
Recojo los pedazos, arrodillada
Ya no me queda tiempo de sentir nada
Ese jarrón, se llamaba corazón,
No pude hacer nada, por evitarlo.
Cada suspiro una lágrima acompaña
Cada lamento, con cuidado se tapaban
Aún así no todo cubría
Pero para medio día si me servía.
21/12/10 AJE
Antes de mis lágrimas derraman
Ya no pienso en algo,
Ahora todo me hace llorar.
No sé como evitar
A cada momento, profundo pesar.
Un jarrón de cristal se ha roto
Y parece que yo, tengo la culpa.
Recojo los pedazos, arrodillada
Ya no me queda tiempo de sentir nada
Ese jarrón, se llamaba corazón,
No pude hacer nada, por evitarlo.
Cada suspiro una lágrima acompaña
Cada lamento, con cuidado se tapaban
Aún así no todo cubría
Pero para medio día si me servía.
21/12/10 AJE
Lamento
Con gran dolor te despedí
No pude hacerlo como quise,
Necesito tu regreso, por favor
Una ultima vez, tan solo.
No tuve tiempo, solo fe
Y por volver a creer
Solo conseguí caer
No pude hacerlo, sólo cobardía
Quería estar contigo,
En tus últimos días.
Jamás me lo perdonare,
No sé si algún día te recuperaré
Tan solo quiero una oportunidad
Haber estado contigo, cuando te iban a llevar
20/12/10 AJE
No pude hacerlo como quise,
Necesito tu regreso, por favor
Una ultima vez, tan solo.
No tuve tiempo, solo fe
Y por volver a creer
Solo conseguí caer
No pude hacerlo, sólo cobardía
Quería estar contigo,
En tus últimos días.
Jamás me lo perdonare,
No sé si algún día te recuperaré
Tan solo quiero una oportunidad
Haber estado contigo, cuando te iban a llevar
20/12/10 AJE
Maltrato
Un día, sus ojos visualizaron,
Algo que no debía ver
Mal señor agarró el brazo
A otra inocente mujer.
Más no contento con ello,
Vio a la pequeña su cabeza asomar
Con asombro los miraba
Ella junto a la señora, sintió que iba a caer
La pequeña lloraba,
El señor ebrio, se marchaba
La señora en el suelo estaba
Poco a poco se marchitaba
La señora, intentaba calmarla.
Más, lágrimas salían de ella
¿Qué culpa tenía ella?
¿Su papá no la quería?
24/04/2011 AJE
Algo que no debía ver
Mal señor agarró el brazo
A otra inocente mujer.
Más no contento con ello,
Vio a la pequeña su cabeza asomar
Con asombro los miraba
Ella junto a la señora, sintió que iba a caer
La pequeña lloraba,
El señor ebrio, se marchaba
La señora en el suelo estaba
Poco a poco se marchitaba
La señora, intentaba calmarla.
Más, lágrimas salían de ella
¿Qué culpa tenía ella?
¿Su papá no la quería?
24/04/2011 AJE
Cada cosa
Cada villancico, una melodía
Cada silencio, una lágrima suelta
Cada momento, una puñalada más
Cada lamento, otra caída cuesta abajo.
Es que no sé como seguir
Sin esa necesidad de tenerte aquí
Es que no sé sonreír,
Teniendo ese lamento sobre mí
Cada paso, lágrimas lleva
Cada momento, no sé llevar
Un lamento sin confesión
Más daño hago yo.
Por eso quiero irme de aquí
Y así no haría sufrir.
Miro al pasado, y,
Veo a esa inocente que sonreía
A la misma imbécil que ahora
Pero feliz.
Sonreía al presente,
Pero ya no puedo más
Sólo pienso en lo cambiado
Y la mierda que hay ahora
22/12/10 AJE
Cada silencio, una lágrima suelta
Cada momento, una puñalada más
Cada lamento, otra caída cuesta abajo.
Es que no sé como seguir
Sin esa necesidad de tenerte aquí
Es que no sé sonreír,
Teniendo ese lamento sobre mí
Cada paso, lágrimas lleva
Cada momento, no sé llevar
Un lamento sin confesión
Más daño hago yo.
Por eso quiero irme de aquí
Y así no haría sufrir.
Miro al pasado, y,
Veo a esa inocente que sonreía
A la misma imbécil que ahora
Pero feliz.
Sonreía al presente,
Pero ya no puedo más
Sólo pienso en lo cambiado
Y la mierda que hay ahora
22/12/10 AJE
Sendero
Por un sendero yo cabalgué
Y un ‘’amigo’’ Yo encontré
Poco a poco me fue gustando
Al final me acabe enamorando
No supe reaccionar
Cuando el camino se iba agrietando
Él parecía distraído
Cuando a gritos lo estaba llamando
En mi mejor amigo se convirtió
Año tras año, mejor y mejor
Soñaba a su lado, no como nada
Como lo que era, mi amigo.
Años después, me fui desenamorando
Y cuando mi mano cogías
Un privilegio ir andando
El sendero se marchitaba
Tu y tu ego se marchaban
No podía reaccionar
A tanto dolor de perder tal amistad.
1/12/10 AJE
Y un ‘’amigo’’ Yo encontré
Poco a poco me fue gustando
Al final me acabe enamorando
No supe reaccionar
Cuando el camino se iba agrietando
Él parecía distraído
Cuando a gritos lo estaba llamando
En mi mejor amigo se convirtió
Año tras año, mejor y mejor
Soñaba a su lado, no como nada
Como lo que era, mi amigo.
Años después, me fui desenamorando
Y cuando mi mano cogías
Un privilegio ir andando
El sendero se marchitaba
Tu y tu ego se marchaban
No podía reaccionar
A tanto dolor de perder tal amistad.
1/12/10 AJE
domingo, 16 de enero de 2011
Mi último día.
Ellos caminaban, mirando hacia delante, mientras yo, detrás, nadie parecía importarle. La sonrisa inundaba sus rostros, las lágrimas el mío. Pero a ellos no les importaba, iban cojidos de la mano. Yo no era nada, ni nadie para ellos. Tan solo una simple tapadera. La presión inundaba mi cabeza, hasta, que, harta de que, no se fijasen de que estaba ahí, grité, salí corriendo. Ellos voltearon a mirar, indiferente. Lo recuerdo perfectamente. Ella parecía algo preocupada, sin envargo, él, se veía tan indiferente. Las últimas imágenes que mi cerebro ha podido recordar de aquél día, era a ella, corriendo hacia mí, mientras me mareaba, perdiendo el conocimiento. Las últimas palabras que llegué a oir, fueron. ''Si vas con ella, olvídate de mí''. Él se largó, tras eso, solo oí lloros y, sirenas de ambulancia. Lo único que sentía, a parte del dolor, era mi mano rozando la suya. Ahora, el silencio abarca tras pasar por esa calle. Desde entonces, nadie volvió a ser el mismo. Yo había desaparecido.
jueves, 13 de enero de 2011
Reflexion
Volví a mirar atrás, prometí no volver a hacerlo, pero, cada promesa que me hacía, siempre, me la rompía. Volví a caer... Mis ganas de llorar, no cesaban. Ya habían pasado varias noches y, yo seguía abrazada a ese peluche mientras desolada, lloraba en el silencio de la oscuridad. Temía que alguien me oyese, por lo que me aferraba con fuerza al peluche. Parecía que sólo él me entendía. ¿El por qué? No lo sé. -No puedo decir un por qué que no sé. No puedo dar explicaciones, porque no las tengo- No paraba de decirme a mí misma. Pero sabía que nadie comprendería lo que expresaba.
A veces las mañanas de instituto me consolaba, pero, la mayoría de veces, solo conseguía que me sintiera más y más sola. Más y más alejada de todo. Y, sobre todo, demasiado diferente. Sentirme odiada. Lo que siempre temí... Pero ya me daba igual. ¿Estar sola? ¿Qué más daba eso? Mi mayor temor, ya había pasado, y, por más ''fé'' por más ''esperanza'' que tuviese, no sirvió de nada. ¿Ahora? ¿A mirar el futuro? ¿Con ''fé'' y, ''esperanza''? ¿Para que pase igual que antes? Sí. Nunca se sabe, pero, ¿Acaso ahora importa?
Las cosas seguirán igual. Al menos, antes, a pesar de la soledad del recreo, era ingenua. Ahora, no hay tanta soledad, pero, me siento más sola. ¿Por ser diferente? No. Simplemente por los cambios. Y porque, realmente, ya nada importa.
A veces las mañanas de instituto me consolaba, pero, la mayoría de veces, solo conseguía que me sintiera más y más sola. Más y más alejada de todo. Y, sobre todo, demasiado diferente. Sentirme odiada. Lo que siempre temí... Pero ya me daba igual. ¿Estar sola? ¿Qué más daba eso? Mi mayor temor, ya había pasado, y, por más ''fé'' por más ''esperanza'' que tuviese, no sirvió de nada. ¿Ahora? ¿A mirar el futuro? ¿Con ''fé'' y, ''esperanza''? ¿Para que pase igual que antes? Sí. Nunca se sabe, pero, ¿Acaso ahora importa?
Las cosas seguirán igual. Al menos, antes, a pesar de la soledad del recreo, era ingenua. Ahora, no hay tanta soledad, pero, me siento más sola. ¿Por ser diferente? No. Simplemente por los cambios. Y porque, realmente, ya nada importa.
lunes, 10 de enero de 2011
Podría
Podría rebelarme y dejar todo atrás.
Que todo el esfuerzo, no sirviese para nada.
Podría darle de golpes a un muro sin más.
Solo para descargar la ira.
Podría descargarlo todo,
Tomándola con el primero que pase.
Podría llorar y llorar.
Sintiendo cada vez, más debilidad.
Att: Aje
Que todo el esfuerzo, no sirviese para nada.
Podría darle de golpes a un muro sin más.
Solo para descargar la ira.
Podría descargarlo todo,
Tomándola con el primero que pase.
Podría llorar y llorar.
Sintiendo cada vez, más debilidad.
Att: Aje
domingo, 2 de enero de 2011
Natasha - Mini historia
Cuerpo y alma destinados a morir tal día... No sabía seguir... Pues su felicidad se había extinguido... Se dejó caer en un banco de aquél lúgubre parque. Mientras se desangraba. Tras las gigantescas sombras de los árboles formadas por la luz de las farolas.
Su mejor amiga, la pudo encontrar, allí estaba, yacía muerta de cansancio y su pulso, casi ni se le notaba, llamó a la ambulancia, pero ya, era demasiado tarde...
Aquella fría noche de invierno, había sido su fin... Apenada, su amiga, hizo varios intentos de reanimación, aún así no sirvió de nada. Natasha había muerto. La depresión inundó su vida para siempre, la tristeza abarcaba y ese año nuevo, se había pasado con el alcohol y el consumo de drogas le había afectado... Natasha, bajo esos efectos había conducido una moto prestada. Sobrepasaba el volumen, y chocó brutalmente contra un muro. Acto seguido, éste se le calló encima, y, ella vagabundeó, buscando un sitio donde caer en paz. Así fue.
Att; Aje
Su mejor amiga, la pudo encontrar, allí estaba, yacía muerta de cansancio y su pulso, casi ni se le notaba, llamó a la ambulancia, pero ya, era demasiado tarde...
Aquella fría noche de invierno, había sido su fin... Apenada, su amiga, hizo varios intentos de reanimación, aún así no sirvió de nada. Natasha había muerto. La depresión inundó su vida para siempre, la tristeza abarcaba y ese año nuevo, se había pasado con el alcohol y el consumo de drogas le había afectado... Natasha, bajo esos efectos había conducido una moto prestada. Sobrepasaba el volumen, y chocó brutalmente contra un muro. Acto seguido, éste se le calló encima, y, ella vagabundeó, buscando un sitio donde caer en paz. Así fue.
Att; Aje
sábado, 4 de diciembre de 2010
La vida es cruel (HISTORIA POR MI)
La vida es cruel
Tras tanto tiempo de novios, él decidió declararse, pidiéndole matrimonio…
Día tras día, eran felices, aunque a veces tuviesen peleas, siempre se reconciliaban…
Tras dos años de relación matrimonial, Carla, se quedó embarazada, al los nueve meses, ahí estaba, un precioso bebé, ya eran una familia, todo era perfecto.
Carla y Sergio, llevaban una gran relación, y, siempre dedicaban tiempo libre a cada cosa, aunque a veces a Sergio, no le pareciera bien, que ella estuviese fuera de casa.
A veces Carla se compraba ropa y complementos, con los que salía con sus amigas, todos los domingos, él se oponía a esas ropas, celoso.
Sergio, salía más con sus amigos, y, cuando Sam llegó a cumplir los dos años, él, pasó a solo pasar el tiempo punto en casa. Él se quejaba, porque no quería que Carla saliese, ni se pusiese esos, ‘’trapitos’’, así los llamaba él.
A veces, le gritaba, para que se quedase en casa, con Sam y haciendo las labores… Ella tenía miedo y asentía, no le quería perder… Sus amigas se preocupaban, porque apenas hablaban. Cuando Sam tenía cuatro años, ya Sergio no pasaba tiempo en casa y las amigas de Carla, no sabían nada de ella.
Tardes seguidas, comían en familia, y cuando algo no le gustaba a Sergio, después de que Sam comiese, se levantaba, le cogía del brazo, y la zarandeaba bruscamente… Carla no comprendía cómo había podido llegar a ese punto, tenía miedo, no quería perderle, pero le estaba haciendo daño, oía historias en la televisión… Ya ni podía salir de casa, Sergio cerraba las puertas, y había cambiado la cerradura. Ella se conformaba con un abrazo, y todo perdonado, pero él no estaba dispuesto a parar. Una tarde, se dejó la puerta sin llave, y, Rocío, su amiga, había ido… con miedo, abrió, la miró y ocultó de su rostro una herida que le causó Sergio. –Carla, ¿Estás bien?- Preguntaba Rocío.
Carla no acertó a decir, así que solo se limitó a asentir. Tras minutos de charla, ella le advirtió de que contase con ella, ya que no estaba nunca y le tenía muy preocupada. Carla no se atrevía a decir nada, así que simplemente se despidió de ella. A la vuelta, Sergio vio como Carla cerraba la puerta, ebrio. Corrió hasta abrirla antes de que terminase de cerrarla, tenía furia en su mirada. Él le gritaba, diciendo - ¿Qué le has dicho?- Le agarraba del brazo con fuerza, ella le miraba asustada y tartamudeando respondía: -Na…na...nada, no le he dicho nada- Incrédulo le estampó contra la pared mirándola y apretándole el brazo. – ¡No te creo!- Gritaba, Sam podía oír los golpes, pero no comprendía nada, así que decidió quedarse en su habitación. -¡¿Qué le has dicho, zorra?!- Insultos inundaban sus gritos -¿QUÉ COÑO LE HAS DICHO INÚTIL?- Cada palabra era un derrumbe más para ella, y llorando asustada le contestaba: -No le he dicho nada, ¡Lo juro!, yo no le he dicho nada, no me hagas daño… - Él aún no le creía así que solo gritaba. -¿Ah, sí? ¿No me lo vas a decir?- Su mano alzada mirándola con furia, golpeó con fuerza su mejilla, haciéndola sangrar, mientras gritaba -¡Qué me lo digas, sucia!- Ella lloraba con fuerza, suplicando que parase. Sam estaba en su cuarto, oyendo todo, se abrazaba a su oso, tenía miedo, mucho miedo, quería salir, pero algo le impedía hacerlo, solo estaba tumbado en su cuarto, haciéndose el dormido.
Gritos inundaban aquella casa y el decidió parar, e irse. A su paso, cerró la puerta de un portazo, Carla, se deslizó por la pared hasta quedar sentada, encogida, llena de miedo, llorando. Sam, se levantó, necesitaba ir al servicio, pero al ver a su madre ahí, tubo el impulso de acercarse, y así lo hizo, le miró, ella se secó las lágrimas y sonrió como si nada, palabras balbuceaba torpemente: -¿Qué ha pasado? ¿Y papá?-
Ella, sonriéndole con lágrimas que intentaba ocultar respondió sin apenas voz: -No ha pasado nada cielo, papá ha tenido que ir a trabajar- Sin ganas, se levantó. -¿Dónde ibas? Deberías dormir- A lo que el pequeño Sam, contestó: - Necesitaba ir al baño, no pude dormir con los ruidos- Carla desvió su mirada un momento para reponer fuerzas y mirarle contestando: -Pues vamos al baño y ahora a la camita, ¿Vale?- Sonrió y Sam hizo lo mismo. -¿Me cuentas un cuento?- Carla consiguió recuperar un poco de fuerzas. –Claro, ahora mismo… Ve al baño, voy a la cocina y ahora nos vemos en tu habitación- Sam asintió y se marchó al baño y más tarde se sentó en la cama. Carla se quedó curándose las heridas y cubriéndola con maquillaje para que Sam no lo notase, ya que en el pasillo, con toda la oscuridad no se notaban, pero luego, lo podría notar. Entró en la habitación de Sam y él estaba ahí. El cuento estaba encima de la mesilla de noche, de ahí Carla lo cogió, tras acurrucar a Sam, éste le interrumpió mirándole y preguntando: -Mamá, ¿Papá ya no nos quiere?- A Carla se le rompió el alma escucharlo, se acercó más a él y le acarició el rostro, dudando qué contestar. –Claro que nos quiere, cariño, ¿Por qué no iba a hacerlo?- Suspiró para sí, y sonrió intentando parecer creíble, Sam tras meditarlo, contestó: - Los padres de mis amigos, juegan con ellos, los llevan a sitios y le dan besos a su mamá, ¿Papá de los da a ti?- Ella sonrió y al no poder contestar a tal pregunta, decidió asentir. –Claro que sí cariño, y a ti también te quiere, so…solo que está demasiado tiempo trabajando, para poder comprarte la ropa, y juguetes.- El le miró, sin estar convencido –¡Pero nunca me da si quiera un beso en la frente antes de dormir!- Carla, entristecida por sus palabras, no sabía que contestar así que decidió hacerle un trato. -¿Qué te parecería, si pasamos más tiempo juntos? Así no echaríamos tanto en falta a… pa…papá….- Casi le costó decir todo, y Sam asintió, al poco, empezó a contarle el cuento, hasta que el pequeño calló rendido, ella cerró el libro, se acercó a el, le tapó y, le besó la frente susurrando –Yo te cuidaré, y protegeré aunque me cueste la vida- Salió del cuarto apagando la luz y cerrando la puerta a su paso.
Se quedó en la cocina, llorando, sentada, esperando a que todo acabase, todo era así, Sam, no comprendía nada, y siguió así hasta que pudo comprender algo de la situación.
Año tras año, los insultos, los golpes, se multiplicaban y Carla, seguía conformándose con un ‘’lo siento’’ y, ni tan siquiera eso, solo le bastaba un abrazo cálido… No paraba de llorar y él, siempre iba con sus amigos de copas, volvía ebrio, y cuanto más ebrio volvía, más moratones le hacía, Carla no quería gritar, ya que no quería que Sam se enterase de nada, por que no quería que sufriese, pero una de las noches, discutían en su habitación, Sam tenía miedo, porque sabía que lo que él le decía no era bueno, Sergio le agarraba y Carla luchaba por cubrirse, no quería dañarlo, tenía mucho miedo. La puerta estaba medio cerrada, y Sam, vio parte de la escena, abrazado a su oso, éste, del asombro se calló y, solo acertó a tartamudear. Su madre yacía en el suelo, casi inconsciente, y él tenía el puño lleno de sangre de ella, jadeante lo miró, con furia, casi parecía que se iba a abalanzar hacia él, tartamudeando, hablaba -¿Qué… le… has… he…hecho a mi… madre?- Con lágrimas en los ojos le miraba, Sam sintió ganas de abalanzarse sobre él y no volverlo a ver, con rabia, lo miraba mientras gritaba -¡SUELTA A MI MADRE!- Él tenía solo seis años, pero había aprendido rápido, y no aparentaba esa edad, sabía que lo que hacía no era nada bueno. Tuvo la valentía de acercarse a él, que estaba jadeante y enfrentarse. Sergio no sabía reaccionar, así que pronto, salió corriendo, Sam se acercó a su madre, le cogió de la mano y le miró: -Mamá, ¿Qué te ha hecho?... Mamá… Mamá… por favor… responde… no te mueras…- Sam lloraba, cogido de la mano de su Madre, no sabía que hacer, pero recordó que en el colegio hablaron de un número de urgencias, decidió llamar, corriendo y entre lloros respondió que su madre estaba tendida en el suelo, que no sabía que hacer y estaba asustado. A su madre la reanimaron, aunque nunca supieron qué le pasó, Sam supo cuidar muy bien de ella, y Rocío, su amiga, estaba ahí cada día, para comprobar que todo iba bien y así se recuperase, aunque seguía sin salir a la calle, con el miedo de que Sergio, estuviese allí, esperándola para volver a pegarla… Ella seguía enamorada de él… Así que, mientras que Rocío llevaba a Sam a la escuela, ella intentaba llamarlo, pero nunca lo cogía, pasaron un par de días sin verlo, Rocío se marchó a su casa y Sam estaba dormido. Llamaron a la puerta, era Sergio, ella miró, lo vio, no sabia que hacer, él hablaba con voz ebria –Se que estás ahí, no te escondas… No te voy a hacer nada- Parecía arrepentido, aunque Carla no estaba del todo segura y, casi temblaba un poco, respiraba agitada, no quería que le volviese a pasar, pero quería estar con él, y estaba convencida de que esa vez podría ser la vez en que hubiese cambiado, o… se temía algo peor. Sergio parecía llorar, así que… Carla, entreabrió la puerta y quitó la cadena, él con fuerza abrió la puerta, golpeándole con ésta. Le agarró del brazo, con fuerza, apretando, chocándola contra la pared, mientras decía barbaridades -¿Por qué no me abrías? ¿Es que ya no sabes ni abrir una puerta? ¿Tan inútil eres? ¿Sabes que hago yo con la gente inútil? Las convierto en mi saco de boxeo… - Ebrio, golpeó con el puño su abdomen, más tarde su rostro, dejándola con moratones importantes, cuando estaba tirada en el suelo, patadas le daba, con fuerza, quedó medio muerta en el suelo. Sam visualizaba la escena aterrorizado, y se acercó corriendo a su madre, gritando y llorando impotente, Sergio, miró a Sam con superioridad le agarró del cuello, y comenzó a golpearle, junto a su madre… Ambos quedaron muertos en el lugar…
A la mañana siguiente, Rocío los vio y llamó a una ambulancia, aunque era demasiado tarde… Sergio fue a la cárcel en cadena perpetua. Nadie supo nada de él desde que entró.
Att: Aje
Tras tanto tiempo de novios, él decidió declararse, pidiéndole matrimonio…
Día tras día, eran felices, aunque a veces tuviesen peleas, siempre se reconciliaban…
Tras dos años de relación matrimonial, Carla, se quedó embarazada, al los nueve meses, ahí estaba, un precioso bebé, ya eran una familia, todo era perfecto.
Carla y Sergio, llevaban una gran relación, y, siempre dedicaban tiempo libre a cada cosa, aunque a veces a Sergio, no le pareciera bien, que ella estuviese fuera de casa.
A veces Carla se compraba ropa y complementos, con los que salía con sus amigas, todos los domingos, él se oponía a esas ropas, celoso.
Sergio, salía más con sus amigos, y, cuando Sam llegó a cumplir los dos años, él, pasó a solo pasar el tiempo punto en casa. Él se quejaba, porque no quería que Carla saliese, ni se pusiese esos, ‘’trapitos’’, así los llamaba él.
A veces, le gritaba, para que se quedase en casa, con Sam y haciendo las labores… Ella tenía miedo y asentía, no le quería perder… Sus amigas se preocupaban, porque apenas hablaban. Cuando Sam tenía cuatro años, ya Sergio no pasaba tiempo en casa y las amigas de Carla, no sabían nada de ella.
Tardes seguidas, comían en familia, y cuando algo no le gustaba a Sergio, después de que Sam comiese, se levantaba, le cogía del brazo, y la zarandeaba bruscamente… Carla no comprendía cómo había podido llegar a ese punto, tenía miedo, no quería perderle, pero le estaba haciendo daño, oía historias en la televisión… Ya ni podía salir de casa, Sergio cerraba las puertas, y había cambiado la cerradura. Ella se conformaba con un abrazo, y todo perdonado, pero él no estaba dispuesto a parar. Una tarde, se dejó la puerta sin llave, y, Rocío, su amiga, había ido… con miedo, abrió, la miró y ocultó de su rostro una herida que le causó Sergio. –Carla, ¿Estás bien?- Preguntaba Rocío.
Carla no acertó a decir, así que solo se limitó a asentir. Tras minutos de charla, ella le advirtió de que contase con ella, ya que no estaba nunca y le tenía muy preocupada. Carla no se atrevía a decir nada, así que simplemente se despidió de ella. A la vuelta, Sergio vio como Carla cerraba la puerta, ebrio. Corrió hasta abrirla antes de que terminase de cerrarla, tenía furia en su mirada. Él le gritaba, diciendo - ¿Qué le has dicho?- Le agarraba del brazo con fuerza, ella le miraba asustada y tartamudeando respondía: -Na…na...nada, no le he dicho nada- Incrédulo le estampó contra la pared mirándola y apretándole el brazo. – ¡No te creo!- Gritaba, Sam podía oír los golpes, pero no comprendía nada, así que decidió quedarse en su habitación. -¡¿Qué le has dicho, zorra?!- Insultos inundaban sus gritos -¿QUÉ COÑO LE HAS DICHO INÚTIL?- Cada palabra era un derrumbe más para ella, y llorando asustada le contestaba: -No le he dicho nada, ¡Lo juro!, yo no le he dicho nada, no me hagas daño… - Él aún no le creía así que solo gritaba. -¿Ah, sí? ¿No me lo vas a decir?- Su mano alzada mirándola con furia, golpeó con fuerza su mejilla, haciéndola sangrar, mientras gritaba -¡Qué me lo digas, sucia!- Ella lloraba con fuerza, suplicando que parase. Sam estaba en su cuarto, oyendo todo, se abrazaba a su oso, tenía miedo, mucho miedo, quería salir, pero algo le impedía hacerlo, solo estaba tumbado en su cuarto, haciéndose el dormido.
Gritos inundaban aquella casa y el decidió parar, e irse. A su paso, cerró la puerta de un portazo, Carla, se deslizó por la pared hasta quedar sentada, encogida, llena de miedo, llorando. Sam, se levantó, necesitaba ir al servicio, pero al ver a su madre ahí, tubo el impulso de acercarse, y así lo hizo, le miró, ella se secó las lágrimas y sonrió como si nada, palabras balbuceaba torpemente: -¿Qué ha pasado? ¿Y papá?-
Ella, sonriéndole con lágrimas que intentaba ocultar respondió sin apenas voz: -No ha pasado nada cielo, papá ha tenido que ir a trabajar- Sin ganas, se levantó. -¿Dónde ibas? Deberías dormir- A lo que el pequeño Sam, contestó: - Necesitaba ir al baño, no pude dormir con los ruidos- Carla desvió su mirada un momento para reponer fuerzas y mirarle contestando: -Pues vamos al baño y ahora a la camita, ¿Vale?- Sonrió y Sam hizo lo mismo. -¿Me cuentas un cuento?- Carla consiguió recuperar un poco de fuerzas. –Claro, ahora mismo… Ve al baño, voy a la cocina y ahora nos vemos en tu habitación- Sam asintió y se marchó al baño y más tarde se sentó en la cama. Carla se quedó curándose las heridas y cubriéndola con maquillaje para que Sam no lo notase, ya que en el pasillo, con toda la oscuridad no se notaban, pero luego, lo podría notar. Entró en la habitación de Sam y él estaba ahí. El cuento estaba encima de la mesilla de noche, de ahí Carla lo cogió, tras acurrucar a Sam, éste le interrumpió mirándole y preguntando: -Mamá, ¿Papá ya no nos quiere?- A Carla se le rompió el alma escucharlo, se acercó más a él y le acarició el rostro, dudando qué contestar. –Claro que nos quiere, cariño, ¿Por qué no iba a hacerlo?- Suspiró para sí, y sonrió intentando parecer creíble, Sam tras meditarlo, contestó: - Los padres de mis amigos, juegan con ellos, los llevan a sitios y le dan besos a su mamá, ¿Papá de los da a ti?- Ella sonrió y al no poder contestar a tal pregunta, decidió asentir. –Claro que sí cariño, y a ti también te quiere, so…solo que está demasiado tiempo trabajando, para poder comprarte la ropa, y juguetes.- El le miró, sin estar convencido –¡Pero nunca me da si quiera un beso en la frente antes de dormir!- Carla, entristecida por sus palabras, no sabía que contestar así que decidió hacerle un trato. -¿Qué te parecería, si pasamos más tiempo juntos? Así no echaríamos tanto en falta a… pa…papá….- Casi le costó decir todo, y Sam asintió, al poco, empezó a contarle el cuento, hasta que el pequeño calló rendido, ella cerró el libro, se acercó a el, le tapó y, le besó la frente susurrando –Yo te cuidaré, y protegeré aunque me cueste la vida- Salió del cuarto apagando la luz y cerrando la puerta a su paso.
Se quedó en la cocina, llorando, sentada, esperando a que todo acabase, todo era así, Sam, no comprendía nada, y siguió así hasta que pudo comprender algo de la situación.
Año tras año, los insultos, los golpes, se multiplicaban y Carla, seguía conformándose con un ‘’lo siento’’ y, ni tan siquiera eso, solo le bastaba un abrazo cálido… No paraba de llorar y él, siempre iba con sus amigos de copas, volvía ebrio, y cuanto más ebrio volvía, más moratones le hacía, Carla no quería gritar, ya que no quería que Sam se enterase de nada, por que no quería que sufriese, pero una de las noches, discutían en su habitación, Sam tenía miedo, porque sabía que lo que él le decía no era bueno, Sergio le agarraba y Carla luchaba por cubrirse, no quería dañarlo, tenía mucho miedo. La puerta estaba medio cerrada, y Sam, vio parte de la escena, abrazado a su oso, éste, del asombro se calló y, solo acertó a tartamudear. Su madre yacía en el suelo, casi inconsciente, y él tenía el puño lleno de sangre de ella, jadeante lo miró, con furia, casi parecía que se iba a abalanzar hacia él, tartamudeando, hablaba -¿Qué… le… has… he…hecho a mi… madre?- Con lágrimas en los ojos le miraba, Sam sintió ganas de abalanzarse sobre él y no volverlo a ver, con rabia, lo miraba mientras gritaba -¡SUELTA A MI MADRE!- Él tenía solo seis años, pero había aprendido rápido, y no aparentaba esa edad, sabía que lo que hacía no era nada bueno. Tuvo la valentía de acercarse a él, que estaba jadeante y enfrentarse. Sergio no sabía reaccionar, así que pronto, salió corriendo, Sam se acercó a su madre, le cogió de la mano y le miró: -Mamá, ¿Qué te ha hecho?... Mamá… Mamá… por favor… responde… no te mueras…- Sam lloraba, cogido de la mano de su Madre, no sabía que hacer, pero recordó que en el colegio hablaron de un número de urgencias, decidió llamar, corriendo y entre lloros respondió que su madre estaba tendida en el suelo, que no sabía que hacer y estaba asustado. A su madre la reanimaron, aunque nunca supieron qué le pasó, Sam supo cuidar muy bien de ella, y Rocío, su amiga, estaba ahí cada día, para comprobar que todo iba bien y así se recuperase, aunque seguía sin salir a la calle, con el miedo de que Sergio, estuviese allí, esperándola para volver a pegarla… Ella seguía enamorada de él… Así que, mientras que Rocío llevaba a Sam a la escuela, ella intentaba llamarlo, pero nunca lo cogía, pasaron un par de días sin verlo, Rocío se marchó a su casa y Sam estaba dormido. Llamaron a la puerta, era Sergio, ella miró, lo vio, no sabia que hacer, él hablaba con voz ebria –Se que estás ahí, no te escondas… No te voy a hacer nada- Parecía arrepentido, aunque Carla no estaba del todo segura y, casi temblaba un poco, respiraba agitada, no quería que le volviese a pasar, pero quería estar con él, y estaba convencida de que esa vez podría ser la vez en que hubiese cambiado, o… se temía algo peor. Sergio parecía llorar, así que… Carla, entreabrió la puerta y quitó la cadena, él con fuerza abrió la puerta, golpeándole con ésta. Le agarró del brazo, con fuerza, apretando, chocándola contra la pared, mientras decía barbaridades -¿Por qué no me abrías? ¿Es que ya no sabes ni abrir una puerta? ¿Tan inútil eres? ¿Sabes que hago yo con la gente inútil? Las convierto en mi saco de boxeo… - Ebrio, golpeó con el puño su abdomen, más tarde su rostro, dejándola con moratones importantes, cuando estaba tirada en el suelo, patadas le daba, con fuerza, quedó medio muerta en el suelo. Sam visualizaba la escena aterrorizado, y se acercó corriendo a su madre, gritando y llorando impotente, Sergio, miró a Sam con superioridad le agarró del cuello, y comenzó a golpearle, junto a su madre… Ambos quedaron muertos en el lugar…
A la mañana siguiente, Rocío los vio y llamó a una ambulancia, aunque era demasiado tarde… Sergio fue a la cárcel en cadena perpetua. Nadie supo nada de él desde que entró.
Att: Aje
martes, 30 de noviembre de 2010
Camino
Un frío inmenso rozaba mis mejillas,
Una nube hambrienta de luz, sobra cobijaba.
Poco a poco derramaba sobre mí…
Sedienta no se quedaba…
Poco a poco me sentía mejor,
Poco a poco, la tierra del asfalto,
Sentía que me manchaba
Mi mundo, se derrumbaba.
Suspiré, por un mundo mejor
Suspiré, sabia que no estaría yo.
Puede que aquella no fuese la mejor manera
Puede que alguien lamentara la pérdida.
Valor tenía que tener,
Gritar al mundo, y que este se entere.
Tarea difícil, haya donde se encuentre.
Cabalgando sola, con una brújula rota.
Camino por el sendero de tierras movedizas,
Grito al cielo, pero nadie me oye,
Grito al mundo, sin saber qué explicar…
Att: Aje
Una nube hambrienta de luz, sobra cobijaba.
Poco a poco derramaba sobre mí…
Sedienta no se quedaba…
Poco a poco me sentía mejor,
Poco a poco, la tierra del asfalto,
Sentía que me manchaba
Mi mundo, se derrumbaba.
Suspiré, por un mundo mejor
Suspiré, sabia que no estaría yo.
Puede que aquella no fuese la mejor manera
Puede que alguien lamentara la pérdida.
Valor tenía que tener,
Gritar al mundo, y que este se entere.
Tarea difícil, haya donde se encuentre.
Cabalgando sola, con una brújula rota.
Camino por el sendero de tierras movedizas,
Grito al cielo, pero nadie me oye,
Grito al mundo, sin saber qué explicar…
Att: Aje
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